JULES VERNE

JULES VERNE

martes, 20 de septiembre de 2011

Doctor Trifulgas (2005)



En pantalla grande. Julio Verne en el cine y tv


Doctor Trifulgas (2005)

Ficha técnica

Título original: Docteur Trifulgas

Idioma: Francés

Género: Animación. Ciencia Ficción

País: Francia

Duración: 4 min 20 seg

Año: 2005

Director: Jérôme Charton

Guión: Relato de Julio Verne

Sinopsis

Jérôme Charton, artista francés, ha creado en el 2005, en homenaje del centenario de la muerte de Julio Verne, un cortometraje animado en 3D, basado en el relato corto del autor, titulado Fritt-Flacc, publicado en 1884.

En Luktrop, un recóndito pueblecito que no aparece en los mapas, vive el avaro doctor Trifulgas, quien sólo atiende a pacientes con dinero. Cierta ocasión, en medio de un paisaje fantástico, desolado y azotado por tormentas, el doctor Trifulgas sufrirá las consecuencias de su avaricia, al no querer atender a un paciente pobre en una noche desapacible.

Tomado de http://www.jverne.net/

120 DE LA TORRE EIFFEL - historia, anécdotas e informaciones varias-rest Jules Verne

120 DE LA TORRE EIFFEL - historia, anécdotas e informaciones varias

El 31 de marzo de 1889 Gustave Eiffel toma una bandera francesa y se dirige hacia la escalera de la estructura conocida en esos momentos simplemente por la Torre. Sube pausadamente por los 1710 escalones que llevaban hasta la cumbre de su obra máxima. Un vez alcanza la cima enarbola orgulloso la tricolor. Son las 13:30, hora que marca el fin de la construcción de la Torre. Este año, pues, se celebra su 120 aniversario.

La Torre fue construida para la Exposición Universal de París de 1889, y aunque hoy en día es uno de los iconos de la Ciudad de las Luces, no escapo a los contratiempos como las dos huelgas que tuvo que lidiar Eiffel o las continuas críticas destructivas por parte de los acérrimos detractores de la obra que la consideraban “inútil y monstruosa”. Muestra de ello es el insigne Guy de Maupassant del que se dice que comía habitualmente en el restaurante de la Torre por insistir que “es el único sitio de París desde donde no se ve la Torre”.
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Postales que marcan las diferentes etapas de la construcción de la Torre Eiffel

El día 6 de mayo de 1889 se inaugura oficialmente la Exposición Universal de París y el día 15 la Torre acoge por fin los primeros visitantes. El éxito fue rotundo. La primera semana cerca de 30000 personas se atreven a subir hasta la cima a pie ya que los ascensores aun no estaban a punto.

Sus características técnicas impresionan. Está compuesta por una enorme estructura metálica que pesa cerca de las 10.000 toneladas y su altura actualmente alcanza los 325 metros. En su construcción trabajaron unos 250 obreros que unieron más de 18.000 piezas de hierro con 2 millones y medio de bulones. Los cimientos alcanzan la friolera de 30 metros de profundidad para no tener contratiempo alguno por la proximidad del Sena. Una vez terminada la Exposición Universal de 1889 las visitas empezaron a decaer y el fantasma del desmantelamiento tomó más fuerza que nunca. No será hasta la siguiente Exposición Universal, la de 1900, cuando las visitas remontan el vuelo, aunque sin alcanzar las cifras que la hacían rentable.

Cartel de la Exposición Universal de 1889 y vista desde las Torres de Notre Dame

Por suerte Eiffel no sólo presentó un proyecto de ingeniería avanzado a su época, si no que también trabajo para que la Torre sirviese de banco de prueba de experimentos científicos. Es precisamente esta versatilidad lo que le hizo ganar un concurso que buscaba un proyecto moderno para remarcar más aun la grandeza del centenario de la Revolución Francesa. Así pues, Eiffel multiplicó las pruebas científicas que tenían como sede la Torre. Entre otros cabe destacar la instalación de una pequeña estación meteorológica en la cima, la primera conexión telefónica herziana entre La Torre y el Pantheón, o el proyecto que consolidó sin remisión la importancia de la torre, la instalación de una red telegráfica de carácter militar que consistió en la colocación de una antena en la cima. Luego vinieron otros proyectos como la creación de Radio Torre Eiffel o las pruebas del inicio de las transmisiones televisivas.


