JULES VERNE

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lunes, 26 de marzo de 2018

Las visiones de London, Verne, Mistral, Quiroga… sobre la ciudad o el bosque

Las visiones de London, Verne, Mistral, Quiroga…
sobre la ciudad o el bosque

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·         por REYNA PAZ AVENDAÑO

Novedad. La antología de 20 relatos reúne textos
donde el bosque o la ciudad fueran un personaje
más en la historia, pero además tiene el equilibrio
de incluir autores olvidados como una versión
de “La Bella durmiente” no tan conocida que
hizo la chilena Gabriela Mistral, pero en
verso, y un cuento de los Hermanos Grimm,
que no es “Hansel y Gretel”, sino
“Yorinda y Yoringuel”

Ilustración de Liz Medrano para el cuento “Las medias de los flamencos”,
de Horacio Quiroga.
Un profesor y una pulga son una
pareja inseparable
hasta que llegan al País de los
Caníbales en donde
buscarán huir de la vida monótona;
la lucha de un
hombre que camina por el bosque
a 60 grados
bajo cero para que sus
extremidades no
necrosen o un leñador que
se pregunta si mató
a un ciervo o todo fue un sueño, son
algunas historias de los 20 cuentos que
se reúnen en el libro La hoguera de
bronce. Historias de bosques y selvas.
Historias de pueblos y ciudades.
Esta publicación, editada por la Secretaría
de Cultura federal, tiene una peculiaridad:
cuenta con dos portadas, es decir, está
dividido en 10 cuentos sobre pueblos y ciudades
de autores como Julio Verne, Saki y Joseph Jacobs;
y en la contraportada se anuncian otros
10 cuentos sobre bosques y selvas de autores
como Gabriela Mistral, Lieh-Tzu y Jack London.
“En los cuentos hay siempre un tránsito clásico
de la ciudad al bosque y viceversa, a veces los
personajes van al bosque a vivir una aventura
o salen de éste para coronarse como héroes
en una ciudad. De ahí la intención de abordar
ambos temas. Además, el formato lúdico del
libro es algo propio de esta colección, así como
el que los lectores encuentren cuentos poco
conocidos de autores clásicos”, precisa
el antologador Adolfo Córdova.
También, añade, buscó el equilibrio de incluir
autores olvidados e historias familiares para
los lectores, por ejemplo, en la parte de
bosques y selvas está una versión de
“La bella durmiente”, no tan conocida,
que hizo la chilena Gabriela Mistral pero
en verso y está un cuento de los Hermanos
Grimm pero no “Hansel y  Gretel”, sino
“Yorinda y Yoringuel”.
“En la parte de las ciudades está un cuento
de Julio Verne, que es “Frit-Flac”, el cual
no es conocido porque a Verne lo recordamos
por sus libros de aventuras Viaje al centro
de la Tierra o La vuelta al mundo en ochenta días,
pero este cuento es un poco de terror. Eso era
parte del reto, buscar cuentos que no
asociamos a los clásicos”, explica Córdova.
ESCENARIOS. En este libro, el antologador
seleccionó cuentos en donde el bosque o la
ciudad fueran un personaje más en la historia.
Es el caso de “Encender una hoguera”,
del norteamericano Jack London, en donde
un hombre se adentra junto con un perro lobo
a un bosque, pero es invierno y la temperatura
está a menos 60 grados centígrados, entonces
conforme avanza, su rostro es sellado por
el hielo, incluida su boca.
“Procuré en la selección de los cuentos, que
el bosque o la ciudad estuvieron presentes;
que la descripción de la atmósfera y los
espacios tuvieran un peso en la trama
porque los personajes muchas veces se
sienten atormentados por el lugar en donde
están o limitados por el espacio”, precisa Córdova.
Es el caso de la historia de “La pulga y
El Profesor, una aventura”, del danés
Hans Christian Andersen, en donde
El Profesor tenía una bella esposa que
le ayudaba en sus shows de prestidigitación,
hasta que un día ella desapareció, por lo
que después la nueva pareja del protagonista
fue una pulga con quien viajó por todo el
mundo hasta que llegaron al País de Caníbales,
lugar que les abrumaba por la monotonía.
“También está el ejemplo del cuento
“Srendi Vashtar”, del británico Saki, considerado
un clásico de suspenso que transcurre entre
la casa donde vive un niño y un cuarto que
tiene en el patio y que funciona como su
refugio. Es muy importante ese cuarto,
porque ahí él puede sentirse libre, tiene
una gallina y un hurón de mascota, pero
en su casa él se siente atrapado porque
vive con una prima mayor que no lo deja
salir porque es enfermizo”, platica.
Otro cuento interesante es “Las medias de
los flamencos”, de Horacio Quiroga.
Adolfo Córdova comenta que, a manera de
introducción, cada cuento tiene una pequeña
biografía de los autores, en donde se narra
el momento en que éstos escribieron los
cuentos que se presentan y cuándo fue su
acercamiento a la lectura. “Hay autores
como la escritora María de Francia que
fue una escritora del siglo XII que firmó
sus obras con un ‘Soy María y soy de Francia’
y que tradujo al francés las Fábulas de
Esopo o el filósofo chino Lieh-tzu que
quería ser inmortal. Es decir, los quería
incluir porque no son autores tan
difundidos y presentarlos me parecía
importante, pero incluso presentar a
Hans Christian Andersen que es conocido,
pero considero importante despertar
la curiosidad de los lectores por saber
más de ellos”, indica.
Los únicos cuentos que son fragmentos
de narraciones más largas y que incluyó
Córdova en el libro son “La maravillosa
Ciudad Esmeralda”, del Mago de Oz
escrita por L. Frank Baum, y “El árbol
pavo real”, del libro Los árboles del
orgullo, de G.K. Chesterton. La hoguera
de bronce. Historias de bosques y selvas.
Historias de pueblos y ciudades también
contiene ilustraciones de Melhem Haddad,
Teresa Hernández y Silvia Medrano.

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