JULES VERNE

JULES VERNE

miércoles, 27 de octubre de 2010

la caza del meteoro

http://jgverne.cmact.com/VE/CMeteoro.htm-la caza del meteoro

Verdadero Nautilus se encuentra en el pacifico

Verdadero Nautilus se
encuentra en el Pacífico

Los restos del submarino Explorer - que habría servido de inspiración al autor francés Julio Verne para escribir su obra "Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino" - fueron hallados por el coronel John Blashford-Snell, cerca de las costas de Panamá.

Julio Verne fue, sin duda, un visionario para su época. Más conocido como el primer novelista moderno de ciencia ficción, fue más allá de lo razonable: imaginó un viaje a la Luna, a finales del siglo XIX, y un mundo en el que podríamos vivir bajo el agua.

Escribió también de submarinos, aire acondicionado, misiles dirigidos e imágenes en movimiento, cuando todos estos avances no existían. Hay que reconocerlo: fue un escritor cuya capacidad de imaginar llegó muy alto y los mundos que creó han despertado la imaginación de cada una de las generaciones que lo han leído y lo siguen leyendo.

Fue la misma curiosidad que sintió el coronel John Blashford-Snell, que actualmente está al frente de la Scientific Exploration Society (Sociedad de Exploración Científica), de Inglaterra. Mientras buscaba antiguas ruinas en el Océano Pacífico, a pedido del Museo Marítimo de Canadá, encontró nada menos que restos del submarino que él cree que fue la inspiración del célebre Nautilus de la novela de Verne Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino (1870).

La nave, cuyos restos fueron hallados cerca de la isla de San Telmo, a varios kilómetros de las costas de Panamá, fue construída en 1864 por el ingeniero victoriano Julius Kroehl durante la Guerra Civil de Estados Unidos, aunque el barco - que fue bautizado como Explorer - no llegó a utilizarse en aquel conflicto y fue transportado finalmente a Panamá, dónde se utilizó para recoger perlas.

El "futuro" que vio Julio Verne

- En De la Tierra a la Luna Julio Verne situó la "lanzadera" del primer viaje lunar en Florida, cerca de Cabo Cañaveral, desde donde hoy la NASA lanza sus cohetes.

- En París siglo XX habla de pianos que ejecutan operaciones con teclas, y en la Isla con Hélice, de un cableado de información global y del telefoto, que transmite imagen y sonido.

- En Robur el conquistador Julio Verne inventa una suerte de barco con hélices en los mástiles, movido por electricidad. El inventor de los primeros helicópteros, Igor Sikorsky, dijo haberse inspirado en dicha novela cuando los creó, en 1908.

- Si bien la idea del submarino ya estaba en la mente de los contemporáneos de Verne, él desarrolló el uso de escafandras y tanques de buzo que no aparecieron hasta el siglo XX.
- En Rusia, el nuevo vehículo europeo de transporte espacial lleva el nombre de Julio Verne.

- La ciudad argentina de la Plata reclama su parecido con la urbe de Los quinientos millones de la Begún.
- Aventureros modernos, como Steve Fosset, se empeñan en batir el récord de Julio Verne de la vuelta al mundo.

Según parece, el buque era ideal para eso, ya que permitía a los submarinistas abandonarlo, en el fondo del mar, y luego volver a su interior, a través de un módulo separado de compresión... ¡exactamente como ocurría con el Nautilus del capitán Nemo!.

Es que, al igual que el Explorer - que medía 11 metros por tres de altura - , el Nautilus también era utilizado para hallar objetos y reliquias en el fondo marino.

Blashford-Snell había escuchado la historia de este submarino perdido hacía 20 años... "Fue una experiencia maravillosa, porque un experto que estaba con nosotros nos dijo que de hecho, databa de la Guerra Civil norteamericana. Poseía una torre, y sentí que era como si el capitán Nemo estuviera allí en los controles" (La Tercera - Agencia EFE).

El historiador británico Wyn Davis, especialista en historiografía marítima y navegación, declaró al periódico The Times que si Julio Verne estaba investigando el por entonces mundo de los submarinos, "habría escuchado de las hazañas del Explorer y sus sistema de compresión".

