JULES VERNE

JULES VERNE

lunes, 30 de abril de 2012

Libros Julio Verne

Libros Julio Verne 

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Nota del editor: lástima que no se vea nitido, la camara no está bien enfocada.

domingo, 29 de abril de 2012

DE JULIO VERNE A LA ACTUALIDAD:LA PALABRA Y LA TIERRA

Cartel del Ciclo
Colecciones Hetzel
y de otras firmas, con varias obras expuestas de los mismos participantes
Nombre de archivo: 05.jpg
Publicado: 27-abr-2012
Resolución: 425 x 319
Foto de familia
en el Planetario de Huesca.
Nombre de archivo: 10.jpg
Publicado: 27-abr-2012
Resolución: 425 x 319
Tamaño: 160 KB

PORTADAS DE LIBROS

Alianza Editorial (Años 70)
José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 19 horas

De la colección El libro de bolsillo de la la editorial Alianza tenemos el título Los quinientos millones de la Begun. Rústica con ilustraciones originales en una edición de calidad. Año 1976.

Bruguera (Años 50)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 19 horas
Colección Historias de Bruguera con el título La isla misteriosa. Publicado en 1958 en cartoné con ilustraciones de comic. Portada en color con sobrecubierta. El de la portada no parece George Peppard?

Laida (Años 70)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 19 horas
De la editorial LAIDA (Fher) del año 1977, tenemos una edición de Miguel Strogoff en cartoné con algunas ilustraciones.

Molino (Años 50)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 19 horas
El piloto del Danubio. Año 1958, publicado por Molino en cartoné con ilustraciones.

Felicidad (Años 60)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 19 horas

sábado, 28 de abril de 2012

Bouzá (Años 20)
Revista quincenal de los años 20 (sin fecha en la publicación) publicada por Bauzá en su Colección Mundial. Un descubrimiento prodigioso. Rústica sin ilustraciones.

PORTADAS DEL LIBROS


Dos años de vacaciones de 1941, publicado en cartoné con ilustraciones por Molino.

Sopena (Años 30)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Edición de 1934 de Un capitán de quince años. Publicada por Sopena, en formato medio sin ilustraciones.

Wordsworth (Años 90)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Edición en inglés de la editorial Wordsworth Classics de 1996 de la obra Viaje al centro de la tierra (Journey to the centre of the earth). Rústica sin ilustraciones (si es de bolsillo, es de bolsillo)

Edebé (Año 2003)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Edición de 2003 de La vuelta al mundo en ochenta días. Cartoné sin ilustraciones orientado al uso escolar.

Legasa (Años 80)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Martín Paz, año 1982, publicado por Legasa (Bilbao). Rústica con ilustraciones de época. Colección el arca perdida.

Difusión (Años 50)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Edición de 1952 de Los hermanos Kip de la editorial argentina Difusión. Cartoné sin ilustraciones.

Sopena (Años 30)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
El maestro Zacarías del año 1935, publicado por Sopena en su Bliblioteca Selecta. Cartoné con ilustraciones.

Sopena (Años 30)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Edición de 1935 de Un drama en los aires. Cartoné publicado por Sopena con ilustraciones, algunas en color.

Sopena (Años 30)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
*Post número 400 !!!* * * Publicada en 1931 en dos tomos, tenemos una edición de Una ciudad flotante publicada por Sopena. Cartoné de pequeño formato con algunas ilustraciones en color. Edición exquisita y perfectamente conservada a pesar de sus más de ochenta añitos!

Francisco de Aguirre (Años 70)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Edición de bolsillo de La vuelta al mundo en ochenta días de la editorial Francisco de Aguirre del año 1971. Rústica con ilustraciones de época (se agradece)

Pulga (Años 50)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Edición de la enciclopedia Pulga de los años 50 de La estrella del sur.

EVA (Años 70)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
Un capitán de quince años del año 1975, editorial EVA. Cartoné con portada en color.

LAIDA (Años 70)

José Luis Pérez Madrigal en Jules Verne - Hace 2 días
De la editorial LAIDA (Fher), del año 1975, tenemos una edición de Veinte mil leguas de viaje submarino

DOS AÑOS DE VACACIONES

Molino (Años 40)
Dos años de vacaciones de 1941, publicado en cartoné con ilustraciones por Molino.

Martes 22 de Noviembre del año 2005 / 12:40 Horas.
Publicado por lakol
Biografia Julio Verne Historia Escritor Novelas Literatura Cronologia Obras
La vida de Julio Verne Su historia...

BIOGRAFIA JULIO VERNE


En 1856 fue publicada una novela que anticipó detalles de la que ciento trece años después sería la primera misión espacial en pisar la Luna. La forma e incluso las dimensiones de la cápsula espacial, el lugar de lanzamiento, el país que habría de lograr el triunfo y el que sería su competidor más directo: Rusia; la falta de gravedad, las trayectorias que seguiría el artefacto y su órbita alrededor de la luna, el sistema de corrección de trayectoria por medio de cohetes, e incluso la forma y lugar de regreso: la novelesca narración termina cayendo al mar en un lugar situado a cuatro kilómetros del lugar en que amerizó la primera tripulación en realizar una órbita lunar, el Apolo VIII. La novela, De la Tierra a la Luna. El autor, Julio Verne.

Otras novelas de este autor supusieron predicciones que aún siguen cumpliéndose en la actualidad en materia geográfica, tecnológica, sociológica, económica y política. Pero en ello no hay ningún misterio ni adivinación. Sencillamente, Verne fue un increíble investigador ocupado desde su juventud en adquirir una cultura científica enciclopédica y mantenerse al día de los adelantos científicos que por entonces abundaban en los países occidentales. Si a ello se añade su capacidad de anticipación, el método está listo.

Pero no le resultó sencillo. Julio Verne nació en Nantes, Francia, el 8 de Febrero de 1828. Fue el primogénito de Pierre Verne, un abogado burgués hijo a su vez de un juez. El día del bautizo, su padre lo mostró a la familia y decidió que sería abogado y se ocuparía del bufete familiar después de su muerte.

Pero la exagerada rectitud y disciplina del padre no encontrará en el hijo la resignación que quisiera, sino que el joven es rebelde y propenso a la aventura. Desde muy pronto su inclinación a los viajes le enfrentan a su padre e incluso intenta fugarse en un navío hacia la India. Cuenta once años, y su padre consigue detenerle en el mismo barco y le aplica un severo castigo: azotado con un látigo y encerrado a pan y agua. Pero lo que más le duele es la promesa que le obliga a pronunciar: nunca pretenderá viajar más que con la imaginación

A los diecisiete años empieza a mostrar inclinación por la literatura, e incluso escribe una pequeña tragedia en verso para marionetas que dedica a su prima Caroline de la que lleva años enamorado, sin que le haga el menor caso. Dos años después ella se casa por interés, marcando una huella profunda en el carácter de Verne, que será ya para siempre marcadamente misógino.

