JULES VERNE

JULES VERNE

martes, 29 de noviembre de 2011

Obra póstuma de Julio Verne ya tiene edición en español

08:09 LITERATURA

Obra póstuma de Julio Verne ya tiene edición en español

Por Efe - Agencia - 30/06/2010

  
Obra póstuma de Julio Verne ya tiene edición en español. - Efe   Agencia
Obra póstuma de Julio Verne ya tiene edición en español. - Efe Agencia
MADRID |

Considerado el mejor contador de historias que ha existido y padre de la ciencia ficción, Julio Verne fue, además de un soñador visionario, un gran crítico y observador social, como se demuestra en "Viaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia", una novela póstuma, que publica ahora Nórdica.

Se trata de un texto "raro" y poco conocido, que durante mucho tiempo fue un libro perdido y que rescató el Ayuntamiento de Nantes (Francia), donde nació Verne el 8 de febrero de 1828, que se hizo con el archivo donado por la familia cuando éste murió, y que descubrió el manuscrito olvidado en un cajón.

Así lo relató Javier Coria, periodista y escritor, experto en el autor de "Cinco semanas en globo" y miembro del Foro Internacional Julio Verne.

"Viaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia", con traducción de María José García Ripoll y con gran cantidad de reproducciones de grabados en blanco y negro, narra el viaje que Verne realizó en 1859 por Inglaterra y Escocia con su amigo Hignard.

Durante el periplo, el autor fue recogiendo miles de impresiones en un cuaderno, que luego sería la base de este libro.

Una historia que fue rechazada por Hetzel, el eterno editor de Verne, que en sus textos hablaba de avances científicos y de elementos tecnológicos que se harían realidad mucho tiempo después, como el submarino, el helicóptero o la televisión, por no ajustarse a las características del género de la ciencia ficción que imperaba en ese momento.

"Podemos decir que es el primer trabajo de Verne como novelista, y muestra a un Verne desconocido, porque no está el visionario al que estamos acostumbrados, sino que se ve a un escritor muy crítico, por ejemplo, con las consecuencias de la revolución industrial para la sociedad en el Reino Unido", señaló Coria.

Se trata de una mirada observadora de gentes y sociedades. Un mosaico de la Inglaterra victoriana muy detallado, que convierte al libro en una especie de guía viajera para conocer Edimburgo, Londres o Escocia.

"Me gustaría —aclara Coria— romper un mito que siempre ha planeado sobre Julio Verne. Y es que en nuestras lecturas juveniles siempre se nos dijo que la gran imaginación del autor francés le hizo 'viajar' a remotos e ignotos lugares del mundo desde su despacho, y que nunca había salido de la ciudad, y esta fama es totalmente falsa".

Verne se cambió muchas veces de casa y viajó mucho. Estuvo varias veces en el Reino Unido y viajó a Dinamarca, Noruega, Estados Unidos, Países Bajos, Alemania y otros lugares.

Una afición viajera que le llevó a tener un yate a vapor con el que realizó cruceros que le servirían para documentar muchas de sus novelas de la serie "Viajes Extraordinarios". Además conoció Vigo, Lisboa, Cádiz, Gibraltar, Tánger, Malta, Argel e Italia, apunta Coria.

Irónico y malicioso, Julio Verne dejó 48 capítulos redactados de este libro, que escribió entre otoño e invierno de 1859 y 1860, pero que quedó inédito hasta 1989, aunque el escritor, al parecer, utilizó mucha información de esas notas para las novelas "Las Islas negras" y "El rayo verde".

El título "Viaje a contrapelo..." obedece, en opinión de este experto, al carácter gratuito del viaje. "En vez de ir hacia el norte, hacia Liverpool, tuvieron que ir los dos amigos hacia el sur, hacia Burdeos, para tomar los pasajes gratuitos que tenían en un barco que les esperaba allí".

"Claro que solo fue el principio de sus problemas, porque la impericia del capitán del navío, les hizo estar 17 días 'colgados' en Burdeos sin poder salir".

De la esposa de Verne a su editor Hetzel

De la esposa de Verne a su editor HetzelEditado por Cristian Tello(www.jverne.net)



Honorine, la señora Verne, y el editor Jules Hetzel

Esta mañana vuestra oportuna carta ha venido a colmar la felicidad y, tal vez, a volver a traer la alegría a esta casa, porque no ignoráis que Julio, desde hace ya algunos meses, está triste y con mala salud. ¿Le fatiga el trabajo? ¿O le parece menos fácil? En fin, parece desanimado. Y hace recaer sobre mí las molestias que le causa este desánimo. Noto que le cuesta trabajo ponerse a la obra; apenas sentado, se levanta; se queja de este estado de cosas y es a mí a quien no puede ver. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Lloro y me desespero. Cuando la familia le aburre y le cansa demasiado, toma su barco y hele aquí que se va, y lo más frecuente es que no sé dónde está. Vos..., que ponéis todo vuestro empeño en hacer de él un escritor distinguido, ¿creéis que hay que abandonar la idea de hacer de él un marido pasable? Os pido perdón por abriros así mi corazón; al comenzar la carta quería, simplemente, daros las gracias, pero las alegrías grandes le hacen a uno comunicativo. Tal vez encontréis remedio para librarnos de esta situación tensa y dolorosa.

Yo no sé si Julio os habrá contado alguna vez todas estas cosas... Os rogaría, pues, que guardaseis el mayor silencio; si me vais a escribir, ya para consolarme, ya para darme consejos, escribidme a Le Crotoy, a la lista de correos; iré a ver a la oficina el jueves por la mañana. ¿Os ha escrito Julio sobre su partida? ¿Habéis recibido una carta suya el martes pasado? Respondedme a este propósito, pues estaba muy triste; tal vez os haya abierto su corazón.

A mi entender, el mayor error de mi marido es haber dejado París. Vive demasiado solo aquí, se halla demasiado a menudo consigo mismo... ¡Adiós, querido amigo, perdonadme y compadecedme, pues mi marido se me escapa de las manos; ayudadme a retenerle.

lunes, 28 de noviembre de 2011

La biografía detallada de un francés visionario (1828-1905)

La biografía detallada de un francés visionario (1828-1905)

El retiro definitivo en Amiens (1872 - 1905)


Por última vez ante los tribunales

En 1896 publica Ante la bandera, en este año es demandado por el químico Eugene Turpin, creador del explosivo «la melinita», quien dice haberse reconocido en el personaje de «Thomas Roch» de la citada novela. De esta forma, Verne viaja a París a causa de dicho proceso, pero es defendido exitosamente por Raymond Poincaré, quien años más tarde se convertirá en uno de los presidentes de Francia. Con su ayuda sale absuelto y retorna a Amiens. No obstante, Verne mintió al alegar que Roch no tenía nada que ver con Turpin, puesto que en dos cartas a su hermano, fechadas en 1894 y 1895,[1] le anunciaba su proyecto de utilizar el caso Turpin en una de sus novelas. Turpin se hizo famoso en aquel entonces al ser condenado por divulgar documentos que concernían a la Defensa Nacional, al haber protestado enérgicamente por el hecho de que el secreto de su invento hubiese sido entregado al extranjero.



Verne en una playa de Nantes
Julio Verne, Michel Verne y Honorine en 1894 en una playa de Nantes junto a unos amigos

Verne se declara antifreyfusista

Otros casos judiciales de aquella época que emocionaron a Julio Verne fueron el de los «Hermanos Rorique» y el «capitán Dreyfus». El capitán del ejército francés Alfred Dreyfus en 1894 había sido acusado de espionaje por un tribunal militar francés, sentenciado a prisión perpetua en la Guyana Francesa. La única evidencia en su contra era un trozo de papel manuscrito dirigido al mayor Max Von Schwartzkoppen, agregado militar alemán en París, encontrado en un tacho de basura y cuya caligrafía apenas se asemeja a la de Dreyfus. Durante el juicio público, la muchedumbre, incitada por la prensa anti-semita, hostiga a Dreyfus con gritos e insultos. El Caso Dreyfus dividió a la sociedad francesa. Por un lado el gobierno derechista, el ejército nacionalista, la Iglesia Católica y los partidos conservadores, que unieron fuerzas en el bando anti-Dreyfus (con grandes características anti-semitas), por el otro, las fuerzas progresistas de republicanos, socialistas y anticlericales, liderados por Émile Zola y Jean Jaurès entre otros, que hicieron suyas la lucha por los derechos humanos en la República.
Este proceso, situó al novelista francés en las filas reaccionarias, alineándose con los antidreyfusistas, hecho al parecer incomprensible, siendo incluso su hijo, al contrario que su padre, un ardiente dreyfusista, a pesar de estar imbuido de ideas reaccionarias e incluso monárquicas...La situación era paradójica: ¡Verne, de espíritu republicano y avanzado, se hallaba así entre los que mantenían las opiniones más conservadoras, y Michel, monárquico y conservador, se había convertido de repente en socialista! Sin embargo, Verne aprobaría finalmente, la revisión del proceso Dreyfus, en un cambio de opinión que le daría la razón, pues Dreyfus después de muchos años de padecimientos será declarado inocente. La emoción causada por este error judicial y las maquinaciones de la justicia le harían escribir dos novelas basadas en sendos errores judiciales: «Los hermanos Kip» y «Un drama en Livonia».


Julio Verne en 1896
Julio Verne en 1896. 68 años

Por otro lado, el noble austríaco Archiduque Luis Salvador, con quien Verne se entrevistó en Italia en 1884, le había obsequiado la obra «Die Balearen». Verne se lo agradece a través de una carta. En ella le dice que la lectura del tomo «Mallorca», le proporcionó una información tan precisa y detallada sobre la ciudad de Palma de Mallorca que le permitió escribir dos capítulos de su novela a publicar en ese año: Clovis Dardentor. Esta novela, Verne se la dedicó a sus tres nietos. La carta manuscrita original se encuentra en poder de los herederos mallorquines del Archiduque. En las elecciones de ese mismo año, Verne es reelegido por segunda vez al frente de la Consejalía de Amiens, dada su gran labor en el cargo municipal que desarrolló en su anterior gestión.


