JULES VERNE

JULES VERNE

martes, 21 de junio de 2011

EDITORIAL

Hola:

Voy a retirar temporalmente las entradas de junio, no se podrán mas entradas, hasta julio, gracias por su visitas, sigan visitando.

No entiendo porque hay un espacio en blanco en la mayor parte del blog, por eso retiraré las entradas para ponerla mas adelante,pido disculpas, pues se ve feo el blog asi.

Solamente dejaré estas entradas,disculpen

jueves, 16 de junio de 2011

Jules Verne's with live Play at end of film

Jules Verne's with live Play at end of film 

http://youtu.be/NUct2wsTOTA

http://www.youtube.com/watch?v=NUct2wsTOTA

NOTA: Este es un material que tenia guardado,parece que no es muy conocido.

interesante blog

http://jorge-gonzalez-reymond.blogspot.com/2011/02/julio-verne-el-padre-de-la-ciencia.html


interesante blog, las fotos,los vídeos son ampliamente conocido
http://jorge-gonzalez-reymond.blogspot.com/2011/02/julio-verne-el-padre-de-la-ciencia.html


interesante


 

El Dominical. Lima, 6 de febrero del 2011 14 • D


Todo empezó

con un cañón.

1883, Arequipa

. Un niño

observa la retirada de las

tropas chilenas llevando

sus cañones. Tiene en la

mano un libro, “De la Tierra

a la Luna”, en el que

un grupo de artilleros, inactivos

tras la Guerra de

Secesión norteamericana,

fabrican un cañón gigante,

el Columbiad, para

enviar a tres hombres, en

una bala enorme, hacia la

Luna.

Desde ese momento, los

espíritus del escritor y el

niño confluyen en un mismo

sueño, hacer realidad

los “Viajes extraordinarios”,

en especial navegar

por el espacio.

***

Verne pronostica en su

relato que la travesía interplanetaria

se realizará

desde los Estados Unidos,

el país de los ingenieros.

Al Perú le toca contribuir

con una cuota en dinero

para financiar la proeza.

El niño, Pedro Paulet,

quiere torcer la historia.

***

El Perú de entonces no tiene

los artilleros. Menos,

una Sociedad del Cañón

(Gun-Club). Y un lanzamiento

así sería imposible:

los tripulantes morirían

achicharrados tras el

disparo. El niño imagina

entonces otra manera.

“En mi ciudad natal, edificada

con lava de un antiguo

volcán vecino, no hay

miedo a mayores incendios,

por lo que los cohetes

son la obligada diversión

en todas las fiestas.

Desde pequeño aprendí

a confeccionarlos, ataba

algunas veces a sus ‘guías’

redecillas con objetos”,

diría después, al evocar al

volcán Misti, ligado también

en sus recuerdos al

mundo de Verne.

***

A fines del siglo XIX, el joven

Paulet va a estudiar

Ingeniería a París. Verne,

en el ocaso de su vida, vive

en Amiens, a pocas horas

en tren de la Ciudad Luz.

No se sabe si llegaron a

conocerse, pero en esos

años el joven se convierte

en depositario del legado

del escritor.

***

Entre 1895 y 1897, Paulet

fabrica el primer motorcohete

de la historia. Aplica

un combustible creado

con melinita, un poderoso

explosivo al cual Verne

se refirió en “Ante la bandera”

(1896). En 1902,

como el pez-pájaro, que

Verne idea en “Dueño del

mundo”, Paulet firma los

planos del avión torpedo,

diseñado para navegar en

el espacio y en las profundidades

marinas.

***

Hay extrañas coincidencias

entre la vida de ambos

genios. En 1895, mientras

Paulet convierte su sueño

en máquina, nace en París

el cine. En 1902, cuando

concibe el avión torpedo,

Georges Méliès estrena

“Viaje a la Luna”, el primer

filme de ciencia ficción,

una adaptación de la novela

“De la Tierra a la Luna”.

Verne muere en 1905, y

Paulet ya en Lima se inscribe

en la Sociedad de Ingenieros

del Perú,

dispuesto a poner sus inventos

al servicio del país.

Son tiempos de la Revolución

Industrial y la humanidad

tiene fe en los avances

tecnológicos.

