JULES VERNE

JULES VERNE

sábado, 30 de julio de 2011

FRASES

elalephcom elaleph.com

"La imaginación es la voz del atrevimiento." (Henry Miller)

hace 13 horas Favorito Retwittear Responder

jueves, 28 de julio de 2011

El cañon de Julio Verne

El cañon de Julio Verne


Nota de 1997 ha sido leida 1463 veces.
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Esta nota se tomó de la revista de Enero de 1997

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El cañon de Julio Verne

Un ambicioso plan para cambiar la manera en que se lanzan los satélites cumplirá el sueño del escritor de ciencia ficción.

Clic en cada página para ver más grande y claro

http://www.mimecanicapopular.com/vergral.php?n=845

Imágenes y caricaturas

martes, 26 de julio de 2011

Los grandes retratos de Nadar

26/06/2007

Muestras

Los grandes retratos de Nadar

El Centro Cultural Borges inauguró una muestra con 60 piezas del gran fotógrafo francés del siglo XIX, quien retrató a figuras de su país como Víctor Hugo, Baudelaire, Julio Verne, y Alejandro Dumas, entre otros.

Julio Verne, Charles Baudelaire, Edouard Manet, Alexandre Dumas, Eugène Delacroix y Sara Bernhardt tuvieron al menos dos cosas en común. La primera es que ellos fueron algunas de las principales figuras intelectuales, literarias y artísticas del Segundo Imperio en la Francia del siglo XIX bajo el reinado de Napoleón III. La otra es que todas se dejaron capturar por la pionera lente de Félix Nadar.

Este pionero fotógrafo que vivió entre 1820 y 1910, realizó los retratos más vívidos de las más destacadas luminarias de su época, que llegan ahora a Buenos Aires a través de una muestra que se exhibe hasta el 18 de agosto en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín, Buenos Aires)

“Los grandes retratos de Nadar” es auspiciada por la Embajada de Francia, está organizada por el Museo Jeu de Paume con la colaboración de la delegación de Artes Plásticas y la Dirección de Arquitectura y Patrimonio de Francia.

Los sesenta retratos que se exhiben son testimonio documental de gran relevancia sobre aquellos personajes retratados Nadar.

Gaspard Félix Tournachon (Lyon 1820-París 1910) tomó el seudónimo de Nadar a la edad de 20 años. Estudió medicina en su ciudad natal y a partir de 1842, se trasladó a París, ganándose la vida como periodista y caricaturista; escribió crónicas, folletines y romances.

En 1854 Nadar instaló su estudio de fotografía en el Nª 113 de la calle Saint Lazare y posteriormente, hacia 1860 trasladó su estudio en el Boulevard de los Capuchinos, un espacio más grande, frecuentado por la élite intelectual a la cual retrató.

Derivado en su profunda capacidad de observación desarrollada en su faceta de caricaturista, Nadar cultivó profusamente el retrato, realizado siempre sobre fondos oscuros o negros, en todo momento se negó colorear los retratos, así como a practicar cualquier tipo de retoque.

Fue también el precursor de a la fotografía aérea, realizando su primera fotografía en 1958 a bordo del globo aerostático “El Gigante” que se mandó a construir en la ciudad de Petit Bicetre. En 1865 descendió a fotografiar los desagües y catacumbas, cuyas tomas realizó con luz artificial y a partir de 1868 comenzó la serie de vistas aéreas del barrio de la Etoile, tomadas sobre una placa al colodión de gran formato.

En 1895 cede su estudio a su hijo Paul. Nadar falleció en Paris el 21 de marzo de 1910, dejando tras de si una enorme producción fotográfica.

La muestra permanece abierta al público hasta el 15 de agosto en la sede del Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín, Buenos Aires).

Más información
http://www.ccborges.org.ar/
http://cms.iafe.uba.ar/gangui/difusion/concurso/11/


Concurso Literario Juvenil

"La Ciencia en los Cuentos, 2011"

El Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Asociación Civil Ciencia Hoy, con el auspicio del Programa de Promoción de la Lectura del Ministerio de Educación de la Argentina, el Centro de Formación e Investigación en Enseñanza de las Ciencias (CEFIEC/FCEyN-UBA) y el Área de Ciencias del Centro Cultural Borges, convocan a un concurso de cuentos cortos sobre temas científicos, con el objetivo de promover el interés de los jóvenes por la ciencia y por la literatura.

MOTIVACIÓN

Los años de la juventud son aquellos en los que la imaginación despliega sus alas con mayor fuerza. En general, en la escuela secundaria, los jóvenes cuentan con una importante dosis de curiosidad -a veces no completamente satisfecha- en temas de ciencia. Sus conocimientos en literatura son ejercitados y puestos a prueba quizás con mayor frecuencia que los científicos. La ciencia enseñada -o descubierta en el mejor de los casos- pocas veces es transmitida entre los alumnos con placer estético y sin aridez.

Pero la ciencia también puede ser contada, y contada bien, con palabras elegantes y atractivas. Este concurso pretende motivar a los jóvenes para que investiguen algún aspecto de la ciencia que los fascine, para que desarrollen una idea, usen su imaginación, y expresen el resultado de sus meditaciones con palabras cuidadas en una obra que sea a la vez rigurosa como documento científico y literariamente atractiva.

El presente concurso convoca a todos los jóvenes de nacionalidad argentina o residentes en la Argentina a presentar un cuento corto sobre un tema científico de su elección. No se trata de un artículo de divulgación científica. No se trata tampoco solo de una narración de ciencia ficción. Se trata de usar la imaginación, de ser claro y conciso; se trata de disfrutar de la escritura, de mostrar dominio de la ciencia que se describe, y de ser original. No hay temas mejores que otros. Todos son importantes. La diferencia la harán las palabras que cada uno emplee para contar lo que ha elegido contar.

BASES DEL CONCURSO

PARTICIPANTES

Los autores deberán tener entre 16 y 18 años al cierre de la convocatoria y ser de nacionalidad argentina o bien extranjeros residentes en la Argentina. En ambos casos, se deberá presentar certificado que muestre el lugar de residencia, y deberán acompañar una autorización expresa de sus padres, tutores o representantes legales, para participar en el concurso.

TRABAJOS

Sólo se podrá presentar un (1) cuento por autor.

Los cuentos deberán ser originales e inéditos. No se aceptarán obras ya premiadas en otros concursos.

Sólo se aceptarán trabajos enmarcados en la temática propuesta.

FORMATO, LUGAR Y PLAZO DE PRESENTACIÓN DE LOS TRABAJOS

El plazo de presentación de las obras se cerrará irrevocablemente el día 30 de septiembre de 2011. Después de esta fecha ningún trabajo será aceptado. Se tomará en cuenta la fecha del matasellos postal.

Los envíos se harán bajo la responsabilidad del participante. No se aceptarán envíos hechos por correo electrónico.

Los trabajos deberán enviarse por correo postal a:

Concurso Literario Juvenil: "La Ciencia en los Cuentos, 2011"

Asociación Civil Ciencia Hoy


Av. Corrientes 2835, 5º "A", Cuerpo "A"

C1193AAA Ciudad de Buenos Aires, Argentina

(También podrán entregarse personalmente en la misma dirección, de lunes a viernes en el horario de 10 a 18 hs.)

Deberá presentarse un sobre conteniendo:

· Seis (6) copias del cuento. En la primera página figurará claramente el título de la obra y el seudónimo elegido por el autor. El cuento en idioma castellano tendrá un máximo de seis (6) carillas escritas en papel A4 a doble espacio, con un máximo de veintisiete (27) líneas cada página. El tipo de fuente a usar es Times New Roman, el tamaño de la letra 11pt, y se deberá dejar 2 cm de margen sobre los cuatro márgenes de la página.

· Un sobre cerrado incluyendo, en su exterior, el título de la obra y el seudónimo del autor, y en su interior: 1) una fotocopia del documento de identidad, 2) la autorización de los representantes legales y 3) una hoja donde se deberán consignar los siguientes datos: título de la obra, seudónimo elegido, nombre y apellido del autor, fecha de nacimiento, nacionalidad, tipo y Nº de documento, domicilio de residencia, teléfono y, en caso de poseer una, dirección de correo electrónico. PREMIOS

Se seleccionarán los tres (3) mejores cuentos. El premio consistirá en la publicación en forma de libro de estos trabajos, junto a los cuentos de otros siete (7) participantes, quienes recibirán menciones especiales. Se entregará además una suscripción anual gratuita a la revista "Ciencia Hoy" a cada uno de los autores de los tres (3) cuentos ganadores. El volumen se editará después de finalizado el concurso. Oficiarán de coordinadores del libro y del presente concurso la Sra. Viviana Bianchi (docente), y el Sr. Alejandro Gangui (investigador del IAFE/CONICET).

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, en convenio con la editorial que considere apropiada, se hará cargo de la edición de los diez (10) cuentos premiados en un único volumen tal cual lo expresa el párrafo precedente. Con tal motivo y, a fin de cumplir con los requisitos legales respecto de la publicación del volumen previamente mencionado, los autores de los 10 cuentos premiados, por intermedio de sus padres, tutores o representantes legales, deberán suscribir separadamente con dicha editorial un contrato de edición de sus cuentos.

Se entregarán seis (6) ejemplares a cada uno de los diez autores, entendiéndose que sus derechos para la edición quedan cubiertos con la publicación.

Los coordinadores del concurso se reservan el derecho de dar título al libro.

La resolución se hará pública en los periódicos de edición nacional, así como también en los sitios web del Instituto de Astronomía y Física del Espacio y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

En ningún caso se devolverán los ejemplares presentados ni se mantendrá correspondencia al respecto, dado el carácter anónimo del premio. Todas las obras no premiadas serán destruidas.

Los ganadores serán premiados en una ceremonia pública que se llevará a cabo en el Centro Cultural Borges de la Ciudad de Buenos Aires, u otro lugar que en lo sucesivo pueda ser designado por los organizadores, durante la "Conferencia de Navidad del Centro Cultural Borges" el día 22 de diciembre de 2011.

