JULES VERNE

JULES VERNE

lunes, 31 de enero de 2011

La biblioteca del Capitán Nemo

REPORTAJE: FERIA DEL LIBRO DE MADRID (articulo escrito en el 2005)

La biblioteca del Capitán Nemo

Alberto Manguel 21/05/2005
Vota Resultado 1234 votos . .Este año se celebra el centenario de la muerte de Julio Verne, un autor que ha sido la puerta de entrada a la literatura para muchos lectores. El escritor francés creó personajes que han cobrado vida propia. Es el caso del protagonista de Veinte mil leguas de viaje submarino, un idealista al que el mundo de la superficie le da pavor. ¿Qué libros leería alguien así?

Confiado, de ojos negros que pueden abarcar una cuarta parte del horizonte, frío, pálido, enérgico, valiente, orgulloso, entre los treinta y cinco y los cincuenta años, alto, de frente despejada, nariz recta, boca bien dibujada, dientes magníficos, manos finas y largas, dignas de un alma noble y apasionada: es así como el Capitán Nemo se presenta ante el atónito profesor Aronnax en las entrañas del submarino Nautilus. El editor Hetzel reconoció en Nemo un autorretrato de su autor y convenció al ilustrador Edouard Riou que utilizara a Julio Verne como modelo para el héroe del libro.
Un fotograma de la película 'Veinte mil leguas de viaje submarino'


Un fotograma de la película 'Veinte mil leguas de viaje submarino'-

Si Nemo fue creado a imagen de su autor, su biblioteca es el subacuático reflejo de la que Verne poseía en su casa de Amiens

Nemo es un luchador, un disconforme, un idealista (en el sentido que daba a esta palabra, hoy despectiva, el siglo diecinueve). Nemo es también un lector. Después de una curiosa cena, en la que los diversos manjares resultan ser todos productos marinos hábilmente disfrazados, Nemo invita a su forzado huésped a visitar su reino acuático. La primera sala a la que lo conduce es una biblioteca. "Altos muebles de palisandra negra, con incrustaciones de cobre, albergaban en sus largas estanterías un gran número de libros uniformemente encuadernados. Seguían el contorno de la sala y remataban, en su parte inferior, en vastos divanes tapizados de cuero marrón, que ofrecían confortables curvas. Ligeros pupitres móviles, que podían acercarse o retirarse a voluntad, permitían posar el libro elegido. En el centro de la sala, se alzaba una gran mesa cubierta de panfletos entre los cuales asomaban algunos periódicos ya viejos". El profesor Aronnax expresa su admiración ante tal colección que ha seguido a su lector "hasta las profundidades más grandes del mar" y que "haría honor a más de un palacio en tierra firme". Pero el Capitán Nemo no admite que su biblioteca tenga nada de extraordinario. "¿Dónde hallaría usted más soledad, más silencio, señor profesor?", pregunta. Para Nemo (para nosotros), soledad y silencio son los atributos esenciales de toda auténtica biblioteca.

La biblioteca del Capitán Nemo contiene 12.000 libros de ciencia, de moral, de literatura, escritos en una multitud de lenguas. Tres características particulares la definen: en primer lugar, no hay libros de economía política, ya que ninguna teoría en ese campo satisface a su exigente lector; en segundo lugar, la clasificación de los libros es arbitraria, mezclando temas e idiomas sin orden lógico alguno, como si el capitán leyese aquello que su mano encuentra por obra del azar; en tercer lugar, en los anaqueles no hay libros nuevos. Estos 12.000 libros "son los únicos vínculos que me unen a la tierra", confiesa el capitán. "El mundo acabó para mí el día en que mi Nautilus se hundió por primera vez bajo las aguas. Ese día, compré mis últimos volúmenes, mis últimos panfletos, mis últimos diarios y, desde entonces, quiero creer que la humanidad no ha pensado ni escrito más". Reconociendo en los estantes un libro de Joseph Bertrand, Les Fondateurs de l'Astronomie, publicado en 1865, el profesor Aronnax comprende que la vida submarina del Capitán Nemo se remonta a apenas tres años. Estamos en 1868, dos años antes de la publicación de la novela de Verne.

Lo que la humanidad ha pensa

do y escrito hasta esa fecha es, según nos cuenta el profesor Aronnax , "todo lo que el hombre ha producido de más bello en materia de historia, poesía, novela y ciencia, desde Homero a Victor Hugo, desde Jenofonte a Michelet, desde Rabelais a Madame Sand". Pero sobre todo, libros científicos: obras de mecánica, balística, hidrografía, meteorología, geografía, geología, ciencias naturales, incluyendo mágicamente las obras del mismo Aronnax que el Capitán Nemo ha leído y admirado. A éstos, debemos agregar "un encantador libro de Jean Macé", Les serviteurs de l'estomac [los sirvientes del estómago], curioso volumen que el propio Aronnax lee con deleite, y un fajo de papeles amarillentos, guardado en una caja de hierro grabada con las armas de Francia y carcomida por las aguas salinas: las instrucciones del ministro de la Marina francesa, anotadas de la mano de Luis XVI, y dirigidas al comandante La Pérouse, perdido en el océano en 1788.

Si Nemo fue creado a imagen de su autor, su biblioteca es el subacuático reflejo de la que Verne poseía en su casa de Amiens. En febrero de 1895, la escritora inglesa Marie A. Belloc (que luego se haría famosa con una novela sobre Jack el Destripador) publicó en la revista The Strand de Londres, una entrevista con el autor de Veinte mil leguas de viaje submarino, en la cual describe la biblioteca del número uno, Rue Charles Dubois: "A través del dormitorio se entra a una espaciosa habitación, la biblioteca de Julio Verne. Las paredes están cubiertas de estanterías y en el medio del cuarto una larga mesa cruje bajo el peso de periódicos, revistas y publicaciones científicas, además de una buena parte de semanarios de literatura inglesa y francesa. Un buen número de casilleros de cartón contiene más de veinte mil notas acumuladas por el escritor durante su larga vida... Su biblioteca es de trabajo, no de ostentación, y los ajados ejemplares de sus compañeros intelectuales como Homero, Virgilio, Montaigne y Shakespeare, además de ediciones de las obras de Fenimore Cooper, Dickens y Scott, acusan un uso duro y constante". Como en la biblioteca del Nautilus, en la de la Rue Charles Dubois priman las obras científicas.

Si toda biblioteca es autobiográfica, la del Capitán Nemo (como también la de Verne) revela el carácter secreto de su lector. El mundo de la superficie, de la turbulenta sociedad humana, le causan pavor. Prefiere la reclusión. Cree en la invención, la imaginación, el espíritu de curiosidad del ser humano. Aborrece sus abusos, su despotismo, su crueldad codiciosa. Le importa, por sobre todo, la libertad, pero no cualquier libertad. No sería extraño que, entre los volúmenes de la biblioteca del Nautilus se encontrase La solution du problème social, de Pierre-Joseph Proudhon, obra que Verne conocía bien. "No se trata de la libertad subordinada al orden, como en la monarquía constitucional, ni de la libertad representando un orden", escribió Proudhon con ímpetu alegórico. "Es la libertad recíproca y no la libertad limitada. La libertad no es la hija sino la madre del orden". A esta libertad engendradora, Proudhon la llamó "anarquía positiva". Ésta es la fe de Nemo (y también la de Verne), sólo que Nemo no se contenta con la propuesta anárquica de Proudhon. Nemo es, en cierto sentido, el precursor (si no el coetáneo) de Ravachol, Auguste Vaillant, Emil Henry, Santo Caserio, anarquistas violentos cuya filosofía se traduce en bombas y asesinatos; obviamente, los deliberados naufragios que ocasiona el Nautilus son otra versión de aquellos actos de terror.

La violencia del Capitán Nemo

en la segunda parte de la novela asustó a su editor. Respondiendo a una crítica de Hetzel hecha poco antes de la publicación de Veinte mil leguas de viaje submarino, Verne explica que no puede ser de otra manera. El taciturno bibliófilo que enseña al profesor Aronnax sus anaqueles llenos de "todo lo que el hombre ha producido de más bello", se convierte, en el momento de necesaria acción, no en un preceptor de la humanidad sino en "un sombrío verdugo". Los libros han servido de guía al Capitán Nemo, de conocimiento, de repositorio de la memoria común de la humanidad, pero (como todo lector sabe) un libro o una biblioteca entera no pueden hacer más que iluminar el camino que su lector ha elegido; no pueden dirigirlo ni mucho menos obligarlo a seguir una cierta dirección. Años después, Verne contaría el fin de su héroe en La isla misteriosa, cuando el desilusionado anarquista confiesa su fracaso: "Soledad, aislamiento: éstas son cosas tristes, más allá de la fuerza humana... Muero de haber creído que un hombre puede vivir solo".

Cuenta el nieto de Julio Verne, Jean-Jules Verne, que su abuelo quiso escribir sobre la lucha del pueblo polaco contra el imperio ruso y que, quizá por razones de censura gubernamental, no lo hizo. Escribió en cambio Veinte mil leguas de viaje submarino. El Capitán Nemo es un rebelde universal, no un revolucionario específico. "¡Soy el derecho, soy la justicia!", le dice al profesor Aronnax. Y señalando la embarcación que está por atacar: "¡Es por su culpa que he visto perecer todo aquello que he amado y venerado, mi patria, mi mujer, mis hijos, mi padre, mi madre! ¡Todo lo que odio está allí!".

Después de la terrible escena de destrucción que sigue, el profesor Aronnax trata de dormir y no puede. En su imaginación, vuelve a ver la historia desde el comienzo, como si hojeara un libro ya leído, y a medida que recuerda, el capitán deja de ser su igual y se convierte "en un hombre de las aguas, en el genio de los mares". Ante nuestros ojos lectores, el profesor Aronnax, personaje de la novela de Verne, se desdobla en lector de sus propias aventuras en las que el Capitán Nemo ya no es un hombre como él sino algo más vasto, menos comprensible, más espantoso, menos propio a la imaginación de Julio Verne que a la mítica biblioteca universal. En este punto mágico, protagonista y autor, autor y lector, lector y protagonista se confunden en un solo personaje, dentro y fuera del libro, suspendido entre el tiempo de la novela y el de nosotros leyéndolo hoy.

© Alberto Manguel, 2005.

viernes, 28 de enero de 2011

Los viajes espaciales y la nueva imagen del universo. Aporte peruano al conocimiento del espacio interestelar. I parte

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Los viajes espaciales y la nueva imagen del universo. Aporte peruano al conocimiento del espacio interestelar. I parte

por: Ministerio de Educación DINFOCAD-DINEEST

1.1 El hombre y la exploración del espacio

El hombre desde siempre ha sido un explorador. Desde los tiempos más remotos se tiene evidencias de su afán por saber más acerca de lo que existía en su entorno. Más aún, su mirada siempre estuvo dirigida al espacio con la convicción de que su vida estaba regida de alguna manera por los acontecimientos celestiales.

