JULES VERNE

JULES VERNE

viernes, 30 de diciembre de 2011

Jules Verne: París Siglo XX

"París en el siglo XX": las profecías de un escritor

18 DE NOVIEMBRE DE 1999 JUEVES CIENTÍFICO
JULIO VERNE "París en el siglo XX": las profecías de un escritor
¿Fue un profeta? ¿Tuvo visiones del futuro? ¿O es que sus predicciones se debían a una genialidad extraordinaria? Sea como fuere, Julio Verne sigue asombrando, casi asustando, a los lectores que, en el siglo XX, no dan crédito ante las certeras adivinaciones del autor francés. El viaje a la luna, Internet, el fax... El lo vio todo, pero con más de un siglo de antelación
GEMA G. MARCOS
Nacido en Nantes en 1828, Julio Verne fue mucho más que el padre de la ciencia ficción. En sus novelas describía mundos futuros en los que artilugios impensables para la época hacían que la vida fuera más sencilla para el hombre. Pero él no sólo imaginó, sino que, lo que resulta aún más inquietante, dio en el clavo en casi todas sus profecías. París en el siglo XX es un espeluznante ejemplo de hasta dónde llegó la privilegiada mente de este escritor.
A pesar de que Verne terminó la obra en 1863, su editor, Jules Hetzel, se negó a publicarla porque la consideraba demasiado negativa. Así que la humanidad tuvo que esperar hasta 1994 para leer este auténtico prodigio de la inventiva.
El relato transcurre en París en el año 1963 y el protagonista es un joven intelectual, Michel Jérôme, que malvive en una sociedad mecanizada, que le tacha de inútil por amar la lectura y las lenguas clásicas. ³No quiero talento, quiero capacidades². Ese es el lema de los que triunfan y Michel no es uno de ellos. Así de pesimista se mostraba Verne ante el futuro y, viendo la situación en la que se encuentran las humanidades en este fin de siglo, tampoco iba mal encaminado en este punto. Sin embargo, por lo que verdaderamente llama la atención esta obra es por la detallada descripción que se hace en ella de las transformaciones producidas en la capital francesa. Según el autor de Viaje al centro de la Tierra, los parisinos iban de un lado a otro de la ciudad en un ferrocarril metropolitano formado por cuatro círculos concéntricos.
La gran ventaja de este medio de locomoción era que, al no tener locomotora, las casas colindantes no tenían que sufrir ruidos o malos humos.
Al caer la noche, las farolas resplandecían en todas las calles, iluminando las tiendas más suntuosas. Todo esto, claro está, lo imaginó varios años antes de que sucediera. Y ahí no queda la cosa. El hombre que predijo los viajes a la Luna, ideó un planeta cableado por el telégrafo, en el que se podían enviar mensajes y fotografías por fax. Junto a todos estos adelantos beneficiosos también había objetos tan escalofriantes como la silla eléctrica.
FAROLAS
Adivinó que las grandes ciudades del futuro estarían iluminadas por luces eléctricas de gran potencia.
VIAJE A LA LUNA
El padre de la novela de ciencia ficción profetizó la llegada del hombre a la Luna un siglo antes de que el Apolo 11 la hiciera realidad.
METROPOLITANO
En París en el siglo XX, predijo la existencia de un tren metropolitano que, con diferentes líneas, recorrería la capital francesa.
INTERNET
En 1863, adelantó la existencia, a finales de nuestra centuria, de un equivalente al actual correo electrónico. Habló de un sistema de comunicación a distancia automático y secreto.
SUBMARINO
El Nautilus con el que el atormentado Capitán Nemo navegaba bajo los mares del mundo se parece como una gota de agua, ideado en 1870, al primer submarino atómico construido por los Estados Unidos en el año 1955.

Julio Verne predice la Internet y el fax en 1863

Julio Verne predice la Internet y el fax en 1863
Julio Verne
De la novela de publicación póstuma París en el siglo XX, Bogotá: Norma, 1995, p. 65.
El correo de la casa Casmodage movía por lo menos tres mil cartas diarias, que salían para todos los rincones del mundo. Una máquina Lenoir, de 15 caballos de fuerza, copiaba sin pausa las cartas que 500 empleados le iban entregando.
Y sin embargo el telégrafo eléctrico habría debido disminuir enormemente la cantidad de cartas, ya que nuevos perfeccionamientos permitían una correspondencia directa con los destinatarios; el secreto se podía así guardar y los negocios más considerables tratarse con seguridad a la distancia. Cada casa poseía sus cables propios, que operaban según el sistema Wheatstone, en uso en toda Inglaterra hacía tiempo. Innumerables valores que se cotizaban en el mercado libre se inscribían por sí mismos en los paneles situados al centro de las bolsas de París, Londres, Francfort, Amsterdam, Turín, Berlín, Viena, San Petersburgo, Constantinopla, Nueva York, Valparaíso, Calcuta, Sydney, Pekín y Nouka-hiva.
Por otra parte, el telégrafo fotográfico, inventado en el siglo pasado por el profesor Giovanni Caselli, en Florencia, permitía enviar a cualquier parte el facsímil de cualquier escritura, autógrafo o dibujo, y firmar letras de cambio o contratos a 10 mil kilómetros de distancia.
La red telegráfica cubría ya la superficie completa de los continentes y el fondo de los mares; América se encontraba a la altura de Europa, y en la experiencia solemne que se hizo en Londres en 1903 dos científicos se pusieron en contacto después de hacer que sus despachos recorrieran toda la faz de la tierra.

Acerca de París en el siglo XX, la novela perdida

EL mundo interior de Verne y su obra
Acerca de París en el siglo XX, la novela perdida
por Cristian Tello
    París en el siglo XX, es una novela inédita de Julio Verne escrita en 1863, que dibuja con exactitud aterradora, a un París moderno en el que la tecnología ha desplazado al arte y la brutal dominación estatal ha convertido a la metrópolis en un lugar frío y deshumanizado.
    De esta obra hasta hace algún tiempo, sólo se tenían referencias de algunos biógrafos que la mencionaban. Sin embargo, no habían las pruebas materiales que comprobaran la existencia de los manuscritos originales. Descubierta recientemente en el año 1989 por Jean Verne, tataranieto del escritor, en la caja fuerte del hijo de Julio, Michel, nos brinda la oportunidad de conocer en su totalidad, la obra del prolífico novelista. Fue publicada por primera vez en francés en 1994. Al año siguiente, en 1995, apareció traducida al español por editorial Norma.

