JULES VERNE

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lunes, 14 de mayo de 2018

Reseña: "Claudius Bombarnac, corresponsal de El Siglo XX", de Julio Verne

Reseña: "Claudius Bombarnac,
corresponsal de El Siglo XX",
de Julio Verne
Escrito por: Guzmán Urrero Publicado en: Libros
Eso del transporte ferroviario, que al principio
parecía un simple recurso de la ingeniería civil
y del turismo burgués, acabó por ser un asunto
legendario gracias a la literatura. ¿Cuántos
kilómetros de vía hay en la novela
de aventuras? Tan primordiales son las letras
en esa travesía que uno, en su afán por
confundir la realidad y la ficción, ya es incapaz
de subirse a un vagón sin recordar
a las locomotoras de más abolengo libresco.
Lo mismo que en la historia de los trenes
cuentan los hechos históricos y los avances
tecnológicos, deberían pesar en la del viajero
los recuerdos de quienes mitificaron el mundo
ferroviario. Jules Verne, por ejemplo.
Tanta fue la pasión del novelista por las
vaporosas que incluso llegó a bautizarse
una máquina con su nombre: el tren expreso
Jules Verne, que hizo la ruta entre Nantes y
París hasta 1988, fecha en que lo jubilaron,
sustituyéndolo por un tren de alta velocidad.
Gracias a la editorial Fórcola, en una magnífica
traducción de Mauro Armiño, recuperamos
una novela verniana que transcurre,
precisamente, en un vigoroso ferrocarril
de larga distancia.
Claudius Bombarnac llega a las librerías
en una preciosa edición, embellecida
con las ilustraciones originales de
Léon Benett y precedida por un
prólogo que vale por todo un ensayo:
El planeta Verne, de Eduardo Martínez de Pisón.
En esta invitación al viaje, nuestro
anfitrión es el reportero Bombarnac,
quien no tiene tiempo de deshacer
su maleta antes de emprender el trayecto
que conduce desde Tiflis hasta Pekín.
Como es habitual en Verne, esta peripecia
dramática –que comienza en el Mar Negro,
a bordo del paquebote Astara
está abrumadora documentada
con toda suerte de referencias y
digresiones culturales que el propio
personaje protagonista anuncia con
orgullo: "Hay que satisfacer las exigencias
del reportaje –nos dice– y las necesidades
tan modernas de la interview. Estaba
cuidadosamente preparado, sin embargo,
y ampliamente provisto de documentos
geográficos y etnológicos relativos a la región transcaucásica".
Desde el desierto de Karakum al gran bazar
de Samarcanda, desde la meseta de Pamir
hasta la Gran Muralla, el recorrido es todo
lo exuberante y folletinesco que uno espera
en una novela con estas premisas. Y acaso
un poco más.
Los reflejos inesperados en las ventanas del
vagón, los paisajes pintorescos, la desmesura
de una geografía que Verne hace verosímil...
No hay duda de que nos hallamos ante
una lectura feliz, en la que el viaje rima
con todo el colorido, el riesgo y la novedad
que se ponen al alcance de Bombarnac.
Lo mismo cabe decir del irrepetible catálogo
de personajes que puebla estas páginas,
tan variado y entrañable que uno –ay–
acaba identificándose con el protagonista,
o al menos, envidia esa oportunidad de acceder
a los vaivenes formidables de una humanidad
que se resume en el pasaje del tren Transasiático.
Como es habitual en nuestro escritor, no faltan
los estereotipos –en especial, los nacionales–,
pero el lector le perdona ese empeño, lo mismo
que perdona los ripios en el poeta o la repetición
de una nota en el pianista. Verne es así,
y no vale la pena darle más vueltas.
Publicada por entregas en Le Soleil desde
el 10 de octubre al 7 de diciembre de 1892,
Claudius Bombarnac muestra las virtudes del
novelista francés en su plenitud, y aunque
no se trate de su obra más conocida, lo cierto
es que no debería faltar en la estantería
de ningún viajero literario. El placer y
la sugestión vienen en el mismo envoltorio.
Sinopsis
Claudius Bombarnac es un reportero
francés que recibe el encargo de cubrir
en tren la distancia entre Tiflis y Pekín
y escribir sus impresiones de viaje a
bordo del gran Transasiático para
los lectores de «El Siglo xx». A lo largo
del sinuoso trayecto conocerá a
diversos personajes, que se
convertirán en los protagonistas
de sus notas de viaje, desde el
jefe del tren, de origen ruso, hasta
los distintos pasajeros, de varias
nacionalidades, que viajan con él
con destino a Pekín: un comerciante
norteamericano; una comercial inglesa;
un matrimonio de actores de origen
francés; un noble barón alemán;
un médico del ejército ruso;
un caballero inglés; un joven chino
y su anciano maestro, y un enigmático
personaje de origen mongol y su ayudante;
sin olvidar la extraña caja que viaja
en el furgón de equipajes, y los restos
mortales del gran mandarín Yen-Lu.
Pero el verdadero protagonista de esta
historia es el gran Transasiático, el tren
que desde Bakú hasta Pekín habrá
de franquear puertos de montaña
respetables, evitar mares de dunas,
sortear ríos, atravesar desiertos y
cordilleras, en un larguísimo trayecto
a través de Asia Central, en una historia
que pertenece aún al tiempo del ingenio,
al de la obra en el terreno.
Como explica en su introducción el geógrafo
Eduardo Martínez de Pisón,
más que una novela de viajes,
es un viaje novelado, con todos
sus ingredientes: larga distancia
entre origen y meta, continente
exótico, paisajes encadenados,
descripciones geográficas, personajes
variopintos, finalmente intrigas, una
propuesta ferroviaria futurista y
amores complicados por esa misma
geografía y resueltos por el tren que
vence las distancias. En Claudius Bombarnac
el viaje ordena la acción y convierte
la novela en una trepidante aventura
ferroviaria, con la indudable marca de Jules Verne.
Ficha editorial
Claudius Bombarnac, corresponsal de «El Siglo XX»
Viaje en tren por Asia Central, de Tiflis a Pekín
Julio Verne
Traducción de Mauro Armiño
Precedido de «El planeta Verne», por Eduardo Martínez de Pisón
23,50 €
Páginas: 384
ISBN 978-84-15174-80-6
Formato 13 x 21 cm
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados
todos los derechos.
Copyright de imágenes y sinopsis © Fórcola.
Reservados todos los derechos.
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Tras una etapa profesional en la Agencia EFE,
Guzmán Urrero se convirtió en colaborador
habitual de las páginas de cultura del diario
ABC y de revistas como Cuadernos
Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.
Como colaborador honorífico de la
Universidad Complutense de Madrid,
se ocupó del diseño de recursos educativos,
una actividad que también realizó en
instituciones como el Centro Nacional
de Información y Comunicación Educativa
(Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).
Asimismo, accedió al sector tecnológico como
autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft,
al tiempo que emprendía una larga trayectoria
en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones
digitales y numerosos proyectos de divulgación
sobre temas literarios y artísticos.
Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y
cultura audiovisual.
En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero
la revista Thesauro Cultural (The Cult),
un medio situado en la frontera entre la cultura,
las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.
Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma
a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural,
concebida como una entidad sin ánimo de lucro que
promueve el acercamiento entre las humanidades y
el saber científico, tanto en el entorno educativo como
en el conjunto de la sociedad.

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