Al cumplir los veinte años se dirige a París para estudiar la carrera de derecho, y allí coincide con la Revolución de 1848 en que la clase proletaria surge por primera vez para reclamar sus derechos ante la burguesía dominante. No obstante el ambiente de agitación, Verne es apolítico y a lo largo de su vida no tomará partido más que por cuestiones puntuales indistintamente la ideología de su origen. Julio Verne en 1854. Contaba 26 años.

Aunque estaba previsto que viviera con una tía, la Revolución la ha ahuyentado de París, y así Julio vivirá en una pensión y luego en una buhardilla compartida. Su dinero proviene de su padre, que sigue el principio de que más dinero del imprescindible distrae de los estudios, y en sus cálculos no entran libros, teatro ni relaciones sociales. No obstante, siguiendo un criterio que mantendrá durante toda su vida, Julio decide que las necesidades del espíritu son más importantes que las del cuerpo, y escatima lo imprescindible para satisfacer esos gastos.

Durante días sólo come pan y leche para poder comprar libros. Se traslada a una buhardilla compartida para ahorrar algo más y su vestuario es andrajoso excepto un traje para asistir a las veladas literarias, que tiene en propiedad compartida con un amigo. Sin embargo, a pesar de las dificultades, Verne recordará siempre aquellos años como felices.

Frecuenta el salón literario de madame de Barrère, donde se va haciendo un lugar y cobrando importancia. Un día al salir de allí se tropieza en la escalera con un voluminoso señor que sube resoplando. En lugar de disculparse le espeta: ¿Ha cenado usted, señor?, a lo que el desconocido contesta: Perfectamente, joven, una tortilla de tocino a la nantesina...; Las tortillas a la nantesina de París no valen nada. Hay que echarles azafrán, ¿entiende? ¡Azafrán! le interrumpe Verne. Todavía sorprendido y medio enfadado, el otro le replica: ¿Es que sabe usted hacer tortillas, joven? ¿Que si las sé hacer? ¡sobre todo me las sé comer! ¿No llevará usted una encima, señor? esto parece ser demasiado y el hombre estalla de repente: Es usted un insolente! Aquí tiene mi tarjeta, no hace falta que me dé la suya. Vendrá usted el viernes a mi casa a darme una satisfacción... -por entonces todavía se celebraban duelos en París- ...cocinando usted mismo una tortilla.

Al mirar la tarjeta, Verne descubre que aquel hombre era nada menos que Alejandro Dumas, autor de éxito con novelas como El Conde de Montecristo o Los Tres Mosqueteros. Con él trabó enseguida una relación de amistad y protección que le lleva a estar presente en el palco de honor durante el estreno de la adaptación teatral de Los Tres Mosqueteros.


Verne escribe algunos dramas mediocres de los que alguno es estrenado en el teatro que Dumas ha comprado e incluso en el Teatro de Nantes, pero con un éxito nulo de público y crítica.

Finalmente, termina sus estudios y se enfrenta a su padre en un momento decisivo: no quiere ser abogado. Sabes perfectamente que, antes o después, ejerza o no el Derecho durante unos años, si las dos carreras son proseguidas simultáneamente, una de ellas matará a la otra, y conmigo tu bufete no tendrá muchas posibilidades de longevidad le escribe en una de sus cartas. Está decidido, pero la reacción paterna es suprimirle la asignación económica que le mantenía.

Escribe operetas y dramas de poco éxito y algunas colaboraciones en revistas literarias. Con ello no gana suficiente para vivir, y así da clases de Derecho hasta que encuentra trabajo como secretario en el Teatro Lírico de París. Pero, pese a todo, su mayor problema es encontrar una parcela de la literatura en que pueda destacar. Al fin encuentra un tema original y muy de moda en su época: el progreso científico. Dumas se entusiasma ante la idea cuando Verne le explica que escribirá la novela de la ciencia.

Malviviendo en una buhardilla cochambrosa, sin apenas dinero para comer todavía se atreve a comprar un piano para preparar sus operetas. Se levanta a las cinco de la mañana para trabajar durante cinco horas. Luego va a la Biblioteca Nacional, donde estudia química, botánica, geología, mineralogía, geografía, oceanografía, astronomía, matemáticas, física, mecánica, balística... Luego su primo Henry Garcet le enseña matemáticas y en el Círculo de Prensa Científica habla con exploradores, viajeros, periodistas y científicos.

Le parece un desperdicio el tiempo que dedica a su empleo en el Teatro, y cuando le ofrecen un ascenso lo rechaza porque le ocuparía demasiado. Tanto trabajo le produce insomnio, dolores de cabeza y oídos, y acaba produciéndole una parálisis facial que le deforma el rostro y se repetirá a lo largo de su vida cuando trabaje demasiado.

Otro retrato Cansado de este ritmo de vida acepta la insistencia de sus padres de celebrar una boda de conveniencia, pero en el último momento se vuelve atrás y regresa a su vida frenética. Se casa finalmente en 1857 con Honorine de Viane, a la que conoce en una boda de Amiens. La familia de ella se esfuerza en colocársela, viuda y con dos hijos, y él se deja hacer queriendo creer que está enamorado. En realidad necesita creerlo porque no puede resistir más su vida en soledad.

Conoce también a su nuevo cuñado, que gana mucho dinero como agente de bolsa y Julio cree que ésa es la solución a sus problemas económicos. Necesita 50.000 francos para asociarse con un agente, y después de largas y acaloradas discusiones con su padre, éste cede al fin y le presta el dinero. Contra las predicciones de su padre, a Julio no le va mal en la Bolsa, aunque no presta suficiente atención para amasar una gran fortuna.


Su objetivo sigue siendo el mismo y le dedica la mayoría de su tiempo, en detrimento del descanso. Además, en la Bolsa hay muchos escritores y periodistas que forman en los pasillos tertulias literarias y en el desarrollo económico que se decide allí, Verne estudia el desarrollo del capitalismo y la civilización tecnológica.

