JULES VERNE

JULES VERNE

lunes, 29 de mayo de 2017

Un paseo en globo

Un paseo en globo
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Desde que alzó los ojos al cielo y fijó su vista en las aves, el hombre también ha querido remontar el vuelo. Así surgió el invento del globo aerostático.
El globo aerostático es un prodigio de ingenio
Antes de los aviones comerciales, los helicópteros de guerra y los sofisticados transbordadores espaciales, surge en la historia de la aviación este ingenioso invento: el globo aerostático. Conozcamos su historia.

¿Quién lo inventó?
El precursor fue un sacerdote portugués, Bartolomeu de Gusmão, quien en 1709 hiciera ante la corte real la demostración del ascenso de un globo de aire caliente no tripulado. Sin embargo, los que pasaron a la historia como sus inventores fueron los hermanos franceses Joseph y Jacques Montgolfier. La primera demostración pública de su invento fue en 1783, si bien tardaron unos meses en incluir pasajeros en sus vuelos.
¿Cómo funciona un globo aerostático?
Hay que tener en cuenta que el globo no “vuela” sino simplemente se eleva, y que son las corrientes de aire los que lo llevan de un lugar a otro. Según el principio de la física que dice que el aire caliente pesa menos que el frío, lo que se hace para hacer ascender al globo es llenarlo de aire con un ventilador y después calentar este aire a una temperatura de entre 80 y 110 grados. El globo sube y el piloto debe ir guiándolo por entre las corrientes. Dispone de bolsas de lastre que puede soltar para ascender aún más, de una brújula para guiarse y es obligatorio el extintor para casos de emergencia.
¿Qué usos se le han dado?
Además de cómo medio de transporte –hoy en día más apto para recreación que otra cosa-, el globo aerostático sirve para transportar maquinaria y así obtener información sobre el clima. En el pasado también han tenido aplicaciones militares (principalmente para reconocimiento y observación del territorio).
Algunos datos curiosos
Los primeros tripulantes del globo de los hermanos Montgolfier fueron una oveja, un pato y un gallo. Los globos aerostáticos han sido importantes incluso en la carrera espacial. En 1931 Auguste Piccard y Paul Kipfer pasaron a la historia por ser los primeros en alcanzar la estratosfera en un globo. Dos años después, Alexander Dahl obtuvo desde su globo la primera fotografía en la que se aprecia la curvatura terrestre.
Julio Verne inmortalizó al globo aerostático en la literatura con su conocida novela La vuelta al mundo en 80 días. Muchos años más tarde, en 1999, el suizo Bertrand Piccard y el británico Brian Jones (1947) finalmente pudieron culminar la vuelta al mundo en globo aerostático sin escalas. Recorrieron casi 47.000 kilómetros abordo del Breitling Orbiter III y sólo les llevó 19 días, 21 horas y 55 minutos.


Julio Verne: cuando la literatura se anticipa a la ciencia

Julio Verne: cuando la literatura se anticipa a la ciencia
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Lo más sorprendente de Julio Verne es que no solamente desplegó una increíble imaginación en sus textos, sino que con sus argumentos se anticipó varios años a grandes inventos y descubrimientos del hombre.
Biografía de Julio Verne en biografiasyvidas.com
El escritor francés Julio Gabriel Verne nació en 1828 y murió en 1905. Vio cambiar el mundo delante de sus ojos y quedó deslumbrado ante los conocimientos que el hombre adquiría gracias a la ciencia. Todo esto quedó plasmado en sus muchas novelas, con las cuales dio nacimiento a un género literario: la ciencia ficción. Se lo considera el padre del género, junto con el inglés H. G. Wells, y es uno de los autores más traducidos de todos los tiempos.
Entre sus novelas más conocidas podemos destacar Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en 80 días y La isla misteriosa, todas las cuales fueron escritas entre 1864 y 1875.
Los grandes viajes
Verne escribió sobre viajes al espacio, aeronavegación y viaje submarino mucho antes de que se pusieran en práctica. Veinte mil leguas de viaje submarino describe el recorrido del Nautilus, un barco submarino bajo el mando del Capitán Nemo. Si bien este tipo de embarcaciones ya habían sido planteadas teóricamente y se había experimentado con ellas, sólo se los utilizó de manera extensiva a partir de la Primera Guerra Mundial, más de cuarenta años después de la publicación de la novela de Verne.
Asimismo ocurrió con De la Tierra a la Luna. En la novela, tres tripulantes son literalmente arrojados hacia la Luna en un cañón. Verne se las ingenió para hacer algunos cálculos que resultaron muy acertados cuando, más de un siglo después, el hombre se posó sobre la superficie lunar. La tripulación de la nave fue de tres personas, tanto en el libro como en la realidad. Las dimensiones de ambos proyectiles eran muy cercanas y tanto en la imaginación de Verne como en 1969, los lanzamientos salieron de Florida. Un detalle muy curioso es que el cañón del libro se llama el Columbiad, y Columbia se llamó el módulo de comando del Apolo XI.
Otras predicciones
Las novelas de Julio Verne, en general, se caracterizaron por anticipar con bastante precisión los tiempos modernos. Por ejemplo, en su novela París en el siglo XX –una “novela perdida”, escrita en 1863 y publicada solamente hace unos veinte años, cuando el bisnieto del autor encontró el manuscrito- Verne anticipa muchos electrodomésticos y descubrimientos científicos, tales como el aire acondicionado, los rascacielos, los automóviles a gasolina, las calculadoras, los elevadores, la televisión y hasta Internet (como una red mundial de comunicación “telegráfica”).