Sin embargo, es en los últimos cinco lustros que el hombre ha intensificado su investigación del espacio gracias a los satélites y las naves espaciales. Dentro de estos artefactos, una diversidad de instrumentos miden, registran e informan acerca de sus hallazgos en el espacio. Un astronauta puede describir cosas nunca vistas antes.

Los científicos esperan que estas nuevas observaciones sirvan para hallar respuestas a preguntas tales como:

¿La Tierra siempre ha existido?; ¿De no ser así, cuándo, cómo y por qué se creó la Tierra?; ¿Y si tiene un principio, entonces, tendrá un final?, ¿ En caso de ser afirmativo, como será?

¿La Luna, fue alguna vez parte de la Tierra? ¿O fue antes un planeta? O comenzó a existir al mismo tiempo que la Tierra?

¿Las estrellas, el Sol y los otros planetas, también comenzaron a existir al mismo tiempo que la Tierra?

¿Existirán otros mundos como el nuestro?

¿La vida es un fenómeno propio de la Tierra?, ¿O también, existe vida en otros escenarios del universo?

En la búsqueda de estas respuestas, los hombres de ciencia analizan minuciosamente cada registro o muestras físicas que provienen del espacio como los meteoritos.

“Algún día estas respuestas podrán parecernos tan obvias como el que la Tierra gire alrededor del Sol, o, quizás, tan ridículas como que la Tierra es una plataforma plana sustentada por ... una torre de tortugas. Sólo el tiempo (cualquiera que sea su significado) lo dirá” (Hawking, 1989).

1.2 La carrera espacial

Tanto la idea del viaje espacial como la tecnología que nos ha permitido movilizarnos en el espacio, tienen precedentes muy antiguos.

En la literatura se registra la “Vera Historia”, escrita por Luciano de Samosata (160 d.C.) y “De la Tierra a la Luna” (1865), por Julio Verne, donde se relatan viajes de ficción científica a la Luna.

En el año 850, los chinos empezaron a usar la pólvora negra para fabricar fuegos artificiales (pequeños cohetes) que emplearon en sus celebraciones y que más adelante (1232) sus ejércitos utilizaron como “flechas de fuego”.

Los primeros experimentos para hacer volar un objeto se efectuaron en el siglo IV a.C. Con el transcurrir del tiempo, se han ido planteando y dejando de lado muchos conceptos y dispositivos como el de fuerzas centrífugas y cuerpos antigravedad. Sólo la idea de Newton sobre el principio de acción y reacción (1687) ofreció un sólido fundamento para la construcción del cohete, dispositivo que reunía lo que se requería:una gran potencia y capacidad para transportar en su interior todo lo necesario para un viaje espacial.


Investigadores como el francés Robert Esnault-Peltiere, el estadounidense Robert Goddart, el alemán Hermann Oberth en Alemania, el soviético Konstantin Tsiolkovsky, el peruano Pedro E. Paulet e incluso otros en Austria y Gran Bretaña, emprendieron la tarea de definir cómo sería posible el viaje espacial y lograron definir correctamente la teoría de los cohetes y pasar de ella a la práctica.

En las primeras décadas del siglo XX se desarrollaron los primeros motores y las primeras máquinas volantes y se formaron empresas como la American Rocket Society (EEUU) y la VfR (Alemania). Estas proporcionaron el clima propicio para la preparación de los ingenieros que dominarían la industria aeroespacial de las próximas décadas.


La VfR construyó el primer cohete de nombre A-4, conocido más luego como V-2 (Arma de la Venganza-2). Este cohete no sólo fue una poderosa arma de guerra sino la esperanza de hombres que pensaban viajar algún día al espacio. Entre estos, seguramente estuvo Wernher von Braun.

Terminada la guerra, americanos y soviéticos se dedicaron a perfeccionar la tecnología de los cohetes. En cada intento, nuevos récords de altitud, velocidad y carga útil transportada fueron sistemáticamente superados hasta que, en la URSS, Sergei Korolev y su equipo pusieron en órbita el Sputnik-1 (4 de octubre de 1957) y luego, el Sputnik-2, con la perra Laika a bordo, dando a entender que el próximo objetivo sería el envío de hombres al espacio. Por su parte, EEUU decidió crear la NASA (Agencia Nacional para la Aeronáutica y el Espacio, 1958) como agencia exclusiva para la exploración espacial. Había empezado la carrera espacial, planteándose dos metas: alcanzar la Luna y enviar un hombre al espacio.

La URSS asumió el liderazgo: El Luna-1 pasó cerca de nuestro satélite, el Luna-2 impacto con ella y el Luna-3 consiguió tomar fotografías de su cara oculta (1959). Dos años después, anunciaba que un ciudadano soviético, Yuri Gagarin, había dado una vuelta a la Tierra y regresado sano y salvo a casa.

Pero eso no sería todo, la Vostok-2, en agosto de 1961, colocaba a Titov en órbita durante 24 horas.



En su caso, la NASA organizó un programa para llevar un hombre a la Luna, lo que logró el 20 de julio de 1969, cuando Armstrong y Aldrin la pisaron por primera vez. Este éxito levantó grandes expectativas y se empezó a pensar en una estación espacial, una colonia lunar, un transbordador recuperable (shuttle) e incluso en el viaje hacia Marte. Sólo se dio luz verde al desarrollo del vehículo reutilizable y a la estación espacial.


El hombre, al haber acumulado conocimientos durante siglos y combinándolos adecuadamente, ha podido lograr proezas como que las naves viajen en el espacio sideral y conocer parte del universo.

http://www.ciberdocencia.gob.pe/archivos/desembarco_Luna.jpgEl viajar a las estrellas será una realidad cada vez más cercana para todos los seres humanos


Por su parte, la URSS decidió que el futuro estaba en el campo de las estaciones espaciales. El programa se inició con la construcción y el lanzamiento de la Salyut-1 (1971) hasta que en 1986 puso en órbita la estación Mir.



En los setenta, EEUU priorizó el programa espacial no tripulado llevando a cabo algunas misiones notables, como los sistemas de teledetección Landsat, que permitieron observar la superficie de la Tierra para aplicaciones científicas y comerciales y las sondas para la exploración de los planetas interiores Mercurio (Mariner-lO), Marte (Mariner-9 y Viking-1 y 2) y de los exteriores (Pionner-10 y 11, Voyager-1 y 2).



En los ochenta, EEUU dio inicio a la era de los transbordadores. El Columbia, fue el primero y posteriormente se pusieron a punto otros como Challenger, Discovery, Atlantis y últimamente, Endeavour.

En los noventa, las sucesivas tripulaciones realizaron paseos espaciales, colocaron diversos satélites en órbita (incluyendo algunos tan importantes como el telescopio espacial Hubble, o las sondas Galileo, Magellan y Ulysses), capturaron y repararon otros, trabajaron en el interior de sofisticados laboratorios (Spacelab, Spacehab), etc.



El futuro, bajo la dirección de la NASA, se enrumba en tres caminos:



1) La estación espacial internacional (ISS). En el periodo 1998-2000 ya se han colocado en órbita tres módulos (Zaria, Unity y Zvezda). Durante los próximos años, la flota de transbordadores estará prácticamente dedicada en exclusiva al montaje de la ISS.

2) El viaje a Marte. Para que ello sea posible, se están realizando pasos estratégicos como el envío de las sondas Mars Pathfinder, Mars Global Surveyor y las recientes Mars Surveyor 98 para estudiar si hubo o no vida en Marte.

3) La colonia lunar. El descubrimiento de agua bajo su superficie facilitaría la instalación de una colonia científica, quizá mucho antes que la aventura marciana.


Presencia peruana en este campo

Entre los más renombrados científicos peruanos que han realizado aportes importantísimos al conocimiento del cosmos se encuentra el arequipeño Pedro Paulet Mostajo, reconocido por Von Braun como Padre de la Astronáutica.

http://www.ciberdocencia.gob.pe/archivos/paulet_estampilla.jpg




En Tiabaya, Arequipa, nació en 1874, uno de los cuatro pioneros de la Era Espacial: Pedro E. Paulet Mostajo. Le obsesionaba la tercera ley de Newton, lo que lo llevó a inventar un primer dispositivo basado en cohetes que permitía hacer girar a velocidad una rueda con fines industriales. Luego, describió su motor a reacción experimental. En Amberes, 1902, siendo Cónsul del Perú, concluyó el diseño del “avión-torpedo”: vehículo «destinado —escribe el propio Paulet- a navegar en el espacio sideral donde no hay aire: no necesita por tanto ni de hélice ni de planeadores». También diseñó el ala delta de los actuales Mirage, Concorde y transbordadores.

En tiempos más recientes, el mayor de lnfantería de Marina de los EE.UU., Carlos Noriega Jiménez, (nacido en Lima, 1959), se ha convertido en el primer astronauta de origen peruano en el espacio. Formó parte de la tripulación de especialistas del Trasbordador Espacial STS-84 Atlantis (15 de mayo de 1997), cuya misión fue acoplarse con la estación espacial rusa Mir, para reemplazar a un miembro de la tripulación estadounidense y transferir equipos científicos y otros abastecimientos.

Hace poco otro peruano, David Sánchez Aylas (nacido en Cerro de Pasco, 1960), ha sido llamado por la NASA para intervenir en la construcción de una nave que viajará a Marte. David es un ingeniero muy destacado, especialista en robótica y neurocomputación que forma parte del Institute of Electrical and Electronics Engineers(IEEE) de Alemania.

Como miembro de este instituto, ha participado en el diseño de un brazo mecánico con inteligencia artificial que manipula objetos y cubre los riesgos que pueden presentarse durante los viajes del trasbordador. También se utiliza para el mantenimiento de plantas nucleares y submarinos y en el futuro será capaz de reparar satélites en el espacio. Este robot se llama Rotex por Robotic Tecnology Experiment; mide 1,40 m de largo, pesa 35 kilogramos y se mueve a una velocidad de 5 cm/s con una precisión de 0,5 mm/ojo; formó parte del equipo científico del transbordador Columbia.

Autoevaluación Nº1

1. ¿Por qué el hombre ha decidido explorar el espacio?

2. ¿ Por qué los EE.UU. y la URSS se lanzaron en la carrera por conquistar el espacio?

3. Terminada la tensión EEUU-URSS, ¿por qué se insiste en viajar a Marte, involucrando en ese objetivo a un buen número de países?

4. Averigua los datos biográficos de Pedro Paulet, Carlos Noriega y David Sánchez. Elabora un cuadro comparativo de sus vidas y establece sus semejanzas y diferencias más importantes.

5. ¿ Por qué los jóvenes peruanos deberían inspirar sus proyectos de vida en la vida de Pedro Paulet o de Carlos Noriega o de David Sánchez?

Fuente: Fascículo Ciencia, Tecnología y Ambiente PLANCAD SECUNDARIA.