Y es que - de acuerdo a Davis - los inventores de submarinos de aquel entonces estaban interesados en dar a conocer sus productos, y como el Explorer tenía el primer sistema de módulo de compresión del mundo, su originalidad habría inspirado la imaginación del escritor.

Julio Verne, el futurólogo

¿Cómo pudo un abogado francés del siglo XIX retratar con bastante detalle un viaje a la luna, que ocurriría un siglo después y decidir lanzar la nave desde Florida, el mismo lugar desde donde efectivamente los vehículos espaciales serían enviados a la Luna?...
De la prodigiosa imaginación - y los estudios científicos - de Julio Verne (1828-1905) surgieron historias que han permitido a millones de seres humanos adentrarse en mundos fantásticos que, sin que el autor lo sospechara, poco a poco se fueron haciendo realidad.
Julio Verne nació en Nantes, Francia, el 8 de febrero de 1828. Atraído desde muy pequeño por los viajes y la aventura, se escapó de su casa cuando tenía once años y fue encontrado por su padre - un abogado burgués dueño de una prestigiosa oficina - cuando estaba a bordo de un barco con destino a la India, dispuesto a cruzar los mares y convertirse en grumete.
Sin embargo, las cosas no resultaron bien. Su padre lo castigó y fue azotado con un látigo y mantenido a pan y agua durante algún tiempo. Además, tuvo que hacerle una promesa: nunca viajaría a no ser que fuera con la imaginación.
Y así fue. Julio Verne apenas viajó un par de veces fuera de Francia, cosa que contrastó siempre con el carácter aventurero de los personajes de sus obras. Eso sí, obligado a seguir la tradición paterna, dejó Nantes antes de los 20 años y partió a París a estudiar Derecho. Fue ahí donde conoció a Alejandro Dumas y, al terminar sus estudios, decidió dedicarse profesionalmente a la literatura, a pesar de la oposición paterna.

Sigue

Sus primeros años fueron de mucho esfuerzo y bastantes penurias. Escribió pequeñas obras de teatro y libretos de ópera, con la que no obtuvo ningún éxito. En 1856 conoció a Honorine de Vyane y se casó con ella en 1857 tras establecerse en París como agente de bolsa, cargo en el que estuvo cinco años. No fue un gran amor.
Su pasión era la literatura, a la que dedicaba largas horas, lo mismo que a sus estudios de cuestiones científicas, para entender el funcionamiento de los prodigios que por esos años se estaban inventando. El éxito llegó para Julio al publicar Cinco Semanas en Globo, con lo que consiguió un contrato editorial que le pagaría 20.000 francos durante los siguientes veinte años. La condición era que cada año entregara dos novelas, lo que lo obligaba a trabajar a un fuerte ritmo.

El contrato firmado por P.J.Hetzel sería renovado por el hijo del editor, por lo cual durante más de cuarenta años los Viajes extraordinarios de Verne aparecieron en capítulos mensuales dentro de la revista Magasin d'education et de recreation.
Logró gran fama y prosperidad económica en su vida. No obstante, esta popularidad fue rechazada por el círculo intelectual de su época, relegándolo a un segundo plano en comparación a sus coetáneos Gustave Flaubert y Emile Zola.

Además, fue acusado de plagio de las obras "La Vuelta al Mundo en 80 días" y "Viaje al Centro de la Tierra".
Su dedicación al trabajó le influyó en su salud, y sufrió ataques de parálisis, era diabético, y perdió la vista y el oído. Tuvo, además, una difícil relación con su hijo, parecida a la suya con su padre. Lo trató con dureza por sus continuas rebeldías y terminó siendo tan autoritario como su padre.

Julio Verne murió el 24 de marzo de 1905, en Amiens, donde durante 25 años escribía de seis a once de la mañana para en la tarde leer la Sociedad Intelectual. Se dice que para ese entonces estaba trabajando en una novela que llamaría La Invasión del mar, en la cual las aguas invadirían Europa arrasándolo todo a su paso.