Tiene además la oportunidad de hacer, a los treinta y un años, su primer viaje fuera de Francia, gracias a un pasaje que le regalan y con el que visita Escocia. Dos años después se repita la oferta y viaja a Noruega, aunque debe regresar a mitad de viaje porque su mujer, a la que dejó en pleno embarazo, se ha puesto de parto. Parece claro que, pese a la impresión del principio, Verne nunca llegó a amar realmente a su mujer.


Por fin, a mediados de 1861, diez años después de haber concebido la novela de la ciencia, Verne se siente al fin preparado para empezar su labor y escribe Cinco semanas en globo. Durante dos días, en los que no duerme, visita a quince editores que rechazan su obra, pero por fin va a ver a Jules Hetzel. El excéntrico editor cree en él y le aconseja algunos cambios. Firman un contrato por veinte años para tres novelas anuales y Verne le da a la colección un título que es homenaje a Edgar Allan Poe: Viajes extraordinarios.

A principios de 1863 aparece Cinco semanas en globo, con un éxito de público extraordinario. No es una obra maestra de la literatura, pero su estilo es bueno y el público llano lo entiende con facilidad. Además, es el tipo de literatura que estaba haciendo falta en la época, y la gente lo acoge con entusiasmo.


Posteriormente van apareciendo otras novelas: Aventuras del capitán Hatteras (por entregas, 1864), Viaje al centro de la Tierra (1864), De la Tierra a la Luna (por entregas, 1865), Los hijos del Capitán Grant (1868), El desierto de hielo (1866).

Durante todo este tiempo, la situación económica de Verne va mejorando y su fama crece a pasos agigantados. Hetzel modifica el contrato para pagarle el doble por cada obra, vive en un buen barrio, se compra un barco (que luego cambiará por otro más grande y finalmente por un yate a vapor), y por fin puede cumplir otro sueño cuando en 1867 viaja con Paul, su único hermano, a los Estados Unidos.


Además de su sorprendente bagaje científico, que no dejó nunca de sorprender a su editor, Verne se hizo siempre asesorar por los mejores expertos en las materias de las que escribía. En cuestiones de estilo, se dejó siempre aconsejar por su editor, en el que tenía una fe ciega y del que aceptó casi siempre todas sus sugerencias. A su visión comercial se debe la inclusión, siempre anecdótica, de personajes femeninos que el misógino Verne olvidaba sistemáticamente.

La guerra Franco-prusiana en 1870 arruina temporalmente a Hetzel y Verne debe volver a trabajar en la Bolsa mientras envía a su familia a Amiens. Pero ese mismo año logran publicar Veinte mil leguas de viaje submarino que con su sólo éxito saca a los dos de apuros. Deja de nuevo la Bolsa y se traslada a Amiens, donde le ofrecen un sillón en la Academia de las Letras.


La vuelta al mundo en ochenta días supone su éxito definitivo de fama y dinero y se traslada a una magnífica mansión en el centro de Amiens. Escribe la que se considera su obra cumbre: La isla misteriosa, que abunda con originalidad en el género del robinsonismo iniciado el siglo anterior con el Robinson Crusoe de Daniel Defoe.

A pesar de todo su éxito profesional y económico, en el plano personal Julio Verne no fue un hombre afortunado. Fiel a su vieja norma de que el alimento del espíritu es antes que el del cuerpo, también su vida privada está supeditada, casi sacrificada, a su carrera.

Su matrimonio es un fracaso, discreto porque no hay grandes escándalos, pero desgraciado porque no hay amor. Su hijo se ha criado en un ambiente de olvido paterno y frialdad afectiva. Casi como un reflejo de la juventud de su padre, Michel Verne es rebelde y problemático. El padre, que tanto sufrió por el autoritarismo del abogado Pierre Verne, es también autoritario a su vez, y hasta extremos que ni siquiera él tuvo que sufrir: a los ocho años Michel es enviado a un severo internado para que le enderecen, lo cual traumatiza al niño de tal manera que debe recibir tratamiento psiquiátrico de la época, casi peor que la enfermedad.


Julio, que poco después del nacimiento de su hijo ya se quejaba de que sus llantos no le dejaban trabajar, ni siquiera se acuerda de la edad de su hijo, que equivoca en tres años en algunas de sus cartas. Impotente, no se le ocurre nada mejor que utilizar una práctica de la época: encarcelamiento por vía de corrección paterna.

Al salir del reformatorio aún lo destierra como grumete en un barco para la India, utilizando como castigo lo que para él fue su máxima ilusión. Por fin lo expulsa de casa y el joven de apenas veinte años se casa con una cantante. El padre le asigna una generosa pensión en la esperanza de que el matrimonio consiga estabilizarle, pero abandona a su mujer que es recogida por el padre y se lía con una joven de dieciséis años con la que tiene dos hijos pero que lo normaliza bastante, sin poder evitar no obstante que nuevas maniobras en negocios industriales deban ser respaldadas por el dinero de su padre.


El ritmo de trabajo que ha mantenido durante tantos años, además, produce a Verne dolencias gástricas y desmayos, además de la parálisis faciales y por fin la diabetes, que lo acabará matando. Esta enfermedad le va quitando vista y después también oído pero aún así no pierde el sentido del humor: Cada vez veo peor, querida hermana. He perdido también un oído; gracias a esto sólo corro el peligro de oír la mitad de las tonterías y de las mezquindades que corren por el mundo. Es una gran consolación.

El contrato con Hetzel le obliga aún a un ritmo de trabajo insoportable en sus condiciones, pero cuando se queja es porque de esa forma no puede trabajar con más reposo y libertad, ensayando nuevas técnicas literarias. A pesar de todo, aún tiene tiempo de escribir varias novelas que permanecerán inéditas hasta su muerte e incluso de presentarse como concejal a las elecciones municipales de Amiens en 1889.


El año de 1886-1887 es fatídico para Verne. Su sobrino favorito, Gastón, sufre un ataque de demencia y le dispara en una pierna, lo que supone una tragedia familiar porque además de la herida, que se complica hasta convertirlo en un inválido, el joven es encerrado en un manicomio. Poco después muere Hetzel, al que Verne quiere como a un padre, y enseguida la madre de Verne. Su hermano Paul, destrozado por la muerte en el manicomio de Gaston, muere diez años después. Verne con su esposa

Hacia 1880 se ha producido en la literatura de Verne un cambio sustancial, cuando el optimismo de sus primeras novelas, entusiasmadas por el avance de la ciencia, se ve sustituido por el pesimismo científico. Ahora los avances ya no conducen al avance de la Humanidad, sino a su dominación. Los quinientos millones de la Begum (1879), Frente a la Bandera(1896), La isla de Hélice (1895), la póstuma La extraña aventura de la misión Barsac (1919) son algunas de sus novelas de esta época.

