JULES VERNE

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jueves, 6 de abril de 2017

Julio Verne… ¿en las canarias?

Julio Verne… ¿en las canarias?
lunes, 10 de octubre de 2011
Que Julio Verne (Jules Gabriel Verne) es el rey de las novelas fantásticas y de aventuras ya lo sabíamos, pero que una de estas novelas está basada en el archipiélago de las Hespéride, eso, ya no es tan popular.
Verne fue un escritor francés de renombre y popularidad en todo el mundo. Hasta tal punto creció su reputación literaria, que se convirtió en el segundo más trascrito después de Doña Agatha Christi con 4.185 traducciones.
Los libros más destacados:
-Viaje al centro de la tierra
-De la tierra a la luna   
-La vuelta al mundo en 80 días
-El volcán de oro
-20.000 leguas de viaje submarino
-La isla misteriosa
-Cinco semanas en globo      
El libro desconocido y que El Secreter sacará  a la luz se llama... ¡Redoble de tambores por favor!



La agencia Thompson y CIA
Fue escrita en su época más viajera.
Se publica en 1907, dos años después de su muerte. La trama de esta novela, la menos popular del escritor francés, tiene como protagonistas, a un grupo de turistas europeos que navegan a vapor, haciendo escala en Madeiras, Azores y… ¡sorpresa! en Canarias.
150 páginas están dedicadas a estas islas. Aunque tuvo un fallo garrafal, olvidó nombrar a la isla bonita, La Palma.
No presenta una imagen muy agradable del archipiélago, al contrario, las muestras salvajes y peligrosas.
Hace un estudio geográfico y habla de basalto, lava y piedra pómez.
En el transcurso de la aventura, cuenta como del suelo salen fumarolas de azufre y gas carbónico, y en el paisaje ve cráteres que él llama “caldeiras”
En los valles, según él, había un clima agradable y benigno para enfermos venidos de Europa.
Habla de la carencia del agua y de que en las carreteras crecen geranios, pitas, tuneras, palmeras y se queja, de la desaparición de los pinares.
Describe a Gran Canaria, como la tierra donde se pueden encontrar camellos y caballos, cuando en realidad, siendo esta costumbre más propia de Lanzarote y Fuerteventura.
Afirma que Canarias formó parte de la Atlántida y que está ocupada por guanches y beréberes.
Decía que en el interior de la isla, había pueblos de extraños idiomas y que los agricultores son tan pobres que viven en cuevas, como por ejemplo en Artenara.
Cosa que en la actualidad sigue siendo así, pero no por pobres, todo lo contrario, el que pueda tener una cueva, es un privilegiado.
Describía el gofio como una papilla de cebada o trigo muy tostado y diluido en leche.
En las páginas del libro relata a los canarios, como gentes con mentalidad muy cerrada pero cortés.
Admiraba el esfuerzo por adaptarse a un medio hostil.
En el Pozo de Las Nieves, Verne sitúa el lugar donde los turistas eran atacados por un pueblo negro.
En esta obra, aparte de olvidar a La Palma hay más errores, como por ejemplo:
-Bentigo = Bentayga
-Cuimbe = Cumbre
-Tedde = Telde
(El azul es el original)
Y así unos cuantos más, que desde aquí se le perdonan al genio literario ya que después de todo, nos dedicó su tiempo y esfuerzo.
La causa de tantas erratas es que nunca pisó el archipiélago, todo lo hizo basándose en la obra del antropólogo francés René Vernau, que vivió durante 5 años en Canarias.
El otro motivo de tanto fallo fue que en 1895, antes de morir, Verne le dió a su hijo Michael el libro para que lo publicaran y lo hizo, pero sin hacer las pertinentes revisiones.
El texto fue publicado con motivo del fallecimiento del escritor, como obra póstuma.
Esta última labor intelectual que nos dejó, no tuvo el éxito al que estaba acostumbrado.  No gustó ni al público ni a editores, ya que no terminaban de encajar el tipo de paisaje que formaba parte de esta, su última aventura.
Quién lo diría. Antes estábamos considerados como un pueblito lleno de salvajes, y ahora resulta que todo el mundo, si se puede, piden en sus trabajos, traslados a las afortunadas Islas Canarias.
Eso de que salgas de la oficina y te des un baño en la playa, no se ve en todos los lugares.
Si Julio Verne levantara la cabeza, lo más probable es que él también hubiera pedido trasladarse a esta orilla del planeta.
María del Mar Benítez

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