Portada original de París en el siglo XX
© Editorial Hachette, Francia
    Esta novela nos da muchas pruebas de que efectivamente, Julio Verne fue un escritor visionario, ya que muchas de las descripciones desarrolladas en la novela, se llegaron a reproducir casi idénticamente, tal como él lo había imaginado un siglo antes. No obstante, nunca fue publicada por su editor Jules Hetzel, que siempre se opuso a promocionarla, por considerarla como no apta para el público juvenil que le había designado.
    En esta sección, se podrá tener acceso a la historia del manuscrito, un análisis sobre su fecha de composición, la carta de Hetzel a Verne luego de leer las cuartillas, manifestándole su desición de no publicarla, al calificar la obra como «pesimista», las predicciones hechas realidad de la novela, y finalmente el texto electrónico completamente gratis.


Michel y Quinsonnas debatiendo en la calle. Ilustración
de París en el siglo XX © mediateca.educa.madrid.org



Michel y Quinsonnas debatiendo en la calle. Ilustración
de París en el siglo XX © mediateca.educa.madrid.org

miércoles, julio 25, 2007

París en el siglo XX - Julio Verne

Libro: París en el siglo XX
Autor: Julio Verne
Nacionalidad: Francés
Año de publicación: 1994
N° de páginas: 193
París en el Siglo XX es considerada como la "novela perdida" de Julio Verne ya que fue escrita en 1863 y se mantuvo oculta durante más de ciento treinta años. El manuscrito que sirvió de base a la novela fue completado ese mismo año y después fue olvidado en una caja fuerte hasta que fue descubierto en 1989 por Jean Verne, tataranieto de Julio Verne. Esta obra dibuja con exactitud aterradora, a un París moderno en el que la tecnología ha desplazado al arte y la brutal dominación estatal ha convertido a la metrópolis en un lugar frío y deshumanizado.
Julio Verne fue un escritor de novelas de aventuras, considerado uno de los pioneros de la ciencia ficción.
Otros libros de su autoría son "Cinco semanas en globo", "Rayo verde", "Viaje al centro de la tierra", "Veinte mil leguas de viaje submarino" y "La vuelta al mundo en 80 días". Resumen:
El principio de la historia se ubica en París, exactamente el día 13 de agosto de 1960 . Ese día, la "Corporación Nacional de Crédito Instruccional" -una moderna versión del viejo Ministerio de Educación creado en 1937 durante el reinado de Napoleón V- celebra su ceremonia anual en la cual se premian los logros académicos alcanzados por los jóvenes graduados franceses. En ediciones anteriores, el gran porcentaje de los estudiantes premiados, procedían de disciplinas tales como Matemática, Economía, Ingeniería, y Ciencias Naturales. La excepción de la regla en el certamen de 1960 resulta ser Michel Jérôme Dufrénoy, un joven estudiante de Literatura, que trata de incursionar ambiciosamente en los terrenos de la poesía y la dramaturgia. Cuando Michel sube al podio a recibir su premio, es abucheado y recibido con numerosos insultos y sarcasmos. Es obvio que Michel es juzgado como un extraño en este mundo de los años sesenta previsto por Verne, que está dominado por el dinero y la Ciencia.
En esta metrópolis que imagina Verne reinan la ciencia, la tecnología y el dinero, en desmedro de las artes y las humanidades. Todo se ha burocratizado y predomina un modo competitivo norteamericano en la vida individual.
Frases del libro:
- Las maravillas del siglo veinte, germinaron en los proyectos del diecinueve.
- Allí tengo una habitación, pequeña y fría, pero que será grande cuando tú vayas y cálida cuando estrece tus manos entre las mías.
- Nada es eterno en este mundo, ni siquiera las escaleras.
- Estimo a la juventud con la condición de que efectivamente sea joven. Los viejos anticipados siempre me ha parecido unos hipócritas.
- Esta joven era poesía viviente; él la sentía más que la veía; le tocaba el corazón antes que los ojos.
- Ese amor le colmaba la existencia; no comprendía que hiciera falta otra cosa para vivir.

París en el siglo XX

De Wikipedia, la enciclopedia libre
París en el siglo XX
AutorJulio Verne
GéneroNovela
IdiomaFrancés
Título originalParis au XXème siècle
EditorialHachette
PaísBandera de Francia Francia
FormatoImpreso
Julio Verne, escritor que creó París en el siglo XX.
París en el siglo XX es una novela escrita por Julio Verne que fue publicada por primera vez en francés en 1994. Es considerada como la «novela perdida» de Julio Verne, ya que fue escrita en 1863 y se mantuvo oculta durante más de ciento treinta años. El manuscrito que sirvió de base a la novela fue completado ese mismo año y después fue olvidado en una caja fuerte hasta que fue descubierto en 1989 por Jean Verne, bisnieto de Julio Verne.

Contenido

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[editar] Historia de su publicación

El editor de Verne se negó a publicar el manuscrito, poco después del gran éxito obtenido por la primera novela del escritor francés, Cinco semanas en globo. Pierre-Jules Hetzel le explica sus razones a Verne en una carta que se estima fue escrita a finales de 1863 o principios de 1864, donde le dice que nadie leería una novela tan pesimista y le afirma que la publicación de dicho texto podría constituir un verdadero desastre para la reputación de Verne como escritor.
Ha emprendido usted una tarea imposible y —como sus predecesores en cosas análogas— tampoco ha conseguido llevarla a buen fin. Está cien pies por debajo de Cinco semanas en Globo. Si la vuelve a leer estará de acuerdo conmigo. Es periodismo barato y sobre un tema nada afortunado.
No esperaba una cosa perfecta; le vuelvo a decir que sabía que estaba intentando algo imposible, pero esperaba algo mejor. Aquí no hay resuelta ninguna cuestión de futuro serio, ninguna crítica que no parezca una caricatura ya hecha y rehecha, y si algo me asombra es que haya podido usted hacer, como en un arrebato y empujado por algún dios, algo tan penoso, tan poco vivo...
(...) No está usted maduro para un libro así, vuelva a intentarlo dentro de veinte años.
Carta de Hetzel a Verne
Nuevas teorías sobre su obra aparecieron a finales del año 1994, cuando fue publicada, en Francia, bajo el título Paris au XXe siècle. Nadie pudo imaginar que el llamado «padre de la ciencia ficción» reaparecería más de cien años después, provocando un gran revuelo entre los estudiosos de su obra. Esta novela, autentificada como una de las primeras escritas por Verne, adquirió gran significación para los literatos, así como para la reputación de Verne ante el lector tradicional. La nueva publicación desmiente la conocida imagen de Verne como «apóstol del progreso científico».