Vista de la Torre Eiffel desde los muelles del Sena y desde Montmartre
Las polifacéticas características de la Torre esconden un sin fin de peculiaridades. Está compuesta por tres niveles accesibles al público. A los dos primeros se puede llegar subiendo unas escaleras, o bien tomando el ascensor, aunque eso sí, normalmente la cola para acceder a él es bastante larga.

El primer nivel es como un multiusos ya que se puede encontrar una oficina de correos, desde donde se pueden enviar postales con la estampilla especial "Paris Tour Eiffel", un restaurante de nombre "58 Tour Eiffel" (conocido anteriormente como "Altitude 95"), evidentemente una tienda de recuerdos no podía faltar, la sala de recepciones y conferencias "Gustave Eiffel", una sala de exposiciones con fotos de la torre y alguna sorpresa más como un tramo de escaleras originales que iban del segundo al tercer piso. Tampoco no debemos olvidar la galería desde la cual se pueden tomar fotos panorámicas de París.

La segunda plataforma se eleva a 115 metros del suelo y esta unida hasta la tercera y última planta por un ascensor (no hay posibilidad de subir a pie hasta la cima como hizo Eiffel el 31 de marzo del 1889). Se dice que las vistas desde este nivel son las mejores. También encontramos otro restaurante, "Le Jules Verne" famoso por su ubicación y por su excelente cocina. Muchas parejas de visita a la ciudad aprovechan para reservar mesa en este lujoso restaurante en que es necesario hacer la reserva con bastante antelación.
Interior de Le Jules Verne - El ascensor del pilar sur lleva directamente a este exclusivo restaurante


Para pasar de la segunda a la tercera planta se tiene que hacer una nueva cola delante del ascensor. Si solo se ha pagado el acceso hasta el segundo piso no hay problema ya que también venden los pases que dan acceso al piso superior. De hecho es preferible hacerlo así para no llevarse ningún disgusto ya que a veces el acceso al tercer piso queda cerrado por mal tiempo o por saturación de visitantes.

Finalmente el ascensor permite llegar a los 276 metros del tercer y último nivel que tiene capacidad para 400 personas. Las vistas no son aptas para los que sufren de vértigo.

En este último nivel se puede encontrar una pequeña escena con figuras de cera de Gustave Eiffel, su hija Claire y Thomas Alva Edison regalando este último un fonógrafo al constructor de la Torre. También se puede ver a Eiffel trabajando con sus ayudantes más preciados Maurice Koechlin y Emile Nouguier. Por último también hay unos indicadores que marcan las distancias a las más importantes ciudades del mundo y también respecto a los edificios más destacados de París.

En la actualidad la Torre Eiffel es la encargada de iluminar las noches parisinas con un sistema de luces que aun embellecen más su figura. Además, cada hora en punto y durante 5 minutos tiene lugar una ráfaga de destellos que hace las delicias de los visitantes.

Video de los destellos de las horas en punto
También el sistema de luces se adapta a los grandes acontecimientos con una iluminación personalizada y pensada para cada ocasión. Este es el caso de la Fiesta Nacional, el cambio de año, o cuando la Presidencia de Turno Europea recayó en Francia. Así mismo, la parte superior de la Torre emite un haz de luz giratorio que puede ser observado a muchos kilómetros de distancia.

Vista nocturna de la Torre desde el Palais de Chaillot

Acabar apuntando que la Torre Eiffel no siempre ha presentado la imagen con la que la conocemos en la actualidad. Diferentes colores han poblado los hierros de su estructura. Así en su inicio los colores rojo-granates fueron los utilizados. En la década de los 90 del ochocientos se pasó a tonalidades amarillo-anaranjadas hasta que los colores ocres llegaron para quedarse durante 4 décadas. De 1954 a 1967 los colores rojizos vuelven a escena hasta que finalmente es pintada con tonalidad bronce que es la que tiene actualmente.