¿A quién le toca organizar los documentos?


Lorenzo Pérez Sarrión
Secretario General del Pleno del Ayuntamiento de Gandia.
Del “Yo no he sido” o el “ya lo dije”,  a los “Manguitos digitales”
.
Hace 30 años, a un auxiliar administrativo se le pedían, como requisito, 250 pulsaciones por minuto frente a su máquina de escribir.
Hoy, todos escribimos con ordenadores y multitud de dispositivos (teléfonos móviles, tabletas portátiles, relojes inteligentes…) inimaginables hasta para el bueno de Jules Verne, quien ya “visionó” el fax más de 100 años antes de que se inventara (y el cual, por cierto, de vigencia efímera, ya casi está extinto en la actividad burocrática, salvo ¿honrosas? excepciones: los Juzgados, ¿por qué será? Sin comentarios).
Obviamente, en las Administraciones Públicas, seguimos produciendo documentos (papeles, archivos…), pues el procedimiento es la garantía constitucional del Estado de Derecho como legitimación y límite del actuar administrativo con respeto al principio de la legalidad en cada momento vigente. Eso sí, cada vez de maneras más imaginativas y variopintas: además del ya clásico tratamiento de texto, archivos de audio o imágenes, códigos de barras, enlaces e hipervínculos, o códigos QR. La tecnología cada vez tiene menos límites. ¿Y las personas?
Y ante ello, por todos cabe -o debe- plantearse, cada uno en su organización: ¿Nos hemos adaptado/vamos adaptando, a esta nueva y cambiante realidad? ¿O estamos a la espera de que alguien se ocupe de ello?
Cualquier usuario -empleado público- genera diariamente documentos e información esencial para la administración pública para la que trabaja, quien le retribuye, precisamente, por ese desempeño profesional, sobre la base de la relación jurídica estatutaria que les une a ambos.
Es decir, en términos marxistas, el producto por el cual el empresario (recuérdese que hablamos de administraciones públicas, y de ahí su deber de reinversión social a su propietario colectivo: la ciudadanía democráticamente representada) obtiene de alguna manera su plusvalía, viene definido, entre otras cosas, de forma importante,  por documentos, información y datos. Y éstos necesitan orden y concierto.
La paradoja es que, pese a ello, estos peculiares “empresarios” no siempre diseñan, disponen y organizan las herramientas, procesos y recursos necesarios para garantizar la obligación legal de organizar y archivar con métodos eficientes y de forma racional, comprensible, predecible, conocida, recuperable, perdurable y reutilizable, todo ese conjunto de datos, sea cual sea su formato: papel, bits o parcela de nube en el ciberespacio.
Pese a ello -o por ello-, ¿hemos de permanecer impasibles, amparándonos en unos supuestos reinventados “manguitos digitales”? ¿Hemos de esperar sentados a que alguien lo haga por nosotros?
Porque si existe una realidad palpable en la era de constante y veloz revolución tecnológica que vivimos (disfrutamos/padecemos) es que los cambios se producen “sí o sí”, con o sin participación  de quien por ellos se ven afectados. Sobran ejemplos. Es como el viejo dicho en política: “o te ocupas de ella o ésta se ocupará de ti”. Es lo que hay, así que ya se sabe, como decía antaño el casposo refrán de la jerga militar cuando se le disparaba accidentalmente un arma al recluta: “reclamaciones al maestro armero…”
Pienso, en definitiva, que esta reflexión que una vez más propongo en este foro, desde mi condición de habilitado nacional que se ocupa de la fe pública -y convencido de la vix expansiva de ésta- bien se la puede -o debe- hacer, también, cualquier directivo o responsable de nuestras administraciones públicas, respecto de su esencial instrumento de trabajo para desempeñar sus competencias y ejercer sus atribuciones en el ámbito jurídico administrativo. Y de igual manera, los desarrolladores de tecnología, que generan el cauce y soporte de esa actividad.
Será difícilmente justificable pues, que sin embargo, no lo hagan los profesionales de la archivística y la documentación.
A todos nos va la vida -profesional- en ello. No será que no estamos avisados…
Así que nos toca a nosotros organizarnos, sentar orden y criterio, transformando esas difusas -pero ciertas- amenazas, en nichos de oportunidad, sobre la base de la fortaleza -real- que nos aporta el talento, la formación y el conocimiento.

