JULES VERNE

JULES VERNE

miércoles, 14 de diciembre de 2016

LIBROS QUE HE LEIDO: EL ARCHIPIELAGO EN LLAMAS (Julio Verne)

LIBROS QUE HE LEIDO: EL ARCHIPIELAGO EN LLAMAS (Julio Verne)
lunes, 16 de diciembre de 2013

EL AUTOR
Jules Verne; Nantes, 1828 - Amiens, 1905) Escritor francés, considerado el fundador de la moderna literatura de ciencia ficción. Predijo con gran precisión en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales.
En 1836 ingresó con su hermano Paul en el seminario Saint-Donatien. Más tarde estudió filosofía y retórica en el liceo de Nantes y viajó a París, cumpliendo los deseos de su padre, para seguir la carrera de leyes. En 1848 comenzó a escribir algunos sonetos y textos de teatro, y dos años más tarde aprobó su tesis doctoral de derecho y optó por la carrera de letras.
Julio Verne
Sus inicios literarios fueron difíciles, sus piezas de teatro no tuvieron una divulgación importante, y recurrió a la docencia para sobrevivir. Desde 1852 hasta 1854 trabajó como secretario de E. Seveste, en el Théâtre Lyrique, y publicó algunos relatos en Le musée des familles, como Martín Paz (1852). En 1857 se convirtió en agente de bolsa y empezó a viajar; visitó Inglaterra, Escocia, Noruega y Escandinavia, y continuó sus escritos.
Posteriormente conoció al editor Hetzel, quien se interesó por sus textos y le publicó Cinco semanas en globo (1862), obra que lo lanzó al éxito y lo estimuló a proseguir con la temática de la novela de aventuras y fantasía. El mismo editor le encargó una colaboración regular para la revista Magazine déducation et de récréation, y en poco tiempo alcanzó una gran celebridad.
Aprovechando sus conocimientos geográficos, adquiridos a través de numerosos viajes por Europa, África y América del Norte, y su entusiasmo por la revolución tecnológica e industrial, se convirtió en un especialista de los relatos de aventura de corte científico. Su dominio de la tensión dramática le permitió combinar extravagantes situaciones y momentos poéticos en una prosa ligera y amena.
Inmediatamente se enfrascó en la redacción de Viaje al centro de la Tierra, para lo cual se aplicó a la geología, la mineralogía y la paleontología. Las detalladas descripciones de animales antediluvianos maravillaron a los expertos, poniendo de manifiesto su extraordinaria intuición científica. Su tercer gran libro fue De la Tierra a la Luna, cuya publicación despertó tal entusiamo por los viajes espaciales que su despacho se inundó de cartas solicitando reservas para el próximo viaje lunar. Con el mismo interés fue recibida La vuelta al mundo en ochenta días, publicada por entregas, cuyo éxito fue tal que se llegaron a cruzar apuestas sobre si Phileas Fogg, "el hombre menos apresurado del mundo", lograría llegar a la meta en tan breve tiempo.
Veinte mil leguas de viaje submarino es, entre su extensísima producción, uno de los libros que conserva más íntegro su encanto. La peripecia se inicia cuando una fragata americana parte en busca de un monstruo marino de extraordinarias proporciones al que se atribuyen múltiples naufragios. El monstruo aparece, se precipita sobre el barco expedicionario y lo echa a pique, llevándose en su espinazo al naturalista Aronnax, a su fiel criado Conseil y al arponero Ned Land. Resultará ser un enorme submarino, el Nautilus, en el cual los tres hombres pasarán cerca de diez meses hospedados por el enigmático capitán Nemo, artífice del invento. Visitarán los tesoros sumergidos de la Atlántida, lucharán contra caníbales y pulpos gigantes y asistirán a un entierro en un maravilloso cementerio de coral.
Nemo, hostil e iracundo, no tardará en revelarse como un proscrito, un sublevado solitario cuyo manto de misterio esconde una identidad principesca y una pesadumbre tenebrosa. Se ha señalado que Nemo es un trasunto del propio Verne. Ambos viven encerrados, solos e incomprendidos, el primero en su coraza de acero, el segundo en la burbuja de su gabinete, ambos refugiados tras el disimulo y el secreto. Del mismo modo que Verne dejó estupefactos a propios y extraños presentándose a unas elecciones municipales en Amiens por una lista de extrema izquierda, el capitán Nemo, que lucha por la liberación de los pueblos oprimidos, detesta a la convencional y adocenada colectividad que lo persigue y enarbola dos veces el estandarte negro del nihilismo.
Escribió otras obras de gran éxito como Las aventuras del capitán Hatteras (1866), Los hijos del capitán Grant (trilogía, 1868-1870), En torno a la luna (1870), La isla misteriosa(1874), Miguel Strogoff (1876), Un capitán de quince años (1878), Las tribulaciones de un chino en China (1879), El faro del fin del mundo (1881) y Los viajes del capitán Cook(1896), entre muchas otras novelas que superan el medio centenar de títulos.
Se radicó en Amiens en 1872, y a partir de 1886 se comprometió con las actividades municipales de dicha ciudad. Tres años después fue nombrado representante del consejo municipal, y en 1892 fue condecorado con la Legión de Honor. Sus textos se popularizaron con rapidez y quedaron entre los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil del siglo XX. De su obra póstuma destacan El eterno Adán (1910) o La extraordinaria aventura de la misión Barsac (1920), en las que un crítico tan poco convencional como Michel Butor ha querido ver un Verne más profundo y escéptico de lo habitual, que tendía a desconfiar de las consecuencias que podía acarrear para los seres humanos el progreso incesante de la tecnología y de la ciencia.