Para celebrar el 120 aniversario una nueva capa embellezará la figura de esta construcción que sigue siendo la más alta de la Ciudad de las Luces. Otro dato curioso y que suele escapar al ojo humano es que la Torre Eiffel no está pintada completamente con el mismo tono de color si no que es más oscuro en la base y a medida que sube la estructura la tonalidad es cada vez más suave. De hecho está pintada en tres tramos de colores diferentes aunque el efecto del contraste con el fondo hace parecer que está pintada homogéniamente.
Cartel anunciador de la nueva restauración - Muestra de los colores utilizados para la restauración

LA TORRE EIFFEL EN VENTA

120 años es tiempo suficiente para que se den anécdotas y curiosidades de todo tipo. Quizás la más espectacular fue la que durante un tiempo la Torre Eiffel paso a otras manos... o eso era lo que creían los incautos que entablaron relación con Victor Lustig. Este experto truhán aprovecho la coyuntura económica negativa por la que pasaba la construcción en 1925 para realizar uno de los timos más sonados de la historia
Victor Lusting hizo el timó en la propia Torre

Lusting reunió a seis comerciantes de la indústria metalúrgica en la misma Torre y haciéndose pasar por un representante del govierno les explico que la ciudad no podía permitirse los increibles gastos de mantenimiento que requería la estructura. Por contra citó los innombrables beneficios que comportaría para una empresa privada tener la titularidad de tan magestuoso monumento. Anré Poisson entregaría finalmente un maletín lleno de dinero a cambio de la propiedad de la Torre y Victor Lusting no perdió ni un segundo en partir hacia Viena donde viviría a cuerpo de rei durante un tiempo.

“El hombre que vendió la Torre Eiffel” acabaría cruzando el Atlántico siguiendo allí con su arte del engaño. Una de sus víctima fue el famoso capo Al Capone que curiosamente terminaría siendo amigo de él dado que Lustig acabaría devolviéndole el dinero que le había arrebatado. Todo un personaje este Victor Lusting. Cuando su suerte finalizó, acabaría ingresando en Alcatraz, pero como no podía ser de otra manera se las apaño para conseguir tener una vida bastante más buena que el resto de reclusos.

HORARIOS Y PRECIOS

Cada temporada los precios de acceso a la Torre varía. Lo mejor es visitar el SITIO OFICIAL DE LA TORRE EIFFEL ya que se puede encontrar los horarios y los precios actualizados (mirad en la versión francesa que es la que siempre está al día).

CÓMO LLEGAR

La Torre Eiffel se encuentra en el distrito 7 de París, a un costado del Río Sena, de frente a Trocadero en los Champ de Mars.

Como cualquier monumento de interés mundial, la Torre Eiffel está muy bien comunicada. Metro, RER, autobuses públicos, Batobús, o taxi permiten llegar hasta ella. También se puede llegar paseando tranquilamente por los muelles del Sena.

MAPA DEL SITIO OFICIAL DE LA TORRE EIFFEL
METRO
3 estaciones quedan cerca de la Torre Eiffel: Bir Hakeim (línea 6), Ecole Militaire (línea y Trocadero (líneas 6 y 9). Una manera también muy bonita de conocer la Torre es bajarse en la estación de Trocadero y acercarse hacia la Torre Eiffel. La panorámica de los jardines y fuentes del Palais de Chaillot con la Torre de fondo es impagable.
RER

Champ de Mars-Tour Eiffel de la línea C es la parada a bajarse.

AUTOBUS
Las líneas 22, 30 ,32, 42, 63, 69, 72, 80, 82 y 87 son las mejores para ir en autobús hasta la Torre
BATOBUS
También el Batobús tiene parada en los pies de la Torre Eiffel. Normalmente cada 20 minutos llega un barco. Es una buena idea preguntar en los puntos de venta a que hora pasa el último barco del día ya que termina el recorrido a los pies de una Torre Iluminada.
COCHE
Aunque es la peor opción debido al intenso tráfico, hay un estacionamiento en Place de Joffre. No siempre es posible apracar debido a la gran afluencia de turistas.
TAXI
Hay una estación de taxis en Quai Branly en el pilar oeste de la Torre Eiffe

ENLACE DE INTERÉS
SITIO OFICIAL DE LA TORRE EIFFEL. Aquí podréis encontrar los horarios y los precios actualizados, así como las últimas noticias relacionadas con la Torre Eiffel.