[editar] Sinopsis

El principio de la historia se ubica en París, exactamente el día 13 de agosto de 1960. Ese día, la «Corporación Nacional de Crédito Instruccional» —una moderna versión del viejo Ministerio de Educación creado en 1837 durante el reinado de Napoleón V— celebra su ceremonia anual en la cual se premian los logros académicos alcanzados por los jóvenes graduados franceses. En ediciones anteriores, el gran porcentaje de los estudiantes premiados, procedían de disciplinas tales como Matemáticas, Economía, Ingeniería o Ciencias Naturales. La excepción de la regla en el certamen de 1960 resulta ser Michel Jérôme Dufrénoy, un joven estudiante de Literatura, que trata de incursionar ambiciosamente en los terrenos de la poesía y la dramaturgia. Cuando Michel sube al podio a recibir su premio, es abucheado y recibido con numerosos insultos y sarcasmos. Es obvio que Michel es juzgado como un extraño en este mundo de los años sesenta previsto por Verne, que está dominado por el dinero y la ciencia...

[editar] Análisis de la obra

Publicada en español hace diez años, «París en el siglo XX» refleja la amarga experiencia de Michel Dufrenoy en una sociedad masificada, hipertecnificada y estatalista, donde los números han vencido a las letras; el latín y el griego han sido borrados de los programas educativos y los árboles se sacrifican para hacer pasta de papel. ¿Nos suena de algo?
Como subraya Piero Gondolo della Riva, nos encontramos ante una obra de juventud y autobiográfica que demuestra que el escepticismo verniano no era un asunto de madurez: «El joven Verne que, bajo la apariencia del protagonista Michel, escribe versos y busca un editor, tiene una visión trágica de las relaciones humanas, de una sociedad donde, si exceptuamos la existencia de algunos amigos, estamos solos... El pesimismo es una constante de Verne y en París en el siglo XX aparece penetrado de un humor devastador y constantemente tonificante. Invita al lector a lanzar por sí mismo una mirada corrosiva sobre el mundo que le rodea». Y no será porque la novela no contenga artefactos del progreso. Aparece el motor de explosión, que Lenoir inventó en 1859 y que Daimler aplicará al automóvil en 1889. Surge el «facsímil», conocido entonces como «Pantelégrafo Caselli» patentado también en 1859. Y como aquel año debió ser provechoso, el procedimiento de Watt y Burgess, que transforma un tronco en papel. Verne conocía el «dernier cri» científico. Avances para un mundo desencantado que el escritor ya percibía.
Su personaje Michel atraviesa el París de 1960, dominado por funcionarios, tecnócratas y banqueros. Penetra en una librería que es una gran superficie y pide la obra completa de Victor Hugo. No saben quién es. Ni tampoco Balzac, Musset o Lamartine. Sólo tienen libros técnicos y poesía científica. La gente no aprecia la música clásica. Padecen «la melodía de la selva virgen, pesada, imprecisa». La Ópera es la sucursal de la Bolsa: la gente charlotea, cierra negocios y le importa un comino la música.
El 15 de abril de 1961, Michel descubre la biblioteca de su tío Huguenin. Repleta de libros que ya nadie lee, se presenta como un Gran Ejército de las Letras. Michel intuye que debe haber costado mucho reunir tan bellas ediciones: «¡Al contrario!» -responde Huguenin-. «¡Todo el mundo se quiere desprender de ellas!» Le muestra las obras completas de Racine, Molière, Pascal, La Fontaine... «Estos grandes genios están fuera de juego», comenta. Son pura arqueología porque hacen servir un lenguaje que la gente del siglo XX no es capaz de entender...
Huguenin pasa revista a su ejército de papel y Verne destila su canon: Ronsard, Rabelais y Montaigne «fundaron la lengua francesa», pero la lengua se ha perdido porque los botánicos, químicos y matemáticos mezclan palabras técnicas y vocablos ingleses. El francés ya vive la decadencia, dominado por la cultura anglosajona. Comenta el tío Huguenin: «Nuestra lengua, hijo mío, la de Malherbe, Bossuet, Voltaire, Nodier, Hugo, es una jovencita bien educada y puedes enamorarte de ella sin temor porque los bárbaros del siglo XX no han conseguido convertirla en una cortesana». De Rousseau y Beaumarchais, el tío dice que iniciaron oportunamente la batalla del 89, la Revolución, pero «después se abusó un poco y ese diablo del Progreso nos ha llevado a todos adonde estamos». O sea, que Voltaire ha devenido Voiture y la Modernidad ha hecho de las utopías un infierno.

[editar] Antimodernidad

Habrá que ser antimoderno, sugiere Michel; el tío Huguenin está de acuerdo y le presenta un fastuoso jefe del Ejército: Chateaubriand. Ironiza Verne: el autor de las «Memorias de Ultratumba» dedicó cuarenta años de su vida «a hablar de su modestia». De los románticos «Pablo y Virginia» deduce que en el siglo XX, Pablo sería banquero y Virginia emparejaría con el hijo de un fabricante de muellles para locomotoras. Víctor Hugo, gran capitán del Romanticismo, despierta admiración,: «No conozco nada que esté por encima de él, ni en la antigüedad ni en los tiempos modernos, por la virulencia y la riqueza de la imaginación...». Elogia también a Dumas como el «contador de cuentos más divertido»; y George Sand, buena lectora de Verne, que le dio la idea de «Veinte mil leguas de viaje submarino»...
Ese Michel inmerso entre libros olvidados nos lleva al «Cementerio de trazas borgianas» que Carlos Ruiz Zafón imagina en «La sombra del viento». No nos resistimos a releer un pasaje de esta novela sobre la persistencia de la memoria libresca. Escribe Ruiz Zafón: «Me sentí rodeado de millones de páginas abandonadas, de universos y almas sin dueño, que se hundían en un océano de oscuridad mientras el mundo que palpitaba fuera de aquellos muros perdía la memoria sin darse cuenta día tras día, sintiéndose más sabio cuanto más olvidaba».
Verne debía sentir algo parecido hace más de un siglo. En la biblioteca del tío Huneguin, Michel... «Respiró aquel aroma literario que le subía al cerebro como una cálida emanación de los siglos transcurridos y estrechó las manos a todos aquellos amigos del pasado que él había conocido y amado si hubiera tenido la feliz idea de haber nacido antes».
En el París de 1960, la literatura ya no transgrede. Está subvencionada y controlada per el Estado; un Gran Depósito Dramático hace «desaparecer la ruidosa sociedad de autores; los empleados del mismo cobraban su sueldo mensual, bastante elevado por cierto, y el Estado se embolsaba los ingresos». Escritores, intelectuales y artistas convertidos en burócratas... ¿De qué nos suena?: «Se acabaron los poetas bohemios, aquellos genios miserables que parecían protestar eternamente contra el orden establecido; ¿quién podía quejarse de una organización que mataba la personalidad de la gente y proporcionaba al público la cantidad de literatura a la medida de sus necesidades?» Los géneros están prefijados: alta comedia y comedia; vodevil; drama histórico y drama moderno; ópera y ópera cómica; revista, fantasías y temas oficiales. La tragedia está prohibida... Existe también un mercado de chistes y frases ingeniosas... Estableciendo paralelismos compararíamos la clasificación con el limitado espectro de nuestros canales televisivos. Literatura fácil, telebasura, tertulias estultas... Las mismas «sitcoms», los culebrones fabricados como churros, los idénticos espacios de «zapping», la prensa del corazón, los concursos zafios y la pornografía sentimental de los «reality shows». Mil formas obscenas de entretener al «Homo Videns». Zonas abisales de la inteligencia. Política de subvenciones que neutralitza la creación crítica.
Ni la electricidad, ni la presa del Sena que proporciona millones de kilovatios a París consuelan a Michel; constata que no queda un solo hombre de letras en la Academia. Camina por los bulevares de luminosidad cegadora. Su melancólico deambular finaliza en el cementerio de Père-Lachaise. Pasa ante las tumbas de Chopin y Gounod, «que vivieron y murieron por la música»; observa las de La Rochefoucauld y Musset; divisa un París de cien mil casas y el humo de las chimeneas de diez mil fábricas... El protagonista verniano maldice aquella sociedad y cae exánime sobre la nieve. Toda una alegoría, este París en el siglo XX, el Verne más auténtico y sincero. ¿Cómo podía agradar a Hetzel su visión negativa del Progreso?