Los ganadores deberán retirar su premio personalmente en dicho acto, o delegar en alguna persona que lo retire en su nombre, facultándolo por escrito a tal efecto. La organización no asume ningún tipo de compromiso de eventuales gastos de traslado, manutención o viáticos para la concurrencia de los premiados a la ceremonia de entrega de los premios.

JURADO

El jurado estará compuesto por los siguientes expertos: Lic. Mariano Ducros, Profesor de literatura, Universidad de Palermo, ex Director del Departamento de Extensión Cultural del Centro Cultural Borges, Dr. Daniel Salomón, Investigador Independiente del CONICET, primer premio en los concursos literarios Julio Cortázar, Eduardo Bocco y Atilio Betti y Dra. Ana María Vara, Profesora de la Escuela de Humanidades, UNSAM, Diploma al Mérito 1997 de la Fundación Konex .

El jurado valorará los proyectos con el criterio expuesto en la Motivación.

La decisión del jurado será inapelable una vez fallado el concurso.

El premio podrá ser declarado total o parcialmente desierto.

El concurso se fallará el día sábado 10 de diciembre de 2011.

Los ganadores serán notificados por telegrama colacionado o carta documento al domicilio que hayan consignado.

domingo, 24 de julio de 2011

EFEMÉRIDES

23 de Julio de 1958  El Nautilus, primer submarino nuclear estadounidense , sale de Honolulu (isla Hawai) para realizar un viaje de 3500 kms a través de del Polo Norte hasta el Atlántico.

Tomado del Diario EL Universal de Caracas

jueves, 21 de julio de 2011

DOODLE SOBRE EL NATALICIO DE JULES VERNE

Feb 08, 2011 Jules Verne's 183rd Birthday - HD - (Global)




Jules Verne's 183rd Birthday
 
Aunque ya se había publicado, este está mas claro

Compostela de ciencia ficción

REPORTAJE

Compostela de ciencia ficción

Un encuentro recrea cómo sería un Santiago imaginado por Julio Verne

DIANA MANDIÁ - Santiago - 04/05/2011

Vota Resultado 17 votos . .Una Compostela "rodeada de una vasta extensión de terreno verde dedicado al cultivo agrícola o silvícola" y comunicado con el centro mediante "un sistema radial de canales de porte acristalado": de esta manera aparece retratado Santiago en L'extraordinaire ville des étoiles, el relato de un científico francés, Antoine Saint-George, que peregrina a la ciudad para reflexionar sobre su vida. El cuento, acompañado de ilustraciones sobre este moderno sistema de transporte, está firmado en 1900 por el escritor Julio Verne, aunque en realidad sea solo la pieza necesaria -y apócrifa- para justificar una ucronía, un artificio que el próximo viernes convertirá Santiago en el escenario de lo que nunca sucedió. Detrás de la propuesta está el colectivo Sentinel Wardrobe, formado por tres amigos que se conocieron por Internet, autores del relato. Vecinos vestidos a la moda del cambio de siglo, un baile de gala, un pase de cortos de ciencia ficción o exhibiciones de esgrima en distintos puntos de la ciudad permitirán el viaje a la Compostela que Verne no imaginó para 2011, pero que pudo imaginar. En eso se basa la ucronía, en una reconstrucción de lo imposible o, por lo menos, de lo no probado. Los preparativos se exponen en la Casa das Asociacións de Cornes, en Santiago, hasta el próximo viernes.

miércoles, 20 de julio de 2011

http://elclubdelpersonajemisterioso.blogspot.com/2011_02_01_archive.html

LAS PRIMERAS FANTASÍAS

La conquista del cosmos

Las primeras fantasías

No es infrecuente que, de un modo u otro, los héroes de los grandes mitos humanos tengan la facultad de volar.

Vuela Mercurio, trayendo mensajes a los dioses; vuela Pegaso; vuela Alborac, la yegua de Mahoma, vuela la alfombra mágica de las leyendas de las 1001 noches.

En todos estos vuelos, la capacidad de volar proviene de un factor mágico o directamente divino. En el primer relato en el que la capacidad de volar pretende ser adquirida mediante el uso de la tecnología, el Sol derrite la cera con la que Ícaro había confeccionado unas alas que le permitieron escapar del laberinto y del castigo del rey Minos, protagonizando el primer picado/salto sin paracaídas jamás relatado. Ciertamente, la tecnología de la época y la de muchos siglos en adelante, carecía de la más mínima posibilidad de construir un artefacto volador.

Ya en pleno Renacimiento, Ariosto (en Orlando furioso) hace llegar a su héroe Astolfo hasta la Luna en un carro gobernado por San Juan Evangelista en el papel de Collins. Casi simultáneamente, Kepler escribía "El sueño", una obra en la que imagina cómo serían los cielos vistos desde la Luna, posibilidad que todavía tardaría más de tres siglos en ponerse al alcance del ser humano. Por su parte, Godwin escribe un cuento en el que imagina un viajes hasta la Luna en un carro tirado por gansos salvajes y describe por primera vez lo que podría ser la situación de ingravidez en el trayecto entre ambos planetas. Cyrano de Bergerac describe en su novela "L´autre monde" un carro impulsado por cohetes. Cada vez es más frecuente encontrar relatos fantásticos en los que aparece, de una u otra forma, la posibilidad de viajar fuera de nuestro planeta o, un elemento inquietante más, la posibilidad de ser visitados por seres de otros mundos.



A partir de la segunda mitad del s. XIX se va a producir la aparición definitiva del género de la ciencia ficción de manos del quien es considerado su padre: Julio Verne. Y se le puede considerar como padre de la ciencia ficción porque, en vez del visionario de imaginación desbordante que algunos creían ver, la investigación de su obra ha demostrado que, además de su genio literario, tenía una considerable base científico-técnica y que leía constantemente publicaciones científicas de donde, mutatis mutandi, obtenía la información para elaborar las máquinas y artefactos que permitirían a sus protagonistas llegar a la Luna o al mismísimo centro de la Tierra tras surcar 20000 leguas de viaje submarino. Tal vez por el hecho de aplicar los conocimientos técnicos de su época a sucesos del futuro, sus novelas están llenas de errores flagrantes. Hoy día, a nadie un poco versado en la técnica se le escapa que pretender alcanzar la luna mediante un obús es tarea imposible: para alcanzar la velocidad de escape, el proyectil alcanzaría dentro del tubo una velocidad tal que prácticamente lo derretiría; y eso sin contar con que la brutal aceleración padecida por los tripulantes les dejaría reducidos a una masa sanguinolenta en el fondo de la cápsula/espoleta.

En esta época se producen hechos como el descubrimiento de los "canales" de Marte que van a dar lugar a la aparición de una nueva saga de novelas protagonizadas por malignos seres verdes venidos del espacio para conquistar la Tierra (maldad que no desaparecería hasta el E.T. de Spielberg). A partir de entonces, todo vale: la cavorita, un misterioso mineral antigravitatorio que permite los viajes interestelares; una guerra entre habitantes de dos mundos, uno en decadencia, Marte, y otro en plena efervescencia, la Tierra...

Todos estos relatos fantásticos empezaron a abrir la mente de los hombres y de los científicos en el sentido de que, de una forma u otra, el camino hacia el espacio exterior podía ser recorrido. La idea ya estaba concebida, ahora faltaban los medios.
http://www.librodearena.com/post/ilusiones/24439/3116

La llegada del hombre a la Luna

La llegada del hombre a la Luna


El 20 de julio de 1969, el comandante de la misión Apollo 11, Neil Armstrong, bajó del módulo lunar "Águila", transformándose en el primer hombre en pisar la Luna. El objetivo principal de la misión fue recoger muestras de la superficie selenita y dejar equipos experimentales que funcionaran después que los astronautas regresaran a la Tierra.

Índice de Temas:
1.Se inicia la aventura

2.Neil Armstrong (1930- )

3.Edwin Eugene Aldrin (1930- )

4.Michael Collins (1930- )

5.Chile y el alunizaje

6.El diario La Tercera tituló: "Se cumplió el sueño de Julio Verne. El hombre pisó la Luna"

El diario La Tercera tituló: "Se cumplió el sueño de Julio Verne. El hombre pisó la Luna"

Cuando el hombre llegó a la Luna el 21 de julio de 1969 en nuestro país eran las 22 horas con 56 minutos. La portada de La Tercera decía "Se cumplió el sueño de Julio Verne. El hombre pisó la Luna". En su página editorial el famoso periodista Tito Mundt escribió la columna que a continuación reproducimos...

"Ya hay 27.000 personas listas para partir hacia la Luna apenas se fije el itinerario y tengamos las audaces máquinas capaces de surcar los cielos y llegar al mar de la Tranquilidad con la misma puntualidad matemática que los aviones salen de Pudahuel y llegan a Nueva York. Está perfectamente montada la oficina, existen los capitales, han aparecido los llamativos avisos en los diarios de todo el globo y falta sólo que den la voz de partida.

Y lo genial es que entre los 27.000 viajeros que hacen cola en los cinco contientes ya hay 25 chilenos que se han presentado para formar aprte de los primeros turistas espaciales que llegarán hasta los volcanes apagados, el suelo gredoso y los conos fantasmales que decoran el rostro de la que ha sido a través de los siglos la amante y confidente de los enamorados y poetas de todo el mundo.

No nos extraña en lo más mínimo. Siempre los chilenos hemos sido “pat’e perros”, viajeros impenitentes y protagonistas de las hazañas más audaces y temerarias. Llevamos el instinto de la partida sin lágrimas y el retorno sin falso orgullo metido en la piel y nadando entre los glóbulos rojos y blancos. Chilenos hubo entre los solados españoles que peleaban contra Napoleón, en la península ibérica; juntos a Joaquín Murieta; en la guerra de los boers; en la construcción del canal de Suez y el de Panamá; en la contienda del 79, cerca de las águilas prusianas y de los kepis rojos de Napoleón II; en la Primera Guerra Mundial, en la guerra civil española entre los compañeros de De Gaulle en Londres, en Indochina, en Vietnam, en Corea, en medio de los galopes de Zapata y Pancho Villa, durante los días de sangre de la revolución mexicana; en Cuba, juntos a Fidel castro, y hay actualmente más de algún muchacho nuestro que cuenta entre dos copas su actuación personal junto a las tropas de Mao en los días de la célebre “Larga Marcha”.