Nota ampliatoria del comité editorial de Ciberdocencia, del 31 de julio de 2007:

Con fecha 29 de julio de 2007, el Comité Editorial de Ciberdocencia recibió una misiva vía correo electrónico del Prof. Dr. V. David Sánchez A., Ph.D. que se encuentra en California, U.S.A., solicitándonos la actualización de la información relacionada con su obra que se publica en este artículo. A continuación presentamos la mencionada información ampliatoria:

El Profesor Doctor Ing. Victor David Sánchez Aylas, Ph.D., IEEE Fellow, AAAS Member (nacido en Lima, 1959), ha sido llamado por la NASA para intervenir en la construcción de una nave que viajará a Marte. David es uno de los científicos-tecnólogos-ingenieros más destacados a nivel mundial, especialista entre otros en viajes y sistemas espaciales, robótica, inteligencia artificial, telecomunicaciones, multimedia, electrónica, informática, ciencias de la computación y matemáticas.

David forma parte del Institute of Electrical and Electronics Engineers(IEEE) con su central en los E.E.U.U., llevando el más alto grado a obtenerse en el mundo en ingeniería: el IEEE Fellow ( considerado "Premio Nobel en Ingeniería" ) . Lo obtuvo como el científico-ingeniero más joven de la historia a nivel mundial a los 34 años.

Entre otros muchos, en su labor hacia el avance de vuelos y sistemas espaciales, David diseñó en la NASA alemana DLR junto con la empresa espacial más grande del mundo EADS un sistema satelital de telecomunicaciones que actualmente se encuentra operando en el espacio. En los E.E.U.U., David dirigió el desarrollo tecnológico de la aviónica más especializada para el gobierno estadounidense haciendo uso del sistema satelital militar más grande de navegación GPS (junto con Lockheed Martin y SAIC).


David dirigió uno de los programas científico-tecnológicos más avanzados y ambiciosos de la historia en la NASA alemana DLR como servidor civil de Alemania por una decada, inventando y desarrollando robots espaciales inteligentes para su uso en la reparacion de satelites y diversas aplicaciones terrestres. La demostración de esta tecnología espacial fue espectacular, la más avanzada en el mundo entero, hasta hoy en día poco entendida, y se llevo a cabo durante la misión espacial Rotex por Robotic Technology Experiment que volo con el vuelo STS-55 del transbordador Spaceshuttle Columbia de la NASA norteamericana y dentro del laboratorio espacial Spacelab de la ESA, la agencia espacial europea.

David fue miembro por invitación especial de la ESA del grupo de científicos que organizó e inició el primer vuelo europeo de la ESA a Marte que justamente se encuentra generando el mapa de toda la superficie marciana con una cámara espacial del DLR. David inventó y desarrolló como primero en el mundo entero el sistema de visión artificial de tiempo real que es uno de los supercomputadores más complejos de la historia de la humanidad y fue usado en Rotex. Parte de la tecnología que David inició y generó, por ejemplo en visión estereoscópica, ha sido justamente utilizado para la generación de mapas de las superficies de planetas como del Planeta Rojo.

Más recientemente, David ayudó a la NASA Norteamericana en su centro más avanzado en Pasadena, California en la construcción de la nave espacial más avanzada de la historia con destino a las lunas de Jupiter y Pluton. Así también David ganó a nivel nacional en los E.E.U.U. con su consorcio un concurso de la NASA estadounidense donde particparon los mejores consorcios espaciales del mundo. El ganarlo le permitió a David diseñar una serie de misiones espaciales y una familia de naves espaciales económicas para su uso en la exploración y colonización del planeta Marte y así también para su uso en misiones espaciales privadas hacia asteroides.

Mayor información en :

www.geocities.com/profdrvdsancheza/IEEEFellow.html

http://www.larepublica.pe/

Publicado en línea por:Miguel Guzmán el

jueves, 27 de enero de 2011

REPORTAJE

REPORTAJE: CENTENARIO DE JULIO VERNE


Verne y el lector

César Aira 19/03/2005


Vota Resultado 688 votos . .Es el gran iniciador de lectores y el escritor que hizo creíbles varios sueños del ser humano. Con más de ochenta obras, Julio Verne (1828-1905) es el padre de la literatura científica gracias a su espíritu visionario, con libros fascinantes como Veinte mil leguas de viaje submarino, De la Tierra a la Luna o La vuelta al mundo en 80 días. Este 24 de marzo el mundo al que se anticipó y pobló de progreso le rinde homenaje al cumplirse cien años de su muerte. Ofrecemos una guía para recorrer el universo verniano.

Cómo puede ser que un modesto tendero de las letras se haya vuelto un clásico y se celebren sus centenarios y proliferen las biografías y estudios y se publiquen hasta sus borradores? ¿Tan acogedora es la literatura? ¿Tan indiferente a los méritos? Nadie se hace estas preguntas, y todos las responden con una tácita presuposición de antigüedad, de primitivismo, que vuelven a Verne en el inconsciente colectivo un escritor auroral, una especie de Homero de la novela. Pero las fechas lo ubican no entre los primeros sino entre los últimos y definitivos novelistas. El año que salía a la venta Veinte mil leguas de viaje submarino era el año de la publicación de La educación sentimental y La guerra y la paz. Y su obra, gracias a la laboriosidad póstuma de su hijo, se extendió hasta la época de Proust y Kafka.


LIBROS ESENCIALES DE LA GALAXIA VERNIANA

Julio Verne-

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Los lectores necesitan un mito de origen para su pasión de lectores. En el siglo XX, ese mito ha tenido en Julio Verne su figura más concurrida

¿O habrá que concluir que la literatura es traicionada sistemáticamente por su historia? Pero las fechas en el caso de Julio Verne son un detalle marginal. Sus novelas han llegado a funcionar como formaciones naturales, como montañas, mares y bosques de la literatura, paisajes que no están en la historia sino en la historia vital de cada lector. Se diría que Verne es un fenómeno de la recepción, o en términos menos académicos, de la lectura. Su aprendizaje lo hizo en el teatro (escribió y estrenó una docena de obras antes de empezar con las novelas), y el teatro era recepción pura e inmediata. Al pasar a la novela, y para recuperar la inmediatez de la respuesta, Verne recurrió al anacronismo biográfico del lector.


Con frecuencia, por no decir casi siempre, la lectura de sus libros se hace difícil de sobrellevar. Es preciso saltearse páginas, capítulos enteros, fatigosos rellenos de descripciones topográficas o turísticas, empalagosas escenas familiares, explicaciones innecesarias, desmesuradas preparaciones de lo previsible... No obstante, esos saltos tienen cierto encanto nostálgico porque mientras salta, el lector está pensando: "Todo esto yo lo leía línea por línea, religiosamente, cuando era chico, y me lo creía todo". Lo que creía, según la conjetura autobiográfica, es que estaba frente a la literatura; y nunca terminará de convencerse de que era un error, porque está convencido de antemano de que con Verne adquirió el hábito de la lectura, que lo llevó a los libros buenos de verdad. Todos necesitamos una historia, y el comienzo de una historia no puede ser menos verdadero que su desenlace.

Claro que esos saltos son virtua

les, porque no hay muchos lectores serios que lean a Julio Verne. En general, a Verne no se lo lee sino que se lo ha leído. El recuerdo, que también suele ser recuerdo virtual, simplifica el torpe fárrago y uno se queda con la fórmula de la aventura.

La fórmula que acuña el olvido del lector es más o menos la misma fórmula con la que empezó el autor. De una a otra, se elimina piadosamente el laborioso desarrollo novelístico, es decir la escritura, con lo que Verne queda entero en el campo de la lectura.

En realidad, nadie dijo que los libros de Julio Verne pretendieran ser novelas. Son más bien guiones para fantaseos infantiles, fórmulas de ensoñación. Ahí hay una economía que podemos admirar, y nos preguntamos si no habremos equivocado el camino en algún punto. En 1869, cuando se publicaban La educación sentimental y La guerra y la paz, terminaba una década que Flaubert y Tolstói habían dedicado íntegramente a escribir sus respectivas novelas, y en el mismo lapso Verne había escrito y publicado quince, entre ellas varias de las más exitosas. La liviandad veloz y eficaz de la fórmula se alza con una sonrisa de triunfo frente al esfuerzo sobrehumano con el que terminó identificándose la literatura.

Por supuesto, hay un argumento contundente: iban dirigidas a públicos diferentes. Las de Verne estaban explícitamente destinadas a "la juventud". Pero no es tan seguro que los niños o adolescentes hayan gozado o soñado tanto con sus libros. En ese punto, hay que creer en los testimonios de los lectores adultos, en sus recuerdos; y nunca estaría tan justificado como aquí el dogma freudiano de que todo recuerdo es encubridor. Lo único comprobable es el hecho de que los lectores necesitan un mito de origen, para su pasión de lectores. A todo lo largo del siglo XX, ese mito ha tenido en Julio Verne su figura más concurrida.

Si un mito funciona, tiene la ventaja de que no es necesario ir a ver. A Verne no es necesario releerlo, y ni siquiera leerlo.

En cuanto a los críticos, tienen

muchos motivos para ocuparse de Verne a despecho de la calidad. Les da la ocasión de escribir de un modo inventivo y poético, como sería peligroso hacerlo sobre un buen escritor. Es que con Verne no hay un texto que pueda desmentirlos, hay sólo fórmulas, células míticas a partir de las cuales la pluma puede ir rápido y lejos.

Otro motivo de atracción para críticos es su carácter sintomático, su ingenuidad para consigo mismo. El burgués europeo de la expansión colonialista, al que Verne representa con la fidelidad de un ejemplo de manual, tuvo una seguridad en la solidez universal de su pensamiento y acción como no la tuvo nadie antes ni después.

Esa seguridad tuvo como pilar la ciencia, a la que Verne recurrió como almacén temático y también como ideología de un positivismo optimista que apelaba al progreso y a la historia. Pero, fiel al anacronismo que lo constituye, la ciencia verniana es doméstica, recreativa, adánica, eternamente primitiva. Los vehículos, personajes, invenciones y utopías que pueblan sus novelas expresan la convicción de que la ciencia de su época ha realizado el futuro y la civilización ha llegado a un grado de perfección insuperable. La ciencia se volvió en sus libros la ciencia de la lectura. Era el presente, y sigue siéndolo en el mito personal del lector.


http://www.elpais.com/articulo/semana/Verne/lector/elpepuculbab/20050319elpbabese_1/Tes


http://www.elpais.com/articulo/semana/Verne/lector/elpepuculbab/20050319elpbabese_1/Tes

Puerta del Nautilus

Journey to the Moon,De la tierra a la luna




LA VUELTA MUNDO EN OCHENTA DIAS

El sueño de Jules Verne

VIDEOS

http://www.frasecelebre.net/Videos_De_Julio_Verne.html-  Colleción de videos, por votación de you tube

Jules Verne, visionario.

En ocasiones hace falta un científico para dejar las cosas claras. La incorrecta aceptación de que la teoría de la relatividad conduce al popular e inexacto “todo es relativo” sería un ejemplo. Otro, la absurda opinión sobre las obras de Jules Verne que se suponen obras de anticipación, llegando incluso a considerar al escritor un iluminado que previó todos los adelantos posteriores de la técnica y la ciencia.