La diabetes avanza irremediablemente

En 1897 vuelven las penas para el escritor, pues en agosto de ese año, muere de una crisis cardíaca, su hermano y gran amigo Paul a los sesentiocho años, deprimido desde hacía tiempo por la muerte de su hijo Gastón en el manicomio. El ser para él más querido, el único confidente íntimo, asesor solicitado y escuchado, el compañero de tantas travesías, desaparecía de su vida y lo relegaba en lo sucesivo al monólogo y a la soledad. Paul ya no existía, se había sumido en el torbellino de la memoria, en tanto que él continuaba anclado a la vida, al sufrimiento. «Yo no hubiera creído nunca poder sobrevivir a mi hermano.» A raíz de la muerte de Paul, Verne se sentirá completamente solo, su enfermedad de diabetes se agrava y una parálisis lo deja en cama por varios días. La aparición de unas cataratas, secuela inexorable de la diabetes que va minándolo, lo somete a una nueva renuncia: la lectura. El lector insaciable debe ahora confiar su avidez a su oído, pero éste, a su vez, se entorna penosamente, dejándole aún más solo consigo mismo. Ya solo le queda la antena del espíritu, todavía asombrosamente intacto en su vigilia. En una de sus últimas entrevistas al periodista norteamericano Gordon Jones[2] dice: «Es verdad que mi vista se ha dañado considerablemente en los últimos tiempos, pero no tanto como algunas de las noticias sugieren. Todavía puedo ver casi tan bien como siempre con mi ojo izquierdo, pero en el derecho una catarata se está formando y los doctores recomiendan una operación, a la cual no estoy determinado a someterme tomando en cuenta que a mi edad el resultado podría ser bastante serio.» Sin embargo, es capaz de conservar el sentido del humor, como se ve en una carta que le envía a su hermana: «Cada vez veo peor, querida hermana. He perdido también un oído; gracias a esto sólo corro el peligro de oir la mitad de las tonterías y de las mezquindades que corren por el mundo. Es una gran consolación.»
Es curioso el destino de los hermanos Verne. Paul había comenzado realizando sin la menor traba la vocación marinera que le había sido prohibida a Julio, para terminar su vida con el oficio de agente de cambio que Julio había debido asumir para poder casarse. Por esta misma razón es por la que Paul había renunciado al mar. La pasión convidada por el mar, la música y la libertad les unían en una consanguineidad espiritual mucho más fuerte que la meramente familiar. En este año aparece La esfinge de los hielos, esta novela surgió de la fascinación que sobre él ejerció siempre La narración de Arthur Gordon Pym, de Poe, y su misterioso final inacabado.[3] Muchos años antes había escrito en su ensayo Edgar Allan Poe y sus obras: «¿Quién la continuará algún día? Alguien más audaz que yo y más resuelto a avanzar en el dominio de las cosas imposibles.» Al fin se decidió él mismo. Para ello ideó al capitán Len Guy, el hermano del capitán Guy de La Narración de Arthur Gordon Pym, que emprende un viaje al polo tras las huellas de la desaparecida goleta de su hermano. Y, en una sucesión de aventuras por un fantástico mar Antártico, llegan a una tierra desconocida, donde descubren el secreto de la esfinge.
Al año siguiente, en 1898, publica El soberbio Orinoco, contando con setenta años de edad. Lo más fácil de interpretar es que en sus constantes lecturas en la Biblioteca de la Sociedad Industrial de Amiens, Verne se documentó acerca de los viajes que su compatriota Jean Chaffanjon realizó por la región del Orinoco, entre los años 1884 y 1887, de los cuales publicó dos libros.


Una misteriosa eliminación de documentos

El autor, a pesar de sus achaques, sigue escribiendo sin detenerse, el trabajo es su isla solitaria, su refugio. Sus cajones se van llenando de manuscritos, cuya publicación sabe ya ha de ser póstuma. 1898 es, de acuerdo a varios biógrafos, el año en que Julio Verne, para «protegerse de la posteridad», quemó muchos de sus papeles, documentos personales, cartas, manuscritos inéditos e incluso libros de cuentas. Sin embargo, esta aseveración aun no esta comprobada según otros estudiosos, por tanto, este anécdota esta clasificado como uno de los misterios que rondan su existencia, más aun cuando encierra todavía muchas dudas el porqué el escritor tomó esa decisión, dada su conocida afición por la creación de criptogramas, los cuales guardaba con recelo.
Por esos días ya no recibe a nadie, excepto al periodista Raymond Roussel, un ferviente admirador suyo. El miságomo y misógino autor se ha convertido también en un misántropo que tiene ahora la idea de diseñar su propia tumba, para esto acude a su amigo, el escultor Albert-Dominique Roze, a quien le confía la labor.
Al siguiente año, en 1899, presagiando ya su muerte, Verne publica una novela acorde a este tema: El testamento de un excéntrico. En 1900, a pesar de tener setentidos años, es reelegido ya por tercera vez como consejal municipal, y publica Segunda Patria, una novela que es la continuación de El Robinson suizo de Wyss. Por aquella época, regresa a pasar los últimos años de su vida a su mansión del boulevard Longueville nº 44.


Verne en 1900
Verne en 1900 a sus 72 años en el Consejo Municipal de Amiens

El fin se acerca

En 1901 se publican El pueblo aéreo y Las historias de Juan María Cabidoulin. En 1902: Los hermanos Kip, novela basada, en la dramática historia real de los hermanos Rorique, que fueron enviados al presidio a causa de testimonios dudosos, estos hermanos proclamaban una inocencia que fue reconocida tardíamente, pero en la que Verne parece haber creído desde un principio. Con respecto a este caso que conmocionó a la opinión pública a partir de 1893, Verne le escribiría en una carta al periodista italiano Mario Turiello en octubre de 1898: «Hace mucho tiempo que yo ya he juzgado eso, y bien juzgado, pase lo que pase en el futuro.» Al mismo Turiello le proclamó su célebre lamento: «Me siento el más desconocido de los hombres». Eran los últimos años de su vida, y Verne era consciente de que su celebridad universal se basaba en un mal entendido, en una interpretación tan superficial como errónea de su obra. Al escritor le dolió siempre el no haber sido reconocido en vida por la Academia Francesa de Literatura; quizá su falta de estilo literario hizo que sus compatriotas no le otorgaran el anhelado reconocimiento. En 1903 publica la novela Los piratas del Hálifax y en 1904 los relatos El dueño del mundo y Un drama en Livonia. En esta última novela, Verne intentará subsanar el error que cometió al manifestarse en un inicio como partidario antidreyfusista.

A pesar de todo: «¡Sed buenos!»

En 1905, a pesar de encontrarse aquejado por múltiples dolencias, estando corto de vista por las cataratas, y casi sordo a consecuencia de las diabetes, logra concluir La invasión del mar. Cuando estaba terminando las últimas cuartillas de su novela El faro del fin del mundo, sus fuerzas humanas ya no le dan más. Postrado en su lecho, Julio Verne se dirige a su familia, sus nietos y al hijo de Hetzel que lo rodean, diciéndoles: «¡Sed buenos!», se vuelve hacia la pared y estoicamente espera la muerte. Estas fueron sus últimas palabras. Había emprendido el último de sus Viajes Extraordinarios. Eran las ocho de la mañana del 24 de marzo, la ciudad de Amiens era testigo de su fallecimiento a sus setentisiete años de edad. La muerte de Verne causa un duelo casi universal, a su entierro asisten embajadores de diversos Estados. Hasta el Kaiser Guillermo II, que viajaba en su yate hacia Tánger, envió una radiotelegrafía, a través de un representante suyo, en el que manifestaba su pésame a la familia y el perdón hacia el escritor por su evidente germanofobia presente en muchas de sus novelas.



Julio Verne en su lecho de muerte
Fotografía de Julio Verne en su lecho de muerte
en 1905 a sus 77 años a causa de la diabetes

Julio Verne era el escritor más popular del mundo y se había convertido en una figura legendaria por todo lo que había escrito. Injustamente se le acusó de poseer una serie de colaboradores, pues su secreto fue simple, el de tener una idea clarivedente de su mundo y de lo que tenía que hacer con él, y sobre todo una enorme fuerza de voluntad puesta en el estudio y en el trabajo. Julio Verne empleó una formula infalible: la especulación científica, apoyada en datos y en una concienzuda investigación tanto en el ámbito geográfico de las regiones, como de los adelantos científicos de su tiempo, combinado con aventura y lugares exóticos o de enigmático colorido. Verne fue en cierto modo un ratón de biblioteca y sus libros estuvieron hechos de temas más vereficables que imaginativos, pues poseía más de un millón de fichas con datos sobre los temas más caprichosos. El funeral fue celebrado el 28 de marzo. Verne es sepultado en el cementerio «La Madeleine» en la ciudad de Amiens, en presencia de unas 5.000 personas. Se le rindieron honores militares, pues estaba en posesión de la Legión de Honor de la República de Francia.


El entierro de Julio Verne
El entierro de Julio Verne congregó a miles de personas

Según sus biógrafos, sobre la lápida de su tumba debería de leerse la leyenda: «Hacia la inmortalidad y la eterna juventud». Sin embargo, sobre ella sólo se muestra la inscripción:

JULES VERNE.
NÉ A NANTES
LE 8 FEVRIER 1828.
DÉCEDÉ A AMIENS
LE 24 MARS 1905.


Es decir: «Julio Verne. Nacido en Nantes el 8 de febrero de 1828. Fallecido en Amiens el 24 de marzo de 1905».