Entre sus obras más conocidas figuran La Vuelta al Mundo en Ochenta Días, Miguel Strogoff, La Isla Misteriosa, Los Hijos del Capitán Grant, Veinte mil Leguas de Viaje Submarino, Viaje al Centro de la Tierra, y De la Tierra a la Luna. Hasta el día de hoy este autor francés tiene el récord de ser el escritor más traducido de la historia, con libros disponibles en 148 lenguas.


Desde aquí puedes imprimir en forma

gratuita las obras de Julio Verne

domingo, 24 de octubre de 2010

JULES VERNE

Uno de los autores que mejor y más han inspirado las futuras generaciones en la Historia. Aquel que dijo “Todo lo que fui capaz de imaginar, otros serán capaces de realizarlo…”. Y, es cierto que nos puso sobre la pista de lo que sería el mundo futuro. Su literatura juvenil fue denostada por los críticos de la época, incluso por los científicos de la época. Lo cierto es que Julio Verne, en una de sus últimas entrevistas afirmo que “Yo no visione nada…, simplemente me limité a documentarme muy bien, y lo único que supe hacer es recoger esas intuiciones e invenciones y plasmarlas en relatos….”
Nos encontramos en la Francia post-napoleónica. Estamos en Nantes, el 8 de febrero de 1828 nacía Jules Gabriel Verne. Hijo de un abogado provinciano, bien acomodado, y el mayor de 5 hermanos que vivían felices. Pero Julio, imaginaba, era el mayor y siempre miraba al mar, siempre soñaba con las aventuras futuras; el quería volar, y voló muy pronto… a los 11 años se escapó de su casa pensando en encontrar algún barco que le llevara a algún punto remoto del planeta. Quería ser grumete, pero su padre le pilló antes de zarpar a la India y no le dejó escapar, le sometió a un duro castigo azotándole 14 latigazos, le metió en un cuarto oscuro, y le hizo jurar que jamás viajaría. Y le puso una condición, “Solo podía viajar con una cosa, con su imaginación…”, y el pequeño Julio, entre sollozos, se lo prometió.

Su padre, Pier, quería que su hijo mayor se dedicara a la Abogacía, pero también estaba muy interesado en la Poesía y en la Ciencia (toda una constante en el siglo XIX). Y, a Julio le encantaban los adelantos científicos, y todas las revistas relacionadas con el tema las iba coleccionando. Dicen que uno de sus lugares preferidos para jugar era una fábrica de Motores de Vapor, y que allí empezó su fascinación por el mundo científico. Comenzaba a gestarse la sociedad industrializada, pero lo que estaba por llegar era tremendo, y Julio no se lo quería perder… y también empezó a llegar el amor a su corazoncito. Él se había fijado en una de sus primas, Caroline, y con 17 años crea su primera obra, dedicada a su amada. Es una obrita para marionetas, dicen que basada en la vida del Papa Alejandro VI, pero Caroline no le hace mucho caso porque ya ha decidido su futuro, un matrimonio de conveniencia con un acomodado burgués de la zona. Este hecho marca profundamente a Verne, y dicen que su misioginia empezó ahí, justo ahí. Nunca se llevó bien con las mujeres como posteriormente veremos en sus relatos.