[editar] Predicciones que Verne hizo en este libro

Es bien sabido que la prodigiosa mente de Verne vislumbró en su fantasía inventos que con el tiempo fueron reales. En este París del siglo XX predijo o aludió una extensa variedad de tecnología no existente en su época, pero que generaciones posteriores han podido ver. Entre ellas:

Portadas de libros en portugués(Brasil)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CAMPAMENTOS VIVE LA AVENTURA CON JV

FILMOGRAFÍA

En esta filmografía solo se muestran sus películas en abandomoviez (terror, fantásticas, etc.). Si quieres ver su filmografía completa puedes hacerlo en su filmografía en Indiemoviez.

Como guionista en películas:

20.000 Leguas de Viaje Submarino (1997) - 20,000 Leagues Under the Sea



Dir.: Rod Hardy

Reparto: Adewale Akinnuoye-Agbaje, Bryan Brown, John Bach, Mia Sara, Michael Caine, Patrick Dempsey

Guionista: Jules Verne, Brian Nelson



La Vuelta al Mundo en 80 Dias (1989) - Around the World in 80 Days



Dir.: Buzz Kulik

Reparto: Eric Idle, Julia Nickson-Soul, Peter Ustinov, Pierce Brosnan

Guionista: John Gay, Jules Verne



Mysterious Planet (1982) - Mysterious Planet



Dir.: Brett Piper

Reparto: Boydd Piper, Bruce E. Nadeau Jr., Marilyn Mullen, Michael Quigley

Guionista: Brett Piper y Jules Verne



Misterio en la Isla de los Monstruos (1981) - Mystery on Monster Island



Dir.: Juan Piquer Simón

Reparto: Ana Obregón, Blanca Estrada, David Hatton, Gasphar Ipua, Ian Sera, Peter Cushing

Guionista: Ron Gantman, Joaquín Grau, Juan Piquer Simón, Jules Verne



20.000 Leguas de Viaje Submarino (1916) - 20,000 Leagues Under the Sea



Dir.: Stuart Paton

Reparto: Curtis Benton, Howard Crampton, Lois Alexander, Wallace Clarke

Guionista: Jules Verne

Portadas de libros

martes, 27 de diciembre de 2011

Migraciones de lo popular en la narrativa española contemporáneas

Migraciones de lo popular en la narrativa española contemporáneas
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Teresa González Arce
Departamento de Estudios Literarios Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades Universidad de Guadalajara

1. La censura como factor de definición de lo popular Una de las acepciones del término “popular” está basada no en el origen de la manifestación que es calificada como tal, sino en la facilidad con que la gente puede acceder a ella. Lo popular, leemos en el diccionario de la Real Academia Española, es entre otras cosas aquello “que está al alcance de los menos dotados económica o culturalmente”. Además de los factores económicos y culturales considerados en la definición anterior habría que pensar también en todas las circunstancias geográficas, políticas o de otra índole, susceptibles de facilitar o impedir el conocimiento de cualquier manifestación cultural a uno o varios sectores de una comunidad específica. El acceso a la cultura, en efecto, puede estar condicionado por la economía, pero también por un aparato represivo como la censura política o religiosa que restringe la libre circulación de ciertos productos
culturales, de modo que su conocimiento queda reservado a los propios censores y a quienes consiguen transgredir la prohibición de manera clandestina.             Si aceptamos considerar la censura como factor de distinción entre lo que es popular y aquello que no lo es, es necesario ponderar el papel de todas aquellas manifestaciones culturales que, por razones varias, han sido consideradas como inocuas por los censores, convirtiéndose en un patrimonio accesible para un gran número de personas. Un caso elocuente en este sentido es el escaso poder subversivo que el franquismo concedió a la literatura infantil o juvenil. Según Juan Luis Cebrián, en efecto, la obsesión de la censura franquista por las expresiones sexuales y los atentados a la Cruzada Católica permitió que los jóvenes lectores tuvieran libre acceso a obras como Alicia en el país de las maravillas o Los tres mosqueteros, así como a las traducciones de las novelas de
Julio Verne o Emilio Salgari, que más tarde se convertirían en obras de referencia de la intelectualidad progresista de España.             En el presente trabajo me propongo elaborar una reflexión sobre la manera en que algunas de las obras juveniles que circulaban libremente durante el franquismo lograron transmitir a sus lectores ciertos valores e ideas que, años más tarde, les ayudarían a analizar una situación histórica difícil de entender para quienes fueron niños durante la dictadura. A partir del caso emblemático de las obras de Julio Verne y de su asimilación por parte de un novelista nacido en los años cincuenta como Antonio Muñoz Molina, intentaremos mostrar que ciertos temas y estructuras procedentes de la tradición popular, transmitidos a través de la literatura juvenil, han marcado de manera importante la narrativa española contemporánea. La comparación entre los esquemas narrativos reactualizados por Verne y
aquellos que aparecen en ritos antiguos y en cuentos populares nos permitirá asimismo entender el significado político que escritores como Manuel Rivas o Rafael Azcona asignan a sus narraciones de la historia reciente de España.    
2. Julio Verne y la literatura popular
La observación de quien fue director-fundador del diario El País de 1976 a 1988 a propósito del papel que la literatura juvenil cumple entre la intelectualidad progresista española subraya el hecho de que, pese a no estar prohibidas por el Índice del Santo Oficio —que, según Cebrián, la censura franquista usaba como principal referencia para controlar la lectura en los colegios―, las novelas mencionadas contenían elementos subversivos, imperceptibles tras su inocente apariencia de literatura juvenil y su prestigio de “libros clásicos”. Baste recordar que la obra de Julio Verne ―uno de los autores más leídos durante el franquismo― fue parte de uno de los proyectos editoriales más comprometidos con la causa ilustrada que caracterizó a la Segunda República francesa: el de la colección infantil diseñada en 1862 por el editor Pierre Jules Hetzel con el propósito de explicar a los jóvenes los progresos de la ciencia, confrontando
a esta última con los mitos y leyendas que, según él, perpetuaban la ignorancia del pueblo.
Al detenerse en el caso del molinero holandés del siglo XVI estudiado por Carlo Ginzburg en El queso y los gusanos, Roger Chartier observa que en la biblioteca de Menocchio se encontraban traducciones de la Leyenda dorada o de los Viajes de Mandavilla, y el Decamerón, de modo que lo que caracterizaba a este personaje como lector popular, explica Chartier, “no era el corpus de sus lecturas, sino su manera de leer, comprender y utilizar al servicio de una cosmología original los textos a los que tenía acceso”.De la misma manera, aunque en un contexto muy diferente, el novelista Antonio Muñoz Molina cuenta cómo, de niño, leyó el Quijote convencido de que se trataba de un libro de risa y aventuras ―lo que efectivamente es―, sin tener conciencia de estar ante una gran obra de la literatura universal. El hecho de que se tratara de una edición rústica y no de las versiones encuadernadas a las que las familias de clase media concedían un lugar

