JULES VERNE

JULES VERNE

miércoles, 13 de abril de 2016

La voz principal

La voz principal
Como todo escritor Verne refleja a través de sus personajes muchas de sus ideas y puntos de vista. A continuación se pasará revista a los personajes más logrados por Verne, aquellos que son emblemáticos y que se han convertido en símbolos desde hace más de cien años.

Samuel Fergusson (Cinco semanas en globo)


Era un hombre de unos cuarenta años, de talla y de complexión ordinarias, cuyo temperamento sanguíneo denotaba la coloración oscura de su tez; su expresión era fría, sus facciones regulares y su nariz grande y saliente; la nariz en forma de proa, que corresponde al hombre predestinado a los descubrimientos, sus ojos de dulce mirar, más inteligentes que osados, daban un gran encanto a su fisonomía: sus brazos eran largos y sus pies se afirmaban con el aplomo del andarín

De esta manera Jules Verne nos presenta al primero de sus héroes, el que le trajo el primer gran éxito.

El doctor Samuel Fergusson es un audaz explorador que decide cruzar el África de este a oeste usando como medio de transporte un globo. En la travesía se hacía acompañar de su sirviente Joe y su gran amigo Dick Kennedy. Los tres hombres parten desde la isla de Zanzibar y exactamente cinco semanas después arriban a la costa de Senegal.

Lo fascinante de la historia (sobre todo para el lector novato), es el funcionamiento del globo. El mismo está lleno de gas de hidrógeno, el cual es catorce veces y medio más ligero que el aire. Un serpentín acompañado por un dispositivo controlador del fuego, servía para calentar el hidrógeno, de manera que se dilatase y así proporcionase la fuerza ascendente necesaria al globo.

Cuando Kennedy trata de convencerlo para que abandone la idea del viaje Fergusson le responde: Los obstáculos se han creado para vencerlos. En cuanto a los peligros, ¿quién es capaz de librarse de ellos? Cada paso, en la vida, constituye un peligro, puede ser peligroso sentarse a comer o ponerse el sombrero. Además hay que considerar lo que ha de suceder como sucedido ya y mirar el porvenir como presente, porque el porvenir no es sino un presente más lejano.

Fergusson simboliza la fuerza de todo hombre de ciencia y su pasión por descubrir siempre nuevos horizontes, sin desmayar ante las dificultades que se le presenten. ¿No es esto parte de la misma esencia de la obra verniana?




Surcando el fondo de los mares, a bordo de su Nautilus, el capitán Nemo ataca a los buques de guerra. Este enigmático hombre es tal vez el personaje más grande que haya creado Verne. Es uno de sus personajes más conocidos y universales.

Cuando Pierre Aronnax, Ned Land y Conseil se encuentran a bordo del Nautilus tienen que enfrentarse a un mundo completamente nuevo. Todos los miembros de la tripulación del submarino hablan un idioma desconocido y parecen venir de varias etnias. El capitán Nemo, quien no se considera un hombre civilizado, dirige su máquina a través de los océanos.

No soy un hombre civilizado. Rompí con la sociedad por razones que yo solo sé apreciar, dice Nemo en uno de los capítulos de la historia. Sin embargo, en La isla misteriosa, se descubren detalles pasados de la vida de Nemo. Cuando los cinco náufragos de la isla Lincoln conocen a Nemo, este les confía secretos sumamente asombrosos.

Finalmente se conoce que Nemo es de origen indio, que en el pasado era el príncipe de Dakkar, el hijo de un rajá, que odiaba con todas sus fuerzas al Reino Unido, al cual su vieja patria le debía su servidumbre. Sediento de independencia, había abandonado su país junto con otros fieles amigos con el objetivo de surcar los mares y encontrar la libertad que nunca habían tenido.

Nemo murió en su submarino justo bajo la isla de Lincoln, donde había encontrado a los cinco náufragos a los cuales ayudó. Es tan controvertido el carácter de Nemo que a su vez puede escogersele como símbolo positivo y negativo. Positivo por representar a aquel ser humano que siempre va en busca de su ideal, por el ser humano que no se somete a ser esclavo y desea su libertad. Negativo en el sentido de romper de golpe con todo lo que lo rodea y tomar venganza con sus propias manos contra el mundo exterior.