EL LIBRO
A principios del siglo pasado Grecia, con la ayuda de ingleses, franceses y rusos, lucha por liberarse de la tiranía de los turcos. El valiente militar Henry d´Albaret se enfrenta al temible pirata Nicolás Starkis, que vende como esclavos a los prisioneros de guerra.
Los piratas cuentan con la superioridad numérica: doscientos frente a seiscientos, de modo que evitarán el cañoneo e intentarán el abordaje, la lucha cuerpo a cuerpo, donde tienen garantizada la victoria. D’Albaret lo sabe. Bajo su custodia, doscientas almas rescatadas de la esclavitud camino a la Berbería. Ninguno de esos pobres diablos es apto para la defensa frente a la ira del corsario. De modo que no queda otra, sino la heroica. Matar antes que morir.
Un banquero de Corfú, Elizundo, se ha hecho rico gracias a la piratería. Queriendo dejar a su hermosa hija casada con un hombre de bien, pacta el matrimonio con un soldado francés. D´Albaret no sólo contribuirá a la liberación de Grecia, sino que también salvará a su amada de un destino abominable.
Ambos son rivales por ganarse el amor de la bella Hadjine Elizundo, quien prefiere a Albaret. A partir de este momento se libra una dura lucha entre ambos hombres.
IMPRESION PERSONAL
De nuevo nos sumergimos en el Verne más desconocido que, personalmente, es el que más me gusta.
Quizá porque sus otras obras son excesivamente conocidas, editadas hasta la saciedad y frecuentemente llevadas a versiones cinematográficas, televisivas, de comic y ediciones juveniles, descubrimos que hay otro Verne, que no escribe aventuras juveniles sino que profundiza en lo que hoy se denominaría novela histórica, recreando épocas y paisajes que si bien hoy no sorprenden demasiado, en su época debio ser algo totalmente revolucionario y cautivador para sus lectores.
En ésta ocasión, Verne nos lleva hasta la Grecia de 1827, inmersa en una, para los occidentales, desconocida Guerra de Independencia contra el Imperio Turco (sí, aquella misma en la que murió Lord Byron) y nos lleva a embarcarnos, literalmente, en un viaje apasionante y aventurero por las islas griegas, tanto del Egeo como del mar Jónico.
El archipiélago en llamas ("L’Archipel en feu") es una novela de Jules Verne que se publicó en la "Magazine de ilustración y recreo" ("Magasin d’Education et de Récréation") desde el 1 de enero (volumen 39, número 457) hasta el 15 de diciembre (volumen 40, número 480) de 1884. El libro íntegro fue publicado el 13 de noviembre del mismo año (primera edición ilustrada). Es una de las obras más revolucionarias de Verne.
El archipiélago en llamas, a nada que despleguemos velas, se lee en tres horas. No hay más complicación de personajes que la que la historia necesita. Los malos son malos de verdad, los buenos sólo albergan buenos sentimientos. El valiente francés Henry D’Albaret, comprometido con la causa griega. La bella Hadjine Elizundo, presa de los pecados de ambición de su padre, banquero para más señas. El oscuro Sacratif, en el que conviven armoniosamente la ambición y la falta de escrúpulos… Pero dando cuatro pinceladas históricas y geográficas, el escritor francés ya nos ha obligado de nuevo a levantarnos, buscar el mapa, hacer a un lado la ginebra de media tarde y desplegar sobre el escritorio el azul del Mediterráneo salpicado por islas griegas. Hay que seguir las rutas de los protagonistas. Nos vemos tomados por la ilusión de ser nosotros los que estamos lanzando derrotas, dirigiendo las proas. ¿Un juego, algo irreal, mera fantasía? No es tan simple.
La "Syphanta", corbeta que protagoniza la obra, según una ilustración para la primera edición original del libro de Verne
Realmente, trazas las rutas, llegas a sentir la sal, notas el vaivén y la lámpara de la biblioteca comienza a oscilar perceptiblemente ante el oleaje. Ya nos había ocurrido, ¿recordáis?, con El desierto de hielo, La vuelta al mundo en ochenta días, Viaje al centro de la Tierra, 20.000 leguas de viaje submarino… ¿Cómo es posible que a Verne ni siquiera le gustara viajar, que vendiera la embarcación de recreo que adquirió porque no le convencía?
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