Su padre le envía a París en 1848 para estudiar la carrera de Abogado. Un París esplendoroso y fastuoso lo recibe. En principio va a vivir con una de sus tías, pero un hecho no favorece este asunto, y es, nada más y nada menos que la primera revolución del proletariado. La revolución circula por toda Europa, y los proletarios empiezan a exigir sus derechos y muchas personas huyen pensando que esos salvajes se van a hacer cargo de la situación, y entre ellos la tía de Julio Verne. Pero Julio se queda en París, lo que está viendo promete, y con 20 años se instala en una buhardilla compartida, porque su padre si que le envía una asignación. Aunque sigue con sus estudios de Derecho, el quiere sobre todo escribir, y dedica a esto horas y horas, a formarse como escritor, y comienza a frecuentar algunos círculos literarios. En esas tertulias están los grandes de la época, y él conserva un traje sólo para eso, para visitar las tertulias. Su situación económica es muy precaria, dicen que sólo se alimenta de pan y leche, que en su buhardilla apenas tiene muebles, que ya no tiene ni siquiera calcetines, y su padre no le envía un solo franco, porque claro, todo lo que Julio recibía lo dedicaba a gastarlo en libros. Una etapa difícil sin duda, aunque más tarde recordará que esos años fueron los más felices de su vida.
Una noche, después de salir de una tertulia literaria, bajando por unas escaleras, se choca con un orondo señor que subía por ellas. El choque debió ser muy fuerte, Julio estaba casi desvanecido, no por el golpe, sino por el hambre, y el señor parecía estar muy bien alimentado. Y Julio le dice “¿Usted seguro que ha cenado muy bien esta noche, verdad?” en tono insolente e irónico. El señor le contesta “Pues sí, he cenado una tortilla de tocino a la Nantesina…”. Julio Verne le mira muy enfadado y le espeta “En París no saben hacer tortillas a la Nantesina…” y el señor orondo le contesta “Pues la mía estaba muy rica…” y Julio le responde “Seguro, seguro que usted se la comió sin pensarlo mucho…”, y el señor le contesta “¿Usted acaso sabe hacer tortillas a la Nantesina?”, y Julio le responde “Bueno, más que hacerlas, lo que se es comerlas…”, y esto último lo dijo en tal manera que el señor orondo le dijo en tono autoritario “¡ Le exijo, joven, una satisfacción, el viernes le quiero ver en mi casa, espero que usted cumpla con honor ¡” presentándole su tarjeta de visita… En aquella época estaban a la orden del día los duelos, y Julio, asustado, no le queda otro remedio que acudir a la cita. El de la tarjeta, el señor orondo, el de la tortilla Nantesina, era nada más y nada menos que Don Alejandro Dumas, el autor de más fama y éxito de la época.
Ese viernes, cocinó una tortilla estupenda para Don Alejandro, y desde entonces comenzó una amistad muy sólida. Dumas tenía una estupenda condición económica y social, y pronto tutela al joven, y este le ofrece sus primeros trabajos, sus comedias, sus dramas, y aunque son pésimos en la construcción y en el estilo, a Don Alejandro le hace gracia el joven Julio y decide apoyarle estrenando alguna obra en teatros de su propiedad. La verdad es que las obras son un total fracaso, ni la crítica ni el público le dan el visto bueno. El lo sigue intentando, y Dumas, conmovido por el esfuerzo del joven, le recomienda para un trabajo, y a partir de ahí será Secretario del Teatro Nacional de Francia en París, un trabajo que tampoco le supone mucho esfuerzo, pero está tan implicado en tantas cosas que no puede más. Se levanta a las 5 de la mañana, entre las 5 y las 10 de la mañana compone sus operas, sus comedias, sus operetas…, luego se va a trabajar al Teatro donde también escribe algún programa de mano, y luego a la Biblioteca, porque quiere saber todo de los avances tecnológicos.
Se sumerge en los libros, y allí empieza a descubrir cosas sobre química, matemáticas, geología, geografía, ciencias ocultas… lo quiere saber todo, es un gran Humanista, es como Leonardo Da Vinci pero en escritor. Y ya empieza a formar su estilo propio, pero el dinero sigue sin llegar, aunque el poco dinero que consigue reunir lo invierte en un piano, porque sigue obsesionado en ser un gran autor teatral. A Alejandro Dumas, esto le divierte mucho y sigue apoyando al joven. Julio decide enviarle una carta a su padre y le dice “Las dos carreras son incompatibles, si me quieres como abogado, tu bufete tarde o temprano no triunfará, y tendrás que cerrarlo y siempre me lo echarás en cara, así que no me insistas más, no voy a ser abogado, quiero ser escritor, ese es mi deseo…”. Los padres, que también están muy conmovidos por la situación del joven, le buscan una boda, un apaño, una mujer que tenga una buena dote. Esto ocurre en 1857, y él tiene 29 años.