Por eso, que haya 25 chilenos (seguramente la mayoría sin la fabulosa cantidad de dólares que debe costar ser viajero rumbo a la Luna), no me llama la atención.

Es la sangre y la tradición la que tira. Son los abuelos que marcaron el camino. Son los borrosos antepasados los que indicaron la ruta.

Antes era sólo la Tierra, pero nuestro modesto planeta está tan visto y recorrido en todo sentido, carece de tal manera de interés, que hay que montar a bordo de un cohete para reportear ahora la desconocida personalidad de ese yate iluminado que vaga por los cielos y que se llama la Luna.

Y yo mismo, si logro juntar los milagrosos dolarcillos, haré cola para agregar un girón más a mi vasta colección de recuerdos que hasta la fecha son humildemente terráqueos…”.

Hoy, a veinte años de esta crónica, está de más decir que ninguno de los chilenos que según nos contaba Mundt, estaban inscritos para realizar un viaje a la Luna, realizó su sueño, como tampoco lo logró ninguno de los otros potenciales pasajeros extranjeros. De haberlo hecho probablemente habrían tenido que seguir el correcto procedimiento seguido por el, en aquel entonces, Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon y haber solicitado, también ellos, a nuestro compatriota Genaro Gajardo Vera, oriundo de Traiguén legítimo propietario de la Luna desde 1953, autorización para desembarcar en su propiedad.

Los dos viajes tripulados a la Luna

Tecnología » Internacional


Los dos viajes tripulados a la Luna



Uno, la increíble coincidencia de la ficción de 1865 de Julio Verne y, dos, el trabajoso viaje de los tres astronautas del Apollo 11 a la Luna en el año 1969, donde concurren variedad de hechos similares. ¿Es una copia fiel o una coincidencia?

Por Patricio Borlone8,165 Lecturas22 de Septiembre, 2007 08:09

15 Comentarios El 20 de julio de 2007 se cumplieron 38 años de la misión espacial de la NASA, aquella que llevó a tres astronautas al satélite terrestre. La misión Apolo 11 cumplió el cometido con éxito al dejar una pequeña huella humana en la Luna, en el lugar llamado Mar de la Tranquilidad. La misión demostró la factibilidad de viajar con seguridad hasta ese satélite terrestre después de muchos años de estudios, cálculos y proyecciones matemáticas, aunque existe una gran cantidad de contrarios a la idea de que ese viaje se realizó.

La llegada a la Luna sucede el año 1969, pero ¿se podría creer que 101 años antes, se realizó imaginariamente el mismo viaje a través del espacio, casi en las mismas condiciones y con un resultado equivalente?

En el año 1828, nace en Nantes, Francia, el famoso escritor Julio Verne. A sus 38 años de edad, ya se encuentra asentado como un autor visionario; el vigoroso éxito de su novela “De la Tierra a la Luna”, tiene al pueblo francés envuelto en la locura de un verdadero best seller, como se le llamaría hoy.

Es la sensación literaria del momento en Europa. El relato acucioso y exacto cuenta el viaje de tres hombres –hoy llamados astronautas- desde un punto específico en el planeta, hasta llegar a la Luna. Tras una breve estadía allí, los tres viajeros vuelven a la Tierra en condiciones óptimas, amarizando en un lugar predeterminado del océano Pacífico.



En otras palabras... ¿La misión de la NASA fue una copia casi fiel de la fantástica historia creada por la genial ficción e ingenio de Julio Verne? ¿O fue una historia recreada? Se debe recordar que el Pacífico tiene alrededor de 170 millones de kilómetros cuadrados y el final del viaje de la NASA, el sitio donde amarizaron los tres astronautas, sólo tuvo una diferencia de 4 kilómetros con el lugar donde amariza la nave de la novela de Julio Verne.

En su tiempo, el escritor “habló de cohetes espaciales, submarinos, helicópteros, aire acondicionado, misiles dirigidos e imágenes en movimiento, mucho antes de que aparecieran aquellos inventos. Entre sus libros más populares figuran “Viaje al centro de la Tierra” (1865), “Veinte mil leguas de viaje submarino” (1870), “La vuelta al mundo en 80 días” (1873) y “La isla misteriosa” (1874).



He aquí un breve trozo extraído del relato de la partida del cohete, que realiza el adelantado escritor Verne:

“Una detonación espantosa, inaudita, sobrehumana, de la que no hay estruendo alguno que pueda dar la más débil idea, ni los estallidos del rayo, ni el estrépito de las erupciones, se produjo instantáneamente. Un haz inmenso de fuego salió de las entrañas de la Tierra, como de un cráter. El suelo se levantó y apenas hubo uno que otro espectador que pudiera entrever un instante el proyectil hendiendo victoriosamente el aire en medio de inflamados vapores...”

Al leer estas, líneas escritas en 1864, da la sensación de observar un normal despegue de algunas de las naves desde Cabo Kennedy, en La Florida, Estados Unidos. ¿Qué sabía el hombre en esa época, de viajes al espacio exterior? ¿Con qué conocimientos, Julio Verne, realiza cálculos tan sorprendentes? ¿Por qué eligió ese lugar en La Florida, para iniciar un viaje a la Luna? Son difíciles las respuestas.

Desde esa época -1864- el erudito novelista ha pasado a encabezar la historia de la literatura de ficción o adelantamiento, debido a su calidad de visionario científico. Los análisis de la novela de “De la Tierra a la Luna”, dan como resultado puntual y curioso, una cantidad de increíbles coincidencias relativas al viaje de la NASA, Misión a la Luna, en 1969. No existe intención de restar valor a los logros alcanzados por la NASA en cada una de sus misiones al espacio, sino sólo realizar una suerte de comparación entre los dos sorprendentes viajes:

El viaje de la NASA en 1969

Concibió una Misión a la Luna

Lanzamiento se inicia en Cabo Kennedy (cercano 100 Km del

Lugar concebido por Julio Verne)

Tres astronautas dentro del Apolo 11.

Apolo 11 con forma de cono.

Longitud de la nave NASA: 3.65 metros

Peso total de la nave que aluniza: 5.621 kilogramos.

Velocidad Alcanzada: 38.720 kilómetros por hora.

Tiempo de viaje hasta el alunizaje: 97 horas.

Descenso en la Luna en el Mar de la Tranquilidad

NASA consideró la pérdida de la gravedad.

El Apolo 11 amarizó a sólo 4 kilómetros del lugar de Verne

Julio Verne en “De la Tierra a la Luna” 1865

Concibió que era factible una viaje a la Luna

El lanzamiento se inicia desde Tampa, Florida, EE.UU.

Tres hombres dentro de la cápsula metálica.

La nave tenía forma de cono

Longitud de la nave: 3.65 metros.

Peso total de la nave de Verne que aluniza: 5.345 kilogramos.

Velocidad alcanzada: 40.000 kilómetros por hora.

Tiempo de viaje hasta alunizaje: 83 horas.

Descenso en la luna a 100 Km hasta el Mar de la Tranquilidad

Verne consideró en todo momento la pérdida de la gravedad.

La vuelta a la Tierra fue en un amarizaje de la cápsula.

¿Son estas coincidencias válidas?

El hombre a través del tiempo, ha sentido la necesidad de contar, ya sean hechos acaecidos o historias creadas por la imaginación, para que otros sepan de esos sucesos o simplemente los recreen y los hagan reales, si se piensa que es factible construirlos. Son muchas las fantasías y ficción creadas por Julio Verne que se han llegado a recrear en este tiempo.

No hay duda alguna que este visionario escritor se adelantó fantásticamente al futuro. El genial Julio Verne anticipó innumerables hechos y descubrimientos científicos, algunos de ellos, hasta con cien años de anticipación. Su instrumento preferido fue la ciencia, que él se encargó de divulgar con adelantamientos precisos. Verne se acercó demasiado a la realidad futura en sus escritos. ¿Existe, realmente la casualidad? ¿Quién inculcó en la mente de Julio Verne tamañas coincidencias en esa época?

Como diría Blaise Cendrars, escritor suizo-francés que escribió “El Hombre Fulminado”: “¿Mentira? ¿Verdad? Nunca he dicho la verdad. Pero nunca te he contado una mentira más real”.

Julio Verne ¿Científico o Visionario?

Miércoles, 20 Julio 2011 I Julio Verne ¿Científico o Visionario? 12345(3 votos) Pilar Fernández Rodríguez

31 mar 2006 actualizado 00:22 CET



Julio VerneJulio Verne, el mago de la narración fantástico-científica, ha sido definido como visionario, místico, profeta o genio. El autor de “Veinte Mil leguas de viajes submarinos” es para muchos, a estas alturas del siglo XXI, un desconocido ¿Quién fue en realidad? ¿Qué le inspiró? ¿Realmente tenía dotes para la profecía y para adelantarse a los descubrimientos posteriores? A todas estas cuestiones trataremos de contestar a continuación.



Julio Verne nació en la localidad francesa de Nantes el 8 de febrero de 1828 y falleció en Amiens el 24 de marzo de 1905. Aunque desde pequeño ya mostró un gran entusiasmo por la escritura, su primera obra de éxito no aparece publicada hasta que no cumple los 35 años de edad. Fue un escritor prolífico, ya que editó más de 80 novelas. Según datos de la UNESCO, es el segundo autor más traducido del mundo y sus obras han sido vertidas a 112 idiomas.



Nació en el seno de una familia burguesa y conservadora. Su padre, Pierre Verne, abogado e hijo de juez, de conducta muy estricta, jamás pudo imaginar que en su descendencia habría lugar para un bohemio narrador de historias increíbles. De hecho, ya antes del nacimiento del futuro escritor, anunció al resto de su familia que su hijo sería abogado.