CONCIERTO VERNIANO







Queridos amigos vernianos,

Nos complace compartir con vosotros el anuncio de un concierto enteramente dedicado a Julio Verne, que realizarán los músicos Sònia Ratera y Alberto Solé el día 2 de junio a las 19.30h en el centro cívico "Matas i Ramis" de Barcelona, dentro del ciclo de conciertos "Clâssica a Horta-Guinardó", dedicado este año a la tonalidad en la música, por lo que su concierto está titulado "La tonalidad en la música de Jules Verne"… ¡y totalmente gratuito!
El fantástico programa que nos van a brindar con música de
Jules Verne es el siguiente:
- Michel Strogoff (música de Alexandre Artus) (piano solo)
- Chant du Volga - Retraite des fifres - Chant cosaque - Danse cosaque - Marche des trompetes
- "Chansons inédites de Jules Verne" (Aristide Hignard / Jules Verne) (canto y piano):
Les deux troupeaux
La douce attente
La Tankadère
Berceuse
Notre étoile
Chanson turque
Daphné
Tout simplement
Au printemps
Mariquita Polka (J. J. Debillement) (piano solo)
El doctor Ox (Jacques Offenbach / Jules Verne):
Sur la rive l'oiseau chante
Tout s'eveile dans la nature
Le Colin Maillard ( A. Hignard / Jules Verne)  ( canto y piano ):
Cavatine de Cyprien
Chanson Gröenlandaise ( Alfredo Catalani / Jules Verne ) ( canto y piano)




Vernianamente,
Tu Sociedad Hispánica Jules Verne

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'XVIII Clàssica a Horta - Guinardó': Concert "Der hirt auf dem felsen - La tonalitat en la música de Jules Verne"
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A las 19.15 h. Concierto Amateur "Der Hirt auf dem Felsen", a cargo de Oriol Ramos, clarinete; Natalia Sánchez, voz (soprano); Carlota Muñoz de la Nava, piano.

A las 19.30 h "La tonalidad en la música de Julio Verne", a cargo de Sonia Ratera y Alberto Solé.

Sonia Ratera y Alberto Solé empezaron a trabajar juntos en el año 2013. Con un repertorio que va desde el barroco hasta el romanticismo, desde entonces, han realizado conciertos en salas como centro cívico Fort Pienc o Capilla de la Inmaculada de Barcelona .L'any 2014 estrenan el ciclo de canciones "tu voz es el norte de mi cántico", compuestas por Alberto Solé sobre el ciclo de poemas del mismo título de Carmen Tulon, el Fomento Vilanoví de Vilanova y la Geltrú, obteniendo un gran éxito.

Nos trasladamos a la época del modernismo en un viaje musical alrededor del gran escritor y mostramos un aspecto bastante desconocido del autor: su música. En el siglo XIX Aristide Hignard, Jacques Offenbach, Alfredo Catalani o Cécile Chaminade, entre otros, compusieron una serie de canciones, piezas instrumentales y operetas con textos de Verne, algunas de ellas conjuntamente con el propio Verne, que nos permiten saber qué pensaba de las diferentes tonalidades y cómo las usaba para las canciones de sus personajes. Así, por ejemplo, tenemos como las historias de carácter más oriental hacen uso de los tonos bemoles, como predominan las tonalidades en modo mayor, que ligan con el talante alegre ya veces irónico de sus héroes y heroínas o como, en la imprescindible " chanson Gröenlandaise "de Alfredo Catalani, se juega con diferentes cambios de tono y modo, creando una atmósfera que realmente nos hace evocar un paisaje invernal, dando como resultado una joya del modernismo que más tarde Catalani reconvirtió en la célebre aria" Ebben ? Ne Andrés lontana "de la ópera la Wally.