A unos cuarenta centímetros debajo de la leyenda de la hornacina, se encuentra también el nombre semiborrado de Honorine, su esposa, fallecida en 1910 y sepultada en el mismo lugar. Es necesario aclarar que la sentencia «Hacia la inmortalidad y la eterna juventud» no aparece en ninguna parte de la tumba. También se puede ver sobre la tumba enigmática, el monumento del escultor Albert-Dominique Roze, representando a Julio Verne emergiendo de su tumba y levantando su brazo derecho con la mirada al cielo. Estos detalles son un compendio de su paso por la vida. Es justamente que gracias a la inestimable colaboración de su íntimo amigo Albert Roze, la máxima «Hacia la inmortalidad y la eterna juventud» recibió el bautismo público en la Exposición de Artistas Franceses, dos años después de la muerte del escritor. De esta forma, la sentencia formó parte de la historia. De otro lado, cuando ese mismo año de 1907, se procedió a inaugurar el actual momumento funerario, Roze, al parecer, olvidó colocar el famoso epitafio.


La tumba de Julio Verne
La tumba de Julio Verne en el cementerio «La Madeleine»

Publicación de las novelas póstumas


Después de la muerte de Verne, su hijo Michel se pone de acuerdo con el hijo de Hetzel, con la intención de publicar las obras inconclusas del escritor. De esta forma, Michel revisa y modifica los manuscritos de su padre, tratando de conservar el estilo de éste, pero una vez terminado su trabajo, los publica con la firma de Julio. Este conjunto de obras fueron:


  • El faro del fin del mundo (1905)


  • El volcán de oro (1906)


  • La agencia Thompson y Cía (1907)


  • La caza del meteoro (1908)


  • El piloto del Danubio (1908)


  • Los náufragos del Jonathan (1909)


  • El secreto de Wilhem Storitz (1910)


  • Cuentos de ayer y mañana (1910), que contiene: La familia ratón (1891), El señor Re-sostenido y la señorita Mi-bemol (1893), El destino de Juan Morenas (1858), El humbug (1863), La jornada de un periodista americano en el 2889 (1889).


  • La impresionante aventura de la misión Barsac (1919)



  • Michel Verne
    Michel Verne en 1900. 39 años

    A esta última obra, Julio Verne pensó llamarla inicialmente Viaje de Estudios, y estaba inspirada en la partida a África de una expedición en busca de la misión Crampel, que había desaparecido por tierras del Congo desde 1889. En vida, el escritor influyó decisivamente en que el Consejo Municipal de Amiens contribuyera a subvencionar en 1891, la partida de esta misión. Del conjunto de novelas póstumas, se sabe hoy que La agencia Thompson y Cía, y La impresionante aventura de la misión Barsac, fueron novelas escritas íntegramente por Michel Verne, dado que han sido encontrados sus manuscritos firmados por el hijo del escritor. Esta hipótesis, sin embargo, viene siendo discutida en la actualidad, debido a que el estilo literario de las novelas citadas, es muy similar al estilo de Julio Verne, por lo que se sospecha que fueron escritas en parte por padre e hijo.
    Además, en una entrevista realizada en 1903,[4] dos años antes de morir, Julio declara: «Aun cuando puedo trabajar muy poco -realmente muy poco-, si lo comparamos con los años anteriores-, tengo un adelanto de varios años con respecto a la impresión de los libros. Mi libro más reciente de la serie los Viajes Extraordinarios será publicado brevemente bajo el título de Los piratas del Halifax. Mientras, existen otros trece manuscritos completos de la misma serie que están listos para ser impresos». La polémica todavía persiste, y nuestro querido escritor francés nos ha dejado aun mucho por conocer acerca de su misteriosa vida y de su extensa obra. Difícil labor el descubrir los misterios que se esconden detrás de la vida y obra de Julio Verne, ¡el más desconocido de los hombres!



    1. Julio Verne en casa, por Gordon Jones. Traducción de Ariel Pérez
    FIN
    TOMADO DE LA PAG WEB www.jverne.net
    Continuación

    La biografía detallada de un francés visionario (1828-1905)

    El retiro definitivo en Amiens (1872 - 1905)


    El último gran crucero

    En 1884, las relaciones entre Verne y su hijo mejoraron considerablemente, puesto que Michel participará del crucero realizado por el Saint-Michel III entre mayo y junio de ese año, por el Mediterráneo. Este crucero efectuado en compañía de su hermano Paul, y de un hijo de éste, de Robert Godeffroy, Raoul Douval y de el hijo de Hetzel, fue nuevamente un viaje en que el escritor galo tendrá que soportar nuevamente, el precio de su popularidad, debiendo permanecer la mayor parte del viaje recluido en su camarote. Después de ser recibidos con todos los honores en Gibraltar, Verne y sus acompañantes se dirigieron a Orán, donde les esperaban Honorine y Michel, para ir seguidamente a Argelia, Bona y Túnez. La siguiente escala era Malta, pero el mal estado les obligó a refugiarse en el cabo de Bon. Hechos de nuevo a la mar, rumbo a Malta, sufrieron una tempestad tan violenta, que estuvieron a punto de naufragar de verdad.
    Se dice que la tempestad en el canal de Gozo fue tal, que Verne y la tripulación se vieron obligados a pedir ayuda, hallándola en un piloto que los dirigió a Valletta para la reparación del Saint Michel III. La embarcación fue anclada, y Verne, junto a su hermano Paul y su sobrino Maurice se dispusieron a buscar un piloto que los lleve a Malta. Para asombro de todos, el escritor y sus compañeros de viaje fueron detenidos por las autoridades, al haber violado el estado de cuarentena en que se hallaba el lugar. Aunque Verne logrará resolver este impase, llegando finalmente a Malta, no se salvó de pasar unas horas en la comisaría de Valletta.
    De Malta fueron a Sicilia, donde escalaron el Etna, pero por fuera y no por dentro como los personajes de Viaje al centro de la Tierra. Siguieron recorriendo ciudades italianas. En Nápoles recibe la visita del archiduque de Austria Luis Salvador, con el cual mantendrá una buena amistad por correspondencia. En Milán visita a la Brera para apreciar los dibujos de Leonardo da Vinci, su hermano espiritual.




    Existe así mismo, el mito de la visita de Verne al Papa Leo XIII durante este viaje. Sin embargo, recientemente se ha probado que esta leyenda es falsa. El reconocido investigador italiano Piero Gondolo della Riva, reconstruyó los viajes del escritor a su país, demostrando que no tuvo el tiempo suficiente para charlar con Leo XIII. Además, el mismo Verne no hace ninguna mención a dicha entrevista en su diario de viaje. Esta historia fue inventada quizá por su sobrina Marguerite Allote de la Fuÿe, con la finalidad de presentar a Verne como un buen católico piadoso. Ese mismo año, tomando como base un argumento de Pascal Grousett, publica La estrella del Sur. También aparecen El archipiélago de fuego y el cuento Frritt-Flacc.
    En 1885, con su novela Matías Sandorf, publicada en el periódico Le Temps, Verne retorna al estilo de la novela-folletón. En ella quiere hacer un nuevo Monte-Cristo, por ello dedica el libro a Alejandro Dumas hijo y a la memoria del gran Alejandro Dumas, fallecido en 1870.
    Aparece también El náufrago del Cynthia, un relato escrito íntegramente por Pascal Grousset, pero presentado con la firma de los dos: Verne-Grousett. Esta fue una astucia comercial de Hetzel, con fines netamente económicos. Aquel año, cediendo a las peticiones de Honorine, organiza una fiesta de disfraces a la que esta vez ya puede asistir. Ambos, vestidos de cocineros, reciben a sus invitados. Verne está muy apropiado con su disfraz de cocinero, por el gran abdomen que ha comenzado a desarrollar como consecuencia de la terrible voracidad que lo aqueja. Esta voracidad, objeto de bromas familiares, es a causa de la polifagia y polidipsia con que empieza a manifestarse sintomáticamente la diabetes que acabará con él. A estos desórdenes se añade lo que él llamaba «el calambre del escritor», que le paraliza la mano y le hace doloroso el acto de escribir.

    El atentado

    Para Julio Verne el año 1886 fue un año de duras pruebas. La primera de ellas, fue la de mantenerse desde el punto de vista financiero, dado los problemas de índole económico que fueron aquejándolo por aquella época, provocados por varios factores, como por ejemplo, la disminución en las ventas de sus novelas, los derroches de Honorine en sus fiestas sociales, la generosidad del escritor por ayudar a mantener a la primera esposa de su hijo Michel, la cual abandonó, y el excesivo gasto que le produce mantener su yate con doce hombres de tripulación. Estos problemas financieros lo obligaron en febrero de aquel año, a vender su embarcación, el Saint-Michel III que quería tanto, por la mitad de su valor real al príncipe Nicolás de Montenegro, que cambió el nombre del barco y le llamó a partir de ese momento «Sybila». En él viajarían numerosas personalidades y príncipes europeos. Vender su yate, significó para Verne, el anticipo de sus funerales. Cercenado su horizonte marítimo, el escritor se replegó a su vida ordenada de burgués y al mundo de imaginación por el que aún navegaría por casi veinte años más.
    Pero las pruebas continuarán con más fuerza. Al mes siguiente, el 9 de marzo de 1886, su sobrino favorito Gastón Verne, hijo de su hermano Paul y enfermo mental, entra en el despacho de Julio, pidiéndole dinero para realizar un viaje a Inglaterra. Ante la negativa de su tío, saca sorpresivamente un revólver y le dispara dos tiros en la pierna izquierda. El primer tiro fue a estrellarse contra el saliente de piedra de la puerta, y el segundo, desviado por un manotazo de Verne, fue a alojarse en su pie. No será bien curado, y la bala, alojada en una articulación, no pudo ser extraída. A causa de la diabetes que padecía, la herida tardó meses en cicatrizar. Desde entonces, el escritor se vió obligado a utilizar un bastón, quedándose para siempre levemente cojo, a partir de sus cincuentiocho años. «Heme aquí condenado a una cojera de la que me cosolaré pensando en la señorita de la Valliére, en Tayllerand y en Lord Byron.»