***

Paulet intenta convencer

al Perú de conquistar la Luna,

pero no consigue apoyo

para fabricar su nave. Demasiado

adelantado a su

época, busca ser respetado

como científico. Quizá por

eso, en su artículo “La guerra

y la navegación aérea”

(1909), toma distancia de

“los escritores de fantasía

quienes, siguiendo a Julio

Verne, lanzaban en pleno

cielo, sobre absurdas máquinas,

a héroes de novela”.

En 1910, cansado del

rechazo, encarpeta su proyecto

y vuelve a Europa. En

1927, en otro intento de

convencer al Perú para fabricar

el avión torpedo, publica

sus creaciones en El

Comercio, y recibe los reconocimientos

de la Sociedad

Astronáutica Alemana.

De ese grupo, emerge

el joven Werner von Braun

que recoge el legado del

ya anciano Paulet y envía

al hombre a la Luna en el

Apolo XI (1969), desde los

Estados Unidos, cumpliendo

la profecía de Verne.

***

Si algo no anticipó Verne

fue que el aporte peruano

a la conquista espacial no

sería con dinero, sino con

el talento del genial Paulet.

Julio Verne dio sustento científico a varias

antiguas fantasías humanas, como la de viajar al

espacio.

Muchos científicos definieron su vocación al leer

sus relatos, uno de ellos fue Paulet (1874-1945)



PEDRO PAULET:

Los viajes extraordinarios

Álvaro Mejía S.* D

(*) Vicepresidente

de la ONG Círculo

de Arena

EL MAR Y MÁS

En carta, de 1909, al ingeniero Teodoro Elmore, Paulet

revela sus planes de construir un submarino. Antes que

Bustamante y Rivero, propone que nuestro país reivindique

una extensión de 200 millas marítimas.

Estableció que el Perú se divide en cinco regiones

geográficas, una de ellas, el mar. Tesis superada por su

alumno y amigo Javier Pulgar Vidal, autor de “Las ocho

regiones naturales del Perú”.

martes, 14 de junio de 2011

CARICATURAS








Al abrirlo, me encontré con el lector, un CD-rom con los drivers y un par de folletos.





 
Todo en orden. Pero me faltaba lo más importante para utilizarlo: el PIN del DNI-e. Efectivamente, para usar el DNI-e tienes que insertarlo en el lector y escribir tu contraseña, mínimo 8 caracteres alfanuméricos, que te facilitan al entregarte el DNI-e. Como es normal, tras más de un año, mi contraseña ya no estaba conmigo, por lo que me fui a media tarde a la oficina del DNI que hay en Arquitecto Morell.




Nota del webmaster: esto lo pongo por lo que sale de JV, no tengo la menor idea que es un DNI  y no entiendo que es todo ese aparataje, si alguien lo puede explicar para mis lectores, lo agradeceré





Blog de librería Praga


http://www.libreriapraga.com/ / 958 520 101 / info@libreriapraga.com

lunes, 13 de junio de 2011

El futuro del libro electrónico se debate en el Foro de Unesco


Expertos de 30 países analizan la situación del libro en Italia



"Los riesgos de la digitalización" es uno de los temas que se abordarán en Monza archivo

EL UNIVERSAL

lunes 6 de junio de 2011 12:00 AM

Madrid.- Los retos que se plantean en el mundo de la edición impresa y electrónica y en las nuevas formas de lectura centrarán los debates del II Foro Mundial de la Unesco sobre la Cultura y las Industrias Culturales, 2011, que se celebrará desde mañana y hasta el miércoles en la ciudad italiana de Monza.

Bajo el lema El Libro Mañana: El Futuro de la Palabra Escrita, se reunirán doscientos expertos de más de treinta países, entre los que destacan el escritor chileno Antonio Skármeta, Milagros del Corral, ex directora de la Biblioteca Nacional de España; Nubia Macías, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y Miguel Barrero, del grupo editorial español Santillana.

Así, Focus 2011 se centrará en tres asuntos fundamentales: La economía del libro digital, los Derechos de autor en la era digital y La biblioteca digital. Además, se celebrarán talleres dedicados a otros aspectos como El blog versus el periódico en papel, El futuro de la palabra escrita y de la lectura" y Cambios en la cadena de producción y distribución, Copyright versus copyleft, Preservar la memoria digital , La biblioteca como servicio público, Lo bueno y lo malo de la cooperación pública y privada y Los riesgos de la digitalización. La sesiones se podrán ver por Internet.