PARA HACER UNA VISITA DESDE CASA

VISITA VIRTUAL con imágenes espectaculares de 360º

Autor: David F.B.

Nota del Autor. Mi agradecimiento más especial para The Funky House por su asesoramiento y buenos consejos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

viernes 16 de septiembre de 2011



MIGUEL STROGOFF


“Fue por entonces -1912 ó 1913- cuando leí Miguel Strogoff. Lloré de alegría. ¡Qué vida tan ejemplar! Para demostrar su valor, este oficial no había tenido que esperar a que los bandidos saliesen a su encuentro. Una orden superior lo había sacado de la oscuridad (…). Para mí, ese libro fue como un veneno. Entonces, ¿había elegidos? ¿Trazaban su camino las más altas exigencias? Me repugnaba la santidad, pero en Miguel Strogoff me fascinó porque había tomado las apariencias del heroísmo.”

Jean-Paul Sartre, Las palabras (Les mots, 1964)

Aunque no es nueva, es de 2005, no había tenido la oportunidad de hacerme con esta magnífica edición del clásico de Julio Verne que ahora les presento. Editado por Anaya, con traducción de Iñigo Valverde Mordt, presentación y apéndice de Vicente Muñoz Puelles y unas magníficas ilustraciones de Raúl R. Allén, nos llega le enésima reedición de una de las más emocionantes aventuras salida de la pluma de Julio Verne.


Sinopsis

“El zar debe hacer llegar un mensaje a su hermano, el archiduque, que se encuentra al otro lado de Rusia, en la ciudad de Irkutsk. Por tanto hace llamar a su mejor mensajero, el capitán Miguel Strogoff, y le encomienda que secretamente lleve el mensaje a través de la frontera siberiana, la cual se encuentra actualmente invadida por los tártaros, liderados por el emir de Bokhara. El zar advierte a Miguel sobre los cuidados que debe tener con el traidor ruso Ivan Ogareff.”


La primera edición de esta novela data de 1876, pero un año antes ya había aparecido por entregas en Le Magasin d’Education, el original fue escrito durante 1874-75. En ese año -1876- de su publicación en formato libro en dos volúmenes, también se publicó en España por Gaspar Editores y con la traducción de Nemesio Fernández Cuesta. La novela se iba a titular El correo del zar, de Moscú a Irkutsk, pero el editor Hetzel, conciente de la gran cantidad de suscriptores que tenía en Rusia y temiendo la censura de sus autoridades, consultó con el mismísimo príncipe Nikolay Alexeyevich Orlov, que a la sazón ejercía de embajador del zar en París. Orlov no vio inconveniente en el título, pero guardándose en salud aconsejó al editor cambiar el título. También se suavizaron las críticas al régimen autocrático del zar Alejandro II, y a su padre Nicolás I. Las apelaciones a la providencia divina, también fueron añadidas por Hetzel. Como curiosidad decir que el manuscrito fue leído y validado por el escritor ruso Iván Turguéniev, amigo y consejero de Hetzel. Verne había hecho, como siempre, una magnífica labor de documentación de la geografía, la historia y los usos y costumbres de los lugares que describía.


Un anacronismo curioso es el de la invasión tártara, base de la novela. Vemos que los tártaros invaden una Rusia con una tecnología del siglo XIX, con trenes de vapor surcando las estepas. Es, como me dijo en una ocasión un amigo, como si situáramos la invasión musulmana de la Península Ibérica en la época del vapor. El último Estado tártaro, el Kanato de Crimea, fue anexionado por Rusia en 1783. Algunas ediciones rusas, incluso, situaron la acción en el futuro, por lo que podíamos decir que es una novela de ciencia-ficción, si me permiten el atrevimiento. El editor quiso convencer a Verne para añadir una nota avisando de lo fantástico de ese argumento, pero el escritor se negó rotundamente.

Hay un dato sin confirmar pero que citan algunos vernianos rusos es que, por medio de su amigo Eliseo Reclus (el famoso geógrafo y anarquista francés), Julio Verne conoció a Piotr Kropotkin (geógrafo ruso, seguidor de Bakunin) y éste le facilitó documentación sobre Siberia que el escritor francés utilizaría para su novela. Los más osados ven en esta novela vestigios del destierro del teórico anarquista en Siberia.