    Paul y Gastón Verne
    Paul Verne y el pequeño
    Gastón, autor años más
    tarde del atentado

    Gastón Verne, el hijo predilecto de Paul, pues al parecer, sus otros dos hijos, Marcel y Maurice, le crearon tantos sinsabores como Michel a Julio, acabó su vida internado en un clínica de Luxemburgo. Su acto criminal, había sido producto de un acto de demencia, y esto parece invalidar todas las conjeturas hechas sobre un ataque premeditado de su parte. A la semana siguiente, estando postrado todavía en su lecho, la desgracia le asesta un golpe aún peor, ya que es víctima de otro atentado quizá más doloroso, pues el 17 de marzo, recibe la noticia de la muerte de Hetzel, su editor, consejero, protector, amigo y padre espiritual. Estos dos acontecimientos llenan de melancolía y pesimismo a Verne, es un año para él realmente trágico. Sus novelas a partir de ese momento, incluso desde unos años antes, irán adquiriendo un tono pesimista y escéptico. Reducido a la inmovilidad durante largos meses, Verne se refugia más que nunca en su trabajo, con el que trata de evadirse de la tristeza que lo aqueja. Reflejo de esta ardua labor son las novelas que aparecen ese año Robur el Conquistador y Un billete de lotería.

    Último viaje fuera de Francia

    En 1887, aún recuperándose en su estado de ánimo, recibe un nuevo golpe: el 15 de febrero muere su anciana madre Sophie, a la edad de ochentisiete años. Su cojera no le permite acudir al entierro de la bondadosa mujer. Esta situación lo obliga a salir de Amiens, con la intención de liquidar la casa familiar de Chantenay, y todo lo relacionado con los bienes de su madre, cortando así las últimas amarras que lo atan a su infancia.

    Verne semi-inválido
    Caricatura de Julio Verne
    por Henri Delaroziére

    Recuperada la movilidad tras varias recaídas, pues su herida no acababa de cerrarse, puede acudir cojeando penosamente a la Biblioteca de la Sociedad Industrial de Amiens para leer los periódicos. Renuncia regresar a París: «Me sentiría allí aún más desgraciado que aquí». Cuando es solicitado por sus sobrinos para asistir a la botadura en Nantes del velero Jules Verne, les rechaza la invitación: «Tengo ya demasiadas preocupaciones, y muy graves, para poder asociarme en Nantes a las alegrías familiares.» Y: «he recibido golpes de los que no me repondré jamás.» Verne se sabe ya en el ocaso de su vida y los recuerdos le son tan punzantemente dolorosos así como el reúma que le aqueja. En este triste período, durante el cual vivía recluído, escribió un pequeño cuento de hadas: Aventuras de la familia Ratón. Este cuento, escrito como un repaso de la teoría de la evolución de Darwin, no tiene ninguna relación con los Viajes Extraordinarios admirados por todo el mundo. Sin embargo, fue este texto precisamente el que escogió Verne para leer durante su gira por Bélgica y Holanda, los denominados Países Bajos, con el objetivo de promover sus libros en aquel año de 1887.
    Es así que Hetzel hijo, que en 1886 había sucedido al padre, se dio cuenta que la venta de Los Viajes Extraordinarios había decrecido considerablemente. Era evidente que Verne debía intentar mejorar esta situación. Dudando de sus capacidades de llevar a feliz término ese viaje, dada la cojera que le aqueja y que le impide desplazarse con facilidad, satisfizo, como siempre, los deseos de su editor. Solamente rehusaba ceder en un punto, a pesar de las objeciones puestas por el joven Hetzel: Aventuras de la familia Ratón debía de ser la única causa del viaje. De esta manera, Verne llevó a cabo su misión sin problemas viajando confortablemente en tren.
    El mismo Julio Verne terminó convencido de que la gira fue un gran éxito, dada la gran acogida que recibió por parte de las autoridades de los diferentes sitios en que permaneció, promocionando su obra a través de numerosas conferencias. A pesar de sus problemas sigue escribiendo, ya que su vida está sacrificada a su carrera. Publica entonces las novelas Norte contra Sur, El camino de Francia y el cuento Gil Braltar.

    En la arena política

    En los primeros días de 1888, cerca de cumplir los sesenta años, Robert Godeffroy, su amigo de treinta años y consejero municipal de la ciudad Amiens se presenta en su casa, presentándole una lista electoral, en la que aparecía su nombre.[1] Y he aquí que este hombre secreto que rehuye la publicidad, que elude cuidadosamente los proyectores de la curiosidad pública, este hombre que disimula sus ideas y obsesiones en la ficción y que únicamente se siente libre tras un disfraz, es el mismo que un día se presenta abiertamente a la plaza pública, escandalizando a propios y extraños, postulando a un puesto de consejal, quizás como un refugio ante la soledad. Lo más sorprendente de su postulación, es la lista radical socialista de la época a la que se adhiere, liderada por Frédéric Petit, actual alcalde, a pesar que siempre se consideró conservador, pero que era la única con posibilidades de salir elegida. En unas elecciones fuertemente politizadas y con un ambiente muy caldeado, se entiende que se produjera un escándalo, y que la sociedad «bienpensante» de Amiens, comenzando por la misma Honorine, quedara aterrada. El propio Verne explica sus motivos, en una carta a su amigo Charles Maisonneuve:[2] «...mi única intención es la de ser útil a la sociedad y la de conseguir algunas reformas urbanas... Debo añadir que por obligarme mi cojera a una vida más sedentaria, me es útil permanecer en contacto con los asuntos públicos y con mis semejantes.»


    Verne (el segundo sentado por la derecha) junto a otras personalidades de Amiens.
    La fotografía tuvo lugar con motivo de la inauguración del mural de pinturas del
    artista Pierre Puvis de Chavannes para el Museo de Picardía el 5 de febrero de 1888

    Y aunque Honorine y sus familiares lo tildaron de loco senil, los resultados le fueron más que favorables, pues el 6 de mayo de ese año, día de las elecciones, logra obtener el cargo, aunque éste no lo distraerá de su ardua labor creadora, la cual continuará con la misma sorprendente fecundidad de siempre, entusiasmando a un público cada vez más numeroso y adicto, que aclama la publicación de Dos años de vacaciones, otra novela del género robinsoniano, donde un grupo de niños abandonados en una isla desierta, se organizan para enfrentarse a su desdicha. Allí aparece su hijo Michel, reconocido con el nombre de Gordon, pero lo notable es que el verdadero héroe de dicha novela es un chico de nombre Briant, admirable por sus cualidades de líder y que retrata a un compañero de escuela de Michel, el joven Aristide Briand, con quien el escritor había entablado una gran amistad; éste joven, al llegar a la edad adulta, sería presidente del partido socialista francés, fundador del diario L'Humanité, primer ministro de Francia y ganador del premio Nobel de la Paz en 1926. El interés de Julio Verne por la política se ve reflejado en esta novela y sobre todo en las que publicó el año anterior: Norte contra sur y El camino de Francia, dos libros centrados netamente en temas políticos. Sin embargo el objetivo conseguido de ser consejal, era el de trabajar con énfasis en la administración local, de la que tanto hablaba en novelas como Los quinientos millones de la Begún. Verne rehusaría incluso, tiempo después, a presentar su candidatura al Senado, desoyendo los consejos de muchos admiradores como Dimitros Zanini, un italiano que le ofrecía medio millón de francos para la campaña, y le exhortaba a lanzarse a la carrera política, al igual que Hugo.
    En 1889, para seguir con esta corriente política en su obra, Julio Verne publica Familia sin nombre y El secreto de Maston. Este mismo año aparece una sorprendente historia que se salía de toda cronología lógica. Con la aparición de este relato, los especialistas y estudiosos de su literatura se vieron obligados a reformular viejas tesis, revisar los criterios expresados con anterioridad y replantear antiguas interpretaciones en relación con su vida y obra. El relato La jornada de un periodista americano en el 2889, es indiscutiblemente profética, tanto en su contenido como en su tono. Esta historia apareció por primera vez en inglés, en febrero de 1899, en el diario norteamericano The Forum. Luego, fue reimpresa con algunas modificaciones en francés.



    Circo Municipal de Amiens inaugurado por Verne
    Circo Municipal de Amiens inaugurado por Julio Verne en 1889

    De acuerdo con la investigación de Piero Gondolo della Riva, quien fue el primero que rastreó toda la laberíntica historia editorial de este cuento, existen importantes diferencias entre la versión original publicada en The Forum con las versiones que más tarde fueron publicadas en francés. Estas diferencias hicieron que el propio Piero Gondollo della Riva comenzara a buscar en los archivos de la Biblioteca Nacional de París alguna información que le proporcionara una explicación a este hecho. Allí, descubrió una carta desconocida hasta ese momento, la cual estaba fechada en 1889. Era una carta de Julio Verne dirigida al hijo de Jules Hetzel, quien había asumido el manejo de la editorial luego de la muerte de su padre.
    En un fragmento de la carta Verne escribe: «El artículo del que le hablé durante su visita a Amiens apareció por primera vez en el periódico The Forum de Nueva York, después de algunos acuerdos entre mi hijo y yo; fue completamente escrita por él y esto parece haberlo hecho muy feliz. De manera que, de los 1.000 francos, le he dado 500 a Michel.» La prueba entonces parece irrefutable; fue Michel quien escribió el texto original. Aparentemente, un año después de que la historia fuera publicada, Julio tomó el texto escrito por el hijo, lo mejoró y lo recirculó en algunos periódicos franceses, aún cuando nunca permitió que la historia fuese publicada (al menos mientras vivía) como parte de sus Viajes Extraordinarios.
    Ya como consejal y dentro de la administración local, Verne cumple satisfactoriamente con su compromiso como encargado de los espectáculos públicos, reconstruyendo el Teatro Municipal e inaugurando el Circo Municipal de Amiens para más de 4.000 localidades. Verne se preocupará con extraordinario interés de las verbenas y ferias populares, buscando quizá en la alegría de los comediantes, gentes de circo y feriantes, una evasión que ya no puede encontrar navegando por el mar del Norte. De su amor a ese mundo, dejó constancia en Matías Sandorf, y sobre todo en Cesar Cascabel.