tan privilegiado como el de la Biblia facilitó seguramente el acceso a un texto popular en su origen, y transformado con el paso del tiempo en obra culta.
La lectura “popular” de los clásicos y de la literatura para niños y jóvenes fue favorecida por algo más que el acercamiento desinhibido o ingenuo de los lectores: su difusión en versiones simplificadas, historietas y películas. Libros de autores como Cervantes, Carroll, Stevenson o Verne pasaron a formar parte de un patrimonio cultural que no precisaba del soporte escrito para ser divulgado, y que, como en el caso de la biblioteca del molinero del Friul, fue comprendido y asimilado al servicio de una cosmogonía particular. La apropiación que los lectores hicieron de las aventuras narradas por Julio Verne es particularmente elocuente a este respecto: en encuestas realizadas con motivo del aniversario luctuoso del novelista francés, muchos escritores españoles dieron cuenta de la calidad de símbolos que los paisajes y personajes creados por Verne siguen teniendo tanto en su vida diaria como en su escritura.
Así, por ejemplo, las aventuras narradas en 20,000 leguas de viaje submarino y en La isla misteriosa dejan en Lorenzo Silva la certeza de que, tarde o temprano, a todo hombre le llega el momento de afrontar alguna tormenta y que, cuando uno ha perdido el derecho a la salvación, sólo le queda el coraje. Luis Landero, por su parte, ve a Nemo como el rey “solitario y melancólico de ese maravilloso reino que es su barco”, y a la isla misteriosa como “un refugio seguro contra las amenazas e inclemencias del mundo”. Para José Manuel Caballero Bonald, las empresas justicieras y los recorridos submarinos del capitán del Nautilus son una “ratificación utópica de la libertad”, y la novelista Soledad Puértolas descubre en la isla descrita por Verne un símbolo poderoso que se ha convertido en un verdadero mito de la cultura española.             Es interesante recordar que Julio Verne hizo con los mitos grecolatinos y con los
cuentos poupulares un trabajo similar al que, en su tiempo, Platón emprendió con los mitos que conformaban su herencia cultural: actualizarlos, dotarlos de un sentido nuevo, apropiarse de ellos y convertirlos en literatura “culta”. De la misma manera que las simbologías de la caverna y del renacer iniciático pasaron a formar parte de la iconografía de la filosofía platónica, así los descensos al fondo del mar o de la tierra, los viajes imposibles y el descubrimiento de verdades ocultas presentes en los mitos fueron convertidos en una especie de alfabeto imaginario por el novelista francés. Y es que, pese a las consignas positivistas de su editor, Julio Verne sentía por los mitos y leyendas mucho más que un simple interés sociológico.             Encontramos un buen ejemplo de la fascinación de Julio Verne por los relatos populares en El castillo de los Cárpatos, novela construida a partir de un esquema iniciático
característico de los cuentos de hadas. Conviene recordar que en esta novela, una hermosa cantante de ópera muere de forma inexplicable al terminar una de sus mejores interpretaciones. Tiempo después, los habitantes de una aldea situada en los Cárpatos observan con temor que en un castillo deshabitado que se encuentra cerca de ahí parece haber señales de vida. Un enamorado de la cantante que se encuentra viajando por la región ve a través de las ventanas del castillo la figura de su amada sin que las señas que éste le hace parezcan despertarla de su encantamiento. Al final de la novela, cuando el intrépido Franz, acompañado de un grupo de aldeanos, logra entrar en el castillo, se da cuenta de que la mujer hechizada no es sino un simulacro creado por el barón Rodolfo de Gotz —un extraño científico también enamorado de la Stilla— con ayuda de un retrato y grabaciones sonoras de la cantante.
            La trama de El castillo de los Cárpatos recuerda no sólo algunos de los cuentos europeos más populares sino también uno de los ritos que podrían subyacer en todos ellos: el del guardián del bosque. Estudiado por James Georges Frazer en La rama dorada,se trata de un rito relacionado con el linaje de sacerdotes que, en la Antigua Roma, se dedicaban al servicio de la diosa Diana. Frazer lo relata en los términos que siguen:
En la orilla norteña del lago, inmediatamente debajo del precipicio sobre el que cuelga el moderno villorrio de Nemi, estaba situado el bosquecillo sagrado y el santuario de Diana Nemorensis o Diana del Bosque. [...] Alrededor de cierto árbol de este bosque sagrado rondaba una figura siniestra todo el día y probablemente hasta altas horas de la noche: en la mano blandía una espada desnuda y vigilaba cautelosamente en torno, cual si esperase a cada instante ser atacado por un enemigo. El vigilante era sacerdote y homicida a la vez; tarde o temprano habría de llegar quien le matara, para reemplazarle en el puesto sacerdotal. Tal era la regla del santuario: el puesto sólo podía ocuparse matando al sacerdote y substituyéndole en su lugar hasta ser a su vez muerto por otro más fuerte o más hábil.             En el rito narrado por Frazer cabe destacar, en primer lugar, la asociación entre el espacio sagrado y la figura mítica de la
diosa inalcanzable, representada por un árbol. Según Frazer, la reificación de Diana debe entenderse como una sublimación de la lucha de sucesión y de predominio sobre un territorio asociado a valores femeninos. Porque el rey del bosque no es únicamente el guardián del árbol y del territorio que lo circunda: es su esposo, y de la posesión de esa tierra sagrada depende su reinado. Llama la atención, en segundo lugar, la relación que se establece entre el rey del bosque y su rival por la intermediació n de la diosa. Para el enemigo que espera un descuido del rey, penetrar en el bosque, poseer al árbol, significa la aniquilación del soberano y el poder absoluto sobre el territorio; la trasgresión de los límites implica también la transformació n del nuevo rey en un ser semejante a su sucesor.
3. La temática del triángulo amoroso en la narrativa española contemporánea El enfrentamiento entre dos hombres por el amor —o la posesión— de una mujer, la asociación entre lo femenino y una tierra o construcción inalcanzable o prohibida, y la asimilación, por parte del vencedor, de los atributos que caracterizaban al enemigo, conforman un esquema presente a la vez en la obra de Verne que hemos citado líneas arriba y en el rito estudiado por Frazer. Dicho esquema constituye al mismo tiempo una figura narrativa recurrente en textos de escritores españoles nacidos a mediados de la década de los cincuenta como Antonio Muñoz Molina y Manuel Rivas. Novelas como Beatus ille o Beltenebros, de Muñoz Molina, presentan una trama que reactualiza a su manera tanto la novela de Verne como el relato de Frazer. En ambas, una mujer hermosa y admirada por los hombres muere (Beatus ille) o desaparece misteriosamente (Beltenebros) . Años después su
figura reaparece intacta en el cuerpo de una muchacha joven que guarda un extraño parecido con la protagonista original, o bien en forma de fotografías o esculturas que sus admiradores veneran con devoción. Al final, el héroe se da cuenta de que la aparente eternidad de la mujer desaparecida es obra de los artilugios inventados por otro hombre que, atormentado por la desaparición de su mujer, la ha convertido en un objeto precioso que guarda celosamente en una fortaleza que puede ser una casa (Beatus ille) o un cine abandonado (Beatus ille). El enfrentamiento entre los enemigos conlleva la anulación del poder de quien resguardaba a la muchacha y conduce a la afirmación del héroe como el auténtico heredero de la memoria, representada por la propiedad de la casa, el amor de la muchacha y la facultad de relatar la historia desde su propio punto de vista. Por su parte, Manuel Rivas reelabora el esquema del triángulo amoroso en cuentos como “Un
saxo en la niebla”, incluido en el volumen titulado ¿Qué me quieres, amor? Cabe mencionar el hecho, sin embargo, de que el referente explícito de dicho texto no es El castillo de los Cárpatos ni el rito del guardián del bosque sino un cuento popular. El argumento del cuento es, grosso modo, el siguiente: un muchacho que empieza a tocar el saxofón viaja con la orquesta de su pueblo a un lugar de difícil acceso llamado Santa Marta de Lombás. La frase “irás y no volverás”, que los personajes añaden divertidos al nombre del pueblo cada vez que lo mencionan, remite al título de un cuento popular español cuyo tema principal es un castillo encantado del que nadie puede salir, “El castillo de irás y no volverás”.Como sucede en muchos relatos populares, el protagonista de este cuento desencanta a una princesa que se encuentra encerrada en el castillo y se casa con ella tras vencer obstáculos y adversarios tales como una serpiente de