Esta es una de las historias más impresionantes que Verne haya escrito. Tanto Veinte mil leguas de viaje submarino como La isla misteriosa son dos novelas de profundo carácter humano, las cuales son necesarias que sean leídas una y otra vez.


Uno de los personajes más fascinantes que Verne haya creado. Era un hombre imperturbable, callado e impasible. El carácter del ciudadano inglés, tal y como lo veía Verne es reflejado en Phileas. Este hombre es descrito por Verne de la siguiente forma: Encontrar algo que fuese menos comunicativo que este caballero era muy difícil. Hablaba lo menos posible y parecía de tanto más misterioso cuanto silencioso era Llevaba su vida al día; pero siempre hacía lo mismo, de tan matemático modo que la imaginación descontenta buscaba algo más allá

Antes de comenzar su viaje alrededor del mundo Phileas le había dado la bienvenida a su nuevo sirviente, Juan Picaporte, en su casa en el número 7 de Saville-Row. El señor Fogg había despedido a su anterior sirviente por el hecho de haberle llevado el agua para afeitarse a ochenta y cuatro grados Fahrenheit en vez de ochenta y seis. Esto demuestra cuán preciso era Fogg en sus hábitos usuales. Su horario era siempre el mismo. Nunca cambiaba.

Sin embargo, cierto día, Phileas Fogg hace una apuesta poco usual: él dice que puede darle la vuelta al mundo en solo ochenta días. Al regresar a casa, Picaporte se ve en la obligación de seguirlo. Preocupado por la precipitada partida de Phileas Fogg, un agente de policía de nombre Fix lo sigue a través de todo el viaje, creyendo que Fogg es el culpable del robo de un banco cometido días antes. Al final de su fantástico viaje Fogg nota que no ha tenido ni ganancias, ni pérdidas en el viaje. Lo único que ha adquirido en el trayecto es una esposa. Su nombre es Aouda.

Otto Lidenbrock (Viaje al centro de la Tierra)

Era profesor del Johannaeum, donde explicaba la cátedra de mineralogía, enfureciendose por regla general una o dos veces en cada clase. Y no porque le preocupase el deseo de tener discípulos aplicados...Enseñaba subjuntivamente según una expresión de la filosofía alemana, enseñaba para él y no para los otros. Era un sabio egoísta, un pozo de ciencia cuya polea rechinaba cuando de él se quería sacar algo. Era en una palabra, un avaro...Mi tío no gozaba, por desgracia de una gran facilidad de palabra, por lo menos cuando se expresaba en público...Comoquiera que sea no me cansaré de repetir que mi tío era un verdadero sabio...

De esta forma Axel Lidenbrock nos describe a su tío en los primeros capítulos de esta apasionante historia. En resumen, el profesor Otto Lidenbrock, era un mineralogista erudito que vivía en Hamburgo, en Alemania. Al hacer un descubrimiento asombroso, arrastra a su sobrino junto con él en un viaje a las entrañas de la tierra.

Su descubrimiento consiste en el hallazgo de una inscripción escrita por Arne Saknussemm, un famoso alquimista islandés que vivió en el siglo XVI. En él se indicaba que un volcán islandés, el Sneffels, podría ser una puerta de entrada hacia el mundo subterráneo, mundo que Lidenbrock quiere explorar. Con la ayuda de su sobrino y un valiente islandés llamado Hans Bjelke, parte hacia la expedición.

Dentro del cráter, los osados exploradores encontraron los más disímiles obstáculos que llegaron a poner en peligro sus vidas y en medio de todo esto Axel logra conocer la verdadera personalidad de su tío, al cual comienza a ver con otros ojos.


El nombre de Michel Ardan es el resultado de un anagrama; de hecho, Jules Verne tenía un amigo llamado Nadar. Al cambiar las letras de posición (NAdAR/ARdAN), se obtiene el nombre de Ardan.

