JULES VERNE

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viernes, 30 de mayo de 2014

Libros listos para volar

Libros listos para volar

Los lectores tienen en el colegio Condesa de Fenosa un lugar donde proveerse de libros sin coste.
Xoaquín Freijeiro deposita varios libros en el puesto de intercambio colocado en el colegio (J.C.)
Xoaquín Freijeiro deposita varios libros en el puesto de intercambio colocado en el colegio (J.C.)
  
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Se recogen en el puesto de intercambio montado en la calle y los usuarios pueden devolverlos, cambiarlos o quedárselos.
La idea del puesto de intercambio de libros llegó de tierras nórdicas; de países como Suecia o Dinamarca, donde este método de fomento de la lectura está difundido. Su origen, al igual que su funcionamiento, fueron explicados por Xoaquín Freijeiro Álvarez, responsable de la biblioteca del colegio Condesa de Fenosa, de O Barco.

El punto de intercambio está ubicado en una pajarera que el centro instaló para que anidaran los pájaros, pero que estos nunca utilizaron y el colegio la reconvirtió. La caseta de madera tiene una puerta de cristal que deja ver los libros que contiene. Colocada sobre el cierre que rodea el colegio, al lado de una puerta, cualquier vecino puede recoger aquél que más le guste y llevárselo a casa. También se da el caso contrario, de vecinos que dejan algún volumen para compartirlo con otros. Pero, como es lógico, es el colegio el que aporta la mayoría de los tomos.

"A razón de que estea fóra do colexio é que esté aberto a todo o mundo. Nós, imos colocando libros que se expurgan da biblioteca", comentó Xoaquín Freijeiro. Instantes después, depositaba varios volúmenes en el interior del puesto de intercambio. En dos de ellos podían leerse los nombres de sus autores: Julio Verne y Georges Simenon. Siempre son escritores que no leen los alumnos que visitan la biblioteca, cuya edad no sobrepasa los 12 años.

Cualquiera puede echar un vistazo en la pequeña caja de madera y llevarse un libro. Después, está en sus manos qué hacer con él. "Se queren o devolven, o cambian ou se quedan con el", explicó el bibliotecario. Se mostró satisfecho con el uso que los vecinos están dando al puesto de intercambio. "Funciona ben. Os libros circulan", afirmó. Otro aspecto que resaltó es el cuidado que vecinos y comunidad educativa tienen con la caseta. "Tiñamos medo de que alguén a rompese pero todo o mundo a respeta", comentó.
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