Julio Verne muere en Amiens el 24 de marzo de 1905. Todavía entonces está trabajando en una novela que llamaría La invasión del mar en que las aguas invadirían Europa arrasándolo todo a su paso. Otra novela póstuma, El eterno Adán, trata de un cataclismo mundial que inunda todo el planeta haciendo que los supervivientes sufran un periodo regresivo, retrocediendo hacia el salvajismo.


Pero ante estas anticipaciones, en el lecho de muerte, Julio Verne se dirige a su familia y el hijo de Hetzel, que le rodean, diciéndoles: Sed buenos.



Julio Verne. Cronología

1828-1905

1828. Nace el 8 de febrero en Feydeau, Nantes, hijo primogénito del abogado Pierre Verne y de Sophie Allote de la Fuye.

1844. Finaliza su educación en el Liceo Real de Nantes. Escribe pequeños poemas en prosa.
1848. Estudia Derecho en París.

1849. Conoce a Dumas. Su padre le ordena que al acabar Derecho regrese a Nantes para hacerse cargo del bufete familiar.

1850. Estrena, dirigida por su protector Dumas, Las pajas rotas, con poco éxito. Se licencia en Derecho y regresa a Nantes.

1851. Aparecen en la revista Musée des Familles sus primeras historias cortas: “Los primeros navíos de la marina mexicana” y “Un viaje en globo”.

1852. Se hace miembro del Club de la Prensa Científica. Secretario del Teatro Lírico.

1854. Abandona su trabajo y publica El Maestro Zacarías.

1855. Un invierno entre los hielos.

1856. Conoce a Honorine Morel, joven viuda con dos hijas.

1857. Se casa en secreto con Honorine y se establece como agente de Bolsa en París.

1859. Viaje por Escocia, tras el que escribe Viaje con rodeos a Inglaterra y Escocia.

1862. Funda la Sociedad para la investigación aérea. Es recibido por el editor Hetzel, quien le publicará Cinco semanas en globo. Abandona la Bolsa.

1863. Publica Cinco semanas en globo, con un éxito inmediato. Hetzel le hará firmar un contrato por 20 años prorrogables.

1864. Viaje al centro de la Tierra.

1865. De la Tierra a la Luna.

1866. Se muda a una casita frente al mar.

1867. Viaja a América con su hermano Paul a bordo del Great Eastern.

1868. Compra un pequeño velero.

1870. Es movilizado para la guerra franco-prusiana como guardacostas.

1872. Se instala en Amiens.

1875. Es acusado de no ser francés ni de llamarse Verne.

1876. Miguel Strogoff.

1877. Muere Estelle Duchêne, su amante.

1878. Viaja por el Mediterráneo. Un capitán de quince años.

1881. Viaje por el mar del Norte y el Báltico.

1884. Viaje a Argel y Túnez. Es recibido por León XIII.

1886. Su sobrino Gaston le dispara hiriéndole en una pierna. Vende el “Saint Michel III”.

1888. Dos años de vacaciones. Es elegido concejal de Amiens en la lista radical socialista.

1890. Primeros problemas estomacales, síntomas de la diabetes que acabará con su vida.

1897. La esfinge de los hielos.

1905. El 17 de marzo cae gravemente enfermo

. Muere el 24, y es sepultado en Amiens.


Referencia: http://www.lector.net/phyfeb99/verne4.htm

Luces y sombras en el mundo de Julio Verne

Nuevas revelaciones

Luces y sombras en el mundo de Julio Verne

Escribe: Sergio S. Olguín

Veinte mil leguas de viaje submarino. Ilustración: BN/Jean-Loup Charmet.
Pocas obras resultan a primera vista tan diáfanas como las novelas de Julio Verne. Con la vida del escritor francés no ocurrió lo mismo, transcurrió siempre en la mayor discreción dejando una estela de misterios que se acrecentaron con las míticas y poco rigurosas primeras biografías de Verne. En los últimos años, distintos estudios de especialistas vernianos pusieron luz sobre los aspectos oscuros de su vida, su ideología y su obra. Una biografía de Herbert Lottman (Jules Verne, Flammarion, 1996) aún no traducida al español, reúne los últimos descubrimientos alrededor de Verne y deja también algunas dudas, abiertas para futuros biógrafos del autor de La vuelta al mundo en ochenta días.

La historia mítica

La primera biógrafa de Julio Verne fue Marguerite Allotte de la Fuye, una pariente lejana del escritor, que por su privilegiada relación familiar tuvo acceso a correspondencia y a datos de imposible corroboración posterior. Allote de la Fuye creó una imagen acartonada de Verne, parecida a la que suele darse de los héroes patrios. Su biografía, según lo citado por Lottman, abunda en réplicas inteligentes de Verne dignas del mármol. A Allote de la Fuye se le debe también una anécdota que se volvió paradigmática de Verne (tal vez, la historia más encantadora de su vida) pero que nunca sucedió en la realidad.

A los once años, cuenta Allote de la Fuye –y repiten biógrafos posteriores–, Julio Verne se escapó de su casa y se metió de polizón en el Coralie, un barco que se dirigía hacia India. Una vez en alta mar el futuro escritor fue descubierto, desembarcado en el primer puerto y entregado a su padre por las autoridades. Cuando se lo interrogó por su actitud, confesó que quería hacer un collar con un coral que sólo se encontraba en aquellas lejanas tierras. El collar era para su prima Caroline, de quien estaba enamorado.

La paliza que le dio el padre le permitió a Allote de la Fuye atribuirle una frase que se haría célebre: "Desde ahora –habría dicho Jules– sólo viajaré en sueños."

Verne viajó mucho más que en sueños aunque no tanto como sus personajes. Si bien no recorrió el mundo como el excéntrico Phileas Fogg (La vuelta al mundo en ochenta días) ni se aventuró al corazón de Africa como el doctor Fergusson (Cinco semanas en globo), realizó varios viajes por Europa, América del Norte y la costa mediterránea de Africa.

De su primer viaje fuera de Francia quedó un testimonio escrito que se publicó póstumamente en 1989: Viaje con rodeos a Inglaterra y Escocia. Este primer viaje, realizado en compañía de su esposa Honorine y una pareja amiga, no fue una experiencia muy grata. Tanto los pasajes como la estadía los había conseguido gratuitamente un amigo de Verne y ya se sabe lo que ocurre siempre con las cosas regaladas, nada es como lo prometido: esperas interminables, alojamiento y transportes incómodos... Su libro de impresiones ficcionalizadas fueron escritas en 1858 cuando aún no había comenzado con sus novelas y era un simple agente de bolsa que soñaba con triunfar escribiendo obras teatrales.

