JULES VERNE

JULES VERNE

miércoles, 7 de junio de 2017

La vuelta al mundo sin salir del cole

La vuelta al mundo sin salir del cole
Los alumnos del colegio María Doña de Los Palacios y Villafranca aprenden este curso con un proyecto sobre los fascinantes viajes de Julio Verne y sus novelas
30 MAY 2017 / 21:29 H - ACTUALIZADO: 30 MAY 2017 / 21:29 H.
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Globo –y disfraces– inspirado en ‘La vuelta al mundo en 80 días’. / Fotos: Á.R.
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Uno de los escenarios que recrean las historias de Julio Verne.
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Alumnos del colegio leen las obras del autor francés.

http://elcorreoweb.es/provincia/la-vuelta-al-mundo-sin-salir-del-cole-YH3018188
·         - LITERATURA
Una de las innovaciones pedagógicas más extendidas de la última década es trabajar en las escuelas por proyectos, que consiste en combatir –con la flexibilidad de la mimbre– la tiranía del temario y las asignaturas en unas aulas cada día más diversificadas y atreverse a aprender con un asunto transversal que entusiasme a toda la comunidad educativa. Es lo que han hecho este curso en el colegio público María Doña de Los Palacios y Villafranca con Julio Verne (Nantes, 1928–Amiens, 1905), seguramente el escritor más traducido de todo el mundo y que encarnó en primera persona ese afán por aprender más allá de la oficialidad academicista impuesta por un padre empeñado en que estudiara Derecho.
En rigor, el aprendizaje del célebre autor de La vuelta al mundo en ochenta días fue un magno proyecto de vida que empezó por enamorarse de su prima para soñar con un viaje a la India y continuó por pasar hambre para comprarse libros; dejar de dormir por beberse todas las bibliotecas parisinas; escribir comedias ligeras y artículos periodísticos para sostenerse mientras creaba sus grandes novelas a base de viajes; o vender relatos para comprarse un piano. También Julio Verne, apasionado a partes iguales de la ciencia y la poesía, aprendió muy pronto que los sueños no se alcanzan por ninguna vía académica y simple, sino poniendo todas las pasiones en el asador de la vida en perpetuo movimiento.
Es el camino emprendido en el CEIP María Doña, que ha puesto a viajar a su medio millar de alumnos por los mares, países, volcanes, ríos y lunas que focalizó Verne hace medio siglo, anteponiendo la imaginación sin límites que él siempre defendió al detalle histórico de que existieran o no en aquella época. No en vano, Verne anticipó realidades como las naves espaciales en novelas como De la Tierra a la Luna o el submarino en creaciones tan célebres como 20.000 leguas de viaje submarino (¡publicada en España antes que en Francia!), o el ascensor en La isla misteriosa, a la sazón llevadas al cine desde los comienzos del séptimo arte, que nacía cuando Verne estaba a punto de morir...
Los alumnos de este colegio palaciego no solo han conocido al detalle la biografía de un autor tan curioso que se empecinó en su éxito a pesar de que su primera novela, París en el siglo XX (no publicada hasta 1994), fue rechazada por su editor porque presagiaba con demasiado pesimismo una sociedad obsesionada con el dinero y los faxes, sino que han aprendido Geografía a través de los lugares que el autor francés visitó en persona –incluidas ciudades como Vigo o Cádiz– o a través de su ficción; han trabajado en Plástica y Cultura Digital hasta para construir brújulas, submarinos, globos aerostáticos o indagar en películas y documentales sobre lo que hay de cierto o de invención en la estructura del planeta Tierra; han trabajado en Música algunas de las famosas bandas sonoras de las películas que inspiró; han leído –por cursos y niveles– algunas de las novelas más apasionantes de este hombre que incluso fue concejal en su ciudad; y han podido estudiar Historia, Ciencias Naturales y Sociales acercándose a las fuentes del río Nilo tal y como se focaliza en Cinco semanas en globo; a la conquista de los polos que protagoniza la trama de La esfinge de los hielos; o a la realidad del totalitarismo que subyace en novelas como Los quinientos millones de la Begún.
«Todo ha sido posible gracias al talento creativo de nuestros maestros y a un clima inmejorable», dice el director, Jacinto Quiroga, mientras pasea por un centro mágicamente transformado en los mundos de Verne según el pasillo. Al entrar al colegio, nos tienta un globo para salir volando. Para acceder a las clases de 2º de Primaria, hay que pasar por el mismísimo centro de la tierra; en la planta superior, vemos el Nautilus, aquel submarino que inspiró incluso al inventor del artefacto real. En la biblioteca, están representando los chicos de 3º una obra teatral basada en La vuelta al mundo... Y es tanto el orgullo del colegio con este milagro de enseñar tanto con un solo autor que han grabado un time lapse con toda esta transformación que ha convertido una escuela en toda una obra viviente y este viernes organizaron unas jornadas de puertas abiertas para las familias. «Mi hijo, con tan solo siete años, me sorprende con ciudades del norte de Europa que yo ni conocía», dice uno de los padres, ataviado con la camiseta en la que han hecho imprimir una frase del novelista para dinamizar todo el curso: «Todo lo que una persona puede imaginar, otras podrán hacerlo realidad».
Tal vez su único hijo, Michel, o su sobrino, Gastón, debieron haber estudiado en el María Doña para conocer la obra de este hombre que, genio y figura, se olvidó de su mujer cuando hizo un viaje en barco a Escocia y esta tuvo que volver, aburrida de esperarlo, sola a París. El hijo pasó por varios reformatorios y el sobrino le pegó un tiro en la pierna, sin aparente motivo. Julio Verne murió con 77 años, enfermo de diabetes, como cualquier mortal. Pero su obra es inmortal. Como el entusiasmo de quienes la conocen desde sus primeros años escolares.
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