Y todo está a punto para la celebración de la boda, pero a última hora desiste, no quiere saber nada, no quiere casarse con una señorita a la que casi no conoce, con la que seguramente va a fracasar. Y es que en su vida se ha cruzado Honorine, una joven viudita con dos hijos, y se casa con ella. Lamentablemente descubre al poco, que Honorine era una mujer de vida superficial, que no era muy culta y preparada, y sobre todo, que no tenía ni un solo franco, como esta le había hecho creer. Algunos muebles como dote y poca cosa más, y encima ya viene con familia añadida. Pero si que hace amistad con el hermano de Honorine, que trabaja en la Bolsa de París, y a este si que le va francamente bien, y Julio Verne quiere hacerse también Agente de Cambio y Bolsa. Necesita 50.000 francos para entrar en el negocio, y se los pide a su padre. Después de una bronca monumental, el padre accede, ante todo lo que quiere es que a su hijo le vaya bien…
Con esos 50.000 francos, la verdad es que hace una pequeña fortuna, no mucho, pero sí para vivir holgadamente. Y empieza a frecuentar determinados círculos que solo se pueden encontrar en la Bolsa de París, porque allí están también los autores, los críticos, los periodistas. Todos invierten en la Bolsa, y él conoce a esa gente. Alguien le regala un viaje a Escocia (el primer viaje que hace, con 31 años). Y cuando está a punto de aceptar otro regalo, un viaje a Noruega, tiene que desistir porque su mujer le dice que está a punto de dar a luz a su hijo Michel. Con fastidio, renuncia al viaje para asistir al nacimiento de su primogénito. Hasta aquí va bien la cosa, pero llega el año de 1861 y Julio Verne se aburre de la vida en la Bolsa, no va con él ese estilo de vida. El quiere escribir, y ya tiene el esbozo de lo que va a ser su primera novela, que en un principio va a ser una narración de la vida africana, y empieza a recorrer las Editoriales, y en dos días visita 15 Editores, está a punto de dejarlo, y cuando ya está desesperado, se topa con su auténtico padre literario, que no es otro sino Don Pierre-Jules Hetzel, que le acompañara desde entonces toda su vida.
Estamos en 1861, y Hetzel había creado un magazín llamado Para la Educación y para la Recreación, y aquí necesita a algún colaborador, sobre todo en el ámbito científico, y Verne estaba muy preparado en estas lides. Le presenta su esbozo de novela, y Hetzel le hace muchísimas correcciones, le da forma y decide publicarlo. Es la primera novela de Julio Verne, publicada en 1863 con un éxito asombroso, su nombre Cinco Semanas en Globo. La novela llega a todo el mundo. Quiere ser creador de la Literatura científica (que más tarde se la llamaría ciencia-ficción) y de la Literatura juvenil. Hetzel se da cuenta inmediatamente del potencial del joven, y rápidamente le ofrece un contrato. Fijaos el contrato: un contrato de 20 años, a razón de 20.000 francos cada año, y la obligación de Julio Verne de entregar 3 novelas cada año.
Julio Verne era un profundo admirador de Edgar Allan Poe, y le pone nombre a su colección de relatos viajeros, serán los Viajes Extraordinarios, como homenaje a las Narraciones Extraordinarias. En 1863 escribió una obra que no se ha publicado hasta 1994 llamada París siglo XX, y ahí nos hablaba del fax, de Internet, del metro… En 1864 llega Viaje al Centro de la Tierra, que maravilla… en 1865 llega De la Tierra a la Luna. Su popularidad sube como la espuma, y Hetzel, que no es tonto, rápidamente le modifica el contrato y le aumenta los emolumentos. Todos hablan de Julio Verne, esas extrañas aventuras, esos personajes, esa épica, ese enfrentamiento del hombre con la naturaleza…; los jóvenes también ocupan un sitio prominente en sus obras, pero las mujeres no.
Los primeros ingresos económicos por sus obras, los invierte en un Yate, a este le sucederá otro Yate, y al final un fantástico barco a vapor con el que va a iniciar una singladura con su querido hermano Paul. Van a recorrer las costas Escandinavas, y también las costas de Norteamérica. La verdad es que vio de antemano muchísimas situaciones que iban a ocurrir en el futuro, pero también empieza a ver que las potencias dominantes no serán Francia e Inglaterra, no, las potencias del futuro serán Estados Unidos y Rusia, y esto ya lo deja muy claro en sus obras. En este viaje con su hermano se empezó a gestar Los hijos del Capitán Grant, obra que se publicará en 1868, con 40 años recién cumplidos. Pero quiere hablar de más cosas, y es el momento para una de sus obras magnas 20.000 Leguas de Viaje Submarino, publicado en 1870, y aquí tenemos al Nautilus con el Capitán Nemo a la cabeza, un hombre aferrado a su soledad.
Es una época eufórica para Julio Verne. Confía mucho en la Tecnología y la Ciencia, piensa que el progreso es la única solución posible. Y llegan más obras. En 1875, llega la que se considera como su obra cumbre, La Isla Misteriosa, y dicen que aquí es donde alcanzó el cenit, la mejor escrita por él. En 1876, llega Miguel Strogoff, el homenaje a la aventura, a la lealtad, y a la solidaridad. En 1878, Un Capitán de 15 años… Pero poco a poco empieza a caer en un excesivo pesimismo, empieza a comprobar que a lo mejor la Tecnología no es tan buena, que el hombre no la utiliza como él pensaba, y esa negrura empieza a invadir su obra. La década de los 80 no es muy afortunada para él, aunque sus obras siguen triunfando, su vida personal no va por el mejor camino. Su hijo tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico por el trato de su padre, y lo ingresó en un correccional (que eran auténticas cárceles en el siglo XIX…). 1886 es el peor año en la vida de Julio Verne, así lo confesó. Muere su madre, muere su mujer, y muere su padre literario, Hetzel, y por si fuera poco, Gastón, su sobrino favorito, en un momento de enajenación mental le pega un tiro a su tío en la pierna derecha que le invalida. Todo esto se suma a la suerte de enfermedades que ya venía acumulando, porque debido al excesivo trabajo se había originado en él una parálisis facial que le había deformado el rostro, y también la diabetes, que al final daría al traste con su vida…