siete cabezas, una bruja que convierte a los hombres en piedra e incluso un impostor que intenta usurpar el trono que él ha ganado al matar al monstruo. Convocada por el nombre del pueblo, esta trama actúa en el cuento de Rivas como un segundo plano que acaba dotando de sentido a la acción de los personajes. En el texto de Rivas, en efecto, el joven músico es albergado por Boal, un hombre rico y rudo que tiene por esposa a una muchacha muy joven. La mudez y los rasgos orientales de la chica enamoran inmediatamente al protagonista, quien desde su llegada a Santa Marta sueña con rescatar a la muchacha de las “garras” de su esposo. Además de la referencia al castillo de irás y no volverás, el tema de la princesa rescatada de la custodia de un monstruo es puesto de relieve gracias al relato que hace Boal de cómo los lobos se llevaron a su esposa siendo niña, dejándola marcada y muda.             Este relato, así como la
descripción que el protagonista narrador hace de Boal como un ser rústico y sin modales, preparan el final del cuento. El muchacho, que antes de ir a Santa Marta sólo fingía tocar su instrumento para no desafinar el conjunto, comienza a tocar “como un negro” al descubrir a la muchacha entre la gente de la fiesta. El músico ve también a Boal, vigilando entre la niebla “como un inquieto pastor de ganado” y, mientras las notas salen de su pecho, imagina que él y la Chinita huyen dejando atrás a Boal, que “aúlla” sosteniendo el chal de la muchacha “entre las pezuñas”.
4. Lectura de una lectura: la pérdida de la República según Rafael Azcona
En 1999, “Un saxo en la niebla” fue llevado al cine junto con otros dos cuentos de ¿Qué me quieres, amor?: “Carmiña” y “La lengua de las mariposas”. Además de popularizar los textos de Rivas,  la adaptación cinematográfica realizada por el guionista Rafael Azcona y el director José Luis Cuerda subrayó los vínculos temáticos que existen entre los tres relatos —integrados en una sola historia— y puso en evidencia el carácter potencialmente simbólico de los esquemas y de las imágenes utilizadas. Los sucesos relatados en “Un saxo en la niebla” y “Carmiña”, en efecto, refuerzan de manera metafórica los sucesos narrados en “La lengua de las mariposas” —los días previos al inicio de la Guerra Civil— gracias al vínculo que visualmente se establece entre el esquema triangular al que nos hemos referido líneas arriba y cierta representació n del golpe de estado de 1936.             Llama la atención
que, en una de las escenas de la película, la República es representada como una muchacha que, envuelta con la bandera republicana, posa junto con los asistentes en una verbena campestre organizada el día de la fiesta nacional. La imagen forma parte de una secuencia particularmente interesante en la que el régimen republicano aparece en toda su dimensión de paraíso terrenal: bajo una bandera en donde se lee “14 de abril de 1936 ¡Viva la República!”, un grupo de personas se divierte en un claro del bosque mientras en las lindes acecha la Guardia Civil. Aunque la representació n femenina de la República no forma parte del cuento que da título a la película, es un hecho que Rafael Azcona no traicionó el texto de Rivas al añadir una imagen que bien podría haber escrito el escritor gallego.             En una entrevista que Manuel Rivas hizo a Eduardo Haro Tecglen, y que aparece en una recopilación de artículos de Rivas bajo el
título de “La madre república”, Haro Tecglen afirma que desde la revolución francesa, la República “siempre es una mujer”, y que para él la imagen de la república y el recuerdo de su propia madre están íntimamente ligadas.Una vez establecido el vínculo entre la figura femenina y la Segunda República española, pues, el triángulo amoroso de “Un saxo el la niebla”, así como la historia conflictiva del personaje femenino que, en el cuento titulado “Carmiña”, sólo encuentra placenteras las relaciones con su novio en presencia de su perro Tarzán, cumplen la función de explicar y anticipar el sentido del desenlace trágico de la película. En este sentido, no es un azar que las escenas procedentes del cuento titulado “Un saxo en la niebla” se introduzcan justamente después de la secuencia de la celebración de la república, que concluye con el rostro preocupado de la madre del protagonista ante la presencia de la Guardia
Civil: la imagen del saxofonista —que en la película es el hermano mayor del protagonista— llorando desconsolado ante la imagen de la Chinita que, en lugar de irse con él, le es “arrebatada” por su esposo, puede interpretarse como una figura de la España usurpada por Franco ante la impotencia del gobierno republicano. Así, entre el hombre rudo que desposa a una niña indefensa y se interpone entre el amor que surge entre ella y el músico, por una parte, y los franquistas, que ven en el golpe militar la solución para terminar con el régimen republicano, por otra parte, se establece una especie de resonancia semántica que no dejará de tener consecuencias en el desarrollo del relato cinematográfico. Tal vez una de las aportaciones más significativas de Rafael Azcona a la exégesis de los cuentos de Rivas es la valoración del papel de la literatura juvenil en el futuro de España. Como un refuerzo al elogio de la labor educativa
representada en “La lengua de las mariposas”, la película añade una escena en la que el maestro entrega a su alumno un ejemplar de La isla del tesoro, de Robert L. Stevenson. Resulta significativo que antes de sacar dicho libro del estante, el maestro dude entre darle esa obra o La conquista del pan, de P. Kropotkin. Luego de renunciar a un texto no muy apto para mentes infantiles y que, dadas las condiciones políticas en que se desarrolla la escena, podría ocasionar problemas al alumno, el maestro hace su regalo con las siguientes palabras: “Los libros son como un hogar... En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío...”             Más adelante, también en la película, el maestro don Gregorio se despide del magisterio con un discurso en el que encontramos resonancias del diálogo anterior, pues no sólo insiste en el papel fundamental que la educación debía tener para la supervivencia de la
democracia, sino que asocia el nombre de la novela de Stevenson a la herencia cultural de la República. Asimismo, las palabras del maestro ponen énfasis en la asociación que “Un saxo en la niebla” establece entre el esposo de la chinita y los lobos que una vez se la robaron, afirmando a su vez el significado metafórico de dicha historia:
En el otoño de mi vida, yo debería ser escéptico, y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro: si conseguimos que una generación, una sola generación, crezca libre en España [...] ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad. [...] ¡Nadie les podrá robar ese tesoro!            
5. A manera de conclusión Entre lo popular y lo culto existe una línea divisoria muy tenue que la lectura y la apropiación de lo leído suelen cruzar con frecuencia. Esquemas como el que hemos puesto en evidencia en estas páginas son, de alguna manera, la marca de esa migración de sentido que tiene lugar cuando aquello que es patrimonio de todos se vuelve un territorio protegido, accesible sólo a unos cuantos. Pese a su apariencia inofensiva, los libros que circularon libremente durante el franquismo funcionaron, en muchos casos, como enclaves de inteligencia y sentido común en un medio adverso para la libre circulación de las ideas. No es casualidad, así, que en la película a la que nos hemos referido se hable de los libros de aventuras como un refugio para los sueños, ni que autores de la generación de Muñoz Molina y Manuel Rivas evoquen con frecuencia temas, personajes y espacios procedentes de la literatura infantil y juvenil.
            En este sentido, no es tampoco un azar que la narrativa publicada en los años que siguieron a la muerte de Franco se haya caracterizado por la incorporación de la cultura popular en cuentos y novelas. Su presencia en las letras españolas actuales puede entenderse como la consecuencia lógica de una literatura accesible que les reveló mucho más que la capacidad de divertirse e iniciarse en los placeres de la lectura. Para utilizar la metáfora de la migración tan apreciada por Manuel Rivas, diremos por último que valores republicanos como los que animaron la producción novelística de Verne, o estructuras simbólicas frecuentes en los cuentos populares, han sabido viajar de la literatura popular a la literatura culta, y de ésta al cine y a las historietas para convertirse, en los cuentos y novelas de los narradores actuales, en una herramienta poderosa para interpretar la realidad y entender el pasado.

