JULES VERNE

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miércoles, 4 de mayo de 2016

El ‘kraken’ de la modernidad

EL SACACORCHOS

El ‘kraken’ de la modernidad

POR JON. MUJIKA - Sábado, 16 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:04h
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LA historia que hoy llega a las páginas de este periódico bien pudiera haberla firmado el escritor francés Julio Verne, uno de los padres de la imaginación. No en vano en ella aparecen exploradores que recorren las profundidades marinas y un ingenio capaz de conectar Bizkaia con Estados Unidos bajo las aguas con fibra óptica. Puede uno cerrar los ojos e imaginarse el artefacto como un cetáceo del siglo XXI, una bestia acuática capaz de llevar la información de acá para allá, del uno al otro confín, como diría el poeta.
¿Julio Verne, les decía...? No por nada el proyecto en el que se narra esta aventura se llama Nautilus, el legendario batiscafo que surgió, merced a las mañas del capitán Nemo, de las creativas aguas del padre de la ciencia ficción. Da un nosequé propio del siglo XIX la lectura de esta historia, de aquellos días en que la tierra estaba poblada de hombres pioneros y audaces. Ya es sabido que no es la primera vez que algo así ocurre, ni siquiera en nuestras costas. Lo que asombra es que la capacidad del hombre para amoldar su inteligencia a la naturaleza que jamás llama al ingenio sino al instinto. Es el hombre quien se siente capaz de afrontar semejante desafío. Leyendo historias así, que cruzan de uno a otro país, de un continente a otro como si nada, uno confirma su vieja sensación: nuestra verdadera nacionalidad es la humana. Es así como el hombre se engrandece.
Hay otro nosequé de justicia poética en el hecho de que se haya elegido Sopela como tierra de arranque o de destino de esta aventura, según lo quiera ver cada cual. Sopela es tierra que mira al mar desde tiempos inmemoriales. Es un pueblo que cree en los cantos de sirena, en las islas con tesoro. botellas con mensaje (el cable de fibra óptica tiene un algo de eso...) y las ballenas asesinas como Moby Dick; una tierra que sabe que la sal de la mar procede de las lagrimas por tantos muertos como arrastran las mareas, que sabe que uno de los grandes viajes que pueden emprenderse en esta vida es a lomos de una ola.
En una costa así ha decidido posarse el Meridian, el barco elegido para abrirle paso a este kraken de la modernidad. Es una apuesta cargada de futuro. No en vano, hasta la fecha está registrada una mayor fiabilidad para el tráfico de información en las autopistas submarinas que en las carreteras espaciales. Solo la imaginación, ya lo dije al principio, es capaz de llevar los sueños del hombre más lejos que este cable, un cordón umbilical con el progreso.
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