Los viajes posteriores de Verne, a pesar de que el siguiente también fue gratuito, fueron más placenteros. Contaba con la ventaja de ser ya Verne por entonces un escritor popular y consiguió que su editor sostuviera financieramente su segunda travesía con la excusa de que usaría la experiencia para un nuevo libro. El destino de este nuevo viaje fue Estados Unidos y en una sola semana recorrió Nueva York, visitó Buffalo, vio las cataratas del Niágara y hasta cruzó a Canadá. Verne quedó fascinado con Estados Unidos y sus habitantes, veía en este país todas las ideas de progreso y modernización social que él imaginaba para el mundo del futuro. A la hora de escribir su extraña novela París en el siglo XX (inédita hasta 1994) Verne vaticina para 1960 el triunfo del estilo de vida norteamericano. A pesar suyo muy probablemente, la visión que Verne da en la novela de este estilo de vida tiene un regusto pesimista.

Hacia 1868 Verne cumplió un viejo sueño: el de tener su propio barco. Un barco que cambiaría años más tarde por uno mayor y luego por otro todavía más apropiado para grandes viajes. Todos sus barcos tuvieron el mismo nombre: Saint-Michel. Con sus embarcaciones recorrió primero las costas cercanas del mar del Norte. Luego se animó a poner proa hacia el Cantábrico, visitó España y Portugal. Junto a su inseparable hermano Paul viajó a la agreste península escandinava (un libro inédito sobre esta travesía acaba de ser descubierto y va a ser editado este año o en en 1998). En su viaje más ambicioso, Verne recorrió el mar Mediterráneo. En cada puerto europeo o africano que llegaba era recibido como una celebridad y él prometía invariablemente que iba a incluir esa ciudad como lugar de acción de alguna de sus novelas. En la mayoría de los casos, cumplió.

Su viaje más fascinante fue el más breve: apenas duró un poco más de veinte minutos. Incentivado por su amigo, el fotógrafo Nadar (que aparece como personaje en De la Tierra a la Luna bajo el nombre de Ardan), Verne se subió a un globo aerostático. Pero ya hacía varios años atrás que el Verne viajero imaginario había escrito su primera gran novela: Cinco semanas en globo.

Verne apócrifo

Los libros de Verne que más se vendieron en vida del escritor fueron Cinco semanas en globo y La vuelta al mundo en ochenta días. Publicaba un promedio de dos novelas por año que previamente aparecían editadas en forma de folletín en el Magasin d’éducation et de récréation, la revista de su editor Pierre-Jules Hetzel. Muy pronto "Jules Verne" (y las variantes extranjeras: Julio, Giulio, etc.) se convirtió en una marca que vendía todo lo que apareciera bajo este nombre. Hetzel no tardó en descubrir esta cualidad nominal y le ofreció firmar en 1877 (siete años después de la primera entrega) un segundo tomo de la Historia de grandes viajes y grandes viajeros escrito por un anónimo colaborador. El libro, que aparecería tiempo después, estaba dedicado a los viajeros del siglo XVIII. Verne aceptó previo pago de una muy buena suma de dinero.

En 1879 Hetzel recibió por correo desde Inglaterra el original de una novela de espíritu "verniano" pero bastante mal escrita. A Hetzel se le ocurrió que el propio Verne podía reescribirla. Al verdadero autor le ofreció la posibilidad de comprarle el libro a cambio de que en la portada apareciera sólo el nombre de Verne. El autor, que firmaba André Laurie, aceptó. Al fin y al cabo, André Laurie también era un seudónimo y qué mejor que aparecer bajo el nombre de su maestro literario ya que nunca iba a poder usar sus verdaderos datos filiatorios.

André Laurie era realmente Paschal Grousset, un corso que se había opuesto a la dictadura de Napoleón III. Luego de la rebelión de la Comuna en 1870, Grousset fue nombrado ministro de relaciones exteriores. Pero con el final de la efímera república Grousset fue acusado de traición a la patria y condenado de por vida a una prisión en Nueva Caledonia. Dos años y medio después de su condena –y luego de dos intentos frustrados–, Grousset pudo escapar y se exilió en Londres. Desde ahí mandaba artículos a distintas revistas y remitió su novela a Hetzel. Aún hoy esa novela, Los quinientos millones de la Begún, aparece con el nombre solitario de Julio Verne.

La singular colaboración entre Grousset y Verne continuó con otras novelas menores de la bibliografía verniana como La estrella del Sur y Epave du "Cynthia".

Verne siempre se llevó mál con su hijo Michel pero cuando éste intentó rehacer su vida lo ayudó en todo lo que pudo. Julio veía a Michel no sólo como el heredero de la fortuna que daban sus libros sino también como un heredero "literario": quería que su hijo fuera escritor. Julio Verne apoyó los comienzos periodísticos de su hijo recomendándolo a un conocido de Le Figaro. Michel se llamaba Michel Jean Pierre Verne. Sin embargo, los artículos literarios que escribía para el periódico parisino los firmaba como Michel Jules Verne primero para luego convertirse en M. Jules Verne. En francés esa firma conlleva una ambiguedad: la "M" puede ser tanto una inicial como la abreviatura de "monsieur" (señor).

Esto trajo aparejado una gran confusión para los lectores que consumían todo lo publicado por Verne y también hasta para tipógrafos y correctores. Cuando un texto de Michel, Un Express de l’avenir, pasó al formato libro, la "M" desapareció –se supone que involuntariamente– de la tapa.

Julio Verne publicaba dos novelas por año pero escribía mucho más de lo que se llegaba a imprimir. En una carta fechada el 5 de mayo de 1897 Verne le cuenta a un corresponsal italiano que ya se encontraba escribiendo las novelas que debían aparecer en 1903. Cuando falleció en 1905, la prensa dio a entender que la familia Verne pensaba aprovecharse de la situación para publicar libros póstumos no escritos por Julio. Rápido de reflejos, Michel Verne invitó a periodistas y en presencia de un notario inventariaron las obras dejadas por su padre: ocho novelas (algunas posiblemente no terminadas y casi ninguna en versión definitiva, dato que la prensa de entonces no tuvo en cuenta), seis cuentos no reunidos en libro y diversas notas, proyectos de obras y apuntes de poco interés literario.