Jules Verne cover designs by Jim Tierney from Jim Tierney on Vimeo.

Diseños de portadas de Julio Verne por Jim Tierney

feb 23, 2010 10:23 am Diseño Editorial o Impreso

Excelentes diseños. Una prueba más de que lo impreso todavía existirá por un buen tiempo.








domingo, 5 de junio de 2011

La estancia en Le Crotoy (1866 - 1871)

La biografía detallada de un francés visionario (1828-1905) por Cristian Tello http://www.jverne.net/


La estancia en Le Crotoy (1866 - 1871)


Escribiendo frente al mar

En 1866, a raíz de la gran aceptación de sus primeros relatos, el editor decide darle un nombre a la colección de novelas que seguirán apareciendo en los años sucesivos. Cuando Hetzel le pregunta a Verne qué nombre podrían darle, éste decide llamar a su obra: Viajes Extraordinarios, probablemente en honor a las «Historias Extraordinarias» de Edgar Allan Poe, que siempre le fascinaron. Es así que la primera novela perteneciente a esta serie es Aventuras del Capitán Hatteras, acabada de publicar ese año con la aparición de la segunda parte de la misma: «El desierto de hielo».







En 1866 Julio Verne se instaló en Le Crotoy,
una ciudad de pescadores en la bahía del Somme

Con este nuevo éxito, la fortuna le es nuevamente propicia, mudándose a una casita frente al mar en la costa de Le Crotoy, pequeño pueblo de pescadores en el estuario de la bahía del Somme, debiendo para ello vencer la oposición de su esposa, quien se queja en su correspondencia: «Julio hace siempre exactamente lo que quiere». Una vez instalado, Verne viajará a París ocasionalmente sólo por cuestiones comerciales. Su nuevo hogar es acogedor, pues la casa que ha alquilado preside el espléndido panorama de la bahía, en un paisaje saturado por los vientos marinos, que desalojan toda vegetación. Nada se interpone, pues, entre su mirada y el lejano, sereno, idéntico y siempre cambiante horizonte, surcado de cuando en cuando por el vuelo raudo de las gaviotas o el lento discurrir de las chalupas de pesca. Es en esta localidad que vuelve a su mente aquel viejo sueño infantil de cruzar el Atlántico. Años antes, cuando estuvo en Glasgow, había prometido embarcarse en el «Great Eastern» el día que tuviera el dinero suficiente; pero para sufragar el costoso viaje a Estados Unidos, tendrá que multiplicar su trabajo.


La casa de Julio Verne en Le Crotoy

De esta necesidad de dinero, Verne acepta la propuesta de Hetzel, de hacerse cargo de una obra enciclopédica: Geografía Ilustrada de Francia y de sus colonias, la cual había sido dejada inconclusa por Théophile Lavallée, a causa de su muerte, y que venía siendo publicada por entregas, por Hetzel. En su refugio marítimo va escribiendo esta obra de no-ficción, alternándola con la que escribía en esos momentos para su serie de los Viajes Extraordinarios: Los hijos del capitán Grant. No es de extrañar que Verne aceptara esta proposición, a pesar de interrumpir sus proyectos referentes a su contrato, ya que es un amante de la geografía, un apasionado de los viajes de Alexander Von Humboldt, además, es contínuamente influenciado por los trabajos de uno de sus amigos, el geográfo Elisée Reclus.

En esa época comienza a escribir el libro que inicialmente debía titularse «Viaje bajo las aguas», luego «Viaje bajo los océanos», después «Veinticinco mil leguas bajo el mar» y, finalmente, Veinte mil leguas de viaje submarino. Al igual que la evasión de la Tierra, el descenso a las profundidades marinas era un viejo sueño de la humanidad, sueño que Verne se propuso exorcizar por recomendación de George Sand, escritora de la época que el año anterior le había enviado una carta en donde le decía: «Espero que nos conduzca bien pronto a las profundidades del mar y que haga viajar sus personajes en esos aparatos sumergidos que su ciencia y su imaginación pueden permitirse perfeccionar.» Y es que la ilusión del novelista por el tema es obvia, dada su pasión por el mar. A Hetzel le escribe ese año: «El barco avanza. Será maravilloso. Estoy enamorado de esta amalgama de clavos y tablas, como se puede estarlo a los veinte años de una amante. Le seré aún más fiel. ¡Ah, el mar, qué belleza, incluso en Le Crotoy, donde no se le ve más que dos veces al día!»