Por eso ayer me gustó leer el artículo sobre el escritor francés a cargo de Jorge Wagensberg, profesor de Teoría de Procesos Irreversible de la Facultad de Físicas de la Universidad de Barcelona, aparecido ayer en El País-Babelia:

En general (en las obras de Verne), no se trata de crear situaciones sugeridas por una ciencia imaginada, por una ciencia-ficción... No es ficción a base de ciencia-ficción sino ficción a base de la ciencia conocida. Por ello Verne es más un divulgador de la ciencia que un visionario de la ciencia. Verne conocía la ciencia de su tiempo. Seguía la ciencia de su tiempo. Se relacionaba con científicos de su tiempo. (...) Verne era sobre todo un hombre de su tiempo. Por eso podía especular por delante de su tiempo. Ahora podemos ponernos de acuerdo y aceptar que Verne era un visionario, porque para ser un visionario se ha de ser antes un hombre de su tiempo. Un iluminado, por ejemplo, no lo necesita.



Jules Verne será siempre un referente universal en materia de literatura científica. Por eso hay que situarlo correctamente en su tiempo y en su época. Además, creo que por respeto, debemos hacer un esfuerzo para no mitificar al prolífico escritor. Posiblemente seamos la última generación que habrá disfrutado con las novelas del francés. Mucho me temo que el tiempo, la técnica y la ciencia, están dejando muy atrás las obras de Verne.
Así que ahora, cien años después de su muerte, podemos dejar que descanse en paz





miércoles, 26 de enero de 2011

El Denodado Camino del Éxito 22 Jules Gabriel VERNE Allote: Escritor visionario y viajero de la imaginación

miércoles 25 de febrero de 2009


El Denodado Camino del Éxito 22 Jules Gabriel VERNE Allote: Escritor visionario y viajero de la imaginación

“Todo lo que se puede imaginar, alguien lo hará realidad”

Aunque hubiera preferido ser marinero como su hermano Paul, a partir de 1848 tuvo que estudiar derecho en La Sorbona de París para complacer a su padre, que como hijo de juez, aspiraba a que su primogénito heredara su bufete de abogado, como procurador judicial. Termina sus estudios y aprueba su tesis doctoral, pero no ejerce ya que inmediatamente opta por la carrera de las letras en las que sería un destacadísimo escritor y novelista de fama mundial; precursor de la novela de aventuras de ciencia ficción; y creador de la literatura científica. Julio Verne, primero de los cinco vástagos de una familia burguesa, nació el 8 de febrero de 1828, en la isla Feydeau, a orillas del río Loira-islote arenoso cerca de la desembocadura del Atlántico, fundada por 80 “plantadores de Santo Domingo” -comerciantes que se arruinaron con la independencia de Haití-, en Nantes, Bretaña, que a inicios del siglo XIX, era uno de los más importantes puertos de Francia. Sus padres fueron Pierre Verne, abogado de profesión y Sophie Allote de la Fuÿe-descendiente de una familia de origen bretón y escocés, compuesta por marineros y gente de letras-. Siendo niño demostró ser un estudiante dedicado y serio; de excelente memoria. A los seis años de edad asiste a la clase de Madame Sambain, su primera maestra, quien le impresiona profundamente con sus relatos de anécdotas de su marido marinero.

Inicia su instrucción elemental en el Saint-Donatien; prosiguiendo en el colegio Saint-Stanislas donde demuestra su brillantez y talento en geografía, griego, latín y canto. En el liceo de Nantes estudió filosofía y retórica. Un episodio legendario de su adolescencia temprana-que para algunos es una simple invención de sus biógrafos-es que el joven rebelde, propenso a la aventura, trata de embarcarse como grumete-con tan solo 11 años-en el barco La Coralie, que partía para la India, lo que su padre impidió a tiempo aplicándole severo castigo. Pero lo que mas le duele es la promesa que le obliga a pronunciar: nunca pretenderá viajar más que con la imaginación y a través de su fantasía. No fue sino hasta que tuvo más de 30 años, cuando realiza su primer viaje al extranjero.

Perdidamente enamorado y no correspondido, escribe versos de amor, culminando sus escritos con una pequeña tragedia, pero sufre los desaires de su prima Caroline Tronçon, lo que sume al joven en profunda crisis de melancolía. Unos años después se anuncia el compromiso de Caroline con acaudalado prometido de la ciudad con el que contrae matrimonio, marcando una profunda huella en el carácter de Verne.

En 1848 marcha a París para cursar la carrera de abogado, pero se dedica a escribir piezas dramáticas en su bohardilla del Barrio Latino; en esa época se mantenía la costumbre de veladas de conversación en los famosos “Salones de Madame”, organizadas por damas de la alta sociedad. Su tío Châteaubourg lo introduce con la señora Barrère, donde conoce a Alejandro Dumas padre, figura aclamada e indiscutida-autor de “Los tres mosqueteros” y “El Conde de Montecristo”-, quien llegará a convertirse en su protector y consejero literario. También se codea con Víctor Hugo y Eugenio Sue. Casi inmediatamente, traba amistad con Dumas, hijo, que es solo cuatro años menor que él.

Al abandonar la abogacía, para dedicarse al teatro, sufre un distanciamiento con su padre, que deja de suministrarle dinero, por lo que se centra en el teatro y operetas. A finales de 1851 realiza labores de secretario para Edouard Seveste quien reabre la Ópera Nacional con el nombre de Théâtre-Lyrique. Escribe entonces varias piezas y algunos libretos. Entre tanto, publica algunas novelas cortas en los periódicos ilustrados. En 1856 conoce a Honorine de Vyane-viuda de la ciudad de Amiens, madre de dos hijas-con la que se casa un año después. Una vez en la capital, conoce a su nuevo cuñado que gana mucho dinero como agente de bolsa. Después de largas y acaloradas discusiones con su padre, consigue un financiamiento de 50 mil francos para invertir, con lo que logra asociarse como agente de bolsa, reuniendo una pequeña fortuna poco después.

En su estancia en París es asiduo asistente a la Biblioteca Nacional, donde estudia por su cuenta Química, Botánica, Geología, Mineralogía, Geografía, Astronomía, Matemáticas, Física, Mecánica y Balística; además ingresa a la Sociedad de Geografía y se entrevista con exploradores, viajeros, periodistas y científicos; aprovechando sus conocimientos y su entusiasmo por la revolución tecnológica e industrial para escribir numerosas novelas de aventuras de corte científico, en las que plasmó su dominio de la tensión dramática lo que le permitió combinar extravagantes situaciones y momentos poéticos en una prosa ligera y amena.

En 1862 traba amistad con el aventurero, periodista y fotógrafo Félix Tournachon-que utilizaba el pseudónimo de Nadar-, con el que investiga los adelantos de la aeronavegación, los que describe en su libro Cinco Semanas en Globo, su primer éxito literario. Nadar lo recomienda con el famoso editor Pierre-Jules Hetzel-publicaba las obras de Víctor Hugo y Michelet-, dueño de le Magasin D'Éducation et de Récréation al que Verne entrega el manuscrito para su publicación; la obra es acogida por el público con gran entusiasmo; constituyendo el primer volumen de una serie que alcanzaría los más de cien, continuando con el título general de Los Viajes Extraordinarios a los mundos conocidos y desconocidos. Antes de ser editado por Hetzel, el original fue rechazado por quince editoriales. Debido al éxito de esta obra el dueño de la revista le ofrece un contrato por veinte años-como colaborador para la parte científica-a veinte mil francos anuales-una pequeña fortuna para esa época-a cambio de dos volúmenes de un nuevo estilo cada año.

Dotado tanto para la ciencia ficción como para la aventura pura y simple, une las dos vertientes como escritor de la literatura científica, acercando los conocimientos recién descubiertos, particularmente a la juventud. Su gran imaginación y su capacidad de anticipación lógica, aunada a sus profundos conocimientos técnico científicos de su época, le permitieron adelantarse a su tiempo, describiendo y prediciendo entre otras cosas el submarino, en su obra Veinte mil leguas de viaje submarino-este febrero de 2009, hay tantos submarinos nucleares, que uno británico y otro francés colisionaron en aguas del Atlántico-; Armas de destrucción masiva-Ante la Bandera-; el helicóptero-Robur el conquistador-;Naves espaciales-De la Tierra a la Luna-la carrera espacial-Héctor Servadac- y grandes trasatlánticos-Una ciudad flotante- entre otros. También se reconoce su visión en futuros descubrimientos y eventos históricos como el descubrimiento de las fuentes del Nilo-Cinco semanas en globo-la conquista de los polos-Las aventuras del capitán Hatteras- y los gobiernos totalitarios-Los quinientos millones de la begún-.

Por fin en 1859 Verne sale por primera vez de Francia con destino a Inglaterra y Escocia; en 1861 visitó Escandinavia; en 1867 embarca en el trasatlántico Great Eastern viajando a Estados Unidos-Nueva York y las cataratas del Niágara-; entre los años 1871 y 1873 visita Londres, Jersey, Guernsey y Sark. En 1878 hizo un viaje en su yate-el Saint Michel III-, visitando Lisboa, Tánger, Gibraltar y Argel. En 1880 visita Irlanda, Escocia y Noruega. En 1881 realiza una gira por los Países Bajos, Alemania y Dinamarca. En 1884 navegó a través del Mediterráneo llegando a Argel, Malta e Italia. En 1887 realiza una expedición a Bélgica y los Países Bajos.

Cuando la fortuna le es propicia, a pesar de la oposición de su esposa, se muda a una casita frente al mar en la costa Le Crotoy, pequeño pueblo de pescadores en el estuario de la bahía del Somme, donde se ve obligado a tomar parte en la guerra franco-prusiana, sirviendo como guardia nacional a bordo de su barco personal el “Saint-Michel”-llamado así en honor a su único hijo-.

1886 y 1887 resultan fatídicos para Julio Verne: Debido a problemas económicos tiene que vender su Yate; unos días después su sobrino favorito le dispara dos tiros en una pierna lo que lo convierte en un inválido e internan en un manicomio al sobrino; muere Hetzel, al que quería como un padre, y fallece su madre. Cuando ya era un escritor consagrado se instala en Amiens-una ciudad a dos horas de París en tren-donde es elegido concejal, abogando por una serie de mejoras a la ciudad, labor que desarrolló durante quince años. Tras haber conocido un enorme éxito literario, Jules Verne muere el 24 de marzo de 1905, a los 77 años de edad a causa de la diabetes, que previamente lo había dejado ciego y sordo, impidiendo su mayor placer; la lectura. Es enterrado en el Cementerio de La Madeleine, en donde el escultor Albert Roze hace un monumento representando a Verne emergiendo del sepulcro y levantando su brazo derecho.