Programa:

"Chant du Volga; retraite diciembre FIFRA; Chant Cosaque; Danse
Cosaque; Marché des Trompetas." De "Michel Strogoff". Música de Alejandro Artus, Piano solo.

"Les Deux Troupeaux; La Douce attente; La Tankadère;
Berceuse; Notre Étoile; Chanson turqué; Daphné; Tout
Simplemente; Au Printemps." De "Chansons Inéditas de Julio Verne". Julio Verne - Aristide Hignard; canto y piano.

"Mariquita Polka". JJ Debillemont; piano solo.

"Sur la Rive L'Oiseau Chante; Tout s'Eveille dans la Nature". De "El Doctor Ox". Julio Verne - Jacques Offenbach; canto y piano.

"Cavatine de Cyprien", de "Le Colin Maillard". Julio Verne - A. Hignard; canto y piano.

"Chanson Gröenlandaise". Julio Verne - Alfredo Catalani; canto y piano.
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·         Localización
HORARIOS

días
horas
Precios


viernes
a las 19: 15h
Entrada Gratuita.

Otros
Se celebra en:

https://www.youtube.com/watch?v=AhIlF8c_6C4&feature=youtu.be

viernes, 26 de mayo de 2017

El rayo verde de la Luna




Posted: 22 May 2017 03:29 PM PDT


En ocasiones, cuando el Sol se encuentra cerca del ocaso se puede contemplar un fenómeno conocido como el Rayo Verde.
El concepto del destello o rayo verde fue popularizado por la novela El rayo verde de 1882, de Julio Verne. Este fenómeno óptico atmosférico ocurre poco después de la puesta de Sol o poco antes de su salida, en el que se puede ver un punto verde, normalmente por uno o dos segundos, sobre la posición del Sol. También puede verse como un rayo verde que sale del punto donde se ha puesto el Sol. Los destellos verdes son en realidad un grupo de fenómenos que surgen por diferentes causas, siendo algunas más comunes que otros. Se pueden observar desde cualquier altitud (incluso desde un avión), y normalmente se ven cuando el horizonte no presenta obstáculos, como en el océano, pero también aparecen sobre nubes y sobre montañas.

Las causas de un destello verde se encuentran en la refracción de la luz (como sucede en un prisma) al atravesar la atmósfera: la luz se mueve más lentamente en el aire bajo, más denso, que en el aire en capas superiores, menos denso. Debido a eso, los rayos de luz solar siguen una trayectoria ligeramente curva, en la misma dirección que la curvatura de la Tierra. La luz de alta frecuencia (verde/azul) se curva más que la luz de baja frecuencia (roja/naranja), así que los rayos verdes y azules de la parte superior del sol en el horizonte permanecen visibles mientras que los rayos rojos están tapados por el horizonte.
Los destellos verdes se refuerzan por el efecto de espejismo, que incrementa el gradiente de densidad en la atmósfera, y por tanto, incrementa la refracción. El destello verde se ve con mayor probabilidad en aire limpio, que permite que más luz alcance al observador sin ser dispersada. El posible "destello azul" por la luz de dicho color no se ve porque el color azul se dispersa más en el aire y queda sólo la luz de color verde.
Con un ligero zoom, se puede llegar a ver un borde verde en la parte superior del disco solar en muchas puestas de sol, si el día está claro. Sin embargo, el efecto de rayo o de destello requiere una fuerte estratificación por capas en la atmósfera y un espejismo que magnifique el color verde durante un periodo de entre unas fracciones de segundo y dos segundos.
También se puede ver un destello verde producido por otros objetos brillantes en el horizonte, como la Luna, Venus, o Júpiter. Aprovechando la súper-Luna de este fin de semana, son varios los astro-fotógrafos que han tratado de capturar el rayo verde Lunas, unos con más éxito que otros. En la imagen inferior se puede apreciar este fenómeno capturado por Laurent Laveder, en Francia.