Verne viajó en el trasatlántico Great Eastern a Estados Unidos en 1867

A punto de terminar la Geografía Ilustrada de Francia, vuelve a París por unas semanas en diciembre. Este trabajo suplementario, le escribe en una carta a sus padres: «dará a Honorine los millares de francos necesarios para la casa y para poder vestirse, y a mí para permitirme hacer con Paul la travesía en el Great Eastern, del que tanto les he hablado.» Es entonces que el 16 de marzo de 1867 viaja con su hermano Paul a Liverpool, a cumplir ese deseo contenido en años de abordar el gran trasatlántico. El 18, dos días después, compran los boletos e inician el viaje, que para Julio será el más largo que emprenda durante toda su vida. Llegará sin problemas a Estados Unidos, donde es invitado a dictar conferencias, dado el enorme éxito que causó la publicación en ese país de su novela De la Tierra a la Luna. En el lapso de una semana de estadía, visita Nueva York, las catarátas del Niágara, entre otros lugares, que le causaron una impresión inolvidable y que aparecerán repetidamente en su obra. Inspirado en los recuerdos de este viaje, publicará unos años más tarde la novela Una ciudad flotante.

De regreso, tras una breve escala en Brest, en casa de su cuñado, el capitán de fragata Du Crest de Villenueve, vuelve a Le Crotoy para continuar con la culminación de un gran libro que tiene en mente. También en este año de 1867 aparecen las primeras traducciones al inglés de algunas de sus novelas.

Julio Verne en 1868. 40 años

Julio Verne en 1868. 40 años

El viaje a Estados Unidos y la incapacidad de resistir por más tiempo el llamado del mar que tiene cerca, lo motiva a comprar en 1868, un pequeño velero de regular porte, por intermedio de su amigo Alfred Berlot. Después de algunas necesarias modificaciones, lo bautiza como Saint-Michel, nombre dado en honor a su hijo. La tripulación la formaba Alexandre Delong, su maestro en el arte de navegar, el ya mencionado Berlot, el marinero Lelong y el grumete Michel Verne. En dicha embarcación pasará maravillosos ratos de ocio, paseará sobre las aguas, que según se dice, le curan las neuralgias. Este velero lo convertirá en una especie de gabinete flotante, desde el cual trabajará incansablemente.

En mayo de ese año, Julio Verne y Hetzel firman su cuarto contrato, donde se ratifica el derecho de publicación de los cuentos escritos por Verne para el Musée des Familles, y que la obra Geografía de Francia y de sus colonias sería propiedad exclusiva y completa de Hetzel, dándole al autor una mensualidad por la realización de este trabajo.

El gozo del novelista es únicamente empañado por las quejas de Honorine y de sus hijas, a las que exaspera la monotonía de aquella vida solitaria. ¡Su familia añora París y le exige regresar a la capital! Sin embargo, y a pesar de estos inconvenientes publica aquel año su gran novela geográfica: Los hijos del capitán Grant.

Esta novela es en opinión de los críticos, si no la más perfecta del escritor, la mejor construida, que al hilo del argumento desarrolla un auténtico curso de geografía recreativa, valiéndose de las peripecias de los protagonistas para describir el paisaje, la fauna, la flora, las costumbres y la historia de países tan exóticos y lejanos para los europeos del siglo XIX, como lo son Sudamérica, Australia y Nueva Zelanda.

La aventura submarina

En 1869 comienza a publicar por entregas, en la Revista de la Educación y la Recreación: Veinte mil leguas de viaje submarino, que terminarán de ser publicadas el siguiente año. Aquí Julio Verne crea el submarino Nautilus. La idea de un sumergible que sea un auténtico hogar para el hombre es otra de sus geniales anticipaciones, pues habrá de pasar casi un siglo para que, en la década de 1950, la tecnología atómica construya el primer submarino autosuficiente, un submarino capaz de mantenerse sumergido indefinidamente, capaz de cruzar el casquete polar por debajo del gran banco de hielo, como lo hace el Nautilus al mando del capitán Nemo.