Michel Ardan es francés, tan loco como brillante y es muy conocido por sus increíbles aventuras. Esto modifica todos los planes del Gun-Club de enviar un proyectil de cañón a la Luna. Michel lanza un desafío y decide embarcar a bordo del proyectil, a cuenta y riesgo de lo que pueda ocurrirle. Logra convencer a Impey Barbicane, el presidente del Gun-Club, así como a su peor enemigo, el capitán Nicholl, para que embarquen junto a él hacia la Luna.

Jules Verne lo describe de la siguiente manera: Era este un hombre de unos cuarenta y dos años, alto pero algo cargado de espaldas como esas cariátides que sostienen balcones en sus hombros. Su cabeza enérgica, verdadera cabeza de león, sacudía de cuando en cuando una cabellera roja que parecía realmente una guedeja. Una cara corta, ancha en las sienes, adornada con unos bigotes erizados como los de un gato y mechones de pelos amarillentos que salpicaban sus mejillas, ojos redondos de los que partía una mirada miope y como extraviada, completaban aquella fisonomía eminentemente felina. Pero la nariz era de un dibujo atrevido, la boca perfecta, la frente alta, inteligente y surcada como un campo que no ha estado nunca inculto. Un cuerpo bien desarrollado, descansando sobre unas largas piernas, brazos musculosos, que eran poderosas y bien apoyadas palancas, un continente resuelto hacían de aquel europeo un buen mozo sólidamente constituido... Sin dudas, se encontraba en el cráneo y en la fisonomía de aquel personaje los signos indiscutibles de la combatividad, es decir, el valor en el peligro y la tendencia a sobrepujar los obstáculos; los de la benevolencia y los de apego a lo maravilloso...

Ciro Smith (La isla misteriosa)

Ciro junto a Harbert Brown, quien es un joven huérfano - de quince años de edad - estudioso de zoología y botánica, el experimentado marinero Pencroff, el periodista Gédéon Spilett y su sirviente Nab, escapa desde la ciudad de Richmond, en un globo el 20 de marzo de 1865, y pocos días después encalla en una isla abandonada en el Pacífico Sur.

Ciro Smith, era un ingeniero fuerte e inteligente. Su utilidad en esta isla fue grande. Sin él sus compañeros de aventuras no habrían sobrevivido nunca. Con su indiscutible talento, proyectó varias construcciones, entre las que se encontraban la de "la casa de granito", un ascensor que funcionaba con energía hidráulica, un corral y un telégrafo.

Verne hizo converger en este hombre el carácter de todo ser humano al luchar por la supervivencia. Sitúa a los personajes de su novela en una isla y carentes de provisión alguna. Los cinco individuos tienen que hacer sus mayores esfuerzos para poder sobrevivir a la situación. Los personajes tienen entonces que valerse de aquello que les da la naturaleza y elaborar sus propias condiciones de vida.

Santiago Paganel (Los hijos del capitán Grant)

Santiago Paganel es geógrafo de profesión y es además secretario de la Sociedad Geográfica de París. El 25 de agosto el francés cree embarcar a bordo del “Escocia”, barco que lo llevaría hacia una misión que había de cumplir en las Indias. En la mañana, cuando entra en conversación con John Mangles y Lord Glenarvan, éstos le revelan que el barco en que había zarpado no era otro que el Duncan, que se dirigía hacia Concepción en Chile con el objetivo de rescatar a las víctimas de un naufragio.

Al oír esto Paganel decide desembarcar en Madeira. Al llegar a las islas cambia de idea y pide que sea dejado en la próxima parada del yate, pero aquí también desiste de bajar a tierra firme. Es entonces, cuando algunos días después finalmente decide permanecer a bordo del barco y ayudar a toda la tripulación a buscar al capitán Grant y a sus amigos.

