JULES VERNE

JULES VERNE

martes, 15 de marzo de 2016

Verne viajero

Verne viajero

La mayoría de los aparatos e ingenios que imagina Verne no resisten un mínimo análisis científico

Carta de la semana: Verne viajero

Habiendo leído decenas de obras de Jules (que no Julio) Verne, todas las “mayores” y gran parte de sus novelas secundarias, coincido con Carlos Alonso Cladera en considerar los fundamentos científicos verdianos “endebles”. Yo también rechazo considerarlo precursor de nada, y mucho menos un escritor de ciencia-ficción.
La mayoría de los aparatos e ingenios que imagina Verne no resisten un mínimo análisis científico, ya sea el obús que viaja a la Luna (y que no aluniza, señor Millás), el Nautilus o la nave aérea impulsada por hélices eléctricas de Robur el conquistador. Aunque en descargo de Verne cabe decir que él no inventó nada, sino que retomó ideas ajenas y las desarrolló.
Lo que se suele soslayar en los comentarios sobre Verne es que fue sobre todo un escritor de viajes y aventuras. Él sentía pasión por la geografía y vivió la gran epopeya de las exploraciones y de los exploradores. Sus mejores novelas, aunque no las más populares, carecen de artilugios y tratan de viajes –en medios convencionales– y aventuras: La vuelta al mundo en 80 díasMiguel StrogoffLas aventuras del capitán HatterasKerabán el testarudo… y sobre todo la que yo considero la mejor novela de Verne y uno de los mejores relatos de aventuras jamás escritos: Los hijos del Capitán Grant.
José Antonio Ezquerra. Manresa
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