JULES VERNE

JULES VERNE

martes, 26 de febrero de 2013

La ciencia ficción es la tecnología del futuro, por Luis Carlos Díaz

La ciencia ficción es la tecnología del futuro, por Luis Carlos Díaz

Por Luis Carlos Díaz | 22 de Mayo, 2012
A Gonzalo Jiménez
Nada nuevo. Eso ya fue visto o dicho. En la tierra de la fascinación por la tecnología ya se sabe que los poetas y artistas llegan primero. Proyectan. Se atreven. Convierten la exploración teórica en factibilidad por efecto de la pluma y la visualización. El tiempo les da la razón o devela el juego detrás del sistema. El sueño se convierte en ingeniería.
Todavía no se sabe si es la ciencia incipiente la que puede inspirar adelantos en la imaginación de los literatos o si la pauta queda invertida y es la ciencia la que da respuesta a las inquietudes de la humanidad a partir de un guión de dudas.
Por ejemplo el genial Julio Verne, con toda su galería de adelantos, no concibió nada que no fuese una posibilidad coherente a partir de los adelantos e insumos que la sociedad científica de su época había creado. Verne supo llevar la inventiva de su tiempo, con una maestría preclara, a esos niveles de ensoñación que hicieron de su obra algo más que un divertimento para casi rozar la profecía.
Hay un texto realizado por Julio Verne y su hijo en 1889 que por puro capricho situaron mil años después. En él decidieron enfocar al reportero para narrar el sistema que imaginaron para un milenio más tarde del que vivían. El cuento En el siglo XXIX: la jornada de un periodista americano en el 2889”, inicia con una frase hermosa: “Los hombres de este siglo XXIX viven en medio de un espectáculo de magia continua, sin que parezcan darse cuenta de ello”.
La frase de Verne toca lo que a partir de 1962 el escritor Arthur C. Clarke definió como sus tres leyes sobre los avances científicos:
1.Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente está equivocado.
2.La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible.
3.Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
Julio Verne se sacó mil conejos del sombrero, desde el submarino hasta el cohete a la luna. En su cuento sobre el periodista del futuro narra otras cosas fascinantes. El periodismo telefónico, por ejemplo: “Todas las mañanas, en lugar de ser impreso como en los tiempos antiguos, el diario Earth Herald es ‘hablado’: es en una rápida conversación con un reportero, un político o un científico, que los abonados se informan de lo que puede interesarles”.
La idea nació 32 años después de que Antonio Meucci creara el primer teléfono conocido, y 13 años después de que Alexander Graham Bell se hiciera con la primera patente conocida. De ahí a convertir el teléfono en una herramienta más poderosa, sólo hizo falta imaginación, como el extracto siguiente: “Además de su teléfono, cada reportero tiene ante sí una serie de conmutadores que permiten establecer la comunicación con tal o cual línea telefótica. Así los abonados no sólo reciben la narración, sino también las imágenes de los acontecimientos, obtenidas mediante la fotografía intensiva”. ¿En 1889? A lo sumo el telefoto se inventaría en 1921, y el telediágrafo en 1895 cuando conectaba al New York Herald con 4 diarios más de Estados Unidos para enviar imágenes a través de hilos eléctricos.
Quien haya visto la película “Hugo”, de Martin Scorsese o haya podido ver una cinta de Georges Méliès, entenderá que los méritos a quienes sueñan y crean ficción no alcanzan.
Una pantalla táctil
En 2011, la compañía Apple demandó a Samsung con el argumento de que el desarrollo de su tableta Samsung Galaxy Tab había copiado el diseño del iPad. La idea era bloquear la entrada del aparato a mercados importantes del mundo mientras se desarrollaba la querella en los tribunales.
La respuesta de Samsung apostó al recurso del arte. En su comunicado adjuntó unas imágenes de la película de Stanley Kubrick “2001: Odisea en el espacio” porque en ellas se veía a dos astronautas que comían mientras interactuaban con unas tabletas que reposaban en la mesa. Samsung argumentó que el diseño era similar al de los productos en disputa, y que la obra de 1968 había sido obviamente grabada antes de que ambas empresas crearan nada. Vale acotar que esta odisea espacial fue escrita también por Clarke, el señor de las leyes de los avances científicos. Por eso es que en cultura “todo es un remix”, como dice la serie de documentales de Kirby Fergunson.
No hace falta el ingenio de McGyver, sino la sagacidad del que proyecta posibilidades en la relación tecnología-humanidad para fecundar obras literarias y científicas. Varias generaciones han alabado a Verne tanto como a Isaac Asimov, autor de obras imprescindibles en la ciencia ficción. Sus especulaciones con robots y maquinarias han resultado ser un banco inagotable de argumentos para películas y también para la gobernanza tecnológica. Asimov también sumó conocimientos a otras áreas de divulgación científica. De hecho se puede ver una grandiosa entrevista de 1988, en la que se adelanta a los efectos de Internet en la educación, aunque la WWW haya sido inventada pocos años después.
Ficción de anteojos
De corte más reciente, en el mundo de los superhéroes se pueden ver a Batman e Ironman, un par de héroes sin superpoderes más allá del conocimiento y el dinero, con el que desarrollan tecnología que les permite luchar contra el mal. Tanto el caballero oscuro como el hombre-arma desarrollado por Tony Stark resultan un divertimento de posibilidades técnicas que son fascinantes para el espectador actual.
Ironman, por ejemplo, muestra a Tony Stark interactuando con su computadora a través de comandos de voz, interfaces holográficas y una “imprenta” de objetos que le permite crear el arma-armadura que conforma al héroe del universo Marvel. El control a través de voz con inteligencia artificial lo estamos empezando a ver apenas con Siri, el asistente robótico incorporado en el teléfono iPhone 4S.
Ironman además es una colección de travesuras tecnológicas: desde el generador de energía por fusión termonuclear en un dispositivo del tamaño de un corazón, que sostiene todo el sistema de la armadura de Stark, hasta el uso de realidad aumentada en el visor del robot. La realidad aumentada permite añadir información del contexto a los objetos que están a simple vista. Algo similar a lo que en su momento mostró Terminator cuando buscaba a los Connor para acabar con ellos o protegerlos.
Sin embargo no es sólo ficción: la realidad aumentada ya se encuentra en interfaces desarrolladas para teléfonos y también Google anunció que para finales de año podría incorporarlo a lentes. Estos anteojos tendrían una cámara para captar el entorno, y través del GPS, un acelerómetro y su conexión a Internet podría cotejar con los datos que tiene almacenados en la red, de esa forma descarga contenidos e información que ayuden a reconocer lo que hay alrededor. Pareciera una broma de día de los inocentes, pero técnicamente es posible y empujaría aún más a desarrollar contenidos geolocalizados y móviles.
Así sea un capítulo de Phineas y Ferb en el canal Disney, acercarse a la ciencia ficción es un ejercicio de inspiración, entusiasmo por las capacidades humanas y un reto a las posibilidades de movernos en los escenarios complejos. Esos que siempre parecen estar por venir, en gestación, pero que la ficción acerca a nuestro asombro.
- See more at: http://prodavinci.com/blogs/la-ciencia-ficcion-es-la-tecnologia-del-futuro-por-luis-carlos-diaz/#sthash.W40hDYCK.dpuf
Publicar un comentario