Santiago Paganel es uno de los personajes más originales de Jules Verne, uno de los más apasionantes en su propia personalidad y en su forma particular de actuar. Verne dice acerca de él: Aquel hombre, alto, seco y huesudo, representaba unos cuarenta años y parecía un clavo largo de cabeza gruesa. En efecto, su cabeza era grande y achatada, su frente prominente, su nariz larga, su boca grande, su barbilla saliente y picuda. En cuanto a sus ojos, se disimulaban tras unas enormes gafas redondas, y su mirada denotaba esa indecisión peculiar de los nictálopes. Su fisonomía denunciaba a un hombre inteligente y jovial; no tenía el empaque de esos graves personajes que no ríen nunca por sistema; y cuya nulidad se cubre con una máscara seria; por el contrario, su desenvoltura, su franqueza, demostraban claramente que sabía tomar a personas y cosas por el lado bueno. Sin haber hablado todavía se le sentía locuaz, y sobre todo distraído, como esas gentes que no ven lo que miran, ni entienden lo que oyen. Iba cubierto con una gorra de viaje, calzado con fuertes zapatos de color y polainas de cuero; vestía un pantalón de terciopelo de color castaño y americana de la misma tela, con enormes bolsillos atestados, al parecer, de cuadernos, agendas, libros de apuntes, carteras y otros mil objetos tan molestos como inútiles, sin mencionar un catalejo

Era el erudito personaje, aquel hombre de ciencia que siempre tenía una respuesta para todo, pero a la vez añade matices de comedia durante su conversación con el resto de las personas. Su distracción es tal que llega a aprender el idioma portugués pensando que es español. Otra de sus grandes distracciones lo lleva a hacer una interpretación errónea del mensaje enviado por el capitán Grant y que los lleva inicialmente hacia las costas de la América del Sur.

Miguel Strogoff (Miguel Strogoff)

Quizás fue esta novela una de sus obras más logradas desde el punto de vista humano y sentimental. Verne describe al correo del zar de la siguiente manera: Era un hombre alto, vigoroso, de ancha espaldas y pecho robusto; su cabeza poderosa tenía las características de la raza caucásica... Sobre su cabeza, cuadrada en la parte superior y ancha de frente, ondulaba una abundante cabellera, cuyos bucles escapábase por debajo del gorro moscovita cuando se cubría y su rostro ordinariamente pálido, únicamente se alteraba a algún movimiento rápido del corazón...Tenía el temperamento del hombre decidido, que adopta rápidamente una resolución, que no se muerde las uñas en la incertidumbre, que no se rasca las orejas en la duda y que no resbala en la indecisión...cuando caminaba, lo hacía con gran seguridad y notable desenvoltura en los movimientos, cosa que demostraba la confianza y la gran fuerza de voluntad de su espíritu...

A lo largo de toda la novela, Miguel trata de atravesar un país lleno de enemigos, con el propósito de llevar un correo que podría salvar a su tierra natal de la agresión extranjera. Sus sentimientos patrióticos y del deber como soldado del zar le hacen seguir hacia delante en sus proyectos y nunca desfallecer. Son varias las aventuras y los obstáculos que Miguel enfrenta en su camino hacia la ciudad de Irkutsk.

Verne se las arregla para que sus lectores sientan la pasión y el ardor con que Miguel Strogoff desempeña su importante misión, la cual lleva hasta sus últimas consecuencias, eliminando al traidor. No es hasta los momentos finales de la novela que Verne revela el gran enigma científico que hizo que todos pensaran que Miguel había quedado ciego, cuando en realidad nunca lo había estado.


Impey Barbicane, es el presidente del Gun-Club de Baltimore, la cual estaba bastante avanzada en cuanto a la tecnología de las armas de fuego se refiere. Él alega que nada le es imposible a la balística moderna. Es el clásico hombre norteamericano del siglo XIX.

