JULES VERNE

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viernes, 3 de febrero de 2017

Julio Verne y el Nautilus que hay que descubrir

Julio Verne y el Nautilus que hay que descubrir
por Neftalí Coria
25 de marzo de 2014
Es lugar común, y en consecuencia, motivo de cansancio y tedio, hablar sobre los problemas humanos que los habitantes de este país, y en especial, Michoacán, estamos viviendo. Problemas que en general, no se han expuesto tal como son y que la gente común, además de padecerlos, los vivimos en la confusión. ¿Quiénes son los malos en esta historia? ¿Quiénes los buenos y quiénes las víctimas? Hay dos grande bandos, eso sí: los que engañan y ocultan, y los engañados, no saben qué sucede de verdad. Y nunca en la historia, hubo finales felices en el combate entre unos y otros. Hoy se vive en Michoacán, un estado de emergencia humana y, o no queremos entender, o preferimos verlo por televisión bajo el disfraz profesional de la millonaria pantalla perversa.
Y pienso en lo que al pueblo le importa la verdad de las cosas como tal. Estamos recibiendo el engaño como un alimento necesario que un cuerpo enfermo necesita para seguir en la desnutrición. El problema social que avanza en nuestro país, y se ve claro en Michoacán, se ha convertido en una especie de espectáculo miserable. Informarlo de ese modo, en el que los protagonistas y antagonistas de la comedia, son subrayados como "stars" aunque éstos sean unos ladrones, unos asesinos, extorsionadores, traficantes, etc., no ha de ayudar a exterminar nada. Por el contrario, la televisión, los coloca como ejemplos en sus cotidianos noticieros que por igual braman los méritos los hombres importantes en la ciencia, la cultura, etc., que los hechos protagonizados por estos criminales extralimitados en sus aberraciones. No vemos diferencia en sus maneras de "difundir", que se cifra en los precios, costos y ganancias del raiting obtenido, y quizás lo segundo -que es más vendido- se informe con mayores eficacias comerciales, hasta lograr hacer de aquellos seres abominables, héroes que están ante nuestros ojos, como un verdadero ejemplo a seguir, como sucedió con toda esa publicidad elogiosa del delincuente, punta del iceberg de Sinaloa, el chapo. La percepción general de su mensaje era: "miren como se hacen los grades negocios con la ayuda de todos esas buenas almas anónimas y enriquecidas, que son capaces de proteger a un gran ideólogo y empresario, capaz de tener repercusión internacional en más de cincuenta países, y no como otros empresarios que hacen las cosas legalmente y no llegan más allá de su pobres y pequeñas ciudades... Vean como un hombre brillante, que ni siquiera fue a la universidad, es capaz de amasar grandes fortunas, modificar ciudades, poner y quitar gobernantes, y de paso ser querido por todos porque daba diez mil pesos de propina a los meseros..." Vaya mensaje que nos dieron los medios con este reyezuelo que por otro lado, suena como una burla contra los que trabajan honradamente y les va mal, y todo porque fueron a la universidad, porque tienen negocios limpios y no infringen ni leyes ni reglamentos.
Un pavor al uso ordinario de la verdad se vive en México, un miedo disimulado a la profunda verdad se vive hoy, y el resto puede sintetizarse en elogios al engaño, fanfarrias a la simulación y la mentira, vanagloria a la riqueza ilícita y a la desigualdad.
Y las soluciones, las vemos cada vez más lejanas. Nuestro presente michoacano, se parece al juego del mundo al revés. Se encarcela a quién no se bebe, y al revés, se hace una escena de encarcelamiento a uno, que como dama epiléptica del siglo XIX, se siente mal y va al hospital, y sin que pise la celda alguna, se le asigna una fianza ridícula que insulta al pueblo.
¿Cómo hallar soluciones? Y pienso en mi relectura actual de Julio Verne, que no deja de hacerme pensar en el presente. Y recuerdo el inicio de una de sus novelas -'Veinte mil leguas de viaje submarino'- donde me parece ejemplar el encuentro entre dos personajes que están buscando un monstruo que se ha convertido en una amenaza para los océanos del mundo, y en la hazaña buscan la verdad. El científico Aronnax y el Arponero Ned Land, ambos experimentados en su vocación. Se trata de encontrar al animal marino que ha golpeado el casco de "El Scotia" hasta perforarlo, lo que inquieta a todos los viajeros y demás hombres de mar. Y después de un escándalo y el vértigo en los distintos países deciden hacer una expedición que zarpa en el "Abraham Lincoln" desde Nueva York. Allí se encuentran estos legendarios personajes. Y a lo que me quiero referir, que nos da ejemplo de lo que quizás convenga hacer en este país y en Michoacán es en el modo que ambos buscan el monstruo. Por un lado, el Arronax, científico francés -que es el personaje que cuenta la historia-, y por el otro Ned Land, el mejor Arponero y mejor cazador de ballenas. Ambos experimentados en su pasión: los peces, el mar y los misterios que allí navegan, por eso emprenden la búsqueda de un monstruo que por los cálculos en los daños del barco atacado, debía ser un Narval gigantesco. Hay en la novela una conversación en la que ninguno de estos dos hombres llegan a estar de acuerdo, y dan sus versiones de lo que cada uno cree sobre el misterio. El Arponero afirma que no hay animales tan grandes, porque él ha vivido persiguiendo en todos los mares, las más colosales bestias, y jamás vio una tan grande, como la que -bajo cálculos matemáticos basados en los daños del barco- ha bocetado el científico. No están de acuerdo, pero como dos caballeros, saben que deben atender las hipótesis de ambos y son respetadas y resguardadas para determinar si la búsqueda sigue o se detiene, porque el tiempo se ha extendido notablemente. Ambos con sus teorías, persisten en la búsqueda, hasta que se encuentran para sorpresa de ambos y toda la tripulación a cargo del comandante Ferragut, no caben en la sorpresa al encontrar aquella monumental bestia que era nada menos que el Nautilus, un submarino que nadie imaginaba su existencia. Aquella era la verdad, y la buscaron con acuciosidad y respeto al conocimiento del otro.
¿Cuál es la verdad en Michoacán? ¿Cuál es la verdad y el epicentro del crimen generalizado y profesional que navega en los misterios del nuestro tiempo? Sin duda es un Nautilus, surcando bien escondido en las costas michoacanas y esas otras regiones oscuras a las que ni científicos, ni arponeros quieren ir. ~



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