Los planes del padre iban encaminados hacia un destino muy concreto, mientras que los del hijo, inquieto y creativo, se dirigían hacia otro bien distinto. En su niñez, Julio Verne destacó por su carácter rebelde y nervioso. Según se cuenta, muy pronto se le adivinó amante de las aventuras. Ansiaba conocer cosas nuevas, descubrir paisajes lejanos y, sobre todo, viajar.



El padre del futuro creador del género literario de la ciencia ficción, quiso moldear a su hijo bajo los rectos principios que, en su opinión, sustentaban a todo ciudadano de pro y, por ello, le facilitó los estudios precisos y una carrera a medida. Verne, sin embargo, lejos de querer seguir los dictados que marcaba su progenitor, deseaba, por encima de todo, conocer el mundo.



El novelista vivió su primera gran aventura a los once años, cuando decidió enrolarse en un barco con destino a La India. Harto de soportar la presión familiar, el pequeño Julio se dirigió al puerto con la intención de fugarse. Su padre le detuvo en el mismo barco. Fue el fin de su aventura y un terrible castigo: sería azotado en público y encerrado a pan y agua.



Sus penalidades, sin embargo, no acabaron aquí, ya que Pierre Verne le hizo jurar que reprimiría sus anhelos de viajar y que, llegado el caso, sólo utilizaría su imaginación para surcar los mares. Julio cumplió su promesa, hecho que no ha impedido que hasta hoy día siga navegando en las sucesivas reediciones que se han hecho de sus novelas en todo el mundo.



El padre de Julio Verne creyó que con aquel desenlace podría dar el problema por concluido. Nada más lejos de la realidad. Todavía faltaban algunos años para que nuestro autor se dedicara a escribir, pero ya por aquel entonces el futuro del joven Verne parecía estar bastante claro. A los 17 años comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo de la literatura escribiendo una tragedia en verso.



Tres años después, obedeciendo a su padre, se trasladó a París para estudiar derecho. En la capital francesa comenzó a trabar amistad y a compartir inquietudes con otros muchachos de la época. Aunque no abandonó sus estudios, siempre mantuvo la pluma al alcance de su mano. Escribió con Alejandro Dumas Hijo y se fue abriendo paso en la composición de dramas teatrales.



Finalizó sus estudios de abogacía, pero la literatura siguió ejerciendo sobre él una atracción irresistible. Finalmente, acabó por enfrentarse a su padre y le comunicó que no deseaba emplearse en su bufete. Había decidido que sólo seguiría el camino de las letras. Su progenitor optó por retirarle todas las asignaciones económicas y Verne tuvo que pasar momentos muy duros. Malvivió colaborando en revistas y escribiendo operetas y dramas durante un tiempo.



Verne buscó un hueco en el mundo de la literatura, hasta que un día vio la luz: escribiría, sí, pero sobre la ciencia, basándose en ella. La empresa no le resultaría nada fácil puesto que carecía de los conocimientos necesarios. Lejos de caer en el desánimo, nuestro autor decidió emplearse a fondo para alcanzar sus objetivos.



En la Biblioteca Nacional de París se empapó de química, botánica, geología, mineralogía, geografía, oceanografía, astronomía, matemáticas, física y mecánica, entre otras disciplinas. Poco a poco, fue penetrando en los círculos más ilustrados de la época y contactó con exploradores, viajeros, periodistas y científicos. El caldo de cultivo para su obra ya estaba a punto. Poco después, en 1863, apareció su primera gran obra ”Cinco Semanas en Globo”, desde ese momento, su fama sólo hizo que crecer.



Sus obras y “París en el siglo XX”







NOvela de Julio Verne Un viaje a la LunaEntre sus novelas más famosas destacan: “Viaje al centro de la Tierra”, “De la Tierra a la Luna”, “”La Vuelta al mundo en ochenta días”, “Miguel Strogoff”, “Veinte mil leguas de viajes submarinos” o “Los Hijos del Capitán Grant”. La vasta literatura de Julio Verne incluye, sin embargo, algunos libros menos conocidos como, por ejemplo una de sus primeras obras, “París en el Siglo XX”, una novela futurista que describe avances que hoy en día hemos logrado alcanzar.



Hasta sus editores se sorprendieron de la capacidad creativa de Verne para atribuir al futuro inventos que hoy se han hecho realidad. El libro sobre el París del siglo XX fue una de sus primeras novelas y en ella se cuenta, por ejemplo, que las calles de la capital francesa se iluminaban, pero no con las lámparas de gas propias de la época, sino con fuertes focos de electricidad. Dicho de otro modo, se adelantó al uso masivo de las farolas.



Para Verne en la ciudad de la luz existían unos pequeños trenes que viajaban bajo la tierra ¿Quién no conoce hoy el metro? Yendo más lejos todavía, Verne aseguró que en la ciudad se levantaría una gran torre metálica. Sobra decir que, por aquel entonces, la Torre Eiffel ni siquiera estaba proyectada.



El proceso creativo del genio
Viaje al fondeo del MarCabe preguntarse ¿Mantuvo Verde contactos con sociedades secretas de la época? ¿Se relacionó con grupos de poder científico? ¿Era un visionario, un profeta o un iluminado? Éstas y otras muchas preguntas surgen de inmediato al hablar del prolífico escritor.

La Inspiración por sustancias alucinógenas: En más de una ocasión han aparecido teorías acerca de las sustancias psicoactivas o alucinógenas que, supuestamente, Verne ingirió con el fin de tomar perspectiva de la realidad y poder viajar a mundos virtuales. Hay quien asegura que sus descompensaciones metabólicas, ya que padecía diabetes, le habrían facilitado el acceso a dosis adicionales de drogas endógenas que incentivaron su creatividad y que le proporcionaron dones de videncia, tal y como les sucede a algunos chamanes. Es posible, pero sin su vasta base de conocimientos científicos, le habría resultado imposible escribir algunas de sus creaciones.

La utilización de los sueños: el mundo del escritor no era onírico, aunque en relatos como “Viaje al centro de la tierra” recurrió a ciertos güiños que nos conducen a pensar que Verne creía en la existencia de un mundo más allá del nuestro. En este sentido es preciso señalar que no fue el causante de la teoría de los intraterrestres o pobladores del interior de la tierra. Algunos defensores de la teoría de “los sueños reveladores” aseguran que Verne era capaz de dominar sus vivencias oníricas e incluso de obtener revelaciones proféticas a través de sus sueños, que acabarían, con el paso del tiempo, plasmándose en la realidad.

¿Pudo contactar con seres del Más Allá? Nos referimos a Extraterrestres o a seres de ultratumba. Nunca se ha demostrado que Julio Verne hubiera sido abducido por seres de otro mundo, aunque la publicación de relatos en los que aludió a ingenios voladores o a la aparición de alguno de ellos en lugares y fechas similares a las que él citó, han servido como hipótesis de trabajo para quienes sustentas que el novelista extrajo parte de sus conocimientos de seres de otros mundos. Éstos le habrían podido anticipar hechos que estaban todavía por suceder. Una teoría muy curiosa es la que defiende que Verne contactó con “crononautas” o seres que viajaban en el tiempo y que le suministraron información de lo que pasaría en el futuro.


¿Tenía nuestro autor en don de la profecía? En lo científico, sí. No cabe duda de que visualizó y describió helicópteros, bombas de fragmentación, submarinos, cohetes espaciales, misiles e incluso algo tan doméstico como el aire acondicionado ¿Videncia o visión de futuro? Posiblemente, simple conocimiento. Verne se pasó años estudiando en las bibliotecas parisinas. Leyó todo tipo de trabajos científicos. Sabemos que sus obras rebosan documentación. De pequeño, se le prohibió viajar y vivir aventuras en el mundo real, pero se las arregló para fraguarlas en su imaginación, utilizando los conocimientos que adquirió mediante la lectura y el estudio. Su erudición pudo ser la causa de sus sorprendentes premoniciones.



Sorprendentes coincidencias entre Julio Verne y la NASA

Lanzamiento de un cohete al EspacioEn el caso del viaje del ser humano a la luna, Verne lo describió bastantes años antes de que sucediese en la realidad en su curioso libro “De la Tierra a la Luna”. Es muy interesante constatar las numerosas coincidencias entre el hecho literario y el suceso real que dirigió la NASA 113 años después.

La Nave: En la novela el artefacto volador se llama “Apollon”. La nave real construida por la NASA se denominó “Apolo”. Para más inri, el peso de ambas máquinas era bastante similar.

El Telescopio: En la obra de Verne, la nave que surca el espacio en dirección a la luna es seguida desde la Tierra con un gran telescopio. En la realidad, se hizo del mismo modo. Este punto parece irrelevante, salvo cuando analizamos los datos y vemos que las dimensiones y el diámetro que tiene el telescopio de Verne son idénticos al seguimiento del Apolo desde Monte Palomar.

La Velocidad: La nave de Verne volaba a 40.000 kilómetros por hora y la nave real de la NASA lo hizo a 38.500 Km hora. La diferencia, como ven, es prácticamente irrelevante.

La Gravedad: ¿Cómo sabía Verne que la ausencia de gravedad en el espacio implica que los cuerpos floten en el aire? Lo desconocemos, pero lo cierto es que describió el fenómeno muchos años antes de que se pudiera comprobar.

El Amerizaje: Julio Verne decidió que su nave literaria se posara sobre el Océano Pacífico. La NASA hizo lo propio. Ahora bien, el colmo ya de las coincidencias lo descubrimos cuando se observa que la distancia que separa ambos amerizajes es sólo de cuatro kilómetros.
Sorprendente ¿No? Demasiadas casualidades.

Sigan leyendo a Julio Verne, se adelantó a su tiempo, y, aún al nuestro.

De la Tierra a la Luna

viernes 30 de julio de 2010

De la Tierra a la Luna


Pues ya terminé otro de los libros de mi lista del verano.

Es sabido por mucha gente que muchos de los acontecimientos sucedidos en el libro guardan bastante semejanza con los hechos acaecidos realmente en el viaje a la luna de 1969.