Impey Barbicane era un hombre de unos cuarenta años, sereno, frío, austero, de un carácter eminentemente formal y reconcentrado; exacto como un cronómetro, de un temperamento a toda prueba, de una resolución inquebrantable. Poco caballeresco aunque aventurero, siempre resuelto a trasladar del campo de la especulación al de la práctica las más temerarias empresas, era el hombre por excelencia de la Nueva Inglaterra, el nordista colonizador, el descendiente de aquellos Cabezas Redondas tan funestas a los Estuardos, y el implacable enemigo de los aristócratas del Sur, de los antiguos caballeros de la madre patria. En una palabra, era un puro yanqui

La guerra de Secesión había terminado. Por este motivo la asociación no tenía nada que hacer y es entonces que se propone la idea de construir un cañón y un proyectil capaz de llegar a la Luna. Elabora el proyecto junto a los demás miembros del Gun-Club; pero un francés, Michel Ardan, viene a modificar sus planes, al extremo de proponérle que embarque con él a bordo del proyectil. Barbicane reaparece luego en El secreto de Maston, una novela posterior de Jules Verne. Aquí junto al famoso matemático del Gun-Club juega un papel fundamental en un plan concebido por ambos para alterar la rotación del eje de la Tierra.


Traidor en Los hijos del capitán Grant y fiel en La isla misteriosa, Ayrton es una de las almas arrepentidas dentro de la obra de Jules Verne. En Los hijos del capitán Grant, él incita a la tripulación del Britannia a un motín a bordo, provocando que el capitán del barco quede abandonado en la costa oriental de Australia. Sólo en el continente, forma una banda de convictos y se hace conocer en el lugar con el nombre falso de Ben Joyce. Su banda pronto se convierte en una de las más peligrosas de Australia, llegan incluso hasta a descarrilar un tren de pasajeros con el objetivo de robar. Engaña además a Lord Glenarvan, dueño del Duncan, que es el velero que salió en la búsqueda del capitán perdido.

Una vez que es descubierto, es atrapado y se le deja en la isla de Tabor - la misma donde Grant y los otros sobrevivientes del naufragio del Britannia fueron abandonados - dejando que con el tiempo expiara todos sus crímenes. Permanece un gran tiempo en el lugar, al extremo de que llega el momento en que ya pierde todo tipo de articulación posible de palabra. Doce años después Ayrton es encontrado. Se confiesa sinceramente arrepentido de todas las fechorías cometidas.

Verne se las arregla para que este personaje sea detestable en Los hijos del capitán Grant, pero sin embargo el lector no deja de sentir cierto aprecio por él en La isla misteriosa. La confianza de Verne en el hombre como ser humano tiene su esencia en este personaje. Todo hombre - decía -, tiene algo de bueno y de malo.



En esta novela, Jules Verne hace un retrato exacto y adelantado de lo que sería en el siglo XX el nazismo y su tristemente célebre caudillo Adolfo Hitler, quien guarda una asombrosa similitud con el Herr Schultze de su novela.

Verne dice sobre esto: El profesor Schultze no pudo continuar dando explicaciones al señor Sharp. Contra su costumbre, casi había sido prolijo. Cierto es que aquello constituía el único asunto en el cual era inagotable. En efecto, se trataba para él de demostrar al señor Sharp, inglés, la necesidad de que predominase la raza germánica sobre todas las demás. Si insistía en la idea de reclamar aquella herencia, era, sobre todo para arrancarla de las manos francesas, que solo podrían hacer de ella un uso indebido...Lo que detestaba en su adversario era, más que nada, su nacionalidad...Ante un alemán seguramente no insistiría...

Después de haber conseguido una parte de la herencia, Schultze usa este dinero para construir una ciudad de acero donde se fabricarían poderosas armas para aniquilar France-Ville, la ciudad absolutamente higiénica del doctor Sarrasín. Un personaje complementa al otro. El doctor Sarrasín simboliza toda la parte de bien que pueda existir en un ser humano, al extremo de dedicar la suma de su herencia a construir una ciudad soñada muchas veces por los humanos, donde todos sea limpio, donde las personas convivan en la más perfecta armonía. Por su parte Herr Schultze es el símbolo de la desesperanza y la discriminación racial. Es el personaje que lleva la guerra y las armas a la mente de los humanos, es aquel que desecha todo sueño de igualdad y utiliza la fuerza para lograr su objetivo final.
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