En el año 1880, y con la colaboración de Alphonse D’Ennery, Verne adaptó la novela al teatro. La obra se estrenó el 17 de noviembre del citado año en el Teatro Châtelet. El éxito fue apoteósico y autor y editor se enriquecieron con una obra que en poco tiempo se estrenaría en los más importantes teatros del mundo. Fue tal el impacto, que todo lo ruso se puso de moda, por ejemplo, los peleteros agotaron todas sus existencias de gorros de astracán.

© JAVIER CORIA

1 comentarios:


Miguel Baquero dijo...
Todavía me acuerdo de lo que me impresionó este libro de chaval, creo recordar que incluso lloré cuando a mi pobre tocato le quemaron los ojos... lágrimas que sin saberlo me hicieron luego compartir su alegría... pero no desvelemos el final para quien no la ha leído. Realmente, y pese a sus anacronismos brutales, y hasta pese a su poquín de simpleza, es una auténtica maravilla, y lo que uno lamenta es no ser ya más joven para volver a tener esa inocencia que le permitió fascinarse con ella, igual que con La isla del tesoro, otra de esas novelas que le hacen a uno lector.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Exposición Orinoco desbordado

Caracas,4 de noviembre de 1997

Exposición
Orinoco desbordado
El Museo de Ciencias ofrece su exposición central El reino Orinoco, evento que está acompañado por el seminario de literatura Orinoco y mundos imaginarios en los espacios del Celarg, y por la exposición de Octavio Russo en el Museo de Bellas Artes, así como las ilustraciones originales de la reedición del centenario libro El soberbio Orinoco de Julio Verne, realizadas por Pancho Quilici y Daniel Maja, en el Museo Jacobo Borges. Cabe resaltar que para el seminario de literatura, el biznieto del autor, Jean Jules Verne, estará presente en Caracas, del 18 al 20 de noviembre. Así, el río en las letras será el tema para Arráiz Lucca, José Balza, Vladimir Acosta y los invitados franceses.

Nota del WEBMASTER: Conferencia que dictó JEAN JULES VERNE, el cual yo asistí en la Casa Romulo Gallegos, proximamente del material escaneado de mis archivos, será puesto en el blog

Soberbio Orinoco

Caracas, jueves 21 de agosto, 1997


Soberbio Orinoco
El Centro de Bellas Artes Lía Bermúdez, de Maracaibo, anunció la realización de un concurso de cuentos sobre el Río Orinoco, en el marco de la conmemoración del primer siglo de la novela El soberbio Orinoco de Julio Verne y los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón al delta del Orinoco. El proceso de recepción de obras se inicia el próximo 1 de septiembre y concluye el 31 de octubre.