Los años siguientes a la muerte de Verne siguieron apareciendo sus novelas. Diversos estudios literarios demuestran que Pierre corrigió, cambió, agregó y terminó la mayoría de ellas. Hasta se supone que algunos cuentos (como el magnífico "El eterno Adán") pertenecen totalmente a la pluma de Pierre. Lo sorprendente es que estas obras son superiores a muchos de los últimos Verne publicados en vida y hasta aparecen intereses y preocupaciones sociales que enriquecen la visión literaria de Julio Verne (en La agencia Thompson y Cía. hasta hay una verdadera historia de amor). Lo que todo aparentaba ser un robo –la utilización del nombre de Julio Verne– terminó siendo una entrega: Pierre sacrificó su carrera de escritor y su talento –que, por lo visto, lo poseía en alto grado– para culminar dignamente la obra literaria de su padre. Parafraseando una expresión latina común en los frontispicios de las iglesias: Pierre ofrendó su capacidad literaria "para mayor gloria de Julio Verne".

La obsesión académica

Julio Verne contó desde su primer libro con un público fervoroso y pronto se convirtió en uno de los autores más leídos del mundo. Un estudio realizado en 1892 entre mujeres trabajadoras parisinas dio como resultado que las obras de Verne se encontraban entre las favoritas junto a Los novios de Alessandro Mazzoni; y eso que las mujeres nunca fueron su público mayoritario.

Los libros de Verne se traducían a todos los idiomas, su éxito hacía viajar a periodistas de Estados Unidos e Inglaterra para entrevistarlo. El se había autoexiliado en el interior de Francia, en la ciudad de Amiens, donde recibía los ecos de su éxito y, obviamente, el dinero producto del mismo. Libros como La vuelta al mundo en ochenta días o Veinte mil leguas de viaje submarino (con su oscuro capitán Nemo conduciendo el Nautilus) se habían convertido en lectura obligada de chicos y grandes. El mismo se encargaba de adaptar sus obras al teatro con éxito asegurado.

Pero, como suele suceder, había algo que Verne no podía conseguir: el reconocimiento de la crítica. Ni los diarios ni las distinciones literarias parecían notar la existencia de un escritor llamado Julio Verne. No lo atacaban, simplemente lo ignoraban.

En un tiempo que aún no existía el premio Nobel el mayor reconocimiento al que podía aspirar un escritor francés era ocupar un sillón de "los inmortales", es decir, la Academia Francesa. Desde 1883 hasta sus últimos años Verne vivió obsesionado por entrar en la academia. A los prestigiosos y tradicionales sillones se llegaba por el voto mayoritario favorable de los integrantes de la institución. El cargo –que obliga a trabajar por el uso correcto de la lengua francesa– aún hoy sigue siendo de por vida y sólo se renueva con la muerte de algún académico.

Cuando en 1883 quedó un sillón vacío Verne se autopostuló (requisito necesario) para ocuparlo. Dentro de la academia tenía un buen operador: Alejandro Dumas hijo. Dumas y Verne se conocían desde los veinte años y habían mantenido una excelente relación. Dumas veía en Verne una repetición de la historia de su padre: escritor popular despreciado por los intelectuales.

Dumas y el editor Hetzel movieron todos sus contactos para conseguir la plaza para Verne pero fue inútil. En los años siguientes, Verne se mantuvo expectante de un guiño político para que volviera a presentar su candidatura (él había declarado su negativa a volver a autopostularse) pero ese guiño nunca llegó. Desde entonces y hasta fines de siglo se renovaron cuarenta y dos plazas en la Academia Francesa sin que Verne fuera tenido en cuenta. Como luego ocurriría con el premio Nobel, la Academia Francesa se ha especializado en dejar grandes escritores fuera de su recinto.

Adulterio y homosexualidad

Si algo caracterizó la vida íntima de Julio Verne fue su discreción en una época en que las habladurías corrían con una rapidez digna de mejores causas. En la vida de Verne hay más de un episodio ambiguo que todos los biógrafos han intentado develar (salvo Marguerite de la Fuye, siempre pendiente de transmitir la historia oficial). En la actualidad no se han agregado nuevos elementos de juicio por lo que hay que tomar con pinzas las historias de adulterio y homosexualidad en la vida de Julio Verne.

Verne estuvo casado hasta su muerte con Honorine. Su esposa se quejaba por carta a su editor Hetzel de las actitudes hostiles de Verne hacia ella que le hacían suponer que su esposo tenía aventuras amorosas con otras mujeres. Está comprobado que Verne se desinteresó de su mujer al poco tiempo de casarse y que prefería otras compañías.

En 1878 llegó a Amiens, donde habitaban Verne y familia, una bella rumana de unos treinta años llamada Luise Teutsh-Müller. Luise, natural de una ciudad de Transilvania, llegó acompañada de su tercer esposo. Luise y Verne –que por entonces había cumplido cincuenta años– se conocieron en una reunión familiar y se hicieron amigos. Es verosímil que se convirtieran en amantes. Luise inspiró a Verne dos de los pocos personajes realmente femeninos de su obra: Zinca de Claudius Bombarnac –descrita como una hermosa rumana rubia de ojos negros– y La Stilla, la enigmática cantante de El castillo de los Cárpatos.

Luise y su marido retornaron de improviso a Rumania. En Bucarest, Luise dio a luz una niña, llamada con un primer nombre tanto francés como rumano –Eugénie– y un segundo nombre francés –Jeannette–. Cuando Eugénie llegó a los catorce años fue enviada por su madre a Amiens para que hiciera estudios de institutriz. Eugénie quedó bajo el aura protectora de la familia Verne que la trataba como si se tratara de una hija y, probablemente, así fuera.

Pero los rumores más insistentes alrededor de la vida íntima de Verne tienen que ver con su presunta homosexualidad. Hay quienes se basan en análisis tirados de los pelos de su obra: los habituales personajes masculinos de sus historias, la poca importancia argumental de las mujeres, la falta de romances y la abundancia de camaradería masculina llevó a pensar en síntomas de homosexualidad, lo que tal vez tenga más que ver con convenciones de género y hasta con las limitaciones de su destreza narrativa (escritores homosexuales como Jean Cocteau y Oscar Wilde también crearon memorables personajes femeninos). Hay quienes ven en Viaje al centro de la Tierra un viaje iniciático homosexual. Es probable pero insuficiente para concluir en un Julio Verne homosexual o bisexual.