             Juan Luis Cebrián, “De súbdito español a ciudadano europeo”, www.sociologicus. com/tusarticulos /subdito. htm
             Roger Chartier, “Lecturas y lectores ‘populares’ desde el Renacimiento”, en Guglielmo Cavallo y Roger Chartier (coords.), Historia de la lectura en el mundo occidental, Madrid, Taurus, 2001, p. 473.
             www.elcultural. es/HTLM/2005324/ letras/LETRAS116 12.asp
             Cf. SimoneVierne, Jules Verne: mythe et modernité, París, PUF, 1989, p. 153.
             James George Frazer, La rama dorada: magia y religión, traducido por Elizabeth y Tadeo I. Campuzano, México, Fondo de Cultura Económica, 1944. Mencionaremos de paso que este relato juega también un papel importante en la obra de Juan Benet. Como lo explica el propio Benet, en efecto,el extraño guardián de Volverás a región es “una suerte de vicario en nuestras tierras del guardián del bosque sagrado de Nemi”. (Juan Benet, prólogo a la segunda edición de Volverás a región, Madrid, Alianza, col. “El libro de bolsillo”, 1974, p. 7).
              James George Frazer, ibid., p. 23.
             Este cuento ha sido recopilado por José María Guelbenzu en Cuentos populares españoles, Madrid, Siruela, 1997, p. 70.
             Ibid., pp. 60 y 61.
             Eduardo Haro Tecglen entrevistado por Manuel Rivas en “El periodismo es un cuento”, Madrid, Alfaguara, 1997, p. 282.
            Rafael Azcona, La lengua de las mariposas, guión cinematográfico basado en “La lengua de las mariposas”, “Carmiña” y “Un saxo en la niebla” del libro ¿Qué me quieres, amor? (Alfaguara, 1996) de Manuel Rivas. Madrid, Ocho y medio / Sociedad General de Cine (Sogetel) / Las producciones del escorpión, 1999, p. 60.
            Rafael Azcona, Op. cit., p. 81. Las cursivas son mías. -- Publicado por allan para JULES VERNE,LA ASTRONOMIA Y LA LITERATURA el 12/25/2011 07:43:00 PM