Llevados por el Orinoco


CRONICA
- Negro es el color
- Llevados
por el Orinoco
- El poder terapéutico de las fragancias
SALUD
- Madre célula
SALUD
- Menos hamburguesas
en su plato
PSICOLOGIA
- ¿Qué significa cumplir 80?
COCINA
- Cocinando
con mandarinas
MASCOTAS
- Para tener
una piel sana
CRIMENES
HOROSCOPO
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Llevados por el Orinoco
El cineasta venezolano Alfredo Anzola volverá a surcar la cartelera nacional a partir de este viernes 15 de abril, al timón de una película que espera llevar a puerto seguro. Su nombre: 1888, el extraordinario viaje de la Santa Isabel. Raúl Chacón Soto
Desde 1983, cuando estrenara Anita Camacho, Alfredo Anzola no había vuelto a dirigir un largometraje de ficción. Su firma sólo había aparecido en la obra que le dedicara a la vida de su padre, Edgar J. Anzola, titulada El misterio de los ojos escarlata, allá en el ya lejano 1993. Quienes admiran su filmografía -Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia, Manuel, Coctel de camarones, entre otras tantas-, llevaban tiempo esperando una nueva obra de quien consideran uno de los cineastas que mejor ha retratado el modo de ser del venezolano. Ahora, cuando su más reciente creación está a punto de zarpar, él mismo confiesa que le ha asustado darse cuenta del tiempo transcurrido sin haber reintentado la ficción. “No hay ninguna razón que pueda precisar. Sentía que no era el momento, que no tenía las posibilidades, que quería saltar a otra escala de película...”... y a otra escala ha saltado.
De arriba a abajo:
l Alfredo Anzola tenía más de 20 anos sin dirigir una película de ficción
l El equipo estuvo aislado de la “civilización” durante más de dos meses
l El paisaje venezolano es gran protagonista
l Kristin Pardo debuta
en un rol nada fácil
1888, El extraordinario viaje de la Santa Isabel, es una pieza que, de seguro, desconcertará a quienes conocen el trabajo anterior de Anzola -si bien el público que se acerque con nuevos ojos encontrará sus propias razones para juzgarlo-, pues por primera vez el cineasta se ha atrevido a realizar una producción de época -está ambientada, como lo indica su nombre, a finales del siglo XIX- con personajes que, ¡oh, sorpresa!, ni siquiera son venezolanos. Lo único local acá es el soberbio río Orinoco... que remontado por el trío de protagonistas se convierte en generador de pasiones y en propiciador de grandes descubrimientos, sólo que no justamente los que se esperaban. Ni siquiera la identidad de los caracteres principales ayuda a establecer coincidencias con trabajos anteriores, pues en esta ocasión, a dos grandes personalidades que realmente existieron -el escritor Julio Verne (Marco Villarrubia) y el geógrafo italiano Ermanno Stradelli (Ronnie Nordenflycht)-, se une un joven llamado Juan de Kermor (Kristin Pardo), quien no sólo nunca ha pertenecido al mundo de los vivos, sino que es el propio protagonista de la novela que Verne dedicó al río venezolano: El soberbio Orinoco.
“Yo tenía este guión desde hace mucho tiempo, le había dado muchas vueltas a esto... Por el año 93 tenía los derechos de una obra de Ibsen Martínez que se llama Humboldt y Bonpland taxidermistas, y yo quería hacer eso, pero nunca se hizo. Un día me llamó (el cineasta) Luis Armando Roche para decirme: ‘Alfredo, yo estoy a punto de hacer esa película’... Se acabó la cosa, pero eso se fue transformando en esta historia, y quedé liberado del peso que significa hacer una película histórica real. Entonces hice una de pura fantasía que es esta... que es el mismo tema: el de los viajeros del siglo XIX, que vienen a América a describirla”.
Descartada Humboldt y Bonpland..., Anzola se dio a la tarea de buscar otros viajeros. No tardaría en tropezarse con el conde Ermanno Stradelli, un geógrafo italiano que viajó por el Orinoco y por el Amazonas -y dejó testimonio de sus experiencias por escrito- y quien, incluso, se quedó a vivir en Brasil, donde es recordado con admiración. A Verne ya se lo había encontrado muchas veces cuando de niño y adolescente leía sus novelas -casi siempre regalo del padre-que se convertían en lo más “chévere” para leer. “A mí Verne como personaje siempre me ha fascinado”... pero nunca había leído El soberbio Orinoco, uno de los títulos menos conocidos del autor francés, y se dejó llevar por una obligada curiosidad: “Quería ver qué escribió Verne... y cuando lo vi, dije: pero si esto está ni mandado a hacer... porque el tercer personaje de la película, que es Juan de Kermor, es el protagonista de El soberbio Orinoco -del personaje de la novela sólo queda el hecho de que se trata, en realidad, de una muchacha en busca de su padre, tarea para la que se viste de hombre-. Para mí, Verne se vino a conocer el Orinoco y le pasó esta historia que luego vino a convertirse en su libro. El hecho de que estos tres personajes hayan vivido esta aventura queda en el mundo de la duda, de la investigación. Yo me niego a declarar en sentido contrario”.