Julio Verne empezó a estar seriamente tocado, en lo físico y en lo psíquico. Cuentan que encontraba refugio en la Masonería o en la Sociedad Secreta de la Niebla, y abandona París, desolado, y encuentra refugio en Amians, y allí se interesa por la política, y en el Partido Radical se presenta a las Elecciones en 1888, y consigue un puesto de Concejal en el Ayuntamiento, cargo que repetiría hasta el año 1900. Era progresista, pero también tenía algo de reaccionario, también era conservador de alguna manera.

Su producción literaria fue de más o menos 65 novelas, además de 20 relatos cortos, 30 obras de teatro, y también 2 relatos geográficos. La UNESCO hizo un estudio y nos dice que sus novelas han sido traducidas a 112 idiomas. Solo le supera Karl Marx, con su obra El Capital, que fue traducido a 133 idiomas. Y así llega al siglo XX, aquel que él había soñado, y el siglo XX no le ofrece nada. Julio Verne ve desesperanzado como la Humanidad camina a la guerra, como la Tecnología solo ha servido para matar y para acabar con el Planeta. Está desconsolado. Las últimas entrevistas que ofrece solo se ve en ellas pesimismo, pesadumbre… está agotado, mermado por la enfermedad. El 24 de marzo de 1905 muere rodeado por sus familiares. Fijaos en sus últimas palabras “Sed buenos…”. Cuando murió estaba acabando una obra apocalíptica, La Invasión del Mar, y en ese libro contaba que Europa sería cubierta por las aguas, y estas aguas llegarían de los Polos, que se descongelarían por el cambio climático generado por los hombres. Esto lo estaba escribiendo en 1905.