Sin embargo, una contrariedad enojosa oscurece la alegría que pone el escritor en su trabajo. En un periódico llamado Petit Journal, comienza a aparecer, a finales de 1867, una novela por entregas titulada Viaje bajo las olas, escrita por Aristide Roger, pseudónimo del doctor Jules Rengade, en el que aparece el submarino Relámpago, manejado por el «capitán Trinitus». A pesar de que la novela apareció en varias ediciones de 1867 a 1877, quedará definitivamente hundida por el Nautilus. Verne llegaría a escribir al director del Petit Journal, puntualizando que hace un año había empezado a escribir su novela submarina. Es curiosa su preocupación para que no lo tomen por plagiario, cuando en realidad el tal Roger es el que escribe imitando claramente a Verne.

El argumento de Veinte mil leguas de viaje submarino inicia cuando la fragata americana Abraham Lincoln parte en busca de un monstruo marino de extraordinarias proporciones al que se le atribuyen múltiples naufragios. El monstruo aparece precipitándose sobre el barco expedicionario y lo echa a pique, llevándose con su espinazo al naturalista francés «Pierre Aronnax», su criado «Conseil» y al arponero canadiense «Ned Land». El monstruo resultará ser un enorme submarino, el Nautilus, en el cual los tres hombres pasarán cerca de diez meses hospedados por el enigmático capitán Nemo, artífice del invento. A bordo visitarán los tesoros sumergidos de la Atlántida, lucharán contra caníbales y pulpos gigantescos, llegarán al Polo Sur y asistirán a un entierro en un maravilloso cementerio de coral. Nemo, hostil e iracundo, no tardará en revelarse como un proscrito, un sublevado solitario cuyo manto de misterio esconde una identidad principesca y una pesadumbre tenebrosa que lo llevarán a convertirse en un «sombrío justiciero». Se podría señalar a Nemo como el reflejo de Verne, partiendo del nombre mismo del personaje, pues Nemo es la traducción del latín de «Nadie». Ambos viven encerrados, solos e incomprendidos, Nemo lo hace en su coraza de acero, y Verne lo hará en la soledad de su gabinete de trabajo, ambos refugiados tras el disimulo y el secreto.

El capitán Nemo y el Nautilus

La correspondencia dirigida a Hetzel, muestra que éste se había sobresaltado al descubrir el personaje de Nemo y su odio implacable. Verne trató de apaciguar la emoción de su sensible amigo, disminuyendo el rigor de su héroe. En una carta escrita en Le Crotoy aproximadamente en 1867 le dice al editor: «haré desaparecer el horror que, al final, Nemo inspira a Aronnax, suprimir la actitud de odio del capitán al ver hundirse el navío, e incluso no hacerle asistir al hundimiento.» Otro tema que discutieron fue el de la nacionalidad de Nemo, el escritor en un principio planteaba que fuera ruso o polaco, pero Jules Hetzel que conocía la impopularidad de Rusia en Francia, que en esa época venía dada por la feroz represión que el zar Alejandro II sometió a los polacos por la insurrección de 1863, lo convenció de hacerle cambiar de opinión. El origen y la nacionalidad de Nemo se conocerá con más detalle en La isla misteriosa, novela publicada unos años más tarde. Pero la concepción de la actitud vengadora de Nemo también fue discutida.

En alguna ocasión Hetzel le recriminó la actitud asesina de Nemo en algunos pasajes de la novela, pero Verne le respondió: «Nemo no ataca. Responde al ataque. Nunca, pese a lo que diga su carta, admitiré que un hombre mate por matar.» Sin duda que Nemo fue uno de los personajes más polémicos creados por la pluma de Julio Verne. Mientras escribía la rebelde epopeya submarina del capitán Nemo, Verne intenta modestamente llegar a París en su Saint Michel, embarrancando en un banco de arena y alcanzando al fin la capital con el yate llevado por un remolcador. Lo amarra en el corazón de París, al pie del Pont des Arts, a pocas brazas de la escalinata de la Academia Francesa, una escalinata que nunca franqueará. Entonces entrega a Hetzel el manuscrito de su obra, mientras su cansino y humilde yate se ve contemplado por toda la capital francesa, sorprendida ante el hecho. Por aquellos días, Verne renta una mansión en Amiens, la ciudad natal de su esposa, en la que pronto se instalará definitivamente.