    Condecorado con la «Legión de Honor»

    En 1890 su vida se mantenía ordenada como la de un funcionario, pasaba las mañanas en la Biblioteca de la Sociedad Industrial de Amiens, preparando su ingente material, del que es prueba la publicación de ese año: Cesar Cascabel, que el mismo Verne califica al final de la misma: «Tal es el relato de este viaje, que puede tenerse como uno de los más sorprendentes de la colección de los Viajes Extraordinarios.

    Julio Verne en 1892
    Julio Verne en 1892. 64 años

    En 1891, aparece Mistress Branican, una novela inspirada en los recuerdos de su maestra de escuela, la señora Sambain, que solía contarle durante su niñez la historia de su marido, al que esperaba hacía años, ya que había desaparecido luego de haber partido como marinero hacia tierras lejanas y desconocidas. También publica en el diario Le Figaro, el cuento Aventuras de la familia ratón, promocionada años antes por Verne en Países Bajos. En 1892 retornan en cierto modo, las alegrías para el escritor, primero porque es reelegido como consejal, gracias a su gran labor al frente de la administración local, y además porque es condecorado finalmente con la «Legión de Honor», por su aporte a la educación y a la ciencia. Sin embargo, una vez que recibió su condecoración, se trasladó al patio trasero de su mansión y exigió que no lo interrumpiesen mientras trabajaba. Con este retiro, inicia su vida de ostracismo, publicando dos obras: El castillo de los Cárpatos y Claudio Bombarnac.
    Aunque sus libros siguen apareciendo sucesivamente, la crítica se muestra indeferente y silenciosa. «Cuando leo todo lo que se escribe sobre cualquier cosa que aparezca, me siento a veces un poco celoso.» «Me aflige ver que en todos los periódicos se habla hasta de libros sin el menor interés, aunque sea unas pocas líneas, y de los que publicamos nostros, nada», le escribe al hijo de Hetzel. Al silencio de la crítica corresponde el desvío del público. Las obras del prolífico novelista, dos volúmenes por año, ya no se venden como antes. «El público no quiere los libros con los que yo contaba, Bombarnac, Cárpatos. ¡Es para desanimarse! Cierto es que no se puede estar siempre en boga, lo sé. Se lo digo, estoy desanimado y, sin embargo, no he terminado la obra de mi vida, no he terminado de pintar la Tierra.»

    Julio Verne al lado de su esposa Honorine de Viane en 1894
    Julio Verne al lado de su esposa
    Honorine de Viane en 1894
    En 1893 se publicó en Le Figaro una de sus mejores novelas cortas: El señor Re sostenido y la señorita Mi bemol, en la que se percibe la influencia en Verne por la obra del filósofo Hoffmann, que ya la había hecho notar en Maestro Zacarías, otra novela corta de juventud. En ese año también publica la novela Aventuras de un niño irlandés.
    En 1894 aparece Las maravillosas aventuras del maestro Antífer. En este año, abatido por la tristeza, rechaza ser testigo de la boda del hijo de Hetzel y de la de Maxime Guillon, su sobrino, hijo mayor de su hermana Marie. En 1895, la fama de Verne era tal, que la famosa leyenda de que no podía él sólo escribir tantas novelas asombrosas, y que necesariamente debía de contar con una serie de colaboradores, creció nuevamente. En Italia por ejemplo, se creía que Julio Verne no existía y llegó a afirmarse de que se trataba de un pseudónimo utilizado por una «sociedad de sabios». Esto hizo que el escritor milanés Edmundo D'Amicis viajara a Francia a aclarar el asunto en una entrevista.
    D'Amicis estuvo en Amiens, conoció al autor, comprobó su sistema de trabajo basado en aproximadamente 25.000 ficheros, observó también los curiosos manuscritos de su novela aparecida ese año: La isla de hélice, y con su autoridad calmó a los lectores italianos, publicando en octubre, la entrevista que sostuvo con Verne y su esposa. Este año, además de su cargo en la Municipalidad y de su participación en la Academia de Amiens, Verne acepta un puesto en el Consejo de dirección de la Caja de Ahorros de Amiens, presidiendo igualmente las sesiones solemnes de la Sociedad de Horticultura de Normandía.




    1. De Robert Godeffroy a Frédéric Petit alcalde de Amiens. Editado por Cristian Tello
    2. De Verne a Charles Maisonneuve en 1888. Editado por Cristian Tello
    Continuará
    Tomado de la pag web www.jverne.net

    domingo, 27 de noviembre de 2011

    La biografía detallada de un francés visionario (1828-1905)

    El retiro definitivo en Amiens (1872 - 1905)


    Entre éxitos, críticas y tribunales


    Verne en 1876

    En 1876 publica su exitosa novela Miguel Strogoff, que venía apareciendo en folletón desde 1875. El libro narra que el zar debe hacer llegar un mensaje secreto a su hermano, el archiduque, que se encuentra al otro lado de Rusia, en Irkutsk. Por lo que decide llamar a su mejor hombre del cuerpo de correos, el capitán Miguel Strogoff, encomendándole que lleve el mensaje. Para ello, tendrá que viajar a través de la frontera siberiana, que se encuentra invadida por los tártaros.
    Julio Verne, gracias a los cuantiosos ingresos que va adquiriendo, por los estrenos y las publicaciones de sus novelas, cambia su pequeña embarcación por un fino velero, el Saint Michel II, construido ese mismo año en el puerto de Havre con un peso de 19 toneladas. El autor entendió que al menos una vez al año, el reposo era saludable, así tomó la decisión de navegar siempre desde julio hasta setiembre. A bordo del Saint Michel II hará travesías más largas que el primero, como la que hizo a mediados de ese año por el litoral inglés. Pero poco a poco, este velero va quedando corto, ante las cada vez más ambiciosas ambiciones oceánicas de Julio, utilizándolo solo por el lapso de año y medio. Por aquella época, a sus quince años, Michel es nuevamente desterrado del hogar, al ser internado en el Liceo Real de Nantes, a cargo de su familia.
    En 1877 publica Hector Servadac. En esta novela se aprecia en toda su magnitud el antisemitismo del escritor galo, representado grosera y repugnantemente en la despiadada descripción que hace del viejo usurero judío «Hakhabut». Esta novela, sin embargo, es según la mayoría de estudiosos vernianos la más ingeniosa de sus historias, al crear un viaje a través del sistema solar, con todos los errores científicos que tuvo que cometer para conseguirlo. En este año, Julio Verne es declarado inocente en un juicio que le hace León Delmas, un escritor mediocre de aquella época, quien afirmaba que lo habían plagiado. El incidente tuvo lugar, después de la publicación de Viaje al centro de la Tierra; por ese entonces Delmas, había publicado algunas historias cortas bajo el nombre de René de Pont-Jest, acusando a Verne de haberle plagiado su historia La cabeza de Minerva que había sido publicada en una revista, que Verne afirmó no haber leído. Delmas sustentaba el supuesto plagio, en la semejanza de la descripción de uno de los pasajes de Viaje al centro de la Tierra. Mientras que Pont-Jest hablaba en su historia de la sombra lunar, Verne hablaba de la sombra solar. Finalmente las acusaciones no tuvieron el fundamento debido, saliendo el escritor airosamente de este percance. También estrena su ópera bufa El doctor Ox, en versión de Phillipe Gille, con música de Offenbach, y publica su novela Las Indias Negras, historia en la que destaca el personaje de «Nina», siendo este nombre el diminutivo de Carolina, la prima amada por Julio Verne en sus años de juventud. Al parecer su recuerdo renace cuando está por cumplir cincuenta años, no habiendo tenido éxito en su matrimonio y viviendo lleno de dificultades en su hogar.


    Saint Michel III
    Saint-Michel III, última embarcación de Julio Verne

    Honorine por aquellos días cayó gravemente enferma, no pudiendo asistir al baile de disfraces, ofrecido por el escritor a la sociedad de Amiens el 2 de abril de ese año de 1877. Finalmente, la abnegada esposa del escritor se recupera al poco tiempo, para tranquilidad de su familia. Verne ahora que es rico, se da el lujo de comprar al marqués Des Préauxes, viejo castellano del Anjou, de fortuna inmensa, el mejor de sus yates, al que llama Saint Michel III, quien apenas lo ve acabado, lo deshecha para hacerse construir otro más suntuoso todavía. Verne adquiere aquel navío, a la considerable suma de 55.000 francos, pagando la mitad al contado y el resto en un año. En este fastuoso yate, Verne realizará cruceros de placer, en el que invita sólo a personas de alto rango. Era un yate de vapor de cien caballos, con dos cabinas muy confortables y camarotes suficientes para alojar a un buen número de invitados y una amplia tripulación a gusto del escritor.