Gente ordinaria. Conseguidos los personajes, y armado de una buena historia gracias al talento de Gustavo Michelena y Rafael Arraiz Luca, Alfredo Anzola enfila rumbo al siglo XIX, en un viaje que le depararía grandes descubrimientos. El resultado, como ya se ha dicho, es inusual dentro de su filmografía. “Esta película es muy rara. Es verdad, hay una decisión de hacer una cosa un poco distinta... déjame hacer una cosa con otra gente que yo no conozco, que vivió en otro tiempo. Los personajes ni siquiera son venezolanos... pero en algún momento alguien me dijo, y en eso coincide con lo que yo percibo de mis cosas, que a mí me gustaba hacer películas sobre gente ordinaria, a la que le pasan cosas cotidianas -eso pasa con Anita Camacho, el cura Manuel, el motorizado-, y yo siento que a estos tres les pasa lo mismo. A pesar de que son tipos extraordinarios -Verne busca la inspiración, el otro las fuentes del Orinoco, Juan a su padre-, una vez que se montan en la Santa Isabel y quieren subir por el Orinoco empiezan a vivir cosas de gente muy corriente, les empiezan a pasar cosas que le suceden a cualquiera que se meta en semejante aventura”.
Seguir la corriente hacia el pasado no resultó tan apremiante como se esperaba. Después de todo, liberados desde el principio del lastre que significaba hacer una película histórica, todo terminó por fluir como el agua. Semejante libertad, y la justeza de un guión que permitía la realización sin echar mano a grandes recursos -no había necesidad de reconstruir ciudades o puertos, por ejemplo-, permitía que no se fuera tan exigente a la hora de escoger los instrumentos -algunos son de la época y otros a lo mejor no lo son pero han podido ser- y mucho menos, a la de determinar la manera como se expresan los personajes -todos hablan en un correctísimo español-. “Esa es una cosa que hice distinta a lo que había hecho siempre. Creo haber estado mucho en esa nota de la actuación naturista... que las películas fueran más documentales. No me arrepiento de eso. Pero esta vez hice un experimento distinto, esta película es teatral. Los tipos actúan, y como son unos personajes tan particulares no les iba a poner a hablar con acento francés, porque era ridículo. Pero si hablaban en español tampoco lo iban a hacer como hablamos nosotros... entonces ellos mantuvieron una cierta compostura en el hablar... como todo el mundo está jugando un rol, ellos hablan formalmente... Eso produjo una cosa estupenda, y es que se entiende desde la primera hasta la última letra de la película”.
Pero que no se tome modestia por precariedad de recursos. A la película, asegura Anzola, no le falta nada que hubiese querido realizar. Incluso una de las momentos más bellos del film -cuando el bongo, en plano cerrado, empieza a remontar el río, para después ver abrirse la toma lentamente hasta mostrar toda la grandiosidad del paisaje- terminó por resultar mejor de lo que se esperaba a pesar de que no se pudo conseguir un helicóptero por todo aquello. Tampoco faltan unas impresionantes escenas donde aparece el Autana en todo su esplendor, para las que fue necesario montar un operativo casi comando que mantuvo a todo el equipo en vilo -sólo el personal mínimo y los actores viajaron a orillas del majestuoso tepuy en un viaje de ida y vuelta que les llevó todo un día, pero el esfuerzo bien valió la pena-.
DE IZQUIERDA A DERECHA: KRISTIN PARDO, MARCO VILLARRUBIA, RONNIE NORDENFLYCHT Y ELBA ESCOBAR
Como en toda película de viaje que se precie de serlo, más importante que la travesía física es la transformación interior que sufren los personajes. 1888, el extraordinario viaje de la Santa Isabel no es la excepción. Si bien todos andan en busca de un objetivo trascendente, terminan por realizar otro tipo de descubrimientos en las aguas del amor y la amistad. “La idea misma de viaje es fascinante, porque en el viaje uno se transforma, y estas tres personas se transforman. Hay una frase que dice Gustavo Michelena y que quiero tomar como la frase que describe la película: ‘Es una historia de amor en un mundo de aventura, pero sobre todo es una película sobre la amistad’. Eso es bonito. Es un poco la descripción de la película, pero además esta obra es un viaje por otra cosa obvia. Las grandes obras de Julio Verne lo son: Viaje al centro de la tierra, La vuelta al mundo en 80 días, 20 mil leguas de viaje submarino... todas se inscriben en una serie de sus libros famosos que se llama Los viajes extraordinarios... y por eso la película se llama El extraordinario viaje de la Santa Isabel”.
Lo último de Alfredo Anzola es sin duda diferente, pero como él mismo ha dicho en algún momento de la entrevista, queda al crítico o al espectador descubrir cuáles elementos se repiten, qué unifica su obra... claro está, si después de todo es cierto aquello de que todo autor, a lo largo de su vida, no hace sino una misma película. Usted tiene la última palabra. l