Michel comienza a dar problemas

Michel Verne a los 8 años

En estos años Verne sufre atrozmente del comportamiento de su hijo, que manifestaba un carácter profundamete perturbado. La permanente evasión del medio familiar en que vivía, mediante su trabajo, sus escapadas a París y sus travesías, había llevado a Julio Verne, «el educador de la juventud», a desentenderse de la educación de su hijo, confiándolo a la madre. En este ambiente, Michel creció malcriado y consentido, llegando Verne y su esposa a claudicar siempre una y otra vez a cumplirle sus caprichos, con tal de tranquilizarlo. A los ocho años, el carácter perturbado de Michel planteaba tales dificultades que hubo que confiarlo a los métodos educativos de un internado especial. La severidad de estos métodos sólo consiguió exacerbar la rebeldía del niño hasta tal punto, que hubo de recurrirse a la asistencia psiquiátrica, con resultados aún peores. En medio de estas preocupaciones, va escribiendo Historia de los grandes viajes y de los grandes viajeros y Una ciudad flotante. A su retiro en Le Crotoy, le llegan tardía y fragmentariamente las noticias de actualidad, que confirman que el Segundo Imperio hace crisis, desde hace ya un buen tiempo, y que probablemente estalle un nuevo conflicto.

Un escritor en medio de una guerra

En febrero de 1870, Ferdinand de Lesseps, en la cúspide de la gloria por la reciente inaguración del canal de Suez, llevado de su entusiasmo por la obra de Verne, había pedido para éste, a través de su secretario, el polifacético Nadar, la condecoración de la «Legión de Honor», dada su influencia ante las majestades, y el ministro solícitamente se la concede. Pero antes que firme el Emperador el decreto, estalla súbitamente, el 19 de julio la guerra franco-prusiana, que llena a Verne, idealista y pacifista a ultranza, de una gran ira, peor aún cuando Hetzel, le tiene lista para publicar Veinte mil leguas de viaje submarino.

El conflicto se presenta por parte alemana, el genio político de Bismarck busca una guerra y una victoria espectacular, que le sirvan para fortalecer la unidad de los reinos alemanes. Provoca maquiavélicamente a Francia, y ésta cae en la trampa de declarar la guerra. Una breve campaña les basta para que caiga el Imperio de Napoleón III. Este es derrotado y hecho prisionero por los prusianos en Sedán. Luego se proclama la Tercera República, pero el cambio de régimen no va a ser un simple cambio de etiquetas, hay un sector social que ha esperado y pretende un cambio revolucionario: «el proletariado». Los derrotados de 1848 vuelven a levantarse, y en marzo de 1871, establecen en París el «Gobierno de la Comuna», el primer poder proletario de la historia.

La Emperatriz regente, Eugenia de Montijo, firma a la vez el decreto y la orden de movilización de Verne y de su embarcación, como guardia nacional en el mismo Le Crotoy. El Saint Michel, lleva como tripulación doce veteranos de la guerra de Crimea, tres fusiles y un pequeño cañón absolutamente inofensivo. Los tranquilos servicios de vigilancia le sirven para escribir la novela Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral. Aunque la obra se ciñe demasiado a un argumento científico, escrita al estilo peculiar de Verne, cabe resaltar que su contexto es completamente antibelicista.

La guerra civil supone una desgracia concreta para Julio Verne. A consecuencia de los disturbios, los bombardeos y los incendios, el editor ha perdido su taller y se encuentra prácticamente arruinado. Por otra parte, los ahorros del escritor han volado durante esos meses de guerra, es por eso que se ve obligado a dejar a su familia en Amiens, ciudad natal de su esposa Honorine, a donde la había mandado durante la guerra como medio de precaución, y vuelve a la Bolsa de París a intentar ganar otra vez el sustento con su antigua profesión de agente. Afortunadamente, la crisis de Hetzel dura poco, y tan pronto como la editorial vuelve a funcionar, publica: Veinte mil leguas de viaje submarino y Alrededor de la Luna, las cuales solucionarán la situación económica, tanto para el autor, como para el editor.



Julio Verne en 1870. 42 años

A mediados de 1871, Verne cede ante los reclamos de su esposa que no soporta su permanencia en Le Crotoy.[1] Le exigía vivir en Amiens, su ciudad natal que se encontraba a dos horas de París en tren, ciudad en la que además, sus hijas habían ennoviado mientras que vivieron allí durante la guerra de 1870. Verne no tenía otra solución, si no aceptaba, tendría que conformarse a trabajar rodeado de reclamos y quejas constantemente. Así, la próxima mudanza será a la residencia en Amiens que venía alquilando desde 1869 en el boulevard Saint Charles nº 3. Aunque su esposa, Michel y sus hijastras se trasladaron a Amiens, Julio Verne no se trasladaría del todo hasta el próximo año, pues durante 1871 vivió alternando entre las dos ciudades. Mientras tanto, su editor va publicando por entregas Una ciudad flotante, basada en sus experiencias realizadas por su viaje a EE.UU. a bordo del Great Eastern.

