JULES VERNE

JULES VERNE

martes, 12 de abril de 2016

Una visión cuasi-utópica y desenfadada del futuro en Verne

Una visión cuasi-utópica y desenfadada del futuro en Verne

by Iván Rodrigo Mendizábal
Por Rafaela Müller
(Contribución especial para Ciencia ficción en Ecuador)
Tenemos ante nosotros el cuento: “En el siglo XXIX: La jornada de un periodista norteamericano en el 2889”, escrito por Julio Verne en el año 1889. El autor nació en Namtes, en 1828 y murió en Amiens en 1905. Es considerado el padre de la literatura de la ciencia ficción.
Julio Verne jugaba con los límites de la imaginación de las personas, donde sus escritos lograron la imaginación de nuevas tecnologías como los helicópteros, submarinos, entre otras invenciones. Estudió filosofía y retórica, además de leyes, por influencia de su padre; eso no le impidió acercarse a las letras. En 1859 se casó por conveniencia para tener una situación económica estable y, gracias a esto, pudo dedicarse a escribir.
La ciencia ficción se considera un género literario el cual se basa en la literatura fantástica y el terror. En su campo están los relatos posibles, los cuales se desarrollan en un marco imaginario, siendo uno de ellos la utopía que es algo que se considera imposible de conseguir, algo que tiene que ver con cosas irrealizables, con algún ideal inalcanzable.
El cuento de Verne relata la vida de un periodista en el año 2889. Nos muestra un contexto de una sociedad feliz, acomodada e igual. Nos describe el lugar del futuro como un espacio imposible: “Cuanto más admirables les parecerían las modernas ciudades con calles de cien metros de ancho, con casas de trescientos metros de altura, a una temperatura siempre igual, con el cielo surcado por miles de aero-coches y aero-ómnibus”. En este sentido, el texto habla sobre el progreso de la sociedad sin cuestionarlo, pone en duda lo que se cree hoy en día como correcto: “Es el día en que estos dos instrumentos fueron ideados cuando verdaderamente se origina el progreso”. La idea de progreso en las sociedades generalmente no es cuestionada, solo es aceptada como lo mejor, pero progreso no es necesariamente sinónimo de mejora.
Por otro lado, en el texto se habla sobre el poder de la información. El periodista tiene el poder de decidir qué información se comparte con el resto y que información es “privada”. En este marco, incluso las formas de comunicarnos se han transformado: “Todas las mañanas, en lugar de ser impreso, como en los tiempos antiguos, el EarthHerald es ‘hablado’: es en una rápida conversación con un reportero, un político o un científico, que los abonados se informan de lo que puede interesarles”. Se constata que se activan las cosas que tienen que ver con el teléfono para mantener conversaciones y dar información. Todo se trata sobre quien tiene el poder y el dinero. En otras palabras, la información desde los acontecimientos, desde los inicios de la prensa, ha sido poder en sí misma. Desde el punto de vista actual, esto es un retroceso, sin embargo, considerando el tiempo en el que se escribió este cuento, Julio Verne está mostrando la comunicación como lo es hoy en día.
También el periodista principal tiene mucho dinero para derrochar, su esposa puede aprovechar de la situación que tienen, pero él se dedica a trabajar. Hay que resaltar que lo material es muy importante en 2889: “Gracias a esta fortuna, Francis Bennett ha podido edificar su nueva mansión, colosal construcción de cuatro fachadas, cada una de las cuales mide tres kilómetros, y cuyo techo se ampara bajo el glorioso pabellón de setenta y cinco estrellas de la Confederación”.
De acuerdo a esto, se puede decir que el texto habla sobre lo mágico y la idea de mejora casi sin esfuerzo de la persona: “Al suministrar la fuerza motriz de los aparatos de navegación aérea, han permitido que el comercio se desarrollara magníficamente.” Todos los inventos que presenta Verne son aceptados como buenos.
De ahí que los roles de las personas son hasta cierto punto contradictorias. Por ejemplo, la idea de la debilidad del hombre es cosa del pasado, en el texto se muestra al hombre como fuerte e indestructible, es decir: “un hombre de otro tiempo no hubiera podido resistir tal labor cotidiana. Felizmente, los hombres de hoy son de constitución más robusta, gracias al progreso de la higiene y de la gimnasia, que ha hecho elevar de treinta y siete a cincuenta y ocho años el promedio de la vida humana, gracias también a la presencia de los alimentos científicos, mientras esperamos el futuro descubrimiento del aire nutritivo, que permitirá nutrirse... solo con respirar”. Es una idea utópica de lo que debería ser un hombre en la sociedad.
Asimismo el rol de la mujer en la sociedad es un tema al que se le da importancia, como en el texto dice: "La mujer no es más que una cuestión de formas". La comunicación instantánea que mantiene el periodista con su esposa es un invento del siglo XXI: “A pesar de la diferencia horaria, el señor y la señora Bennett convienen en tener sus comidas al mismo tiempo. Nada más encantador que almorzar así, frente a frente, a mil leguas de distancia, viéndose y hablándose por medio de aparatos fonotelefóticos”.
De este modo, todo, personas y cosas pierden su identidad de ser tal como son y las han deformado y puesto en el lugar de ser útiles hasta cierto tiempo, como si se caducaran, como el ejemplo que da del estómago, que se debe reemplazar cada dos años. Esto mostraría, contra la idea del utopismo, el consumismo y el deterioro de la sociedad.
En mi opinión, Julio Verne aparte de tratar temas de ciencia ficción, en realidad es muy crítico y da ideas que en un comienzo podrían parecer utópicas. Nos deja la duda de las personas que manejan información. También es interesante la reflexión sobre el deterioro tanto del cuerpo como de la persona.
Para la época en la que fue escrito este cuento, es sorprendente la visión que tenía Verne. Me impactó el ejemplo que puso en el texto sobre el hombre que quiso despertar tras pasar cien años congelado, porque a veces solo nos importa durar, pero no vivir. La consecuencia directa de este experimento fue la muerte de una persona la cual perdió su vida y a nadie le importó.
La gente estaba conectada viendo la información y la noticia no fue tan relevante como si es que hubiera vivido el hombre. Todo el mundo vio y nadie hizo nada, todos estaban pensando en algo más. Creo que eso hoy en día nos está sucediendo, como dice McLuhan en El medio es el masaje: la cultura de la información nos ha ido masajeando de tal manera que nos hemos vuelto individualistas.
Este proceso cada vez pasa más rápido, tanto que a veces no lo logramos percibir o estamos tan dentro que no sabemos que estamos. ¿Qué tan dentro estamos? Voila, c’est le XXIX siècle ou aujourd’hui?
Publicar un comentario