JULES VERNE

JULES VERNE

sábado, 23 de junio de 2018

Julio Verne y Víctor Hugo publicaron en México casi a la par que en Francia

Julio Verne y Víctor Hugo
publicaron en México casi
a la par que en Francia
·        por Reyna Paz Avendaño
·        2017-03-31 - 00:00:00


Dos de los autores extranjeros más queridos
en México en el siglo XIX fueron los franceses
Julio Verne y Víctor Hugo, a tal grado
que sus obras se publicaron en los periódicos
mexicanos dos o seis meses después
de que los autores las publicaron
en Francia. Por ejemplo, Verne difundió
en febrero de 1889 su novela corta En el año 2889
y seis meses más tarde el periódico
El Siglo Diez y Nueve presentó una traducción,
edición única en el país ya que desde
esa fecha no se ha vuelto a publicar.
La historia de esa y otras obras se reúnen
en el libro Inéditos del siglo XIX. Escritores,
traductores, periodistas, editores y
empresas editoriales, de Lilia Vieyra
Sánchez. La autora e investigadora
del Instituto de Investigaciones Bibliográficas
(IIB) de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) explica que para hacer
este libro hizo una revisión de los periódicos
y revistas del siglo XIX que resguarda
la Biblioteca Nacional de México, en donde
se percató que la edición de las obras
de Verne fue una práctica común
entre Francia y México.
En el año 2889 apareció en la revista
mensual The Forum, publicada en
Nueva York, su trascendencia es su
anticipación porque Verne escribió
una novela de cómo sería la vida cotidiana
estadounidense en 2889: existirían
los teléfonos celulares, habrá un tráfico
aéreo, se podrá pedir la comida a domicilio,
habrán máquinas que vestirán a una
persona y se producirán novelas
en serie”, detalla Vieyra Sánchez.
Esa novela corta llegó a México el sábado
24 de agosto gracias al periódico El Siglo
Diez y Nueve, –diario que todos los sábados
dedicaba su edición a obras literarias–
pero apareció sin el crédito del responsable
de la traducción.
“En el país no fue muy conocida esa
obra, en Estados Unidos sí y en la actualidad,
en España se está investigando quién
la escribió, si realmente fue Julio Verne
o su hijo Michel Verne, ya que académicos
españoles sostienen que fue el hijo”,
explica la autora.
Durante la investigación, Vieyra Sánchez
encontró interesante mencionar la relación
entre Julio Verne y México, ya que la
primera novela corta que hizo el autor
francés fue Los primeros navíos de la
marina mexicana en la revista Musée
des familles en 1851.
“Ahí Verne habla sobre México y dos
barcos, pero además lo que establece
es una postura colonialista: deja ver
que los franceses y españoles aún están
interesados en nuestro país y en especial,
a los españoles los retrata con características
xenofóbicas. En México, esta obra fue
publicada en 1875 por el periódico El Porvenir”.
Otro episodio que evidencia la relación
entre Verne y los periódicos mexicanos
es el texto inédito de Justo Sierra sobre
la obra de Julio Verne escrito a principios
de 1872, cuando el diario El Federalista
publicó Veinte mil leguas de viaje submarino.
“El editor de El Federalista, Alfredo Bablot
D’Olbeusse, publicó una de las mejores
obras de Verne y encomendó a Justo
Sierra, quien era colaborador del periódico,
que escribiera un artículo introductorio,
el cual apareció el 10 de febrero de 1872
y no fue incluido en las Obras completas
de Justo Sierra, publicadas por la UNAM
en 1948. Es por eso que incluyo ese texto
en mi reciente libro”, indica Vieyra Sánchez.
LOS MISERABLES. Otro escritor importante
para México en el siglo XIX fue Víctor Hugo,
ya que después de que circulara en abril
de 1862 por Europa, su obra Los Miserables,
ésta llegó al país dos meses después.
“Florencio M. del Castillo, redactor en jefe
de El Monitor Republicano, alentó a sus lectores
(el 30 de junio de 1862) que se suscribieran
y compraran el periódico para coleccionar
la traducción de Los Miserables, ‘obra cuyas
páginas inmortales conmueven profundamente
los ánimos e inspiran un nuevo curso
a las ideas’”, narra Lilia Vieyra Sánchez.
También, agrega, es importante esa traducción
porque en 1862 estaba la intervención
francesa y Víctor Hugo envió una carta
a Benito Juárez apoyando su postura de
no permitir la intervención de Francia. “Víctor
Hugo y con todo que era de esa nación, estaba
en contra de Napoleón III”.
Por un tiempo, Los Miserables
dejó de producirse
en El Monitor Republicano porque
los franceses
dejaron de venderles papel, situación
que aprovecharon los editores franceses
que llegaron a México como parte
de la intervención. “Ellos traían la obra
de Víctor Hugo y la empezaron a vender
más barata, entonces El Monitor Republicano
tuvo que abaratar su folletín pero la calidad
fue menor: la edición era 19 por 15 centímetros
y no era ilustrada como las ediciones de los franceses”.
Por último, la investigadora de la UNAM
señala que en su libro editado por el FOEM,
Inéditos del siglo XIX... incluye obras inéditas
de Guillermo Prieto y la anécdota de un
certamen de poesía dedicado a Hernán
Cortés, que el editor español Adolfo Llanos
convocó para que los españoles residentes
en México no fueran objeto de ataques
e insultos cada 16 de septiembre.