La obra del genial Julio Verne… Se anticipó a muchos, algunos le consideraron el Nostradamus de su época, pero él siempre dijo lo mismo “yo, lo único que hice fue documentarme muy bien, saber como era el espíritu de mi época, saber como eran los hombres, y yo lo único que tuve que hacer es escribir eso, plasmarlo en un papel…”. 77 años vivió, pero desde luego su obra será inmortal. Nos acordamos de la Vuelta al Mundo en 80 días, donde estaba Phileas Fogg, y dicen que él se vio reflejado en el personaje, en ese dandy inglés irónico, siempre elegante. Yo creo que todo el mundo tiene su obra favorita de Verne…

La Rosa de los Vientos - Onda Cero

35 comentarios:

Ana on 19 de noviembre de 2009 14:57 dijo...

Muy interesante la biografía de este visionario. No conocía el detalle de la tortilla y Dumas...

Madame Minuet on 19 de noviembre de 2009 15:27 dijo...

No me extraña que lo consideraran el Nostradamus de su epoca: tenia una imaginacion casi profetica, como hemos podido ir comprobando.

Genial ese encuentro con Dumas y la historia de la tortilla. Quien hubiera podido presenciar aquella escena!

Y que cumulo de desdichas hubo de afrontar este hombre, comenzando por ver frustradas sus ansias de viajar a causa de su padre.

En cuanto a las mujeres, a mi es que me da la impresion, al menos a traves de sus obras, de que no las entendia bien. Quien sabe.

Feliz dia, monsieur





Elena on 19 de noviembre de 2009 15:36 dijo...

Impresionante que una persona haya sido capaz de escribir sobre cosas que aún no eran una realidad.

No me extraña que fuese denostado por la crítica en su tiempo. Decía y escribía locuras que con el tiempo son un hecho.
Besos Félix.

Nikkita on 19 de noviembre de 2009 16:46 dijo...

Hola Felix, no cabe duda de que estaba hecho todo un visionario.

Se le dieron bien las circunstancias (le cae en gracia a Dumas, se aburre de la Bolsa, se encuentra con Hetzel...) pero tenia las ideas bien claras desde el principio.

Muchos besos

Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 17:39 dijo...

Ana...

Todo un visionario y una persona bien informada y documentada.


Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 17:41 dijo...

Madame Minuet...

No es de extrañar, no. La escena debió ser antológica, ese Verne famélico por el hambre y el orondo Dumas...

Se cuenta que después de su frustrado amor, adquirió esa misoginía que luego vemos reflejada en sus obras.


Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 17:42 dijo...

Elena...

Si unimos a su fértil imaginación, como devoraba conocimientos e información, ya tenemos el resultado. Todo un visionario, si, pero sobre todo, un gran analizador.

Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 17:44 dijo...

Querida Nikkta...

Son los caminos inescrutables de la vida. Una serie de sucesos y coincidencias marcan toda nuestra vida. ¿O quizás no son coincidencias?...

Carolina on 19 de noviembre de 2009 18:20 dijo...

Querido Félix, como bien has apuntado, yo también lo considero el Leonardo da Vinci pero en el mundo literario. Un hombre adelantado a su tiempo, con una visión del futuro que cualquiera apostaría a que era un vidente de los buenos.

Mi obre favorita es "La vuelta al mundo en ochenta días", porque me encanta viajar. Pero también tiene un lugar preferente en mi biblioteca "Miguel Strogoff", por mi pasión hacia las tierras rusas y el retrato de la valentía y solidaridad que contiene.

En fin, uno de los más grandes escritores que han existido jamás, cuyas historias jamás quedarán obsoletas.

Besos.

Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 18:35 dijo...

Hola Carolina¡¡

Pues si que era un hombre adelantado a su tiempo, y además muy bien informado.

Yo no sabría con cual quedarme, ¡son tantas¡, pero igual con La Isla Misteriosa, La Vuelta al Mundo..., Miguel Strogoff, Un capitán de 15 años... buff, todas estas obras como dices, jamás quedarán obsoletas, y nos quedarán como el legado de un gran escritor que nos ha hecho soñar...

PEDROHUELVA on 19 de noviembre de 2009 18:35 dijo...