    Un hijo difícil

    En 1878 publica Los descubrimientos del Globo, la primera parte de Historia de los grandes viajes y los grandes viajeros. En la elaboración de ésta, es ayudado por Gabriel Marcel en la traducción de los libros que consulta en la Biblioteca Nacional, los cuales se hallaban en diferentes idiomas. Si bien el éxito permanece acompañando a sus libros, su vida personal le otorgará serios disgustos. Las relaciones con su esposa se vuelven frías y distanciadas, su hijo se ha criado en un ambiente de olvido paterno y de frialdad afectiva. Michel crecerá así con un carácter rebelde y una personalidad algo descentrada, le creará muchos problemas, cayendo con respecto a él, en los mismos errores de su padre, al suponer que la severidad es la mejor forma de afrontar esos conflictos. Debemos recordar que ya de niño, a sus ocho años, Michel había sido enviado a un reformatorio, «para que lo enderecen», creándole demasiados traumas. En estas circunstancias, escribe a Hetzel al respecto: «Su carta admirable me ha conmovido profundamente, pero seguramente Michel no comprenderá. Su vanidad es intratable. Su falta absoluta de respeto por todo lo que hay de respetable, hace de él un sordo a toda observación. Pero yo actuaré, de consumo con mi familia, de la forma más enérgica. Y si no quiere someterse, será embarcado durante años. No sabe que es a eso a lo que va, pero lo sabrá si es preciso...No me hago ninguna ilusión, pues hay en este niño, que tiene veinticinco años a sus catorce, una perversidad precoz. Cumpliré mi deber hasta el fin.»
    Es sorprendente el error del escritor en la edad de su hijo, pues no tiene catorce como él indica, sino diecisiete años. Hechos como éste muestran la despreocupación del autor por su hijo, de quien no sabe su edad exacta. Esto hace de Michel, un joven que vive resentido con su padre, no sólo por el abandono, sino también por los celos hacia el joven Aristide Briand, amigo suyo en el Liceo y protegido por Verne, pues llegará a tener con el escritor estrechas relaciones. Agotados todos los medios, el escritor decidió en febrero, poner en ejecución su último recurso, el de hacerlo enderezar en manos de marinos. Michel será enviado por su padre como grumete en un barco con destino a la India, para que conozca la dureza de la vida. Paul Verne, el hermano de Julio, se encargó de la dolorosa labor de hacerlo embarcar. Pero lo que debió ser un castigo, se convirtió finalmente en un crucero para el muchacho, dada la fama de su apellido, fue nombrado «pasajero de honor».
    Unos meses más tarde, Verne comunicaría a Hetzel haber recibido una carta terrible, en la que Michel, desde la India, le reconoce haber merecido su castigo, pero que sin embargo se elevaba contra la tiranía que debía soportar. Mencionando en su misiva, que la vida marina no le parece nada atractiva y que el mar que tanto ama, lo encuentra de lo más monótono. La malignidad de su carta le dolió a Julio Verne en lo más profundo de sus sentimientos, dada su gran pasión por el mar. No cabe duda alguna que de esta dolorosa experiencia paterna, surgió la composición de Un capitán de 15 años, novela publicada ese año, en la que el personaje principal «Dick Sand», un huérfano, asume los rasgos que Verne hubiera desado ver en su hijo, el de un carácter forjado en el duro oficio de las artes marinas.
    Paul Verne
    Paul, hermano y amigo de Julio

    En este año de 1878, estrena con éxito su adaptación teatral Los hijos del capitán Grant, y realiza con el Saint Michel III, al mando del contramaestre Ollive y con diez hombres de tripulación, su primera travesía importante por el Mediterráneo, junto a su hermano Paul y un hijo de éste, Maurice, el diputado Raoul Duval, que era muy amigo del escritor Flaubert, y el hijo de Hetzel, también llamado Julio, con escalas en Vigo, Lisboa, Cádiz, Tánger, Gibraltar, Tetuán y Argel. Este crucero le reservará en cada escala, situaciones imprevistas, debiendo escapar al fervor de sus admiradores, ya que en algunas ciudades tomó el aspecto de verdaderas manifestaciones. Ante el desborde de entusiasmo, Verne le escribe a su hermano: «Soy el autor preferido de los culos de plomo.» Es en Tánger que le ocurrió al autor francés un hecho curioso, pues se quedó comprometido a participar de una cacería organizada en su honor. Verne no participó activamente en el evento, dada su reconocida aversión por la caza.
    Al volver, Julio comienza a escribir La casa de vapor, instigado sin duda por la estancia de Michel en la India que siempre lo mantuvo preocupado. En ella, el escritor hará una representación de la casa familiar, simbolizada hasta entonces por los diversos signos de los anteriores Viajes Extraordinarios.

    Cambio de rumbo literario

    En 1879, publica una novela que puede ser considerada como la primera de su nueva etapa como autor: Los quinientos millones de la Begún. Se aprecia en ella una especie de bisagra de su serie Viajes Extraordinarios, donde se establecen dos ciclos diferenciados notoriamente. La articulación de ambos ciclos se produce, ya que en ella aparecen aún prolongados, las características del primero, a la misma vez que inaugura las del segundo. Lo curioso de esta bifurcación, es sin embargo, que la historia original no le pertenece al propio Verne, tratándose de un arreglo que el escritor tuvo que hacer por mandato de su editor Hetzel. Una operación que tiene su historia y que, años más tarde, alimentaría la leyenda de «Julio Verne y Cía». Leyenda surgida de la imposibilidad de que un solo hombre pudiera crear tantos libros, a tal ritmo y con tanto vigor. Entre estos mal llamados «socios», que contribuyeron a esta infundada leyenda, tenemos a André Laurie, seudónimo usado por Pascal Grousset. La relación Verne-Grousset, se limitó tan solo a la utilización por el primero de dos argumentos del segundo, el de Los quinientos millones de la Begún y el de La estrella del Sur, y a la colaboración firmada por ambos por motivos económicos, en la novela titulada El náufrago del Cynthia. Pascal Grousset había abandonado la medicina, para dedicarse al periodismo del que hizo una arma de combate contra la dictadura del Segundo Imperio. En 1877 encontrándose en Inglaterra, en condición de exiliado político comunista, elaboraba sus primeros escritos como novelista, atravesando una situación económica muy precaria.

    Pascal Grousset, autor de <La herencia de Langevol>
    Pascal Grousset (1844-1909)

    Jules Hetzel, que había conocido también el exilio por sus «ideas progresistas», entró en contacto con su compatriota, adquiriéndole los manuscritos de su obra La herencia de Langevol. Luego de leer la historia de Grousset, Hetzel piensa que la trama es interesante, pero que está mal escrita e impublicable como tal, y concibió la idea de confiársela a Verne, para hacer de ella una verdadera novela. Ocupado aun en la creación de Las tribulaciones de un chino en China, Verne lee el manuscrito, causándole una total decepción, no viendo posibilidades de éxito con ella. A este disgusto se debe agregar, la incomodidad que sentía en mejorar la obra de otro escritor que no sea la de él mismo. A pesar de su inicial oposición, tuvo que sucumbir a la insistencia de Hetzel y a la condicionalidad de su contrato. Al fin es publicada, con todas las características del estilo verniano, dado los grandes cambios que realizó en la estructura de la misma, pues incluso Julio Verne había propuesto inicialmente titular esta novela: «Ciudad de Oro y Ciudad de Acero» o «Historia de dos Ciudades Modelos».
    El argumento de Los quinientos millones de la Begún, es el de una herencia fabulosa que va a parar a manos de dos científicos, uno francés y otro alemán, de personalidades muy distintas. El primero dispone su riqueza al servicio del progreso humano, construyendo la ciudad ideal de Franceville, una ciudad donde todo es armonía, higiene, bienestar social y trabajo para todos. El segundo, por el contrario, levanta una ciudad-fábrica, Stahlstadt, la ciudad del acero, dedicada a la perversidad, es decir, a la fabricación de terribles armas para alimentar guerras en todo el mundo. Y la más terrible de todas esas armas debe servir para destruir, de un solo golpe, Franceville. Los quinientos millones de la Begún es la novela que representa el punto de inflexión en la obra de Verne, ya que hasta aquí se produce su máxima capacidad creadora, después, su concepción de la ciencia se irá ensombreciéndo paulatinamente. Una lectura superficial de esta obra vería en ella, una transposición entre el bien y el mal, a través del resentimiento nacional francés causado por la derrota de 1870 ante la Prusia de Bismarck, que tuvo como consecuencias para Francia la pérdida de Alsacia y Lorena y el pago de fuertes indemnizaciones de guerra. No cabe duda que la novela estuvo inspirada en dichos acontecimientos. Tales motivociones son seguro más imputables a Grousset que a Verne, quien nunca se mostró excesivamente traumatizado por la derrota de 1870. Ese mismo año publica Las tribulaciones de un chino en China, novela que finaliza con las bodas del protagonista con una viuda, reflejando en ella claramente su vida conyugal. Al final de la novela, Verne en forma sarcástica escribe: «¡Los dos esposos se amaban! ¡Debían amarse siempre! ¡Mil y mil felicidades le esperaban en la vida! ¡Hay que ir a China para ver eso!» Este comentario es precedido por el del personaje Wang: «Aburrirse sólo en la vida, es malo; aburrirse dos, es peor.» Estos rasgos de humor, aparecerán de aquí en adelante en su obra, la misogamia de Verne aplicará feroces sarcasmos contra la vida matrimonial, y con tal obsesiva insistencia, que será imposible ver en ellos un simple acto de humor convencional. Sorprendente tema humorístico, para un escritor considerado por los padres como el gran educador de la juventud.

    Verne en 1880
    Verne en 1880. 52 años

    En ese mismo año también publica su obra histórica Los grandes navegantes del siglo XVIII, que es la segunda parte de la Historia de los grandes viajes y los grandes viajeros, y muere su querido tío Châteaubourg. Verne navegó nuevamente a bordo del Saint-Michel III, esta vez a Inglaterra y Escocia. En su itinerario cubrió, entre otros sitios, las ciudades de Yarmouth, Edinburgh y Dover. De otro lado, después de dieciocho meses de ausencia en el Liceo, Michel Verne retorna a casa para seguir con sus problemas de conducta. En diciembre, es ya amenazado por sus acreedores. La necesidad de dinero le obliga a exigirle nuevos fondos a su padre, y Julio, al negarse, se sorprende de ver a su hijo Michel en un acto de desesperación, apuntarle con una arma. Felizmente la situación no pasó a mayores, pero ¡a qué extremos habían llegado padre e hijo! Aquel diciembre, tras el incidente de la pistola, Verne lo expulsa una vez más. Pero Michel, con dieciocho años, no abandonaría Amiens, pues se encontraba enamorado de la cantante la «Dugazón», a quien se empeña en cortejar.