A pesar de que su vida no fue fácil, ya que su vida marital no fue todo lo feliz que el hubiera deseado, padeció frecuentes parálisis faciales, y su único hijo le provocó muchas contrariedades; nadie puede atreverse a negar que Verne recorrió el denodado camino del éxito, con su vasta obra que incluyó libretos para Operas; comedias ligeras y múltiples novelas de aventuras que se enlistan en el hipertexto. Una Universidad de Picardía lleva su nombre, al igual que varios teatros. También recibió innumerables reconocimientos, entre ellos la Legión de Honor-por su aporte a la educación y a la ciencia-y que su nombre quedara plasmado no solo en calles, plazas, jardines, bustos, estatuas y monumentos, sino también en una montaña de la faz oculta de la luna. Dumas quedó admirado con la insospechable erudición que daba muestra en las más diversas materias. Más de 80 de sus libros fueron traducidos a 112 idiomas.

El libro que Julio Verne no publicó por ser demasiado realViaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia' no cumplía con el género de la ciencia-ficción

El libro que Julio Verne no publicó por ser demasiado realViaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia' no cumplía con el género de la ciencia-ficción MADRID 30/06/2010 04:00 Actualizado: 30/06/2010 04:56


2 Comentarios

Cuando en 1859 el escritor fancés Julio Verne escribió Viaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia, nadie podía pensar que cinco años después el mismo autor que analizaba con fiereza la sociedad francesa y la inglesa victoriana pudiera firmar Viaje al centro de la Tierra. El primero en no dar crédito fue su editor de cabecera, Hetzel, que le mandó al cajón la novela por no ajustarse a las exigencias del género de la ciencia ficción.

Verne se olvidó por completo de Viaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia y no se supo nada más de aquel viaje que hizo el autor junto con su amigo Hignard hasta 1989, fecha en la que fue publicado por primera vez en Francia. Una novela póstuma que rescató el Ayuntamiento de Nantes (Francia), donde nació Verne el 8 de febrero de 1828, que adquirió el archivo donado por la familia cuando este murió. El manuscrito formado por 48 capítulos permanecía olvidado en un cajón.

Ahora lo traduce y publica la editorial Nórdica. En un tono ácido y severo, Verne observa y analiza a las gentes de los lugares por los que pasa: desde París, hasta Edimburgo, Londres o Escocia.

Javier Coria, periodista y escritor experto en la obra de Julio Verne y miembro del Foro Internacional Julio Verne, cree que "es el primer trabajo de Verne como novelista y muestra a un autor desconocido porque ahí no aparece el visionario, al que estamos acostumbrados, sino un autor muy crítico con las consecuencias de la revolución industrial en la sociedad en el Reino Unido".

Al parecer, según Coria, el título obedece al carácter gratuito del viaje.


i Jaimefg 30-06-2010 09:23

Me quedo alucinado con esta noticia, que llega ¡21 años tarde! Tengo en mis manos ahora mismo, el libro "Viaje maldito por Inglaterra y Escocia", traducción castellana de "Voyage à reculons en Anglaterre et en Ecosse", publicado por la editorial Debate con fecha de noviembre de 1989. No sé quién hará la traducción de la editorial Nórdica, pero en Debate el traductor fue María José García Ripoll. Eso sí, los que no hayan leído esta novela de Verne que lo hagan, porque es una auténtica delicia.


i Famovil 30-06-2010 09:54

"desde París, hasta Edimburgo, Londres o Escocia." Edimburgo está en Escocia, es como decir " hemos visitado Sevilla, Albacete, zaragoza y Aragón.

Comics Compartidos: Joyas Literarias Juveniles - Julio Verne

Comics Compartidos: Joyas Literarias Juveniles - Julio Verne


lunes, 24 de enero de 2011

VIDEOS

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Viaje con Jules Verne en Amiens

de Yahoo! Noticias de Francia

Después de Mons en 2005, Amiens alberga una exposición que ahora contiene las principales obras de Jules Verne . Amiens es literalmente empapados en el universo ...

03:01

http://espanol.video.yahoo.com/search/?p=jules+verne   video sobre una exposición, está en francés

7 visitas

 http://espanol.video.yahoo.com/watch/2772995/8069324   video

martes, 18 de enero de 2011

http://crisei.blogalia.com/historias/28390  ARTICULO Y COMENTARIOS INTERESANTES,aunque no se comparta ciertos comentarios,hay buena refencia de la Esfinge de lo Hielos,libro que estoy leyendo ahora, es muy bueno.

PORTADAS DE LIBROS DE LITERATURA CLÁSICA

http://www.tebeosfera.com/obras/publicaciones/grandes_aventuras_el_periodico_1997.html

Portadas de libros de literatura clásica,incluyen de Jules Verne, ese link resulta apropiado para mi proximo blog de  literatura clásica y literatura de ciencia ficción

Revista Nautilus

http://www.bing.com/images/search?q=historietas+en+los+libros+de+julio+verne&view=detail&id=3F12BFAAD75708D495ACF076901E19C6C3736C6B&first=1&FORM=IDFRIR

el indice de la revista nautilus parece interesante, la persona que produce eso se llama Carlos Abraham

"Dueño del mundo", de Julio Verne

"Dueño del mundo", de Julio Verne


Las tapas de la colección "Narraciones Recreativas", de la porteña editorial Difusión, siempre se caracterizaron por su vistosidad. Un buen ejemplo es el constituido por Dueño del mundo, del patriarca onírico Julio Verne. En ella, se presenta un bello dibujo del convertiplano Terror, tripulado por el enloquecido Robur. Si es de su agrado, más adelante les traeré la tapa de la primera novela de la serie, Robur el conquistador.

Julio Verne y la vuelta al mundo en 80 links (desde el celular)

Julio Verne y la vuelta al mundo en 80 links (desde el celular)


.“Corría el año 1872 y en el número 7 de Saville Row habitaba, en compañía de un solo criado, el señor Phileas Fogg, uno de los socios más notables del Reform Club de Londres”. Así comienza La vuelta al mundo en 80 días, la novela de Julio Verne en la que Fogg y su ayudante Passpartout se trasladan por Bombay, Hong Kong, Yokohama y Nueva York en un viaje que ha inspirado a millones de lectores desde su publicación, en 1873.

Entre las decenas de ediciones de las últimas décadas hay una reciente que intenta crear un puente entre el texto y la información digital: la versión de Ubimark permite extender las fronteras de la historia desde el papel hacia la Web, a través del celular. En las páginas del libro se encuentran pequeñas imágenes que, al ser fotografiadas por un celular, despliegan en su pantalla información relacionada como audios, videos y mapas.

Las imágenes son en realidad código QR, una versión elaborada de los antiguos códigos de barra que no necesitan un software para su decodificación. De modo que con una simple foto de la cámara del celular, en su propia pantalla o en la pantalla de la PC uno puede acceder a:

•Un mapa de la época con la ubicación exacta de la acción e información relativa a cómo era el mundo en ese entonces.

•Audios en los que se lee cada capítulo del texto, y videos que expanden el contenido del libro.

•Un sitio al estilo “red social” en donde los lectores van escribiendo comentarios y anotaciones compartidas que crean una comunidad on-line.

.“Nuestra idea es combinar un medio tradicional y eterno como el libro con una nueva manera de pensar lo digital”, explica Sorin Matei, profesor de la Universidad de Purdue, en Indiana, creador de la editorial Ubimark. Una idea sencilla que con electrónicas notas al pie enriquece el contenido del libro y crea la posibilidad de una expandida experiencia de lectura.


domingo, 16 de enero de 2011

Nantes : des jeux verniens au Musée Jules Verne

Blog d'informations et de récréation pour les fans et collectionneurs de Jules Verne

Contact : Jpassepartout@gmail.com

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mercredi 12 janvier 2011Nantes : des jeux verniens au Musée Jules Verne

Jeux verniens, jeux de vilains ? Non, pas du tout. Même si Jules Verne avait une sainte horreur du jeu - "ce plaisir toujours grossier, souvent malsain", comme il le qualifiait -, il ne détestait pas pour autant "les" jeux. D'ailleurs, que ce soit le whist, les dominos, les échecs ou bien sûr le jeu de l'oie, on les retrouve régulièrement dans ses romans. Néanmoins, ce ne sont pas ces jeux-là que le Musée Jules Verne a choisi de nous montrer en ce début d'année, mais plutôt tous les jeux qui ont été inspirés par tel ou tel roman (jeux de société, jeux vidéo, etc.). Il est vrai qu'ils sont particulièrement nombreux et souvent intéressants. A ne pas manquer également le superbe jeu d'échecs inspiré par « Nantes Jules Verne la science-fiction et l’autre monde », et réalisé par le sculpteur sur bois spécialiste du genre : Paul Corbineau (ci-contre le cavalier). C'est ouvert depuis lundi et jusqu'au 3 avril prochain.







Le roi, c'est Jules Verne bien sûr. Un dossier de présentation de ce jeu (au format Pdf) est disponible ICI.

Publié par Passepartout à l'adresse 09:51 3 commentaires:

William a dit…

Ce n'est pas Verne qui a écrit à l’origine quelque chose comme "ce plaisir toujours grossier, souvent malsain", mais Hetzel!

13 janvier 2011 04:11:00 UTC+01:00

Passepartout a dit…

Pour moi, c'est Verne. Cette citation est d'ailleurs extraite de Une Ville Flottante, chapitre XXVI :

"J'ai horreur du jeu. C'est un plaisir toujours grossier, souvent malsain. L'homme atteint de la maladie du jeu n'a pas que ce mal ; il n'est guère possible que d'autres ne lui fasse cortège. C'est un vice qui ne va jamais seul."


On pourrait aussi ajouter, dans Mathias Sandorf (Chapitre III du tome 2) : "On peut classer le joueur entre l'enfant qui n'a pas sa raison et l'idiot qui l'a pour jamais perdue".

13 janvier 2011 07:31:00 UTC+01:00

William a dit…

Malheureusement, les éditions Hetzel trahissent à l’occasion la pensée du romancier. En l'occurrence, les mots "plaisir souvent grossier, toujours malsain" sont ajoutés à la marge du manuscrit (chap. XXXVI, feuille 65), de la main de Hetzel. Ils sont donc, en principe, à attribuer à l’éditeur plutôt qu’à Verne.

14 janvier 2011 04:36:00 UTC+01:00

En este link en francés encontrarán , la descripción de todas la piezas del ajedrez verniano, y mas grande

http://www.lenantais.com/wp-content/uploads/2011/01/corbineau_jules_verne_nantes.pdf




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jueves, 13 de enero de 2011

La necesidad del conocimiento científico en la literatura de ciencia ficción

Dic 12, 2009

La necesidad del conocimiento científico en la literatura de ciencia ficción

Autor: Tania Lu - Archivado en: Ciencia ficción, Escritura creativa

Hoy los dejo con esta editorial que me llegó a través de la Red de Ciencia Ficción. Disfruten su lectura.



La necesidad del conocimiento científico en la literatura de ciencia ficción

La ciencia ficción, es una especulación realista en torno a unos posibles acontecimientos futuros, basada en un adecuado conocimiento del mundo real, pasado y presente, y en un concienzudo conocimiento del método científico”. Robert A. Heinlein.