Julio Verne

Julio Verne

De Inciclopedia

Julio Verne
Jules Verne.jpg
Julio Verne
Nacimiento DefunciónFrancia
OrigenUn laboratorio
Su vida
SobrenombresEl correo del zar, Phineas Fogg, Pierre Aronnax
Lugar de residenciaUn submarino
Se dedica aEscribir sobre tecnología
Estado actualEmbalsamado
Hazañas logradasViajar de la tierra a la luna por veinte mil leguas de viaje submarino en globo en 80 días
RelacionesEl capitán Nemo
EnemigosSu esposa
Poderes especialesHacer que los niños se interesen por las ciencias antiguas
ObjetosVarios que le saqueó a un submarino
Jules Gabriel Verne (Nantes 1828, Paris siglo XX). Hasta ahora, único escritor francés conocido que un adolescente puede llegar a leer sin que su profesora de literatura le apunte con una AK-47.
Su gran imaginación le permitió adelantarse a posteriores inventos tales como el teléfono, el submarino, el viaje espacial, la literatura barata y las películas de muchos efectos especiales y poco argumento.

Contenido

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Obras selectas [editar]

La vuelta al mundo en 80 días [editar]


No se alarme. Si Phileas salió a dar una vuelta, puede que se demore.
Trata sobre las aventuras de Filemón Neblina, un inglés excéntrico que se propone quedarse en el mismo lugar que ocupa, pero de la manera más complicada posible. En lugar de mantenerse quieto allí, da una vuelta al mundo entera para quedar en la misma posición a los 80 días. La novela nos enseña qué aburrida podía llegar a ser la vida en los días en que no existían los aviones ni las películas de Jackie Chan.

20.000 leguas de viaje submarino [editar]


Despréndalo de su submarino antes de servir.
Trata sobre las aventuras del Capitán Nemo, un indio excéntrico con un desmedido amor por los frutos de mar. Nemo se gasta toda su fortuna para construir un submarino que le permita recorrer los océanos en busca de un molusco lo suficientemente grande como para calmar su apetito. Se desconoce si finalmente logró su objetivo, los que seguro aún no se han saciado son los cineastas que todavía están trabajando en la adaptación número 20.000.
Algunos de los fans de Verne han sostenido que la historia del Capitán Nemo se basa en un personaje real, retirado del mundo y escondido en una isla misteriosa. El último esfuerzo por localizarlo resultó un gran fiasco, cuando las pistas terminaron por conducir a un pececito de colores en la isla de Australia.

Viaje al centro de la Tierra [editar]

Trata sobre las aventuras de Otto Liddenbrock, un alemán excéntrico que decide buscar nuevas montañas y lagos a los cuales renombrar como se le dé la gana, ignorando los nombres previos que les hubiesen dado los nativos. Los españoles y portugueses ya se le habían adelantado con América y ahora los ingleses y franceses se repartían lo que quedaba de África. Pero Otto no se desanima y decide seguir buscando, si es necesario, hasta debajo de la tierra. Décadas más tarde sus compatriotas decidieron facilitarle la vida a los megalómanos locales, declarando dos guerras contra los francesés e ingleses. Pero para entonces nadie había vuelto a ver a Otto, desde su viaje de pesca a las playas de Islandia. Aunque nunca ha sido confirmado, algunos alpinistas han asegurado haberlo visto en las bocas de los volcanes apagados de Italia.

La isla misteriosa [editar]

Trata sobre las aventuras de cinco gringos excéntricos, que deciden irse de vaciones a alguna isla deshabitada. Antes de salir consultaron con Daniel Defoe, un inglés benevolente que aconseja no mandar nunca a un náufrago a una isla desierta privado de picos, palas, escopetas, pistolas, pólvora, barriles repletos de provisiones, un perro y todos los demás instrumentos necesarios para quedar completamente desamparados ante la naturaleza. Tras la consulta, el grupo de turistas decidió que ellos se llevarían un ingeniero, preferentemente uno cuyo currículum incluyera experiencia en arquitectura, medicina, ganadería, agricultura, panadería, pilotaje de globos aerostáticos y rescate de submarinos extraviados.

De la Tierra a la Luna [editar]

Trata sobre las aventuras de Impey Barbicane, excéntrico norteamericano abuelo de Charlton Heston y fundador de la Asociación Nacional del Rifle (por aquel entonces "Gun Club") que, presa de un aburrimiento atroz tras la conclusión de la Guerra de Secesión, decide aplicar sus conocimientos en construcción de cañones para diseñar un cohete en el que viajar a la Luna junto a sus compañeros de batallas y un cocinero francés. Esta obra es considerada el punto de partida de la celebérrima Carrera Espacial, máxime cuando Fiódor Dostoyevski, furioso con Verne por tomarle la delantera en el tema de la Astronáutica, publica al año siguiente una primera versión de Crimen y Castigo ambientada en un planeta imaginario llamado Plutón.

Miguel Strogoff [editar]

Los inmigrantes ilegales tártaros empiezan a causar estragos en el Imperio Ruso, saturando Internet y los telégrafos con sus mensajes a la familia. Además tienen la mala costumbre de llevar lanzas y cimitarras, y filetear a los desvalidos soldados rusos. Ante semejante caos, el Zar (nada más y nada menos) le confía un mensaje a un cartero imperial: Miguel Scrot... Sgrof... Strogoff. El mensaje debe llegar a la mamá del Zar, que está
en El Quinto Pino aquí cerca: tan sólo debe cruzar toda Siberia dando un agradable paseo. El Zar le advierte: No te entretengas por el camino con los tártaros, pero Miguel ni caso: ve un tártaro y ya está liada.

Su relación con otros autores [editar]

Mary Shelley. Escritora inglesa que publicó su Frankenstein varias décadas antes de que Verne aprendiera a atarse los cordones, por lo cual es aclamada como la madre de la Ciencia Ficción. Los defensores de Verne afirman, sin embargo, que el verdadero progenitor del género es el escritor francés. El debate lleva ya más de un siglo. El juez aún no ha decidido a cuál de los dos concederle la custodia.
H. G. Wells. Verne no soportaba que le compararan con ese inglés ignorante, cuyos relatos no tenían ningún apoyo en la ciencia, a excepción de la farmacología. Wells, en cambio, no se hacía problemas por la competencia del francés iluso. Mientras Verne perdía su tiempo con los submarinos, Wells inventaba máquinas del tiempo, gracias a las cuales podía plagiar las obras de Verne incluso antes de que éste las empezara a escribir.
Alan Moore. Aunque sea escritor de cómics, este sujeto no perdió la oportunidad de meterse con Verne, ya que esperando a que muriera y que sus derechos de autor se extinguieran, tomó a su personaje, el Capitán Nemo para su saga de historietas La Liga Extraburrida

Artículos relacionados [editar]

Ciencia ficción
Profetas
Julio Verne - Isaac Asimov - Frank Herbert - Douglas Adams - H. G. Wells - H. P. Lovecraft - L. Ronald Hubbard‎ - Orson Welles - Edward D. Wood Jr. - Stanley Kubrick - Steven Spielberg
Razas que dominarán al hombre
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