Aquel año, Hetzel se da cuenta de la gran laboriosidad de Verne, que por causa de los contratos a que lo somete se ve obligado a escribir sin descansar, poniendo a prueba sus fuerzas físicas en exceso. Por temor a complicar la salud de su escritor, le firma un nuevo contrato en setiembre de ese año, donde se estipula que: «En lugar de tres volúmenes al año, el escritor entregará solamente dos, y recibirá 1.000 francos al mes, osea, 12.000 al año, en vez de 9.000. A cambio, el escritor concede la prolongación de tres años para el derecho de uso de las ediciones no ilustradas, y por ello sin retribución por los libros aparecidos o por aparecer». Verne aceptó publicar dos volúmenes en un año en lugar de los tres que estipulaba el contrato, además exigió publicar un volumen compuesto por cuentos publicados anteriormente en la revista Musée des familles bajo las mismas condiciones de un trabajo inédito. Este volumen del cual habla Verne sería publicado, luego, como una colección de cuentos bajo el título de El doctor Ox.

En 1871 se produjo también, la muerte de dos de sus familiares, el primero de ellos en fallecer fue Henri Garcet, el generoso colaborador que había aplicado laboriosos cálculos matemáticos a los sueños de su primo. Una muerte que será seguida en breve, el 3 de noviembre, por la de su padre, en presencia de toda la familia, pero no de Julio, quien llega tan sólo para asistir al entierro.

Continuará........

