JULES VERNE

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lunes, 11 de abril de 2016

RESEÑA: Los hijos del capitán Grant, de Julio Verne



Los hijos del capitán Grant, de Julio Verne

Un adinerado matrimonio escocés recién casado, mientras viaja en su magnífico nuevo barco, el Duncan, y al pescar un tiburón, encuentra en su interior una botella con un mensaje que alguien arrojó al mar.

Es el mensaje de socorro de un náufrago en apuros pero, debido a la humedad que se ha filtrado, no se puede leer con claridad, por lo que debe ser interpretado. Lo primero que leen, y de lo que están seguros, es que el capitán Grant y su tripulación al mando del Britannia, han naufragado y se encuentran en apuros graves y, sin importar los peligros que puedan afrontar, deciden ir a rescatarlos.

Mientras este abnegado y altruista millonario escocés, se prepara para este arriesgado viaje, aparecen los dos hijos adolescentes del capitán. No sé muy bien el porqué del título, pues no me parece que tengan un protagonismo especial, ni siquiera que, el que tenga hijos el capitán, sea importante o determinante para la aventura.

El mensaje está escrito en tres idiomas y en cada uno se lee sólo una parte del mensaje, por lo que deben hacer un encaje tipo puzzle para intentar descifrarlo. Su difícil interpretación hace que deambulen de una parte del planeta a otra, viviendo diferentes aventura por aquellos países por los que pasan, sufriendo alegrías y decepciones –a la par que peligros sin fin-, estando a punto de tirar la toalla más de una vez, pero volviendo a recogerla en cada ocasión.

Verne nos muestra en esta novela de aventuras y viajes, su capacidad para describir paisajes y territorios que nunca pisó. Su afición y su excelente documentación hace que parezca que ha estado allí mismo. Uno de los personajes, el geógrafo Santiago Panagel que viaja a bordo del Duncan, me recordó en este aspecto al propio escritor. Tampoco Santiago había estado en los territorios por los que pasan, pero los conoce al dedillo, incluso mejor que muchos nativos de la zona.

Hay un par de cosas que no me han gustado. Las aventuras ocurren tierra adentro, por lo que el barco siempre espera en el mar a que vuelvas los expedicionarios. En el barco se quedan la esposa del noble escocés y la hija del capitán Grant. Se quedan allí para que no se vean expuestas a los peligros de la misión, pero digo yo, si no quieres ponerlas en peligro…¿Para qué te las llevas? ¿No ves que aún así corren peligro y encima lejos de ti, sin que puedas “protegerlas” como parece que es tu intención?

Pues parece que me estaba escuchando y, justo al final, en la más peligrosa de todas sus incursiones terrestres, decide el buen hombre llevárselas consigo. Pero ni encuentro justificado que las deje en el barco al principio, ni que luego que se las lleve con él. ¿Os imagináis a estas damas con sus elegantes y largas faldas y su calzado tan femenino, con una sombrilla parasol, caminando por tierras agrestes y enfrentándose a las peligrosas tribus nativas?. Yo no. Bueno sí, pero me resulta harto ridículo.

Una aventura es una aventura. Los protagonistas deben ser aventureros, sean hombres o mujeres, y si hay alguna dama fina y delicada, debe estar allí obligada por las circunstancias, en contra de su voluntad o siendo objeto del rescate de rigor por parte del valeroso caballero (léase, por ejemplo, el papel de la princesa Aouda en “La vuelta al mundo en ochenta días” y el de su noble galán justiciero, Phileas Fogg).

Este papel reservado a la mujer en esta novela, entiendo que está acorde con el que se le reservaba en la época, pero Verne es un adelantado a sus tiempos, podría haber hecho algo mejor. No me parecen creíbles estos personajes. Me gustó mucho más la figura del geógrafo, que se embarcó por error y, poco a poco, se ve inmerso en la peligrosa empresa.

Y otra cosa que tampoco me gustó demasiado es la solución final, el desenlace de la trama casi por casualidad. En fin, que a pesar de ser una obra del Gran Verne, sólo puedo decir de ella que “no está mal”. No está a la altura del resto de las novelas que he leído de él, es más, es quizá la peor, la que menos me ha gustado.

La nota que le doy sólo llega al aprobado raspadito, pero por ser de Julio, teniendo en cuenta los grandes ratos que me hizo pasar con otras novelas suyas y sin que sirva de precedente le voy a puntuar con tres antifaces.

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