Al margen de las palabras sabias de Heinlein, la ciencia ficción, si nos molestamos en buscar alguna definición, resolveremos que es un género artístico literario que surgió en la literatura ante la necesidad de incluir en ella las vivencias y sucesos de un mundo, donde la ciencia y la tecnología desempeñaran un papel creciente. Para muchos, la ciencia ficción ha tenido y tiene el don de predecir situaciones que actualmente pueden parecer imposibles, en este caso en concreto muchos la denominan “género de anticipación”. Y El hecho de que muchos autores posean una preparación científica y un conocimiento de los temas planteados por la ciencia y la tecnología, ayuda a desarrollar ideas o escenarios que son totalmente posibles en el futuro. Y, hasta aquí todo estaría bien pero…. a decir verdad, la ciencia ficción no siempre se ajustable a su definición, menos a aquello que nos dice, que debería ser: Robert A. Heinlein.

Hoy, la ciencia ficción es algo, en muchas ocasiones infumable, hasta para el más dispuesto a pasar un buen rato a costa de lo que sea que caiga en sus manos. Ha habido libros que tras leerlos en el pasado hicieron que me plantease no volver a coger un libro de ciencia ficción en mi vida, y lo mismo me ha ocurrido con algunas películas en el cine. Y no siempre la razón ha sido una acusada falta de ingenio por parte de los autores, sino mas bien por una total falta de un conocimiento básico y elemental de la ciencia y el método, mezclando y sumando temas y cuestiones científicas, uno tras otra, como quien mezcla y suma diferentes magnitudes físicas, desconociendo que eso es algo imposible. Desconozco por que no se les llama a esos libros, libros de risa, como a las películas de risa en el cine…o infantiles, como la Disney clasifica sus películas- no siempre de dibujos- , donde una señora vuela con un paraguas y hace desaparecer a un perro con un palo que brilla, al que llama varita mágica sin mas explicación. Para un niño tal justificación – la varita mágica, sin mas- es suficiente, Pero señores, para mi, eso es un insulto a la razón y a la inteligencia, por lo menos a la mía.

Tratar este tema es algo conflictivo, lo sé, y afronto las consecuencias. Para algunos he sido algo así como un “héroe” al crear esta red mientras me encuentro enfermo, no sé cuantas veces me lo han agradecido; y ahora pareceré un villano para muchos, al tratar este tema y decir lo que pienso, pero si me callase, sería un hipócrita, y la verdad, soy muchas cosas menos eso. Si bien, ciertamente y como ya desde pequeño insinuaba mi madre, poseo una personalidad dual: En ocasiones soy como las ondas y puedo interferir, difractarme y proporcionar calor y bienestar. Otras veces, en cambio, soy como las partículas pesadas y colisiono con lo que se ponga por delante, aunque como en esta ocasión se trate de un tren de mercancías. Y tendrán que perdonarme, pero si leo la ciencia ficción como un Dr. Jekyll, más la disfruto como Mr. Hyde. Y como Mr Hyde, creo que es la ausencia de una base, o mínima educación científica – que no tiene por que ser necesaria en la vida cotidiana, no se molesten- es la que propicia semejantes desastres y disparates literarios. Yo no soy científico titulado o doctorado, pero puedo hablar con propiedad de diversos temas de ciencia, sobre todos de aquellos que tocan al espacio y el cosmos, el año que viene hará 30 años desde que pisé por primera vez una asociación astronómica y miré por un telescopio refractor, y pude ver Júpiter y sus cuatro satélites G. con mis propios ojos. Con el tiempo he escrito más, sobre divulgación científica que sobre la propia ciencia ficción, – con doce años escribí un artículo publicado sobre la terrible atmósfera de Venus, y sin embargo, ni con esa tierna edad jamás me dejé llevar por cataratas de fantasías.

Heinlein estaría contento conmigo y con mis escritos de ciencia ficción, a los que proporciono un cierto rigor científico. Lo sorprendente es que para ello, para conseguirlo, solo tuve que cambiar algunos hábitos de lectura hace algunos años. Por cada libro de ciencia ficción que leía, debía leer otro de divulgación científica, astronomía o semejante. Para ser justos diré que entonces fue una imposición por el director del observatorio astronómico de mi ciudad, en el que acababa de ingresar como aficionado a la astronomía. Con el tiempo, la relación fue de 5 a 1 , a favor de la divulgación científica; créanme, la realidad cuántica o el estudio científico del cosmos es más sorprendente y fantástico de lo que imaginan.

Dicho esto, supongo que las páginas científicas que me dispongo a incluir en esta Red para su consulta, quedarán suficientemente justificadas. Mi intención es noble: no pretendo más, que acercar la ciencia de un modo más diáfano a aquellos que aún la desconocen, por los motivos que sean, pero que aman la ciencia ficción del mismo modo yo – de un modo científico- y sin menospreciar a los demás, claro está.

Así pretendo que al igual que me ocurrió a mi hace algún tiempo, se enriquezcan, porque créanme, crecerán, se enriquecerán y alimentarán su mente con un conocimiento verdadero, de un modo que ahora mismo ni son capaces de imaginar aquellos no iniciados en esta senda: solo hay que ir paso a paso, sin miedo, pero sin pausa, paso a paso. Nunca es tarde para empezar a caminar por una nueva senda, por abrupta que parezca al principio, por poco preparados que parezcamos estar– solo hay que pensar que las mentes mas destacadas de la humanidad han escrito libros para ayudaros a transitar este camino, y esos libros están ahí, escritos de modo diáfano, y estarán ahí para ayudaros, siempre, solo hay que preguntar por ellos en cualquier biblioteca o buscar en internet-, además, como decía Descartes, aun los que caminan lento y comienzan más tarde, pueden llegar mucho mas lejos si no se apartan de su camino, que aquellos que antes caminaron, pero o se apartaron, o ya dejaron de caminar.

Para aquellos otros: personas, lectores, escritores, críticos y demás, que crean que esta labor es innecesaria en esta Red, y su “buen sentido y su razón” les dicte, que ellos no necesitan saber nada más de lo que ya saben, ni de ciencia, ni de filosofía, ni de nada… les diré: que – al igual que también dijo Descartes-, respeto su buen sentido. Es más…. añadiré, que el “buen sentido y la razón” son las cosas que mejor repartidas esta en el mundo y por lo tanto no insistiré, pues todos juzgan poseer tan buena provisión de ellos, que aun los mas difíciles de contentar en otras materias, no suelen apetecer mas del que ya tienen.

Hubo una vez un tiempo en que los jóvenes lectores de ciencia ficción de finales del siglo XIX recibieron una inspiración tan fuerte de Jules Verne, y H.G. Wells, que muchos de ellos estudiaron y se especializaron en cohetes, para así poder inventar la tecnología que les permitiría viajar a otros mundos.” Sin la ciencia ficción, jamás hubiéramos ingresado en la era espacial”

Kurt Lancaster

Escritor de ciencia ficción y profesor adjunto en el Fort Lewis College, Colorado (Estados Unidos).

Para finalizar me gustaría que reflexionásemos sobre estas palabras:

La ciencia ficción ha tenido que crecer de hecho, por sí misma, creando sus normas desde dentro, entre sus propios escritores, editores y lectores. Esto quizás haya retrasado su crecimiento, pues la autocrítica no florece en condiciones de aislamiento intelectual. Kingsley Amis. El universo de la ciencia-ficción (fragmento)



http://tanialu.me/2009/12/12/la-necesidad-del-conocimiento-cientifico-en-la-literatura-de-ciencia-ficcion/

miércoles, 12 de enero de 2011

videos





Jules Verne from jacques Champigny on Vimeo.


Video en francés, si alguien puede hacer un resumen al español,pues seria accesible al español,tambien puede ser un resumen al inglés, ponerlo en los comentarios, gracias



TRAILER JULES VERNE FESTIVAL from Jules Verne Adventures on Vimeo.


The Jules Verne Film Festival, with ceremonies held in Los Angeles and Paris, entertains and enlightens audiences of some 60,000 at the sister cities’ most historically significant theaters, and hundreds of thousands more via the internet. A glittering international occasion in each of its venues, the Festival is where Science meets Fiction: where film aficionados have the opportunity to interact with explorers and filmmakers, artists and scientists, movie stars and environmental heroes.
 

martes, 11 de enero de 2011

Himnos que exaltan las tradiciones y elementos de Escocia, del libro Las indias negras

Estimados Cristian, Allan y Ariel, y amigos del Foro:


A continuación transcribo texto de hermoso himno en el que se exaltan las tradiciones y elementos distintivos de Escocia, incluido en la novela de Julio Verne Las Indias negras. Considero pertinente incluir los párrafos antecedentes; de esta manera, el mismo Verne nos introduce y explica, a través de su propia pluma, el significado y simbolismo musical de tan poéticos versos. Seguramente el autor, tan unido e identificado con la cultura celta, los recogió en su viaje y estudios sobre la “Vieja Caledonia”. Creo que en eso me identifico mucho con él, o quizás por él, siento profunda afinidad por ese país y su cultura. Al final, colocaré los datos editoriales y de traducción. Siento que hay que dar méritos al traductor, sin duda un poeta, al igual que Verne.

En aquel momento, oyéronse los sonidos de una cornamusa en la popa del Rob Roy. Era un highlander, vestido con el traje nacional, que preludiaba en su instrumento de tres bordones, correspondientes al sol, al si y a la octava de sol. La flauta de tres agujeros daba la nota de la escala musical de sol mayor con el fa natural.

La canción del highlander era de una sencillez encantadora al mismo tiempo que de una gran ternura. Probablemente, las canciones nacionales de Escocia, mezcla del soplo de la brisa, del murmullo de las aguas y del ruido de las hojas agitadas por el viento, no han sido escritas por nadie.

La canción del highlander constaba de tres compases a dos tiempos y de otro compás a tres tiempos.

Juan Ryan, que en aquel momento era verdaderamente feliz, estaba en sus glorias, y, luego, no se sabe si por deleitar los oídos de sus compañeros de viaje o por complacerse a sí mismo, entonó con voz sonora, acompañado por el músico, un hermoso himno consagrado a las leyendas poéticas de la vieja Caledonia, y cuya traducción podría ser la siguiente:

¡Bellos lagos escoceses,

conservad en vuestras ondas

eternamente el recuerdo

de vuestras encantadoras

tradiciones y leyendas!

¡Oh, hermosos lagos de Escocia!


En vuestras mansas orillas,

en vuestras rizadas olas,

de vuestros famosos héroes

siempre vagarán las sombras.

¡Héroes jamás olvidados,

cuyas hazañas notorias

cantó nuestro insigne Walter

en inspiradas estrofas!

Aquí, la torre en que antaño

celebraban jubilosas

las brujas sus aquelarres,

envueltas en negras tocas:

allí, los campos extensos

cuyas malezas evocan

el recuerdo de Fingal

y su peregrina historia.

____


Aquí, mediada la noche,

bailaban sus danzas locas

los duendes y los fantasmas;

allí, la faz espantosa

de los viejos puritanos

aparece entre las sombras,

lanzando llamas de fuego

por los ojos y la boca.