viernes, 3 de junio de 2011

JULIO VERNE: OTRA BIOGRAFIA INTERESANTE

JULIO VERNE
JULIO VERNE 3%20verne
8-2-1828 / 24-3-1905
Julio Verne, además de ser el padre de la ciencia ficción. Describió en sus novelas, mundos futuros en los que aparatos impensables para la época hacían que la vida fuera más sencilla para el hombre. Pero todo lo que imaginó luego sucedió, lo que nos lleva a observar el carácter profético de sus novelas.
¿Fue un profeta? ¿Tuvo visiones del futuro? ¿Era un visionario genial?, o tal vez Julio Verne fue un iniciado, una persona que estaba en el conocimiento de secretos que sólo se transmiten de maestro a alumno, o estuvo en contacto con seres que algunos podrían considerar como extraterrestres en la actualidad.
Pero, ¿por qué se afirma esto? pues por sus propias novelas, aunque parezca increíble, en el siglo XXI Sea como fuere, Julio Verne sigue asombrando, por sus certeras predicciones, El viaje a la luna, Internet, el fax.. Todo lo vio con más de un siglo de antelación.
Adivinó que las grandes ciudades del futuro estarían iluminadas por luces eléctricas de gran potencia.
Profetizó la llegada del hombre a la Luna un siglo antes de que el Apolo 11 la hiciera realidad.
En París en el siglo XX, predijo la existencia de un tren metropolitano que, con diferentes líneas, recorrería la capital francesa.
En 1863, adelantó la existencia, a finales de nuestra centuria, de un equivalente al actual correo electrónico. Habló de un sistema de comunicación a distancia automático y secreto.
El Nautilus (Ideado en 1870) con el que el Capitán Nemo navegaba bajo los mares del mundo es similar al primer submarino atómico construido por los Estados Unidos en el año 1955.
Sobre los viajes a la luna, estimó la longitud y el diametro de su bala de cañon en cifras casi idénticas a la cápsula norteamericana. También fijó la velocidad de "escape" en unos 11.000m/s, con poco error a la velocidad verdadera.
Para Julio Verne la ubicación de su "cañon sideral" en el momento del disparo debía estar en algún país que se extienda entre los 28 grados al norte y los 28 grados al sur del Ecuador. El paralelo 28 de latitud norte cruza el continente americano un poco más abajo de Cabo Kennedy.
El sitio de lanzamiento para la ficción de Julio Verne estaba a menos de 140 millas del lugar real donde se hizo el lanzamiento del Apollo II,"
Acerto al anticipar el vuelo experimental de los perros en la investigación astronáutica; y que sean precisamente tres los viajeros del espacio que él se inventa, lo mismo que ocurriera un siglo después con los tripulantes del "Apollo", y que sus tres protagonistas caigan a la Tierra en un punto del Océano Pacífico casi exacto al que fue escenario del amerizaje de Amstrong, Aldrin y Collin.
El estado de ingravidez en el espacio exterior lo imaginó con una certeza y una serie de detalles reales que asombran; y también pensó que sería Estados Unidos quien lograra la gran hazaña. Por eso colocó en su bala a dos norteamericanos y un francés...con poco error ya que dos de los tripulantes del triunfal viaje a la Luna son norteamericanos y uno, Collins, es nacido en Roma. Es decir, no es estadounidense sino latino (siquiera por el lugar de nacimiento). /font>
El idioma que hablan los tripulantes del Nautilus (una mezcla de todas las lenguas) es anterior a la creación del esperanto.
Los buzos con escafandra.
El electroimán que anuncia el motor eléctrico.
La campana submarina que antecede al batiscafo del Dr Piccard.
La pesca submarina.
El aprovechamiento de la energía de mar.
El automóvil.
Los rascacielos.
Verne leyó en 1891 La Jornada de un periodista en el año 2889 en la Academia de Amiens, en ese escrito habla de: la televisión, fotografía color, máquinas registradoras y de calcular, el fonoteléfono.
Pero basta solamente leer el libro "París en el siglo XX" para encontrar las siguientes predicciones:
Verne sitúa la acción en el París de 1960 y "ve" así la capital francesa:
-"los ferrocarriles pasarán de las manos de los particulares a las del Estado".
-"Aunque ya nadie leía, todo el mundo sabía leer"
-"No había hijo de artesano ambicioso, de campesino desplazado, que no pretendiera un puesto en la Administración".
-"El latín y el griego no sólo eran lenguas muertas, sino enterradas".
-"¡qué posición en cambio la de los señores titulares de ciencias y cuán distinguidos eran sus emonumentos!"
-"La mayor parte de los innumerables coches que surcaban la calzada de los bulevares lo hacían sin caballos; se movían por una fuerza invisible, mediante un motor de aire dilatado por la combustión del gas".
-"Tiendas ricas como palacios donde la luz se expandía en blancas radiaciones, esas vías de comunicación amplias como plazas, esas plazas vastas como llanuras, esos hoteles inmensos..."
-"Lo importante no era alimentarse, sino ganar con qué alimentarse".
-"Serás mayor de edad a los dieciocho".
-"Se comprende que en esa época de negocios el consumo de papel aumentase en proporciones inesperadas (...); los bosques ya no servían para calefacción, sino para la impresión".
-"...ya no hay mujeres (...) se han pasado al género masculino y ya no merecen la mirada de un artista ni la atención de un amante".
-"...¡Concierto eléctrico! ¡Y qué instrumentos! (...) doscientos pianos comunicados entre sí a través de una corriente eléctrica tocaban juntos de la mano de un solo artista".
-"Ya no cortaban la cabeza a nadie. Le fulminaban con una descarga

miércoles, 1 de junio de 2011

Sobre Julio Verne en el Papel Literario de El Nacional. Caracas, 23 de enero de 1977

Sobre Julio Verne en el Papel Literario de El Nacional. Caracas, 23 de enero de 1977

Buenos días, les escribo desde un pintoresco poblado de los andes venezolanos, Boconó de Trujillo, Venezuela. Les envío esta curiosidad hemerográfica sobre nuestro insigne escritor Julio Verne, publicada en el suplemento Papel Literario, de El Nacional (Caracas, 23 de enero de 1977). Tal vez su trascendencia -de tenerla- estriba en que es un pequeño escrito de uno de los autores contemporáneos más interesantes de fin de siglo XX y comienzos del actual, argentino por demás señas: Tomás Eloy Martínez, quien por largos años fue articulista en El Nacional, y estuvo entrañablemente vinculado a nuestro quehacer. El formato del periódico es grande por lo que el aporte va en dos imágenes. Espero les agrade su lectura, y tal vez algún comentario apreciado de parte de tan ilustrados y versados amigos vernianos. Salud. Jesús