Estas extrañas casualidades alimentan la leyenda de Julio Verne y su profetizacion o mas bien antelación ya que la documentación a que se sometia el autor ante cada libro le abria la mente hasta el punto de poder imaginar el futuro y tal como vemos,Verne no erró en sus anticipaciones.

Fue el inventor sin lugar a dudas de la novela cientifica y padre de la Ciencia Ficción.


“Una detonación espantosa, inaudita, sobrehumana, de la que no hay estruendo alguno que pueda dar la más débil idea, ni los estallidos del rayo, ni el estrépito de las erupciones, se produjo instantáneamente. Un haz inmenso de fuego salió de las entrañas de la Tierra, como de un cráter. El suelo se levantó y apenas hubo uno que otro espectador que pudiera entrever un instante el proyectil hendiendo victoriosamente el aire en medio de inflamados vapores...”


CASUALIDADES
El viaje de la NASA en 1969

Concibió una Misión a la Luna

Lanzamiento se inicia en Cabo Kennedy (cercano 100 Km del Lugar concebido por Julio Verne)

Tres astronautas dentro del Apolo 11.

Apolo 11 con forma de cono.

Longitud de la nave NASA: 3.65 metros

Peso total de la nave que aluniza: 5.621 kilogramos.

Velocidad Alcanzada: 38.720 kilómetros por hora.

Tiempo de viaje hasta el alunizaje: 97 horas.

Descenso en la Luna en el Mar de la Tranquilidad

NASA consideró la pérdida de la gravedad.

El Apolo 11 amarizó a sólo 4 kilómetros del lugar de Verne sobre el Oceano Pacifico

Julio Verne en “De la Tierra a la Luna” 1865

Concibió que era factible una viaje a la Luna

El lanzamiento se inicia desde Tampa, Florida, EE.UU.

Tres hombres dentro de la cápsula metálica.

La nave tenía forma de cono

Longitud de la nave: 3.65 metros.

Peso total de la nave de Verne que aluniza: 5.345 kilogramos.

Velocidad alcanzada: 40.000 kilómetros por hora.

Tiempo de viaje hasta alunizaje: 83 horas.

Descenso en la luna a 100 Km hasta el Mar de la Tranquilidad

Verne consideró en todo momento la pérdida de la gravedad.

La vuelta a la Tierra fue en un amarizaje de la cápsula sobre el Oceano Pacifico

Semejanzas que se salen de Madre

En la obra de Verne un viajero no tiene nombre y solo se le conoce por su grado militar "Capitan",en la vida real un astronauta era mas conocido por su apodo "BUZZ" que es muy parecido a Boss o JEFE.

Hay mucha semejanza entre el novelesco impEY y el real nEI l.

Para el tercer viajero,no hay duda alguna,en ambos figura un MICHEL.

En cuanto a los apellidos:

bARbicane y ARmstrong no parecen tener mayor semejanza ,excepto que tienen el mismo numero de letras,que son palabras compuestas que aluden a carcteristicas fisicas y de alguna manera pueden denotar respeto y autoridad tanto la barba canosa de un anciano experimentado y el brazo fuerte de un audaz guerrero.(Un poco de floro).

Un viajero de Verne se apellido A RD a N y el astronauta real se apellido A l DR i N. Un pequeño juego de letras.

El tercer viajero es simplemente un anagrama.

NIChOLLS es evidentemente COLLINS,Basta cambiar el orden de unas letras.











Fuentes:

http://www.

martes, 19 de julio de 2011

Julio Verne, desde las profundidades del mar hasta la luna EFE/Barcelona

 Julio Verne, desde las profundidades del mar hasta la luna EFE/Barcelona

Actualizado 22/06/2005 - 16:07:23El afán viajero de Julio Verne y su relación con la ciencia y los avances tecnológicos, que anticipó en algunos de sus libros, son los ejes de la exposición "Julio Verne; viajar, viajar, viajar", que recorre las expresiones más conocidas de su imaginación desde las profundidades del mar hasta la luna.

Este "viaje de viajes" se ejemplifica en esta exposición, que se podrá ver en ComosCaixa del 1 de julio hasta 11 de septiembre, con la exhibición del cadáver de un calamar gigante, de unos nueve metros de longitud, y de una piedra procedente de la luna.

Este tipo de calamar ha formado parte de la imaginación de los marineros desde tiempos inmemoriales y aparece en la obra de Verne "20.000 leguas de viaje submarino", pero nunca se ha pescado ninguno vivo y ni tan siquiera ha sido filmado en las aguas profundas donde vive.

El animal, el invertebrado más grande de la tierra, pertenece al género architeutis y puede llegar a tener unos 20 metros de longitud. El que ahora se exhibe en CosmoCaixa fue encontrado entre las redes de profundidad de un barco pesquero a unas 30 millas al noreste de Gijón.

Al lado de este architeutis, se exhibe un calamar común, de los que se venden en los mercados, y que tiene una longitud de unos 40 centímetros. La otra pieza que simboliza el afán viajero que Verne plasmó en 54 novelas es una piedra de 160 gramos procedente de la Luna y que forma parte de los 342 kilos de roca lunar que trajeron a la Tierra los astronautas de la misión Apolo 17.

La Luna también está representada por una maqueta que ha sido cedida por la NASA, y forma parte de las primeras películas de la historia del cine que se pueden ver en una pantalla instalada en CosmoCaixa y que reproduce ingenuamente el impacto del primer cohete que llega al satélite de la Tierra y que choca contra uno de sus fantásticos e inexistentes ojos.

Los libros de viajes escritos por Verne, en diferentes ediciones e idiomas, recorren la exposición, entre los que figuran "La vuelta al mundo en 80 días", "Viaje alrededor de la luna", "Viaje al centro de la tierra", "Cinco semanas en globo", "Un capitán de 15 años", "La casa de vapor" o "La estrella del sur".

Una pantalla gigante señala los viajes que Verne hizo por medio de sus novelas y con los que recorrió prácticamente todo el mundo, a excepción de España -que sin embargo sí aparece en la película "La vuelta al mundo en 80 días" protagonizada por David Niven y Cantinflas- Países Bajos, Oriente Próximo e Indochina.

Los viajes literarios se entremezclan en la pantalla con los que el novelista hizo realmente y que se circunscriben a varios países europeos y del norte y oeste de Africa. Verne fue dueño de tres yates con los que hizo estos periplos.

La pasión por los viajes se ilustra también con el atlas que utilizó durante toda su vida o con el cuaderno de viaje a Escandinavia. Un traje de buzo decimonónico con sus grandes botas lastradas con plomo cierra los elementos propios de la exposición, que se adentra luego en salas y aspectos de ComosCaixa que han sido utilizados para explicar la relación de Verne con la ciencia, no en vano el escritor fue amigo de muchos científicos de su época y procuraba que en sus novelas las fantasías que narraba estuvieran vinculadas a los conocimientos tecnológicos de su época.

La exposición se complementa con sesiones de cine al aire libre de películas basadas en las novelas de Verne y con la posibilidad de viajar en un globo cautivo que se elevará unos diez metros en la plaza de CosmoCaixa.

domingo, 17 de julio de 2011

El México que imaginó Verne

El México que imaginó Verne


Don Julio se adelantó a muchas cosas mediante su literatura, incluso a la visión de una nación premoderna, con el Nautilus de su inagotable creatividad


. El padre de Julio Verne deseaba que su hijo primogénito siguiera sus pasos y ejerciera como abogado. No obstante, éste prefirió dedicarse a la literatura. Y lo que en su momento fue un camino sumamente criticado, con el paso de los años se convirtió en una revelación.

En sus inicios, las novelas de Verne fueron el resultado de un proyecto educativo diseñado por su editor, el sansimoniano J. Hetzel, y dirigido a la formación de jóvenes franceses. Este plan editorial consistía en despertar el interés por la ciencia, divulgar los conocimientos científicos, y abordar valores como la solidaridad, la fraternidad y la justicia, entre otros. De este modo, el escritor se convirtió en un guía del conocimiento, del espacio, la mitología y la razón; de tal forma que sus novelas responden a esa llamada positivista que inundaba a la literatura de finales del XIX. Sin embargo, Los viajes extraordinarios no sólo se volvieron relevantes por la difusión del saber científico sino que se convirtieron en la punta de lanza de un tipo de novelas sólidas, intrépidas, amenas, que cautivaron a no pocos lectores.

En sus narraciones, Verne logró vislumbrar inventos como el submarino, el aeroplano, la televisión y los viajes a la luna; también su imaginación lo llevó hasta lugares sobre los que jamás pensó que iba a escribir, entre ellos México.

Hay dos obras que Verne sitúa en nuestro país: Un drama en México: los primeros barcos de la marina mexicana (1851) y El eterno Adán, novela que se publicó después de su muerte, ocurrida el 24 de marzo de 1905, hoy hace un siglo. Cabe señalar que el escritor nunca cruzó el Atlántico —de hecho su campo geográfico fue muy limitado, no así su imaginación.

La primera obra mencionada se publicó alguna vez con un prólogo de Carlos Monsiváis, en donde se señalan los aciertos de Verne y los errores u olvidos geográficos que presenta el texto en su recorrido de Acapulco hasta las faldas del Popocatépetl. José Iturriaga de la Fuente en Anecdotario de viajeros extranjeros en México, se refiere así a la novela: “La trama es sencilla: en octubre de 1825 las tripulaciones de dos navíos españoles de guerra, después de seis meses de travesía con mala alimentación y sueldos atrasados, inician actos de sabotaje. Proponen la venta de los barcos al comandante militar del puerto para que el incipiente gobierno mexicano empezara la flota de nuestro país”.

Verne incluye un diálogo curioso entre dos de los tripulantes que están a punto de llegar a territorio nacional. Uno de ellos teme que los barcos de México puedan recibirlos con cañonazos, entonces se les ocurre izar una bandera tricolor para que los mexicanos vean que los españoles vienen en son de paz. “Un sombrío silencio recibió la aparición del emblema de la independencia mexicana.”