Y, cuando cae la tarde,

entre las salvajes rocas,

puede sorprenderse aún

a Waverly, quien a Flora

Mac Ivor, la infortunada,

arrastra, ciego de cólera,

para obtener por la fuerza

lo que por favor no logra.
____


Jinete sobre magnífico

palafrén, la caprichosa

Dama del lago aquí viene

a pasear, cual señora

de estos dominios, al paso

que, no lejos, suena ronca

la bocina de Rob Roy,

cuya voz, grave y monótona,

escucha con embeleso

Diana, la cazadora.

¿No se oyeron, hace poco,

los clarines y las trompas

de Fergus y de sus tribus,

cuyas voces clamorosas

turban la paz y sosiego

de esta región silenciosa?

____

¡Oh, lagos de mis amores,

barrancos, grutas y rocas!

Estáis tan dentro de mí,

que, si, un día, veleidosa,

la suerte me lleva lejos

de la vieja Caledonia,

ni han de olvidaros mis ojos,

ni han de faltaros mis coplas.

¡Oh visión desvanecida!

¡Oh visión encantadora!

¿Por qué no puedes volver,

tan brillante, tan hermosa,

a mi lado y perseguirme

por doquier y a todas horas?

¡Es tuya toda mi vida,

y es para ti mi alma toda!

____

¡Bellos lagos escoceses,

conservad en vuestras ondas

eternamente el recuerdo

de vuestras encantadoras

tradiciones y leyendas!

¡Oh, hermosos lagos de Escocia!


DATOS EDITORIALES

VERNE, Julio. Las Indias negras. En: VERNE, Julio. Obras. Volumen II. Barcelona (España): José Janés Editor, 1958; pp. 1.962-1.965 (Colección: Los Clásicos del Siglo XIX). El texto está inserto en el Capítulo XVIII.

Sobre la traducción y criterio editorial, al final del volumen aparece la nota siguiente: “El editor se complace en hacer constar su agradecimiento (…) a ‘Ramón Sopena, editor’ por su autorización de las traducciones de El maestro Zacarías, Martín Paz, Una invernada entre los hielos y Las Indias negras, realizadas por F. Cabañas Ventura, prestando así una valiosa colaboración a la edición de este volumen”.

lunes, 10 de enero de 2011

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Julio Verne y la literatura de anticipación científica

Julio Verne y la literatura de anticipación científica
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January 8, 2009

Más allá de ser un escritor exitoso que atravesó la barrera del tiempo con sus innumerables novelas de aventuras y de anticipación científica, Julio Verne fue un gran pedagogo, pues supo atraer al público juvenil de su época e involucrarlo con el mundo de la ciencia y la ficción.

Verne no era científico, pero sí un escritor dotado de muchas habilidades para escribir historias, y estaba muy bien informado de las novedades científicas y tecnológicas de su tiempo. Su método consistía en resumir todos los conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos amasados por la ciencia moderna, para novelarlas de la forma más atrayente y pintoresca, obteniendo el resultado esperado.

Es también durante el siglo XIX cuando Europa empieza a vivir la vorágine del desarrollo científico, y a la par de Julio Verne, hubo otros personajes contemporáneos a él, como Darwin, Mendel, Pasteur, Koch, Maxwell, Hertz, Humboldt y Planck, entre otros, cuyos trabajos e investigaciones le sirvieron de inspiración para aplicarlos en el futuro.

¿Era un futurista?, ¿un hombre que se anticipó a su tiempo?… Mucho se ha dicho al respecto, inclusive se le ha comparado con Herbert George Wells, el autor de las novelas de ciencia ficción “La guerra de los mundos” y “La máquina del tiempo”; sin embargo, al ser cuestionado sobre la relación entre sus escritos y los de Wells, Verne señaló:
“Algunos de mis amigos me han dicho que su trabajo se parece mucho al mío, pero creo que se equivocan. Lo considero un escritor puramente imaginativo, digno de los más grandes elogios, pero nuestros métodos son completamente diferentes. En mis novelas siempre he tratado de apoyar mis pretendidas invenciones sobre una base de hechos reales y utilizar, para su puesta en escena, métodos y materiales que no sobrepasen los límites del saber hacer y de los conocimientos técnicos contemporáneos. Por otra parte, las creaciones del señor Wells pertenecen a una edad y grado de conocimiento científico bastante lejano del presente, para no decir que completamente más allá de los límites de lo posible”.

No obstante las diferencias, una cosa es cierta, y es que ambos escritores se impregnaron del pensamiento científico de su época y supieron sacarle el mejor provecho posible, anticipándose en el tiempo y sin salirse de la verosimilitud científica.

Por Amelia Villanueva Ramirez

Foto tomada de: http://alrededordelmundo.files.wordpress.com

ACOTACIONES: JULIO VERNE - AVENTURAS DE TRES RUSOS Y TRES INGLESES EN EL ÁFRICA AUSTRAL (1872)

ACOTACIONES: JULIO VERNE - AVENTURAS DE TRES RUSOS Y TRES INGLESES EN EL ÁFRICA AUSTRAL (1872)

Cervante,Verne,Caballería y Anticipación Cientifica

http://isagoge.atspace.com/documentos/Archivo_isagoge2/CERVANTES_VERNE_CABALLERIA_Y_ANTICIPACION_CIENTIFICA.pdf

miércoles, 5 de enero de 2011

La esfinge de los hielos. Julio Verne. Viajes desde la cama 12.

27.2009

La esfinge de los hielos. Julio Verne. Viajes desde la cama 12.
Hoy reanudamos nuestros viajes de la mano de Julio Verne. La aventura comienza en el Océano Indico en el archipiélago de las Islas Kerguelen, situadas a 49º 54´ de latitud y 69º 61 de longitud, si se hacen a la idea, uno de los lugares mas inhóspitos del mundo. El capitán Cook las llamó apropiadamente Islas Desolación a su paso en 1779, pero fue el barón francés Kerguelen por allá el año 1772 quien las situó en el mapa, de camino en busca de un continente en el límite de los mares árticos, como se suponía entonces, sin lograrlo.



Las islas Kerguelen en mi Atlas Bachillerato de Aguilar.


Estamos en 1809 en Christmas Harbour, nuestro protagonista espera paciente un barco para salir de allí. Así empieza la novela que Julio Verne dedica a “la memoria de Edgar Allan Poe” y a “sus amigos Americanos” y que no pretende otra cosa que continuar la “Narración de Arthur Gordon Pym” del poeta y de misterioso y abrupto final.

Por fin Jeorling embarca en la goleta Halbrane seguirá los pasos del Grampus donde viajaron Dick Peters, Arthur Gordon Pym y sus colegas, viaje repleto de sorpresas que nos llevarán hacia un destino incierto, pasando por la isla del Príncipe Eduardo, las Falklands, la isla de Tristán de Acuña o el islote Bennet y mucho mas allá.



Retrato de Jules Verne realizado por su amigo

Gaspar-Félix Tounachon; NADAR.


Verne publica La esfinge en el Magasín d´Education et de Récreation por entregas en 1897, cincuenta y nueve años mas tarde que el libro de Poe y trata de dar explicaciones científicas a todos los enigmas planteados en la narración de Pym.

Y encontramos perlas como esta.

.…" El tiempo era siempre bueno y el mar aparecía apacible. Si estas condiciones no cambiaban, esperaba yo que los gérmenes de la insurrección no encontrarían motivo para desarrollarse, con lo que nos ahorraríamos dificultades. Además, el cerebro trabaja poco en las naturalezas torpes. Los ignorantes no se abandonan nunca al fuego de la imaginación; encerrados en el presente, no les preocupa el porvenir. Sólo el hecho brutal que les coloca frente a la realidad les saca de su indiferencia. “ …

La interpretación de Verne de la fabulosa Rupes Nigra









La interpretación de Verne de la fabulosa Rupes Nigra.


Por supuesto en esta ocasión Verne tampoco se podía privar de describir los hermosos paisajes helados y definir cada una de sus particularidades. Les hago un pequeño resumen para que queden bien delante de sus amistades, ante los reportajes televisivos polares.

Icefields = campos de hielo flotantes planos.

Packs = ”anchas piezas de ochenta a cien metros, cuyos bordes se tocan”.

Palks = “cuando tienen forma circular”.

Streams = “cuando son alargados”.

Luego están los icebergs que todos conocen, auténticas montañas de hielo, muy peligrosas pues suelen viajar a tremendas velocidades y en ocasiones al deshacerse, suelen rotar al perder el punto de gravedad, recuerden que su altura puede ser de doscientos metros y que hay siempre cuatro quintas partes de su masa bajo el agua.


Mas información sobre Rupes Nigra

Ver Tecnología Obsoleta.

MAS CARICATURAS II



Biografia:JULIO VERNE ¿LISTO PARA OTROS CIEN AÑOS?

JULIO VERNE

¿LISTO PARA OTROS CIEN AÑOS?

Cuando todo parece indicar que el tema Julio Verne está agotado, este ensayo nos permite reflexionar sobre todo aquello que en la obra del francés no es transparente. Y más allá de su aporte al desarrollo de la ciencia-ficción dura parece haber muchas otras cosas dignas de estudio.

Julio Verne nació en 1828 en Nantes, ciudad portuaria que fuera hogar de los duques de Bretaña y que sería severamente bombardeada en la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, la ciudad mantiene un museo Julio Verne y realiza anualmente el Festival Utopiales, uno de los principales eventos europeos de ciencia-ficción.

Verne falleció en 1905 como uno de los autores más leídos del mundo. Sin embargo, en el final de su vida parecía frustrado, especialmente por la negativa de la Academia Francesa de Letras de acogerlo en su seno. Cien años después, su fama e influencia todavía se hacen sentir, mientras que a duras penas recordamos a otros escritores de su tiempo, como presentía Raymond Roussel: «Verne seguirá existiendo cuando todos los demás autores de nuestra época ya hayan sido olvidados hace mucho tiempo.»
Varios de sus 60 libros de la colección Viajes Extraordinarios son incluidos en la actualidad dentro de la ciencia-ficción, en virtud de nuestra mirada retrospectiva, y el nombre mismo de la colección bautizó la manera principal de hacer CF en la Francia del siglo XIX (en Inglaterra, el género era conocido como «romance científico»). Su propuesta de «resumir todos los conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos recolectados por la ciencia moderna, y rehacer, bajo la forma atrayente y pintoresca que le es propia, la historia del universo» parece surgir tanto de sus propias ambiciones como de la figura de su editor, Pierre Hetzel. De hecho, fue Hetzel quien lo contrató para su publicación Magasin d’éducation et de récréation, ya que anteriormente Verne escribía comedias y operetas para los teatros de París.

En Viaje al centro de la Tierra (1864), en De la Tierra a la Luna (1865) o en Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), Verne exploró la ciencia de su época de manera cuidadosa y didáctica. Difundió las ideas de Darwin en el primer libro, anticipó la necesidad de una posición ecuatorial para las bases de lanzamiento de cohetes (el Cabo Kennedy) y el «amarizaje» de las naves que reingresan a la atmósfera, en el segundo; y el submarino como arma estratégica en el tercero. Defendiendo su método, criticó la fantasía científica de H. G. Wells Los primeros hombres en la Luna (1901), que comparte la misma temática de la novela verniana de 1865. Allí nace el eterno debate de la ciencia-ficción en torno al rigor científico.

