JULES VERNE

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miércoles, 25 de abril de 2018

Su ficción parte de una base científica

iSu ficción parte de una base científica

Julio Verne, un hombre avanzado en conocimiento
31 marzo, 2018, 3:00 am

SEVILLA (EFE).— Además de ser uno de los escritores
más leídos de los dos últimos siglos, Julio Verne
cosechó fama como profeta de la ciencia,
pero sus famosas obras siempre partieron
de pequeños hallazgos científicos de su época
que después novelaba, según explicó a
Efe Mauro Armiño, su traductor al español.
La otra cara de Julio Verne (1828-1905) puede
encontrarse en el libro “Viaje al centro de
la mente”, un volumen en el que la editorial
Páginas de Espuma reúne los ensayos
literarios y científicos del genial escritor
francés, en algunos de los cuales está
el germen de las que luego serían sus
más famosas obras.
Un hombre estudioso
Estos ensayos, artículos, discursos
y conferencias “demuestran que Verne
estaba al día, que estudiaba también
mucha geografía y que estaba al tanto
de hechos científicos más o menos estabilizados
en su momento”, aseguró su traductor.
Esos hechos los desarrollaba luego en sus
narraciones junto “con su imaginación”,
hasta el punto de que muchas de ellas
acertaron con el paso del tiempo, como
el viaje del hombre a la Luna, que hubo
de esperar un siglo para verse confirmado.
Las conferencias y discursos de Verne reflejan
“al buen burgués provinciano, que fue
concejal y que asistía a los actos sociales,
y también las representaciones institucionales
que ostentó”, algunas de ellas
en academias científicas, otra evidencia
de que “no todo era inventado” en sus novelas.
Estos discursos muestran también al “conservador
burgués que colaboró con el Partido Socialista francés, de cuyas listas electorales formó parte, como adepto a un socialismo burgués, muy conservador en cuanto a las costumbres”, indicó Armiño.
El autor de “Cinco semanas en globo”, “De la Tierra a la Luna”, “La isla misteriosa”, “Viaje al centro de la Tierra” y “La vuelta al mundo en 80 días” fue, en palabras de su traductor al español, “un señor de bastón y frac en cuanto a las relaciones humanas, que se acomodó a propuestas burguesas que ya estaban superadas por otros escritores burgueses no tan conservadores como Balzac”.
Armiño indicó que con la lectura de estos textos “se puede redondear la figura de Verne” como un hombre “avanzado en conocimientos científicos”, como alguien que “solo lee revistas científicas y apenas frecuenta a los novelistas de su época”.
“Flaubert y Stendhal son mucho más avanzados en su visión” social y humana, hasta el punto de que – recuerda Armiño- “Marx dijo que Balzac era quien más le había enseñado sobre la sociedad y sobre cómo las relaciones humanas se basan en el dinero pura y simplemente”.
Uno de los textos más curiosos recogidos en este volumen es en el que Verne da cuenta de un viaje en globo, una experiencia que no volvió a repetir porque, aunque en el texto elogia la pericia y la experiencia de mil vuelos similares del capitán que lo dirige, tuvieron un aterrizaje “que no fue precisamente el más suave”.
Para aquel viaje en globo, continuó Armiño, lo convenció el fotógrafo Nadar, autor de los mejores retratos de los artistas de su generación, y que además de fotógrafo fue caricaturista, ilustrador y aeronauta.
El primer bloque del libro, que agrupa las “Crónicas científicas” -sobre navíos aéreos, locomotoras submarinas y tejidos incombustibles, entre otros asuntos-, es el de mayor valor literario para Armiño porque es fruto de la faceta de Verne como divulgador científico: “Empleó su capacidad imaginativa en la divulgación de los avances científicos”, indicó.
El traductor recuerda que las obras completas de Verne se publicaron en Francia en 1927 y que desde entonces, aunque se reimprimieran en ocasiones, nunca se habían revisado.
La reciente llegada de Julio Verne a la canónica biblioteca de La Pléiade, añade Armiño, “le ha sentado mal a algunos y ha irritado a otros” en Francia porque su literatura se ha considerado como “literatura popular o novela de aventuras”.

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