El eterno Adán se publicó en 1910, cinco años después del fallecimiento de Verne. La novela se sitúa en El Rosario, Sinaloa, una ciudad minera — donde nació el poeta Gilberto Owen y la cantante de música vernácula Lola Beltrán. Pero en El Rosario no hay mar, se encuentra varios kilómetros más adelante hasta Chiametla. Verne se convierte otra vez en visionario al hablar de una catástrofe. Al leer El eterno Adán puede parecer que Verne tenía noticias de que una tragedia como el tsunami ocurriría tarde o temprano. La diferencia es que no lo ubica en Asia, tal como sucedió hace unos años. Escribe: “Los ojos habían descubierto que las montañas ya no existían y que México fue tragado por las aguas. En su lugar sólo hay un infinito desierto, el árido desierto del mar”.

En dicha historia no sólo desaparece el territorio nacional, también todo el continente americano. Afortunadamente se salvan unos cuantos pasajeros de un viejo barco, y deben fundar la civilización como lo hicieron en su momento Adán y Eva. Hay quien duda si en verdad Julio Verne escribió El eterno Adán. Según Herbert Lottman, uno de los biógrafos más reconocidos de Verne, fue su hijo Michel Verne quien lo dio a conocer por primera vez en la Revue de Paris —y más adelante en una recopilación de textos breves bajo la firma de Julio Verne que lleva el nombre de Ayer y mañana. No obstante, Lottman acusa a Michel Verne de atribuirle a su padre un cuento suyo, mas en varios documentos figura el nombre de Julio Verne relacionado con ese libro póstumo.

Como ocurre en otros de sus viajes, el México que Verne imaginó se inserta más en su prodigiosa entelequia que en la realidad.

Mary Carmen Sánchez Ambriz

viernes, 15 de julio de 2011

EDITORIAL:42 AÑOS DE LA LLEGADA DEL HOMBRE A LA LUNA

El mes de Julio se cumple 42 años de la llegada del hombre a la luna.

Aunque en 1865 se fue en forma ficticia a la luna, pues las similitudes entre  el libro De la tierra a la luna (que voy a empezar a releer),y el programa Apollo 11 son impresionantes, luego Alrededor de la Luna, 1870, que es la continuación de De la Tierra a la luna

Luego HG Wells, se fue a la luna (libro que voy a leer),el libro llamado Hombres sobre la luna.

La LLEGADA  a Luna es quizás el acontecimiento histórico mas importante de la humanidad,entre su planificación y el programa Apollo, duró 12 años, 1960-1972.

Si quieren comentar o agregar algo,bienvenidos, pondré una encuesta sobre el tema

DE LA TIERRA A LA LUNA

Julio Verne


Hay quien dice que hoy en día Julio Verne no interesa a nadie. Yo no estoy de acuerdo, aunque confieso que me pongo de parte del escritor porque es uno de mis favoritos, al haber devorado de pequeño decenas de títulos suyos que con el tiempo vuelvo a releer y disfrutar. No cabe duda de que el rigor científico pierde, valga la redundancia, el rigor con el paso del tiempo (tengamos en cuenta que por ejemplo De la Tierra a la Luna fue escrita hace 150 años), pero la capacidad de enganchar al lector desde la primera hasta la última página con inolvidables personajes y un sinfín de aventuras es algo sólo al alcance de los grandes.

De la Tierra a la Luna narra la ambición de un grupo de fabricantes de cañones y balas que se reúne bajo el nombre de “Gun Club”. Su presidente, Barbicane, realiza una propuesta que en un principio suena descabellada pero que pronto gozará del reconocimiento de todos sus colegas, en especial de su mejor amigo J. T. Maston (quizá el mejor personaje del libro). Barbicane pretende, ni más ni menos, enviar un proyectil a la luna.

Tras entablar conversaciones con el observatorio de Cambridge, deciden que se hará cuando la Luna esté más cerca de la Tierra (su perigeo). Y empiezan los cálculos: basándose en su propia experiencia y mediante rigurosas comprobaciones científicas, estiman, como no podría ser de otra forma, que tanto la bala como el cañón deben tener unas proporciones inmensas y costará una cantidad ingente de dinero, aunque Barbicane no se preocupa por ello. Una vez realizado el presupuesto (que supera los cinco millones de dólares de la época), comienzan a pedir donativos, algo a lo que se prestan todos los países, incluída España, aunque colabora con unos pocos reales ya que “no es un país demasiado aficionado a la ciencia”.

Leer más

Como siempre, Verne nos prepara una sorpresa final. Un telegrama llega desde Francia, firmado por un tal Miguel Ardan. Su propósito, que deja boquiabiertos a todos (salvo a J. T. Maston, quien le considera ipso facto un héroe de nuestro tiempo): viajar a la Luna dentro del proyectil. Lo que sucede finalmente lo dejo en el aire para quien quiera disfrutar de la novela.

Como dije más arriba, Julio Verne era capaz de entretenernos de forma asombrosa. Tenía, como pocos, esa pluma certera que te obliga a pasar de un párrafo al siguiente, de una página a otra, con la mayor rapidez posible, para no perder ni un detalle de la trama y continuar inmerso en las más grandes aventuras de todos los tiempos.

Más información
Leer De la Tierra a la Luna en Wikisource En Papel en Blanco
Lecturas para el verano



[Lecturas para el verano]: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne

lunes, 11 de julio de 2011

Veinte mil leguas de viaje submarino – Julio Verne

Veinte mil leguas de viaje submarino – Julio Verne


Publicado en Libros y Textos por jonsxaero en noviembre 10, 2009

Ayer en la madrugada termine de leer este magnífico libro y aunque llevaba varios días que lo pude terminar sin más, uno siempre alarga este tipo de lecturas cuando son agradables, o por lo menos siempre he intentado eso, pero el fin siempre llega tarde o temprano. Jules Gabriel Verne (1828-1905) es un aventurero francés con increíble y deslúmbrate inteligencia que se supo adelantar a sus contemporáneos siendo el precursor de la ciencia ficción y de la moderna novela de aventuras. En cada libro me puedo dar cuenta de que la fantasía es la raíz de la inteligencia, cada “invento” que es esos años eran cosa solo de la imaginación.



Jules Verne:

Veinte mil leguas de viaje submarino (en francés: Vingt mille lieues sous les mers) retrata la histora, narrada en primera persona, del profesor francés Pierre Aronnax, biologo reconocido, el cual por la busqueda y persecucion de un formidable cetaceo cae preso en el submarino Nautilus, liderado por el capitan Nemo, personaje brillantisimo aunque esconde un pasado muy oscuro del que sera preso por siempre. Acompañan al profesor su querido “criado” Consejo, no muy afan a darlos pero si con una leadtad que emociona, en muchas ocaciones es conmovedor que en la situación mas extrema, el fiel personaje no dude ni un segundo en dar la vida. Tambien va el pescador y habil arponero Ned Land el cual vera cosas que ningun pescador a visto pero que no permitira estar preso por el resto de su vida.

Veinte mil leguas de viaje submarino – Julio Verne


Publicado en Libros y Textos por jonsxaero en noviembre 10, 2009

Ayer en la madrugada termine de leer este magnífico libro y aunque llevaba varios días que lo pude terminar sin más, uno siempre alarga este tipo de lecturas cuando son agradables, o por lo menos siempre he intentado eso, pero el fin siempre llega tarde o temprano. Jules Gabriel Verne (1828-1905) es un aventurero francés con increíble y deslúmbrate inteligencia que se supo adelantar a sus contemporáneos siendo el precursor de la ciencia ficción y de la moderna novela de aventuras. En cada libro me puedo dar cuenta de que la fantasía es la raíz de la inteligencia, cada “invento” que es esos años eran cosa solo de la imaginación.
Jules Verne:
Veinte mil leguas de viaje submarino (en francés: Vingt mille lieues sous les mers) retrata la histora, narrada en primera persona, del profesor francés Pierre Aronnax, biologo reconocido, el cual por la busqueda y persecucion de un formidable cetaceo cae preso en el submarino Nautilus, liderado por el capitan Nemo, personaje brillantisimo aunque esconde un pasado muy oscuro del que sera preso por siempre. Acompañan al profesor su querido “criado” Consejo, no muy afan a darlos pero si con una leadtad que emociona, en muchas ocaciones es conmovedor que en la situación mas extrema, el fiel personaje no dude ni un segundo en dar la vida. Tambien va el pescador y habil arponero Ned Land el cual vera cosas que ningun pescador a visto pero que no permitira estar preso por el resto de su vida.

Fotos del Nautilus by Dave Warren:

Warren-Nautilus-1
Warren-pilot
Warren-deck

Warren-Nautilus-2

Warren-salon

Para toda persona que goce de la aventura, este libro es perfecto no solamente por la genialidad del mismo Verne en 1869, sino que la forma de relatar cada suceso me parece soberbia, entrega cada detalle y cada pensamiento de una forma que no he visto en otros autores. Con el fin del Nautilus se cierra la tapa de Veinte mil leguas de viaje submarino pero abriré otra, ahora le toca el turno a El archipiélago de fuego.

Jonnatan.

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viernes, 8 de julio de 2011

'Nautilus', el sueño de Julio Verne

'Nautilus', el sueño de Julio Verne


http://blogs.hoy.es/el-vagabundo-de-mi-ciudad/tags/nautilus
 
http://blogs.hoy.es/el-vagabundo-de-mi-ciudad/2009/8/3/quiza-ciencia-empieza-la-imaginacion-julio-verne
 
 
QUIZÁ LA CIENCIA EMPIEZA EN LA IMAGINACIÓN. JULIO VERNE


Julio Verne nació en Nantes el 8 de febrero de 1828. Se escapó de su casa a la edad de 11 años para ser grumete y más tarde marinero, pero, prontamente atrapado y recuperado por sus padres, fue llevado de nuevo al hogar paterno en el que, en un furioso ataque de vergüenza por lo breve y efímero de su aventura, juró solemnemente (para fortuna de sus millones de lectores) no volver a viajar más que en su imaginación y a través de su fantasía.