De hecho, Verne no previó o descubrió el dirigible, el submarino, el cohete o el autómata, como muchos piensan. Simplemente extrapoló –imaginando un desarrollo posible– las ideas que ya circulaban. Su mérito, quizás, estaba más en darle una forma tan concreta y apasionante a sus visiones, haciéndolas ver más reales que la propia realidad. Cuando Santos Dumont, un fanático de Verne, viajó a Europa para empaparse con los últimos desarrollos del globo dirigible, se sorprendió con el hecho de que todavía no habían sido inventados, en clara oposición a lo que sostenían los escritos del novelista. Y fiel al espíritu verniano, Dumont regresó para inventar el dirigible y mucho más.

Verne comenzó a ser imitado incluso cuando todavía vivía. El visionario artista Albert Robida pobló el futuro con imágenes de dirigibles, buzos y submarinos en obras como Le XXe siècle (1883), La vie électrique (1890) y La guerre au XXe siècle (1887), además de ilustrar los fascicules escritos por Pierre Giffard, La guerre infernale, explorando un costado mucho más pesimista.

Los fascicules fueron publicaciones populares –las dime novels francesas– que circularon especialmente entre 1907 y 1959, muchas veces explorando el romance y la ciencia ficción de influencia verniana, como en las novelas publicadas en Voyages lointains, aventures étrages, o en los seriales Aventures fantastiques d’un jeune parisien, de Arnauld Galopin, y Les voyages aériens d’un petit parisien à travers lê monde, un auténtico best-seller escrito por Marcel Priollet. El incansable pequeño parisino también estuvo en el espacio con Les aventuriers du ciel, de R. M. De Nizerolles. Otras series de aventuras baratas fueron Les Robinsons de l’île volante, del propio Nizerolles, y Les gangsters de l’air, de José Moselli.

La mayoría de estos autores fueron olvidados, pero bien pueden haber contribuido a llevar la influencia de Verne dentro del siglo XX, del mismo modo en que lo hizo Hugo Gernsback, editor natural de Luxemburgo. Creador de la frase science fiction, Gernsback fue el responsable de la formación de un mercado especializado para la CF a través de su trevista Amazing Stories, en 1926. Para señalar a los autores norteamericanos el tipo de historia que deseaba incluir en su revista, reeditó historias de Verne (como así también de Poe y de Wells).

En el Brasil, O Doutor Benignus (1875), de Augusto Emílio Zaluar, tenía la influencia de Verne claramente marcada en ese viaje extraordinario por el interior del país, de la misma manera que A Filha do Inca (1927), de Menotti Del Picchia, y una novela tan tardía como O Homem que Viu o Disco Voador (1958), de Rubens Teixeira Scavone. El propio Verne «anduvo por aquí» con una novela amazónica de 1881, La Jangada, aunque de hecho nunca puso un pie en Brasil. Como en muchos de sus viajes extraordinarios, su travesía era a través de la imaginación, inspirada en relatos ajenos: basta hablar de la aldea flotante bajando por el Amazonas, que sugiere la imagen de la fábrica flotante del malhadado Proyecto Jari.

Si bien Verne fue imitado, él mismo también imitó. Es el caso del helicóptero gigante de Robur, el conquistador (1886), que Verne habría «aprovechado» de la obra de uno de sus imitadores, el norteamericano Luis Senarens, que escribió una serie de dime novels protagonizadas por el héroe Frank Reade (entre 1876 y 1913). Pierre Versins, creador de la notable Encyclopédie de l’Utopie et de la SF (1972), realiza una extensa lista de los temas que Verne habría tomado de autores franceses e ingleses de los siglos XVIII y XIX. Incluso la «estrategia» de resumir los conocimientos científicos de la época habría sido intentada con anterioridad (aunque sin éxito, al contrario que Verne), de acuerdo con Versins.

Es bueno recordar que esta «polinización cruzada» es propia de los géneros populares, y tal vez uno de los méritos de Verne haya sido estar posicionado como figura central de ese proceso. No obstante, numerosos investigadores se preguntan qué lo hace único para la ciencia-ficción. De hecho, otros autores –muchos de los cuales tenían imaginación y capacidad literaria superiores– ya escribían viajes extraordinarios con anterioridad. Verne escribía ciencia-ficción dura de su tiempo: «Soy un escritor cuyo trabajo es registrar cosas que parecen imposibles, pero que sin embargo son absolutamente reales», dice el profesor Aronnax, el narrador de Veinte mil leguas de viaje submarino. La CF dura representa para muchos el «núcleo alrededor del cual gira la ciencia ficción» (en palabras del editor norteamericano David Hartwell). Pese a que Verne no siempre acertaba: el tema de la tierra hueca, que heredó de una sus principales influencias, Edgar Allan Poe, es una imposibilidad, de la misma manera que es imposible la superviviencia de los tripulantes de una cápsula espacial disparada por un cañón. Lo que cuenta es la intención de extrapolar estrictamente a partir del saber científico de su tiempo.

Su didactismo esconde, por ejemplo, un aspecto poco reconocido por los críticos: su ficción estaba anclada en el presente. Aunque haya tratado sobre temas del pasado histórico y prehistórico, y haya escrito algunas narraciones ambientadas en el futuro, Verne se refería siempre al ahora, al conocimiento actual del hombre del siglo XIX. No importaba que hablase de dinosaurios o de la Atlántida sumergida, su ficción exudaba una fuerte sensación de contemporaneidad, integrándose al contexto de las publicaciones populares en las que aparecían sus novelas. Los intereses cotidianos de las personas del siglo XIX –viajes, descubrimientos y hechos científico-aventurescos– eran incrementados y transformados en maravillosos en sus viajes extraordinarios. Así, la ciencia y la tecnología impregnaban la experiencia del hombre de ese entonces.

Para trazar un paralelo contemporáneo, su método y su anclaje en el presente estarían vivos en un Michael Crichton, que comparte otra característica con Verne: el hecho de ser un creador de best-sellers. De hecho, Crichton fue el primer «más vendido» de ciencia-ficción, a nivel nacional en la posguerra, con La amenaza de Andrómeda (1971), y sigue estando en gran forma, aunque su utilización cínica de los temores contemporáneos respecto de la ciencia y la tecnología son una estrategia que Verne no aprobaría.

El cyberpunk, el movimiento surgido dentro de la ciencia ficción que más la ha trascendido, tiene como ideólogo a Bruce Sterling, un declarado fanático de Verne que admite: «Comparto la tendencia verniana de escribir viajes fantásticos en los que la gente aparece rápidamente en los rincones más extraños del mundo. Es una buena manera de aportar una serie de datos en un texto, sin perder el interés del lector.» Sterling define al cyberpunk como una clase de CF dura. Como hacía Verne, el cyberpunk extrapola desarrollos inmediatos de la tecnología actual, ubicados en un futuro próximo. Y de la misma manera en que el escritor francés utilizaba muchos personajes norteamericanos o ingleses –países en la vanguardia de la producción científica del siglo XIX–, los autores globalistas del cyberpunk fueron a buscar la vanguardia de las nuevas tecnologías y de los comportamientos en Japón y en los «tigres asiáticos».

La influencia verniana está más presente en el steampunk, subgénero que Sterling creó con otro gurú del cyberpunk, William Gibson, a través de la publicación de la novela The Difference Engine (1992). Se trata de una ciencia-ficción retro, que regresa a las raíces del género en el siglo XIX. Según Sterling: «Nuestro plan original presentaba a Verne como personaje en The Difference Engine. Por suerte, recuperamos el juicio y no lo utilizamos. Desde entonces, ya escribí dos introducciones para reediciones de novelas de Verne, La vuelta al mundo en 80 días y La isla misteriosa.» El steampunk estuvo muy en boga en los ’90, antes de transformarse en un formato particularmente popular en las historietas y en el cine (The League of the Extraordinary Gentlemen y La liga extraordinaria, respectivamente).

Frente al «Problema Verne» –en palabras del respetado investigador Thomas Clareson– algunos dirán que la influencia del escritor en los siglos XX y XXI es apenas residual, y que su contemporaneidad es más que nada una curiosidad sobre una determinada época, el siglo XIX, en la que se construía la primera ciencia-ficción (y podríamos agregar, también el mundo tecnológico en el que vivimos). ¿Traerá el futuro próximo el olvido de su duradera fama?
No creemos. Simplemente, el Problema Verne será más profundo. Marcel Moré ha señalado las semejanzas entre sus escritos y las ideas de Nietzsche, en particular la posición del capitán Nemo, de Veinte mil leguas de viaje submarino, una especie de súperhombre nietzschiano, misántropo y dispuesto a perseguir sus objetivos más allá de la humanidad mediocre y vil. «¡Dí tu palabra y hazte pedazos!» (Así habló Zaratustra) podría ser el lema del aventurero submarino, un guerrero de origen indio que ha perdido todo a manos del colonialismo inglés (odiado por Verne), y que aspiraba a colectar el conocimiento de todos los océanos del mundo para entonces liberarlo en un arca sellada –como una especie de mensaje en una botella– el día de su muerte. Nemo financiaba movimientos de liberación con el oro recuperado de galeones naufragados, y atacaba al poderío naval de las potencias coloniales. El súperhombre nietzschiano fue repetido por el francés con Robur y su nave aérea. Verne, que proyectaba una imagen de burgués y positivista convencido, tenía tendencias de izquierda. De acuerdo con Moré: «En 1889 se presenta en las elecciones municipales de Amiens en una lista ultra ‘roja’.» París en el siglo XX, un inédito publicado póstumamente en 1994, sugiere temas sociales y el cuestionamiento del rumbo de la sociedad occidental, tópicos presentes en Verne desde el principio (el texto fue rechazado por Hetzel en el inicio mismo de la carrera del escritor). Para John Clute, uno de los principales críticos contemporáneos de la ciencia-ficción, «su último libro, La misión Barsac, es un salvaje ataque a la pretensión del Progreso Occidental de ser capaz de construir algo que se asemeje a una sociedad ideal», sugiriendo un arco argumental en la obra de Verne, a partir del cual el escritor habría regresado a sus convicciones iniciales. Por su parte, Michel Foucault, haciendo un análisis del discurso verniano detecta una tensión entre cierta inmovilidad del discurso del saber científico y su deseo de aventuras, en una frustrada búsqueda por el conocimiento del Yo.

El Problema Verne traería consigo, enmascarado con el deslumbramiento tecnológico, ese lacerante dilema entre el conocimiento del universo y el conocimiento de lo humano. Una cuestión que hoy en día está más viva que nunca. Viva, tal vez, por los próximos cien años.

Traducido por Horacio Moreno

Julio Verne
http://www.samizdat.com.ar/samizdat21/S21-31%20-%20Julio%20Verne.htm   en este link encontrarán las fotografias que no puse en el blog

La tumba de Julio Verne.

© Roberto de Sousa Causo