viernes, 22 de junio de 2018

JULES VERNE-RETRATO O DIBUJO


Fantasías reales de hoy

·         
·        8 de junio
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Este mes se cumplieron 140 años de que
el escritor Julio Verne concretara su capricho
personal de conocer dónde se libró la
Batalla de Rande, lugar que aparece
en su obra “20.000 leguas de viaje submarino”,
publicada en 1870. Para muchos este novelista
fue el inventor del submarino moderno,
ya que solo 18 años después Isaac Peral
botaba el primer sumergible eléctrico
de la historia, basado en el Nautilus.
Aunque existieron otras formas de submarinos
antes que el de Verne, nadie duda de que
él fue el ideólogo de que el hombre fuera
a la Luna, en 1969 (coincidentemente
en el mes de julio). En 1865 este autor
escribía “De la Tierra a la Luna”, novela
que se adelantaría un siglo. Y es que en
ella se describía la aventura en 97 horas,
es decir 4 días y una hora, como fue el
primer viaje tripulado de la NASA, que, efectivamente, duró 4 días.
No fue su única visión de lo que traería
el futuro para la humanidad. Verne, quien
vivió entre 1828 y 1905, también predijo
un sistema de comunicación parecido
al internet actual en su novela “París en el Siglo XX”
(1863), además se adelantó 20 años
a la primera fotografía subacuática y
40 a la conquista del Polo Norte, con
“Las aventuras del capitán Hatteras” (1866).
Verne es considerado el padre de la
ciencia ficción junto a H.G. Welles,
quien también se ocupó de aventuras
espaciales con “Los primeros hombres
en la Luna” (1901) y otras propuestas
que no faltaría mucho para que se vuelvan
realidad, como “La máquina del tiempo”
(1895) y “La guerra de los mundos” (1898).
A pesar de que no existe una confirmación
oficial de que existan los extraterrestres,
fue Orson Welles quien en 1938 adaptó
la novela de H.G. Welles y creó
un radioteatro que produjo pánico
a la población. A pesar de que había
advertido de que se trataba de una emisión
ficticia, el formato de noticiario hizo
que el público pensara que se desarrollaba
una verdadera invasión alienígena.
A la visión futurista de Verne y Welles
se sumaron otros íconos de la ciencia ficción,
cuyas ideas luego se convirtieron
en realidad a pesar de que en su época
eran consideradas imposibles. Uno de ellos
fue Gene Roddenberry, creador de Star Trek
o Viaje a las Estrellas.
Los millones de seguidores de la serie están
de acuerdo en que son muchos los aportes
que dio a la ciencia: desde las clásicas
video-llamadas con celulares, que hoy
son normales y que hace 50 años eran
pura fantasía; el tricoder para escanear
a los enfermos; las computadoras con
pantalla táctil; el traductor universal
de lenguas; los holodecks y la realidad
virtual; las computadoras que entienden
la voz humana; hasta las simples puertas
corredizas. Tal vez pronto un humano
pueda alcanzar la tele-transportación,
ya que hoy es una realidad. Sí, es que el
año pasado unos científicos chinos lograron
tele-transportar –por primera vez– una partícula
cuántica hasta un satélite que orbitaba a 500 km
en el espacio.
Los nacidos en el siglo pasado conocen acerca
de la reputación de un médico de apellido
Frankenstein y sobre su investigación. En abril
de este año el mundo entero pudo enterarse
de que unos científicos de la Universidad
de Yale (EEUU) habían utilizado cerebros
de cerdos decapitados y los mantuvieron
en funcionamiento durante 36 horas. Ahora
la ciencia se debate sobre los alcances éticos
de esta nueva ventana que se abre, esta vez
para vencer nada menos que a la muerte.
¿Podrán revivir a los muertos? ¿Tendrán
alma? ¿Recordarán a sus seres queridos?
¿Podrán implantar cerebros en cuerpos
jóvenes y alcanzar la inmortalidad?
Son muchas las preguntas que surgen,
así como los miedos a las respuestas que
podrían acarrear. La humanidad nota con
preocupación que las fantasías de antes hoy
son realidad. Pero no es el único temor que
enfrenta. Por ejemplo, también se debate
sobre los verdaderos alcances y aplicaciones
de la Inteligencia Artificial, que actualmente
utilizan varios programas.
Según algunos especialistas -como Peter
Hannay, consultor jefe de la empresa
de ciberseguridad Asterisk y antiguo docente
e investigador de la Universidad de Edith
Cowan de Australia- los celulares escuchan
nuestras conversaciones privadas. Y no es
que alguien “pincha” nuestra línea cuando
hacemos una llamada, sino mucho peor:
estando apagados los celulares se activan
al “escuchar” palabras “gatillo” y envían
la grabación a servidores. Estos disparadores
también serían usados en Facebook
e Instagram para ofrecer –hasta ahora–
publicidad personalizada a los usuarios.
El primer “gatillo” de las ideas fue el cerebro
de personas fantasiosas que la ciencia
se encargó de “escuchar” y el tiempo de hacerlas
realidad. ¿Debemos cuidarnos de los sueños?
Sí, y de la ciencia, más aún.