    En 1880, la posición económica de Verne se afianza aún más cuando su novela Miguel Strogoff, es adaptada a la escena por d'Ennery. Durante los próximos 50 años, el Teatro Châtelet, conseguirá llenar siempre las salas, estrenándola en forma paralela con La vuelta al mundo en ochenta días. De otra parte, con la publicación de Los grandes exploradores del siglo XIX, Verne concluye su Historia de los grandes viajes y los grandes viajeros.
    Luego de terminar esta extensa obra, Verne acordó con Hetzel el proyecto de escribir y editar una obra en cuatro volúmenes bajo el muy sansimoniano título de: La conquista científica e industrial del Globo, pero dicha obra no pasará de ser solo un proyecto, ya que nunca se llegaría a publicar. También viajó a Irlanda, Escocia y Noruega, países que gozaron siempre de su predilección, los dos primeros por sus etnias célticas, y Noruega por su belleza y por ser un país volcado al mar. Además de esas largas travesías, Verne hacía frecuentes excursiones marítimas de corta duración. El hogar le retenía cada vez menos, pese a que en esos años Honorine estuviese gravemente enferma, hasta el punto de haber hecho temer por su vida en dos ocasiones. Publicó ese año La casa de vapor.
    Michel, ya de diecinueve años, consigue conquistar a la Dugazón, y ahora se propone casarse con ella, para lo cual solicitó su emancipación, que su padre se negó pensando que sería un veleidad pasajera. A pesar de la inicial oposición de Verne por este casamiento, le asignará una pensión de mil francos, para que pueda vivir con su mujer y de esta manera ayudarlo a estabilizarse, a fin de que no contrajera deudas.

    Padre e hijo se reconcilian

    En 1881, sigue realizando cruceros, esta vez con destino a los Países Bajos, Alemania y Dinamarca, a bordo del Saint-Michel III. Paul Verne escribió basado en aquellos viajes una historia titulada De Rotterdam a Copenhague, que se publicó como apéndice de La jangada, novela publicada ese año, la cual fue inspirada en el cuento de Poe: El escarabajo de oro, que sorprendió al propio Hetzel, dado sus cuantiosos criptogramas. Novela extraña, impregnada de una atmósfera sofocante en perfecta adecuación al marco en que se desenvuelve: la selva amazónica de Perú y Brasil, tan intrincada como los criptogramas. También aparece ese año Diez horas de caza, una breve historia en la que relata sus experiencias vividas hacia 1859.
    En 1882, complaciendo a los deseos de Honorine, se mudan a otra soberbia mansión en la rue Charles-Dubois nº 2. En el exiguo gabinete de trabajo ubicado en el torreón de esta mansión, Julio Verne escribirá en forma huraña, replegada y secreta sus últimas novelas. Aparecen entonces publicadas sus novelas Escuela de robinsones, El rayo verde y la comedia teatral Viaje a través de lo imposible, en colaboración con Adolphe d'Ennery.


    La mansión en rue Charles Dubois nº2
    A la izquierda: Verne y Honorine en su mansión de rue Charles-Dubois nº 2
    A la derecha: La mansión luego de su reciente restauración.
    Actualmente es la sede del Centro Internacional Jules Verne

    En 1883, tres años después de su casamiento, Michel Verne abandona a su mujer, al enamorarse de una joven pianista de dieciséis años, de nombre Jeanne Reboul, a quien rapta. La madre denuncia al secuestrador, y Michel, empecinado en obtener el divorcio, consiente en tener dos hijos con su joven amante, con apenas once meses de diferencia. Verne debió acoger en su casa a la esposa abandonada, quien, con gran magnanimidad, accedió a liberar a Michel de sus lazos para que pueda casarse con la joven Jeanne, hecho que se produce efectivamente al año siguiente. Esta muchacha sin embargo, lograría, a fuerza de dulzura y paciencia, controlar el carácter rebelde de Michel. Lograría también, producir una metamorfosis en su esposo, pues ahora Michel manifiesta una encendida pasión por escribir, siendo de esta forma, la artífice de la reconciliación entre padre e hijo, aunque lamentablemente se produce, cuando Julio Verne ha traspasado la barrera de los cincuenta años y se siente agotado.
    De todos modos, Michel se convertió en su amigo y colaborador, durante los últimos años de vida de su padre. Los hijos de Michel con la joven serán tres: Michel, Georges y Jean, nietos del escritor a quienes les tomará gran cariño. Pero ni siquiera entonces, cuando las relaciones entre padre e hijo parecen haberse normalizado, vienen otra vez los disgustos, pues Michel se ve envuelto en negocios industriales, respaldado económicamente por su padre, y no consigue más que acumular cuantiosas pérdidas, que han de ser cubiertas con los beneficios que obtiene Julio de sus novelas.


    Gabinete de Julio Verne La biblioteca de Julio Verne
    Gabinete de trabajo y biblioteca personal de Julio Verne en su mansión de rue Charles-Dubois

    En este año publica Kerabán el testarudo, novela que narra la historia del obstinado Kerabán, quien decide viajar por tierra alrededor del mar negro, con tal de no pagar el impuesto que se le exige, para poder cruzar la bahía del Bósforo, ahorrando al final sólo unas monedas, pero cumpliendo con su objetivo de no pagar nada de lo que se le pidió.

    LA BIOGRAFÍA DETALLADA DE UN FRANCÉS VISIONARIO

    Continuación



    La biografía detallada de un francés visionario (1828-1905)

    El retiro definitivo en Amiens (1872 - 1905)


    Amiens recibe al escritor


    En 1872 se libera de la Bolsa, ahora que su situación económica es mejor, y a petición de su esposa Honorine, se traslada definitivamente a la ciudad Amiens, donde ella y su hijo lo reclamaban, pues Verne prefiere Le crotoy, permaneciendo alejado de su responsabilidad de esposo y de padre. Con las ganancias de sus novelas, comprará una soberbia mansión ubicada en el boulevard Longueville nº 44 en el centro de Amiens, demasiado grande para la familia, pues las dos hijas de Honorine habían ya contraído matrimonio. En esta mansión, Honorine organizará pretensiosas reuniones de sociedad, que provocarán en Julio Verne un mayor distanciamiento de la vida familiar, encerrándose en sí mismo cada vez más. A sus amigos, que no comprenden su decisión de recluirse en una ciudad provinciana, responde:
    «A petición de mi mujer, voy a instalarme en Amiens. Amiens está cerca de París, lo suficientemente cerca para que le llegue el reflejo, sin el ruido insoportable y la agitación estéril. Y para decirlo todo, mi Saint Michel está anclado en Le Crotoy.»


    La mansión del Boulevard Longueville Boulevard Jules Verne
    El salón del boulevard Longueville nº 44. Actualmente boulevard Jules Verne

    Amiens lo recibió con todos los honores. La burguesía ilustrada se apresuró a rendirle homenaje concediéndole un sillón en la Academia de la ciudad. En un rasgo de ironía, Verne lee como discurso de ingreso en la Academia, una comedia inédita sobre los amores de Leonardo y la Gioconda, una de aquellas mediocres obras de teatro, que escribía antes de la «novela de la ciencia» y que todo el mundo ha olvidado. En esos días de su instalación en Amiens, llevaba ya muy avanzada la obra que a la celebridad ya adquirida, le añadiría la fortuna. En este año publica Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral. Posteriormente a su instalación definitiva, Julio Verne hace un viaje con destino a Inglaterra, visitando las ciudades de Londres y Woolwich.


    En la cumbre del éxito

    En 1873, siendo ya un escritor consagrado, alcanzará su máxima popularidad, con la publicación de su obra más exitosa: La vuelta al mundo en 80 días, en forma de folletón en el diario Le Temps. Esta novela lo catapulta a la fama mundial, pues producirá en el público una conmoción y un interés aún superior al de De la Tierra a la Luna, ya que las principales compañías de navegación, que ven las inmensas posibilidades publicitarias que puede ofrecerle la novela, entablan una competencia cerca de Julio Verne para conseguir que éste embarque a sus personajes en los vapores de sus empresas. Sus representantes ofrecen considerables sumas de dinero al escritor para inclinarle hacia una u otra línea de navegación, pero considera estas ofertas como intentos de sobornar su independencia de autor y las rechaza indignado.
    La obra narra las peripecias de «Phileas Fogg», un caballero británico, extremadamente exacto, flemático y ordenado, que tras haber apostado su fortuna a que dará la vuelta al mundo en 80 días, empleará todos los medios de locomoción a su alcance: trenes, barcos, coches, y hasta un elefante y un trineo. Pero esta vuelta al mundo, donde se combinan, el humor, la aventura y el heroísmo, reserva una sorpresa: la apuesta que le hace perder un policía que lo sigue a través de todo su viaje, acusándolo de un gran robo en el Banco de Inglaterra, se la hará ganar el sol de forma inesperada. La idea argumental, le fue sugerida a Verne por un anuncio de la «Agencia Cook», que comienza a ofrecer a sus clientes viajes turísticos alrededor del mundo en 1871, aunque el desenlace de la novela, la podemos encontrar en el cuento de Edgar Allan Poe titulado «Tres domingos en una semana». Sin embargo el verdadero origen de la novela, se encuentra en un artículo publicado en 1870 en Le Magasin Pittoresque, que muestra un itinerario casi idéntico al descrito por Phileas Fogg.

    Portada de La vuelta al mundo en ochenta días
    La vuelta al mundo en ochenta días

    El éxito de la novela y el suspenso que generó en el público fue tal, que se llegaron a cruzar apuestas sobre si Phileas Fogg, «el hombre menos apurado del mundo», lograría llegar a la meta en tan breve tiempo. Incluso no faltó quien le desafiara, asegurando estar dispuesto a realizar el viaje en menos tiempo. Fue precisamente una periodista del World, llamada «Nellie Bly», la cual, antes de la creación del ferrocarril transiberiano, logró su meta e hizo el viaje en ocho días menos, recibiendo la efusiva e irónica felicitación de Julio Verne, quien en definitiva, no sólo había puesto de moda los viajes alrededor del planeta, sino que había probado a sus coetáneos, que el mundo era ya treinta o cuarenta veces más pequeño que a principios de ese siglo. El 29 de setiembre de 1873, Verne es el protagonista de una aventura real al mismo estilo de su obra Cinco semanas en globo, pues asciende en un globo por encima de la ciudad de Amiens durante veinticuatro minutos. También publica ese mismo año El país de las pieles y estrena la obra teatral Un sobrino en América.