Una promesa que mantuvo en más de ochenta libros que, según un informe públicado a principios de 1972 por la prestigiosa revista francesa Paris Match como resultado de una investigación realizada por la UNESCO, han sido traducidas a 112 idiomas, lo que coloca a Verne en segundo lugar en la lista de vendedores de éxitos detrás de otro autor de producción más reducida pero mucho más densa (Karl Marx, traducido a 133 idiomas).


Su adolescencia transcurrió entre continuos enfrentamientos con su padre, a quien las veleidades exploratorias y literarias de Julio le parecían del todo ridículas, y los continuos desaires de su prima Caroline, que sumen al joven Julio en profundas crisis de melancolía. Al fin consigue trasladarse a París donde empieza a codearse con lo más grande de la intelectualidad del momento, Victor Hugo, Eugenio Sue, etc., y consigue la amistad y protección de los Dumas, padre e hijo. En 1850 acaba sus estudios de derecho y su padre le conmina a volver a Nantes. Pero Julio se resiste, afirmándose en su decisión de hacerse un profesional de las letras.


Es por esta época cuando Verne, influenciado por las increíbles cuotas que alcanzaban por aquel entonces ciencia y técnica, concibe el proyecto de crear la literatura de la edad científica, vertiendo todos estos conocimientos en relatos épicos, ensalzando el genio y la fortaleza del hombre en su lucha por dominar y transformar la naturaleza


Pero antes está la necesidad de comer y vestirse. Para conseguir el dinero que le es necesario, una vez que su padre le cortó el suministro del mismo, se centra en el teatro y en operetas, de calidad y éxito irregulares, pero en cualquier caso un trabajo agotador e insatisfactorio, puesto que le roba el tiempo necesario para el estudio de esas ciencias que tanto admira.


En 1856 conoce a Honorine de Vyane, con la que se casa en 1857 tras establecerse en París como agente de bolsa. Su carrera como tal no le resultó en absoluto satisfactoria, y así Verne siguió el consejo de un amigo, el editor P. J. Hetzel, quien será su editor in eternum, y convirtió un relato descriptivo de Africa en la que sería la novela. CINCO SEMANAS EN GLOBO, (1863) fue un éxito fulminante y tuvo como resultado un espléndido contrato con Hetzel que garantizaba al joven e inexperto novelista (tenía 35 años cuando publicó su primer libro) la cantidad anual de 20.000 francos durante Los siguientes veinte años, a cambio de lo cual Julio Verne se obligaba a escribir dos novelas de un nuevo estilo cada año. El contrato fue renovado por Hetzel y más tarde por el hijo de éste, con el resultado de que, durante más de cuarenta años, Los voyages extraordinaires aparecieron en capítulos mensuales dentro de la revista MAGASIN D'EDUCATION ET DE RECREATION.


Estaba claro que el destino de la obra de Verne, quien se anticipó a su tiempo con más lógica y acierto que la mayoría de los escritores del género a los que podemos considerar primitivos, con la única excepción de nombres como H. G. Wells, tenía que ser como éste, un auténtico filón para el arte que estaba naciendo al mismo tiempo que sus libros: el cine.


La obra de Verne, en efecto, estará entre las más adaptadas dentro de la literatura (y en ese aspecto si que podemos decir que gana a Karl Marx) y desde LAS TRIBULACIONES DE UN CHINO EN CHINA hasta LA VUELTA AL MUNDO EN OCHENTA DIAS, los modos de adaptar su obra han sido también muy diversos, desde la aventura granguiñolesca a la francesa, como puede darse en el primer caso citado, hasta el gran espectáculo en pantalla grande y reparto estelar, como ocurre en el segundo. Pero son otros los títulos que han merecido un tratamiento más respetuoso y un acercamiento más profundo, como VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO, VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA o DE LA TIERRA A LA LUNA (adaptada entre otros por George Mélies) que inspiraron lo que puede denominarse con toda justicia como el primer film serio de ciencia ficción posibilista realizado para los americanos en 1950, CON DESTINO A LA LUNA (Destination: Moon), una vez pasada la época de las delirantes fantasías de invasiones marcianas, venusianas, selenitas y de toda la retahila de catastrofismos, incluyendo el choque de la Tierra con otro cuerpo estelar, con el que el cine USA se divirtió (y nos divirtió, todo hay que decirlo) durante la década de los 30 y los 40, que incluyó la adaptación de clásicos del comic (ya entonces considerados como tales) como Flash Gordon, el Capitán Marvel, Buck Rogers o Brick Bradford.


Tan dotado para la ciencia ficción como para la aventura pura y simple (LOS HIJOS DEL CAPITÁN GRANT, MIGUEL STROGOFF), Verne une las dos vertientes en una de sus obras más sólidas y afortunadas, VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO, en la que nos presenta a uno de sus personajes más logrados, patéticos y humanos, el capitán Nemo (nadie), especie de trágico holandés errante que vaga sin rumbo de una parte a otra del mundo, en una sorprendentemente real anticipación de lo que en su día serán los submarinos atómicos, en su Nautilus.

Pese a todo, la vida de Verne no fue fácil. Por un
lado su dedicación al trabajo minó hasta tal punto su salud que durante toda su vida sufrió ataques de parálisis. Por si esto fuera poco era diabético y acabó por perder vista y oído. Su hijo Michael le dio los mismos problemas que él mismo había proporcionado a su padre y, desgracia entre las desgracias, sufrió una agresión por parte de uno de sus sobrinos, que le disparó un tiro a quemarropa dejándolo cojo. Su vida marital tampoco fue todo lo feliz que él hubiera deseado, y es comunmente admitido por todos sus biógrafos que mantuvo un matrimonio paralelo con una misteriosa dama, que sólo acabó cuando esta murió.

Verne también se interesó por la vida política, llegando a ser elegido concejal de Amiens en 1888 por la lista radical, siendo reelegido en 1892, 1896 y 1900. Ideológicamente era decididamente progresista en todo lo que concernía a educación y técnica pero de un marcado caracter conservador, y en ocasiones reaccionario, en el aspecto político.


Murió el 24 de marzo de 1905


Basado en el artículo JULIO VERNE de Manel Dominguez Navarro aparecido en el número 54 (Julio de 1983) de la revista 1984 y en el libro JULIO VERNE, ESE DESCONOCIDO, de Miguel Salabert
















Collector : des montres extraordinaires pour des Voyages Extraordinaires

vendredi 18 février 2011

Collector : des montres extraordinaires pour des Voyages Extraordinaires





Décidément, le célèbre joaillier Van Cleef and Arpels est très inspiré par l'oeuvre de Jules Verne. Après ses bijoux extraordinaires de l'année dernière, et la récente montre inspirée de Cinq Semaines en Ballon (voir ICI), il vient de dévoiler une nouvelle série de montres toutes aussi extraordinaires que les voyages dont elles s'inspirent. La symbolique du voyage est d'abord rappelée par le coffret de présentation (photo ci-dessus). Un coffret en bois précieux dont le couvercle est décoré par une carte du monde fabriquée à base d'incrustations de différents bois décrivant les cinq continents, les mers, les océans ainsi que les calottes glaciaires. Ce couvercle possède par ailleurs quatre hublots équipés d'une loupe, ce qui permet d'avoir un aperçu de ce qui nous attend à l'intérieur, à savoir les quatre montres ci-dessous, dont les cadrans sont en émail paillonné (or ou argent recouvert d'émail translucide) et qui sont directement inspirées des oeuvres suivantes de Jules Verne (de haut en bas et de gauche à droite) : Cinq Semaines en Ballon, Vingt Mille Lieues sous les Mers, Voyage au Centre de la Terre, et De la Terre à la Lune. Leur prix ? Il doit être tout aussi extra-ordinaire à n'en pas douter !


Submarinos: Naves de papel y hierro en las profundidades de la literatura

Submarinos: Naves de papel y hierro en las profundidades de la literatura


Redaccion

submarinos

Del “Nautilus” del capitán Nemo al “Ictíneo” de Isaac Monturiol y los U-boot alemanes de la Segunda Guerra Mundial, los submarinos siguen navegando a profundidad de periscopio en los mares y océanos de la literatura popular. Texto Francisco Luis del Pino Olmedo

De todas las criaturas y artefactos de ficción que la literatura ha creado para explorar el fondo de los mares y océanos, ninguno puede igualarse al formidable Nautilus que, comandado por el capitán Nemo en su odisea de libertad, emerge cada vez que un lector se adentra entre las páginas de Veinte mil leguas de viaje submarino, la maravillosa novela de Jules Verne. Nadie que la haya leído con la entrega que merece podrá olvidar a sus protagonistas: el profesor Aronnax, su criado y ayudante Conseil, el arponero Ned Land y por supuesto Nemo. La obra ha tenido numerosas ediciones, pero hace dos años Edhasa la publicó con hermosas láminas representando las escenas más singulares en su colección de grandes aventuras. Navegar con el Nautilus es mirar de nuevo con ojos de asombro las profundidades y emerger con la poética del mar.

En El sueño de Monturiol. La extraordinaria historia del inventor del submarino que quiso salvar al mundo (Taurus), el estadounidense Matthew Stewart, que residió varios años en Barcelona – donde se interesó por la figura del inventor catalán-, narra con detalle los avatares del revolucionario socialista utópico e ingeniero autodidacta Narcís Monturiol en su empeño por crear un aparato que pudiera navegar bajo el agua. Stewart cuenta cómo Monturiol, a pesar de carecer de formación científica, logró crear en 1859 un prototipo capaz de sumergirse a dieciocho metros. Pero las tentativas de que el gobierno financiara su invento se frustraron porque “no tenía ninguna utilidad práctica”. Su tenacidad y entusiasmo le impulsaron a pedir ayuda a artistas, poetas y músicos de Barcelona para movilizar a la ciudadanía y conseguir financiación. Cinco años después, botó el Ictíneo, el primer submarino auténtico, el más avanzado de su época con su sistema exclusivo para eliminar el dióxido de carbono y reponer el oxígeno en el interior de la cabina.