EL MUSEO DE ARTE Contemporáneo Sofía Imber inaugura hoy en la sala 16, a las 11:30 de la mañana, la exposición fotográfica 'Retorno visual al Soberbio Orinoco'

Ramón Lepage, Luis Brito y Henry González recorren el sendero de Julio Verne Vivir el Orinoco en sus imágenes Caracas, domingo 29 de marzo, 1998 
EL MUSEO DE ARTE Contemporáneo Sofía Imber inaugura hoy en la sala 16, a las 11:30 de la mañana, la exposición fotográfica 'Retorno visual al Soberbio Orinoco'
Yasmín Monsalve
El Universal
Caracas.- Sentimientos encontrados surgieron en la travesía realizada por los fotógrafos Ramón Lepage, Luis Brito y Henry González a través del Orinoco. Emoción por la majestuosa belleza y desilusión por las condiciones de vida de sus pobladores, son sólo algunas de las percepciones que se verán en el conjunto de 45 fotografías que forman parte de la exposición 'Retorno visual al Soberbio Orinoco', que se presenta a partir de hoy en el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber.
A la postre, esta experiencia, que surgió como un proyecto para conmemorar los cien años del libro de Julio Verne, 'El Soberbio Orinoco', ha servido para la creación de la Fundación Retorno Visual que se propone reunir a los conocedores de la materia: museólogos, antropólogos e historiadores para elaborar proyectos que recojan la imagen del país en toda su extensión.
Aunque nunca habían trabajado juntos, Lepage, Brito y González decidieron entregar un solo proyecto cuando se enteraron de la conmemoración de los 100 años del libro de Verne. Cuenta el más veterano de los tres, Luis Brito: 'cuando decidimos que lo íbamos a hacer, cada uno compró el libro. Estuvimos 'renguiándolo' por toda Caracas a ver dónde diablos lo conseguíamos'.
Luego de ser aprobado por la Embajada de Francia y la Fundación Julio Verne, vino la búsqueda de financiamiento en diversas empresas nacionales en las que no encontraron apoyo. 'Al final cuando pensábamos que se caía el proyecto, Lafarge Cementos La Vega nos financió la mitad. Sin importarnos que no hubiera ganancia, decidimos realizar este ansiado proyecto que nos llevó por la misma ruta que siguió Verne cuando tomó el ferrocarril de La Guaira que lo trasladó a Soledad, en Ciudad Bolívar, a través de un viaje que él intuyó'.
'Una vez que definimos el itinerario basado en el libro _cuenta Lepage_, hicimos el recorrido en dos partes: una primera que se realizó en carro desde Ciudad Bolívar hasta Puerto Ayacucho, entrando a cada una de las poblaciones que están a lo largo del río, llegábamos a los sitios, tomábamos fotos, salíamos a navegar por los pueblos de alrededor. Así pasaron 18 días. En la segunda parte del viaje lo que hicimos fue navegar desde Puerto Samariapo hasta el Alto Orinoco, el punto más lejano al que llegamos fue el río Ocamo. Fue un viaje en un bongo de 18 metros, donde vivimos durante 16 días. A diario navegábamos a los diferentes sitios, nos bajábamos a tomar fotos. Vivimos el río en todo momento'.
Para Lepage 'cada quien, previo al proyecto tenía una visión bien definida y cada uno buscó lo que deseaba. En mi caso busqué situaciones, lo cotidiano, esa relación del hombre con el río'. Por su parte, Brito buscaba en el río la vida. 'Lo veía en muchas oportunidades como el río-vida, lo asociaba mucho con el Nilo', dice. Mientras que González se orientó hacia el paisaje. 'El río como tal, los tepuyes, ubicar a las personas en ese maravilloso entorno'.
Ver también:

Ver también:- El templo de los augurios