    En este año, los llantos y travesuras de Michel se prolongan cada vez más. Desesperado ante el carácter de su hijo, Verne decidió consultar a varios médicos, uno de ellos, el doctor Blanchard, le recomendó la estancia en un sanatorio. Y a sus doce años, Michel conocería esta vez el espanto de la soledad por espacio de dos años.


    Adaptaciones teatrales

    En 1874, un empresario teatral pide a Verne, una adaptación de su obra La vuelta al mundo en 80 días para la escena. Es entonces que decide con buen juicio confiar dicha versión teatral a un experimentado dramaturgo: Adolphe d'Ennery, que la estrena el 7 de noviembre de 1874, en el Teatro de la Porte-Saint-Martin a modo de gran espectáculo, con una escenografía fabulosa para la época. El día del estreno, Julio Verne experimentó la única experiencia de su vida digna de sus personajes: insistió en revisar personalmente la canastilla que conduciría a Phileas Fogg y a su inseparable criado Passepartout sobre un elefante verdadero. La caída de una parte del escenario asustó al animal, que salió despavorido del teatro con el autor a cuestas, para recorrer el Boulevard de los Capuchinos hasta que el domador los alcanzó en las Tullerías.


    La vuelta al mundo en ochenta días en el teatro
    Afiche publicitario de una de las exitosas representaciones
    teatrales de La vuelta al mundo en ochenta días

    La pieza conoció un éxito sin precedentes que le deparó una cuantiosa fortuna, pues consigue que durante dos años seguidos se coloque el cartel de «no hay entradas», en la taquilla. ¡Qué lejos estan aquellas representaciones de sus primeros estrenos! El éxito de la adaptación escénica significó la fortuna. Sin embargo, Verne es capaz abandonar la mitad de sus derechos, que eran del 50 por 100, ya que d'Ennery se llevaba el resto, a Édouard Cadol, que había hecho una primera adaptación rechazada por los teatros, argumentando por tanto ser coautor de la adaptación teatral. Aunque de su adaptación no quedara nada en la que fue llevada a la escena, él y sus descendientes se enriquecieron con ese 25 por 100 concedido gracias a la generosidad de Verne. En esta época Verne tiene el humor de escribir un breve trabajo satírico: Una ciudad ideal, Amiens en el año 2000, que leyó en la Academia local. En este discurso, se pueden apreciar muchas similitudes con París en el siglo XX.


    El mito del robinsonismo

    En estos momentos que es alabado por todos, y libre ya de apuros económicos, va a alcanzar una cima mucho más importante que las anteriores, la cima de su propia obra, pues publica su novela La isla misteriosa, con la cual se inicia en el género robinsoniano, iniciado anteriormente por Defoe y Wyss. En efecto, La isla misteriosa es la coronación del proyecto inical de los Viajes Extraordinarios, y es probable que no hubiera surgido en la forma que la conocemos, de no haber rechazado airadamente Jules Hetzel el manuscrito que Verne le había entregado con el título de El tío Robinson, influido indudablemente por el éxito alcanzado por El Robison suizo de Wyss, un libro aparecido un poco antes. Tal fue la indignación de Hetzel que criticó a su autor en estos términos luego de leer los manuscritos: «¿Dónde está aquí la ciencia?...Ochenta y dos páginas de texto y ninguna invención que no hubiese hallado el último cretino...Resuma todo vivamente, casi alegremente...Son todos lentos, ni uno vive. Los personajes de sus libros son la vida misma, la energía misma...Éstos son un montón de seres lánguidos, ninguno es vivaz, vivo, ingenioso...Deje a todos estos tipos y recomience con nuevos personajes.»
    Portada de La isla misteriosa
    Portada de la novela
    La isla misteriosa

    Verne acepta las censuras y se pone a trabajar en una nueva novela sobre robinsones, documentándose bastante como siempre. Dolido por la crítica que Hetzel le hiciera de su falta de cientifismo, le dice al editor: «Estoy estudiando química. Paso mi tiempo con profesores de química y en fábricas de productos químicos, en las que mis trajes han atrapado manchas de las que pasaré la cuenta, pues La isla misteriosa será una novela química.» Esta novela narra la historia de cinco hombres que escapan de una prisión federal en Richmond, usando un globo. En plena fuga, son azotados por una tormenta que los lleva hacia una isla desierta en el Pacífico Sur. Los náufragos, guíados por el ingeniero Cyrus Smith, tienen que utilizar todo su ingenio para poder sobrevivir. Durante su estancia en la isla, los prófugos reciben la generosa ayuda de un misterioso hombre, que resulta ser el Capitán Nemo, quien reaparece después del trágico final de Veinte mil leguas de viaje submarino. De otro lado, La isla misteriosa es también una novela educativa. Julio Verne escribirá una carta al coronel Hennebert: «El lector, no pide sólo que se le instruya sino también que se le divierta, y cuando se quiere instruir hay que hacerlo sin que se note, de modo que si la instrucción no se desliza en la acción, se falla el objetivo.»
    Tras La isla misteriosa, comienza la etapa pesimista de Verne, que no será más que el reflejo de su tiempo. Ese mismo año de 1874 también publica la colección de cuentos: El doctor Ox, la cual contiene: Una fantasía del doctor Ox, otros de sus relatos de juventud: El maestro Zacarías, Un drama en los aires y Una invernada entre los hielos, y una historia escrita por su hermano Paul: La cuadragésima ascención francesa al Mont Blanc.


    Una molesta acusación

    En 1875, la celebridad de Julio Verne, le produjo un incidente enojoso, pues en ese año recibió una carta de Polonia de un tal Olschewitz, en la que éste le decía que era su hermano y que hacía treinta y seis años que no se veían. Esta carta fue seguida de otra dos meses más tarde, carta que precedería a la visita de un periodista polaco; el contenido de la entrevista es el siguiente: «Señor Verne, todo el mundo lo cree francés, pero es inútil ocultármelo a mí. Yo sé, de fuente segura, quién es usted, y su existencia entera me es conocida. Usted es en realidad un judío polaco, nacido en Plock, cerca de Varsovia. Su nombre verdadero es Olschewitz, nombre derivado de Olscha, que en polaco tiene la misma significación que en francés el de Vergne o Verne. Es usted mismo quien ha traducido al francés su nombre. Hallándose en Roma, en 1861, abjuró usted de la religión hebraica, a fin de contraer matrimonio con una princesa polaca de gran fortuna. Su abjuración fue hecha en la congregación polaca, en Roma, de los padres resurreccionistas. Tuvo usted como confesor al padre Semenko. Habiéndose roto su noviazgo con la princesa Kryzanoska, el gobierno francés, por consejo de la Santa Sede, le ofreció un empleo en el Ministerio del Interior. Francia le compró su pluma y, desde entonces, jamás ha confesado usted sus orígenes israelitas... Se equivoca usted en algunos puntos caballero, repuso Julio Verne. Esa polaca se llamaba princesa Crac...ovitz. Yo la rapté, y nos fuimos a vivir a orillas del lago Leman, adonde ella se tiró un día tras una violenta querella amorosa. Este es el eterno remordimiento de mi conciencia. Pero, en cuanto a mis orígenes, silencio, por favor. Yo deseo pasar aquí por un cristiano completo». En resumen, el periodista polaco acusa a Verne de poseer una falsa identidad, que no es francés ni se llama así, sino que se trata de un judío polaco emigrado que ha cambiado su nombre eslavo, para adoptar la identidad de un burgués de Nantes. Sin embargo al final de la entrevista, Verne termina su broma referente a lo de la princesa, diciendo que deseaba pasar por un cristiano completo. Esta leyenda se ha prolongado hasta fechas recientes, a pesar de la publicación hecha por el canónigo nantés Durville, de todos los documentos que prueban incontrastablemente las raíces bretonas de Verne.

    Verne en 1875. Dibujo de Gedeon Baril

    En mayo de ese año, Verne firma el sexto y último contrato con su editor Hetzel, el más extenso de todos los contratos. En él se resumen los cinco anteriores. Este nuevo acuerdo entre Hetzel y Julio Verne sería definitivo, destacando que «Los señores Jules Hetzel y Co., deseosos de hacer partícipe al Sr. Julio Verne del éxito creciente de su trabajo, han declarado, hace unos meses su intención de renunciar a la ganancia del contrato de setiembre de 1871, que debía cesar en el año 1881, y faltando aún seis años para que el contrato expire, se ha decidido renunciar al sistema de pago basado en una mensualidad fija, preferida por él hasta ese momento, y asociar el éxito de sus obras futuras la percepción de un derecho de autor basado en el número de copias vendidas». El editor Hetzel murió en marzo de 1886, y su hijo Louis-Jules Hetzel, quien formaba junto a su padre los Señores Hetzel y Co, continuará aplicando este contrato, de común acuerdo con Julio Verne. A tal efecto ambos firman en junio de 1889 la ratificación del último de los contratos entre Verne y Hetzel. Mientras tanto, han pasado los dos años de la nueva reclusión de Michel Verne en un sanatorio. Pero la supuesta cura, no hizo más que empeorar al muchacho.
    Al salir, contando con catorce años, Michel ya roba, bebe y miente. Su próximo destino será la penitenciaría de Mettray. Luego de unos meses de encierro, los encargados de la penitenciaría temen que el hijo del escritor esté al borde de la locura o del suicidio. Esto motivará a Verne, a devolverlo al ambiente familiar. Por lo pronto, publica El Chancellor, una novela con un realismo y una crueldad terribles. Es evidente la influencia de Poe en esta narración, pues la novela asustó al mismo Hetzel cuando la leyó por primera vez. Verne le escribió a su editor acerca de esta obra, en la época en que la elaboraba: «Le llevaré un volumen de un realismo espantoso. Se titula El Chancellor. Creo que la balsa de la Medusa no ha producido nada tan terrible, creo sobre todo que tendrá un aire verídico, a menos que me equivoque.»

    Tomado de la pag web www.jverne.net

    Continuará