A diferencia de otros inventores que pretendían diseñar un submarino con fines militares, Monturiol soñaba con salvar vidas con el suyo. Después de años de luchar incansablemente por hacerse con más dinero para construir otra nave dotada de un nuevo motor, ideal para la navegación submarina, perdió la batalla económica. El 21 de febrero de 1868 llegó una orden judicial para el embargo de todos los bienes de la asociación submarina. El único bien era el sumergible. Monturiol intentó convencer al máximo responsable de su compañía acreedora, Alexandre de Bacardí, para salvar al submarino, pero fue inútil, Bacardí sólo quería que se pagase su deuda. Vendió el submarino a un hombre de negocios que, a su vez, para evitar pagar una tasa al gobierno, lo desguazó y vendió como chatarra. Al misteriosos motor químico subacuático, que era el “ fuego de su genio”, le arrancaron sus piezas, las vendieron y echaron al mar sus despojos.

Aventuras y misterios

Tras la sombra de un submarino. Uno de los misterios más insondables de la Segunda Guerra Mundial (RBA), de Robert Kurson, es un apasionante relato que nos adentra en las oscuras y profundas aguas donde yacen los pecios desaparecidos. Dos buzos recreativos descubren un submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial cerca de la costa de Nueva Jersey. Los 56 miembros de la tripulación aún se encontraban a bordo. Nadie sabe cuál era ese sumergible, quiénes eran sus tripulantes, ni qué hacía allí.

Kurson cuenta la historia de esos dos veteranos buceadores que se implicaron en el misterio del submarino desconocido hasta lograr su identificación y la de la dotación. Afirma el autor estadounidense que nada es imaginado ni interpretado, ni se ha tomado libertades literarias. Los dos buzos, Chatterton y Kohler explicaron que aquel misterioso submarino se encontraba en aguas tan profundas y oscuras que en ocasiones lo único que podían hacer era bucear en la sombra. Y durante seis años ambos se sumergieron en esas sombras hasta que, en 1997, identificaron la nave: se trataba del U-869 que seguía ruta hacia Nueva York cuando se hundió, probablemente por la explosión de un torpedo propio. Se le suponía perdido cerca de Gibraltar. El autor, después de cientos de horas entrevistando a los dos expertos buzos – y otras más a diferentes personajes e instituciones- ha reconstruido todos los pasos que siguieron hasta el esclarecimiento en parte del enigma, ya que aún quedan ciertos misterios por resolver.

La investigación llevó a reconstruir la singladura del submarino y adentrarse en la forma de operar de los sumergibles germanos durante la guerra; gracias a supervivientes de la dotación que no fueron en esa última misión por enfermedad o cambio de destino, así como a los familiares de algunos de los fallecidos, conocemos lo que pensaban y cómo actuaban. Poner rostros a los nombres de unos marinos enemigos sepultados en un ataúd de hierros retorcidos y oxidado por las frías aguas del océano fue una obsesión para Richie Kohler. Sin duda Kurson ha logrado una magnífica obra que gustará a los aficionados a los submarinos al igual que a los que les atrae el misterio y el suspense.

Lobos de acero

“El alma desnuda y el rostro al viento” podría ser muy bien una descripción de los hombres que lucharon en el arma submarina alemana durante la Segunda Guerra Mundial. La frase, recogida del prólogo de Así fue la guerra submarina (Juventud) de Harald Busch, fue escrita por el antiguo jefe de los submarinos del mar del Norte y veterano comandante de sumergibles. Este libro, por el que hay que felicitar a quien corresponda por su reedición, se publicó en Alemania en 1952 y se basa en la experiencia personal de su autor y en las conversaciones sostenidas con sus antiguos camaradas, así como en las narraciones de comandantes de submarinos y de sus dotaciones.

Harald Busch nos introduce por la escotilla de un U-Boot para que conozcamos la dureza de la vida en campaña: vivir durante semanas y aún meses dentro de un estrecho tubo en medio de una atmósfera viciada y húmeda. En todo el submarino se respiraba una atmósfera cargada de malos olores que procedían de las húmedas sentinas, de los vapores de aceite pesado, de las cocinas, de humanidad sin lavar, del Colibrí (agua de colonia que usaba la tripulación para quitarse de la cara la sal del agua de mar)… Y, entre otras incomodidades, sólo hay literas para la mitad de la dotación y, por consiguiente, los hombres duermen por turnos; a esto se llama “dormir en cama caliente”. Y por supuesto se dormía vestido, por si sonaba la alarma en cualquier momento durante la patrulla. El autor, que combatió en un submarino, explica que durante la guerra se les dio un trato especial, “sobradamente justificado”, a los submarinistas. La comida era la mejor posible, dentro de la duración de los cruceros. Cuando un submarino entraba en reparación y se preparaba para un nuevo viaje, se concedía permiso a la mayor parte de la tripulación. Nada extraño si se tiene en cuenta que de 39.000 oficiales y marineros que combatieron a bordo de 820 submarinos, 32.000 encontraron su tumba en el fondo de los mares. A pesar de ello, en este buen documentado libro, cuyo propósito es describir lo que significó la guerra submarina para los hombres que la llevaron a cabo, nunca faltaron voluntarios. “Ni aún en el periodo comprendido entre 1943 y 1944, cuando toda esperanza parecía perdida”.

Al empezar la guerra, el 1 de septiembre de 1939, Alemania disponía de 57 submarinos. Desde esa fecha hasta el 8 de mayo de 1945 fueron puestos en servicio otros 1.113. De éstos, 1.170 se perdieron por diversas causas; 630 en las zonas de combate, 81 en puertos por minas y ataques de aviación y 42 en accidentes: en total, 753. Los submarinos alemanes hundieron 138 buques de guerra y averiaron 45. Y hundieron un total de 2.779 buques mercantes, con 14.119.413 toneladas de registro bruto.

Apenas acababa de ser informado de la declaración de guerra de la Gran Bretaña, cuenta Busch, cuando el U-30 torpedeó al Atenia, un buque transatlántico con pasajeros que iba de Inglaterra a Estados Unidos al confundirlo con un transporte de tropas. Murieron 128 personas, pero el incidente fue suprimido -el único caso comprobado de alteración intencionada del diario de operaciones de un submarino- por las autoridades políticas y militares.

Si la primera acción de los submarinos alemanes fue un trágico error, la segunda acabó en un sonado triunfo al hundir el portaviones Courageous, el 16 de septiembre y a doscientas millas al oeste de las costas de Irlanda. Al mes siguiente, el teniente de navío Gunther Prien, al mando del U-47, consiguió penetrar en la bien protegida base principal de la Home Flote, en Scapa Flow, y hundió el acorazado Royal Oak.

En marzo de 1941, Prien y otros dos de los más famosos comandantes desaparecieron casi al mismo tiempo. Prien sucumbió con todos sus hombres al atacar un convoy que, según informó en su último mensaje por radio, navegaba con protección aérea. Al final de la guerra se supo que el U-47 fue hundido por el destructor inglés Wolverini con cargas de profundidad en la noche del 7 al 8 de marzo de 1941.

A partir de junio de 1941, el almirante Dönitz, jefe del arma submarina, adoptó una nueva táctica para atacar en grupos o en “manadas”. En noviembre de ese año aparecieron los primeros submarinos en el estrecho y cerrado Mediterráneo, donde las operaciones eran particularmente difíciles y peligrosas para ellos. Pero la intervención de estas curtidas tripulaciones consiguió que Rommel pudiera recibir los refuerzos y municiones que necesitaba urgentemente para el Afrika Korps.

En la tercera fase de la guerra submarina (desde la primavera de 1942 hasta marzo de 1943), el ex oficial de la Kriegmarine explica que, hacia finales de 1941, las pérdidas de petroleros habían llegado a ser tan elevadas que el aprovisionamiento por superficie quedó prácticamente interrumpido. Por eso se construyeron petroleros submarinos, llamados “vacas lecheras”. Desplazaban 12.300 toneladas, su autonomía era de 12.300 millas y podían llevar 720 toneladas de fuel-oil, además de su propio combustible. Entraron en servicio en 1942 y remediaron esta grave situación. Desde la primavera de ese año, los aviones británicos provistos de radar causaron muchos daños a los submarinos alemanes, sobre todo en el Golfo de Vizcaya.

Retirada y derrota

Debido a la guerra con Rusia, el Océano Glacial Ártico se convirtió en una zona de operaciones de gran importancia. Los submarinos de la flotilla del Ártico salían de sus bases, situadas en las costas de Noruega, y atacaban los convoyes, ingleses primero y más tarde anglo-americanos, que navegaba rumbo a Murmannsk y Arcángel. Relata Busch que en el Ártico los submarinos realizaron las misiones más diversas y extraordinarias, como traslados de tropas a Groenlandia. Ayudándoles a asentarse y recogiendo a estos destacamentos cuando eran expulsados por el enemigo; destruyendo estaciones meteorológicas de radio y realizando operaciones de minado.

La zona del Atlántico Norte era la más dura de todas, tanto por los temporales como por la potente escolta de los convoyes. En el mes de febrero de 1943, los ingleses emplearon por primera vez el radar centimétrico (el de nueve centímetros) que cogió completamente desprevenidos a los marinos alemanes. En marzo, abril y mayo habían perdido ochenta naves. Y el almirante Dönitz los retiró a todos del Atlántico Norte, aunque siguieron combatiendo en el Atlántico Sur y en el Océano Índico.

Los dos años siguientes, hasta el final de la guerra, el arma submarina alemana fue perdiendo fuerza hasta casi desaparecer su mortal efectividad. El U-1023 fue el último submarino que consiguió una victoria. Tuvo lugar el mismo día de la capitulación de Alemania, el 7 de mayo de 1945. Al recibirse el informe por radio se le contestó al comandante: “Concedida la Cruz de Caballero con fecha 5”. El autor de Así fue la guerra submarina expresa su pesar e indignación al recordar que “a los hombres que cumplieron las órdenes del gran almirante y entregaron sus submarinos al enemigo se les condenó a casi dos años de trabajos forzados en las minas de carbón francesas y belgas”. Dönitz fue condenado en Nuremberg a diez años de cárcel por su participación en una guerra de agresión -según el derecho de los vencedores- y se le recluyó en Spandau.