Más creíble son algunos episodios de su vida que llevan a suponer su interés por los muchachos jóvenes. En los tiempos de la adolescencia de su hijo Michel, Verne se hizo muy amigo de un compañero de éste, Aristide Briand. La historia familiar habla de una admiración desmedida de Briand por la obra de Verne. Lo cierto es que el escritor se lo llevaba al chico –treinta y cinco años menor– a navegar en el Michel I y pronto se convirtieron en compañeros inseparables. Aristide fue enviado por sus padres a Nantes donde continuó sus estudios y desde ahí la historia de ambos se bifurca aunque no pudieron evitar las habladurías al punto que Aristide tuvo que desmentirlo varias veces en su adultez. Briand se convirtió en un político destacado en Francia a tal punto que consiguió el premio Nóbel de la Paz en 1926. Verne lo conviritó en personaje literario bajo el nombre de Briant en Dos años de Vacaciones.

El lugar de camarada adolescente lo pasó a ocupar, varios años después, su sobrino Gaston. Con su sobrino también se dedicaban a navegar y andar juntos. Pero el 9 de marzo de 1886 Gaston atacó a Verne con un revólver. Una bala le dio en una pierna dejando a Verne casi paralítico por un largo tiempo. La familia trató de ocultar el episodio, no hubo denuncia y el joven Gaston (víctima, supuestamente, de un ataque de celos por la reaparición de Briand en la vida de Verne) fue a parar a un hospicio por el resto de sus días.

Política y xenofobia

Verne fue testigo de dos revueltas fundamentales en Francia: 1848 y la Comuna de 1870. Toda la segunda mitad del siglo pasado estuvo marcado por una intensa actividad política en Francia. Verne siempre mantuvo una actitud distante ante los episodios políticos y sus novelas no dan demasiadas pistas, más bien parecen "políticamente correctas" avant la lettre. Pero esto no es un mérito del propio Julio Verne sino, una vez más, de Pierre-Jules Hetzel, su editor. Hetzel (viejo militante que se había tenido que exiliar luego de la revuelta de 1848 y resistió como pudo a la dictadura de Napoleón III) era un auténtico editor: corregía las obras, aconsejaba (más bien, obligaba) la incorporación de nuevos personajes o episodios y siempre tenía muy presente el público al que se dirigía. Cada vez que Verne manifestaba su chauvinismo, Hetzel tachaba y lo que en el original era toda una declaración de principios pasaba a ser en la edición final una ambigüedad.

Verne sentía un gran rechazo por los alemanes, los rusos y los ingleses. Sólo los norteamericanos (y, obviamente, los franceses) le parecían admirables. Su misterioso capitán Nemo era, en la versión original, un polaco resentido contra la dominación rusa. Hetzel le quitó la nacionalidad y las razones de su misantropía.

Lo mismo ocurría en otras novelas aunque los personajes pedantes siguieron siendo ingleses y los menos lúcidos, los alemanes. El odio hacia los alemanes coincidía con cierto espíritu de época debido a los problemas fronterizos de Francia y Alemania que llevó a la guerra a los dos países.

Mucho menos conocido es el antisemitismo de Verne estudiado en 1991 por Emmanuel Le Monnier en Une étude de la pensée politique de Jules Verne (Un estudio del pensamiento político de Julio Verne). El antisemitismo es posible rastrearlo en una obra menor de Verne, Hector Servadac, donde describe a un personaje importante, Isaac, con todas las características del imaginario antisemita. Es también licito recordar que –como lo demuestra Herbert Lottman en un trabajo anterior, Los Rothschild– gran parte de los franceses, de izquierda y de derecha, era por entonces antisemitas.

Cuando se produjo el escándalo del caso Dreyfus (la falsa acusación de espionaje a un oficial judío francés), Verne no dudó en tomar partido en contra de Dreyfus: "Soy antidreyfusiano de alma" le escribió a Hetzel en 1899. Su hijo Michel, en cambio, era un dreyfusiano ardiente. Julio Verne había sido también uno de los padrinos de la siniestra Liga de la Patria Francesa, fundada en respuesta a la campaña de los intelectuales partidarios del capitán Dreyfus y que reunía a la ultraderecha francesa.

En su vejez, Julio Verne se preocupó por las cuestiones políticas municipales y consiguió ser elegido concejal en la ciudad de Amiens. Desde su escaño apoyó la creación de teatros y hasta de un circo, apoyó la actividad cultural y abogó por el embellecimiento de la ciudad. Pero se oponía, por ejemplo, a todo apoyo financiero a obreros y minimizaba las denuncias de brutalidad policial.

La muerte de Verne no fue un acontecimiento para los franceses que no le rindieron los honores dedicados a escritores como Victor Hugo o George Sand. La vida tiene sus ironías. Las mayores palabras de halago y lamentación por su muerte provinieron de gente impensada por él. Uno fue el escritor francés de origen judío Léon Blum que le dedicó un extenso panegírico en el periódico izquierdista L’Humanité. La otra lamentación fue todavía más rara. El emperador alemán Guillermo II –en el momento que discutía con Francia por la superioridad colonial– dijo que él hubiera participado de la procesión fúnebre de Verne si hubiera podido. El también había crecido, durante la guerra franco-prusiana, leyendo las novelas de Julio Verne.
Gente

Oscar Yanes celebra 85 años con página web y Twitter

Al final de la tarde, el periodista ya tenía 5.621 seguidores en la red social.

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"Chivo negro" sopló las velas de su torta en compañía de su esposa Ligia Yanes y amigos ADOLFO ACOSTA
YOLIMER OBELMEJÍAS| EL UNIVERSAL
jueves 26 de abril de 2012 12:00 AM
"20 años no son nada", cantaba Carlos Gardel, pero 85 sí lo son. Si no que lo diga Óscar Yanes, quien ayer celebró los suyos lanzando su página web y abriendo sus cuentas en Twitter y Facebook.

¿Quién lo iba a decir? Un periodista de la vieja guardia, con más de siete décadas de ejercicio, no se aferró a la máquina de escribir y hoy está más activo y vigente que nunca.

Yanes festejó su aniversario incursionando en el ciberespacio con oscaryanes.com, site en el cual los internautas encontrarán reseñas, línea de vida, sus publicaciones, los medios de comunicación en los que ha trabajado, y los eventos en los que tiene previsto participar.

Cayito Aponte, Claudio Nazoa, Emilio Lovera, Rolando Salazar, Víctor José López "El Vito", Fernando Delgado, José Visconti, Mariahé Pabón, Eduardo Sanabria y Wilmer Ramírez se anotaron de primeros en la conmemoración del cumpleaños de "Chivo negro" y compartieron con los asistentes sus anécdotas y experiencias con el periodista.

