JULES VERNE

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jueves, 19 de octubre de 2017

Geografías que perduran en la literatura

Geografías que perduran en la literatura
Aventuras Literarias es una editorial que vende miles de mapas de ciudades que ya no existen


El mapa del Londres de Jane Austen. AVENTURAS LITERARIAS


Las ciudades están vivas. Crecen, cambian y reorganizan sus espacios. Permanentemente. Las urbes terminadas solo son posibles cuando se consigue captar un momento de su historia y -más difícil todavía- plasmarlo y transformarlo en algo palpable. Como los libros, por ejemplo, que dejan en la memoria de los lectores calles y edificios que quizá ya no estén.
El Londres de Sherlock Holmes, el Madrid de Benito Pérez Galdós o el Oviedo de Clarín dibujan en el imaginario de los lectores un mapa que cartografía el difuso espacio entre literatura y realidad. Es en ese terreno donde se mueven Mónica Vacas (Gijón, 1974) y Daniel Castillo (Gijón, 1976) -ella, economista; él, ingeniero de estructuras-, afincados en Segovia, padres de Telmo y fundadores de Aventuras Literarias, un proyecto que nació en 2013 como "pura y dura gestión cultural" y que hoy se ha transformado en una editorial que vende miles de mapas de ciudades que ya no existen, acompañados de una versión digital ampliada y también de las obras en cuestión.
Y todo surgió, como tantas otras veces, por no encontrar lo que uno querría. "Salíamos de viaje y buscábamos una lectura del destino. Había libros de mil formatos, pero no dábamos con el que realmente nos interesaba. Al final, dónde comer o dormir es algo mecánico, y a nosotros nos interesaba la cultura", señalan.


Plano del Madrid de Benito Pérez Galdós.
¿Y qué hace falta para tener ese mapa? "Coger el libro, subrayarlo, diseccionarlo, generar bases de datos, asignar un código a cada localización y apuntar todo, desde libros hasta armas. Después llega el momento de sentarse y decidir en qué año arrancas. Buscamos mapas de la época que sean estéticamente bonitos y que tengan que ver con la obra. Y luego, documentar cada lugar; no todos son evidentes", explica Vacas.
Trabajar con fuentes tan antiguas conlleva muchas horas de trabajo. "La India de Julio Verne fue un infierno. Consultamos atlas y catastros de la época, pero nosotros creemos en la literatura hasta el final. Si Verne dice que ahí había un pueblo que se llamaba de tal manera, es que lo había. Y realmente es así", comenta Castillo, que asegura que uno de los momentos que generaron más felicidad en el proceso fue el de dar con el mismo atlas que usó el autor, identificable por las erratas compartidas. "Un escritor puede crear un mundo, y no tiene que ser necesariamente desde la experiencia", añade.
"Es un trabajo muy riguroso y muy documentado que hace que el mapa se convierta en un objeto al que acompaña una herramienta digital que te sirve para conocer una ciudad desde otro punto de vista", explica Vacas. "Y no nos quedamos con una selección de lugares. En Sherlock Holmes, por ejemplo, están los 119 que aparecen citados en los libros", añade Castillo. Ambos coinciden en definir su labor como "contra industria" y aceptan que requiere cierta pedagogía en las librerías, ya que con el mapa van los libros, "pero nadie va a ir a comprar de golpe todos los libros de Galdós".
Los mapas son, además, un reflejo de la evolución de las ciudades. El verde y abarcable Londres de Jane Austen se convierte, 80 años después, en la oscura ciudad de Sherlock Holmes. "Eran ciudades habitables, ahora las dimensiones no son humanas", comenta Castillo, que añade que "la geografía siempre está presente e identifica a los personajes".
Los nuevos proyectos de Aventuras Literarias se adentran en el ensayo-guía de viaje. El París de Cortázar y el Nueva York de Paul Auster son las primeras. "Aquí planteamos un juego. Son mapas de lectura, pero no son lineales. Permiten al lector escoger su propio camino. Encontrarán todas las referencias de los libros puestas en su contexto".
Quizá lo más difícil sea el compaginar la labor de autor y editor, lo que lleva a veces a situaciones de "tensión editorial no resuelta". ¿Proyectos para el futuro? "Nos encantaría hacer el San Petersburgo de Dostoievski, y también Moby Dick, pero nos asusta".

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