"Es el único viejo que cada vez que cumpleaños se convierte en un niño. Los cumpleaños de él son al revés, nunca vi a una persona tan joven como Óscar Yanes", aseguró Nazoa, secundado por Lovera, quien remató: "Lo vimos descendiendo de helicópteros y naves espaciales, así que éste es solamente su homenaje en la tierra, falta la gente del espacio exterior, de la estratosfera".

"Él fue mi maestro en la primera promoción de Periodismo en la Universidad Católica Andrés Bello. ¡Sigue vibrando! Tu uso de la tecnología es una enseñanza para todos los que están aquí, recibe nuestra admiración, maestro y colega", expresó Delgado.

Después de las palabras de sus invitados, Yanes publicó su primer tweet: "A los 13 años entré al mundo del periodismo, hoy, 72 años después, vibro con ustedes en la redes sociales ¡Así son las cosas!". Y a los cinco minutos tenía 105 seguidores.

"Eso es preocupante", comentó el homenajeado. "Eso quiere decir que hay 105 personas sin oficio", afirmó, provocando las risas de los presentes.

El segundo tweet de Yanes fue la dirección de su página web acompañado del hashtag #ChúpateEsaMandarina que trató de ubicar como trending topic, intención que no logró, pero al final de la tarde ostentaba 5.621 seguidores.

Después de eso, con una torta, se le cantó Ay, qué noche tan preciosa de Luis Cruz. En el pastel se podía leer: "Los libros de Julio Verne, los leí casi todos, despertaron en mí la pasión por viajar, de ir a sitios lejanos y extraños, de hacer reportajes sobre hechos insólitos. Todo eso lo debo a Julio Verne. Óscar Yanes". Así son las cosas...



Nota del editor: hay un articulo escrito por Oscar Yanez sobre la visita IMAGINARIA DE Verne a Venezuela, recomiendo leerlo,está publicado en este blog

jueves, 26 de abril de 2012

LAS INDIAS NEGRAS

Bauzá (Años 20)
Revista quincenal de los años 20 (sin fecha en la publicación) publicada por Bauzá en su Colección Mundial. Las Indias Negras. Rústica sin ilustraciones. Aparentemente son dos tomos.

miércoles, 25 de abril de 2012

Jules Verne
 
 
Bruguera (Años 70)
De la Colección Joyas Literarias Juveniles tenemos el título La estrella del sur, publicado por Bruguera en el año 1975. (de Carmelo)

lunes, 23 de abril de 2012

Alejandro Dumas 'gourmet'

Alejandro Dumas 'gourmet'

29 Dic 2011
Publicado por icc
Hay libros de gastronomía, que son un trozo de Historia. Alejandro Dumas, hijo ilegítimo de un marques francés y de una esclava de Santo Domingo fue un 'bon vivant', que disfrutaba de cada momento con gran intensidad, como si se tratara del último día. Era gran amante de las mujeres y de la buena mesa. Por igual. Fruto de lo primero, tuvo una retahíla de hijos ilegítimos; y de lo segundo, un sobrepeso generoso. También cuentan sus biógrafos que esa vida de amor y lujo le costó en más de una ocasión su 'particular exilio': huyendo de acreedores o visitando incluso la cárcel, donde escribía más libros para poder pagar sus deudas.
Ante el éxito de la primera edición del 'Diccionario de cocina', publicado por Gadir, podemos encontrar ya en el mercado una segunda edición. El editor, Javier Santillán, no solo ha mantenido la calidad sino que, además, ha aumentado algunos apartados como el referente a las alcachofas y a los vinos.
Para celebrar el lanzamiento, qué mejor que contar con Rodrigo de la Calle, reconocido cocinero de Aranjuez con su merecida estrella Michelin y famoso por sus creaciones vegetales (como las verduras del desierto), para elaborar algunas de las recetas del libro. Nos las prepara el restaurante Duke de Madrid.
Qué mejor que unos simpáticos guisantes a la antigua, siguiendo los planteamientos de la receta de la Abadía de Fontevrault. La misma sutileza de la arquitectura de esta abadía cercana a Chinon, se refleja en el fino acabado de esos guisantes que parecen proteger las hojas de una lechuga que acepta unos minutos de suave cocción. Brotes germinados de lentejas, flores y nata para una creación tan rica como vistosa.

Sus encuentros con Julio Verne

Como un atrevido espadachín, Rodrigo asume la esencia de algunas de estas recetas. Una fácil de realizar es la famosa tortilla a la provenzal... Ajo, tomate, cebolla y huevos frescos para una sutil receta que puede ser muy actual. Las tortillas parecen ser una de las grandes referencias del libro. Parece ser cierto que Julio Verne se hizo muy amigo de Alejandro Dumas, gracias a sus diferencias sobre la mejor manera de realizar la tortilla a la nantesina.
Cuentan los biógrafos que ambos escritores se encontraron en una escalera y, ante el volumen de la barriga de Dumas, Verne ironizó sobre la estrechez del paso. La discusión se convirtió en un reto ante los fogones, ya que éste último era de Nantes y amante del buen yantar.
La obra es una enciclopedia llena de ingredientes, recetas y pequeños relatos relacionados con la Historia, proveniencia y anécdotas de los mismos. La edición española ha evitado gran parte de las recetas menos prácticas y casi incomestibles, como los guisos con sapos, el asado de oso, que hay que marinarlo mucho tiempo en vinagre.
Por encima de la parte técnica, son muy interesantes las opiniones que da el autor sobre los ingredientes, discusiones en las que se incluye la trashumancia de los gansos en época de los romanos, la existencia de los garbanzos en el sur de Francia para hacer la olla podrida, o la descripción que hace de la elaboración del 'foie', donde dice en referencia al trato que recibían las ocas que ni los primeros cristianos sufrieron tales tormentos.
En el libro, cómo no podía ser de otro modo, también se habla de las propiedades afrodisiacas de algunos ingredientes. Dumas de eso sabía mucho y se cuenta que cenaba sopa de almendras todas las noches que iba a encontrarse con una de sus amantes.
El mismo Dumas cocinó en muchas ocasiones para sus amigos, como en esta de 1.869 en la que a la mesa se sentaron nobles, políticos y militares, influyentes de aquellos tiempos. Por supuesto esta cocina se refleja en muchos de sus relatos. Cárceles, palacios y posadas tienen un vínculo. En todas se come, mejor o peor. De la mano de este libro se aprende a comer, a beber y, si nos atrevemos, a cocinar. Que lo bueno siempre está vigente.
Artículo escrito por Pedro Madera para el Mundo

CARICATURAS E IMÁGENES