Cuantas veces me he deslizado, con los hijos del capitán Gran, al interior de la Tierra, en aquellas piedras gigantes a modo de patinetes.

Mis libros de cabecera, hasta la muerte de Assimo, siempre fueron de ciencia ficción.

Gracias amigo Felix, por relatarnos la vida de un visionario.

Un cordial saludo

joseanbejarano.blogspot.com dijo...

He bajado a las profundidades abisales sientiendo la mirada de mostruos marinos tras los batiscafos; he subido montañas y fustigado con mi látigo las cuerdas de perros arrastrando trineos, a cincuenta grados bajo cero, en medio de una ventisca de hielo mientras en el horizonte se atisba una aurora boreal; he dormitado en el camarote zarandeado por olas de veinte metros, mientras el capitán vocea las órdenes advirtiendo de atender el palo de mesana; he atravesado la tundra mientras suenan instrumentos de balalaikas y las cúpulas ortodoxas se recortan fulgentes sobre el cielo de las Rusias; he pasado sed escurriendo mi seco odre y he racionado la escasa comida de galletas, carne seca y pequeñas mazorcas de te; he oteado el horizonte al resucitar desde el centro ígneo de la Tierra y ver la luz del sol tras el Estromboli; he sentido sobre mi cabeza el rugido caliente del gas hidrógeno para elevarnos en el globo sobre las planicies. He aprendido a medir el tiempo y el espacio, las coordenadas y las latitudes del globo terráqueo. He viajado a través de los mares y de las montañas. He visitado ciudades y he conocido a gentes del uno al otro confín.

He vivido en mis madrugadas, en mi dulce y seguro lecho juvenil, las aventuras -con sus desventuras- más maravillosas que imaginarse pueda.

Verne, Julio, inmortal. Gratitud porque ha formado parte de mi familia.

Después de él, VIVIR la lectura, ya, casi nadie...

Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 18:45 dijo...

Pedro...
Me alegro se haya solucionado lo de tu blog. Te ha quedado fantástico. Muy chulo a la par que elegante. Al igual que tú, yo también soy un amante de la ciencia-ficción, y me encanta sumergirme en estas novelas.



Un fuerte abrazo
Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 18:47 dijo...

Jose A.Bejarano...

Buff, la verdad es que no se que decir después de este comentario tuyo que me dejó boquiabierto. Gracias por este gran aporte. También Julio Verne forma parte de mi familia literaria, y le doy las gracias a mi manera. Hermosas palabras, amigo.
Un abrazo

Katy on 19 de noviembre de 2009 19:55 dijo...

Hola Felix, veo que te has propuesto a dejarme en la más tierna infancia y adolescencia no dejarme crecer ( me encanta estar ahi de verdad, el mundo de los adultos sigue sin gustarme mucho) Oh Julio Verne el hombre que se adelanto al futuro. Fue un profeta desde luego porque casi toso lo que ocntó se convirtió en realidad. Uno de los inmortales de la historia. Si levantara la cabeza nos vovería a decir "Sed buenos" y añadiría: "El final está a punto de llegar"

Una delicia leer este post quizás por lo apocalíptico de su contenido.

Un beso
Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 20:02 dijo...

Querida Katy...

A mi tampoco me gusta el mundo de los adultos, y siempre que puedo me retrotraigo a mi niñez con estas novelas. Yo creo que tienes razón, porque si levantara la cabeza, diría esa frase lapidaria "El final está a punto de llegar"...

Gil de Luna on 19 de noviembre de 2009 21:35 dijo...

Increible, la cantidad de datos que desconocía de este .. adelantado a su época, una imaginación que resulto ser en muchos casos profética.

Como siempre interesantisimo el personaje y redactado de manera impecable.

Un saludo!!

Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 21:43 dijo...

Gil de Luna...

Como gran hombre que fué, también tuvo una vida llena de anécdotas. Con esa fértil imaginación y mucha información, se adelantó a su época. Gracias por tus palabras.

Un saludo¡¡

Perikiyo on 19 de noviembre de 2009 21:58 dijo...

Fantástica entrada, Félix.
El encuentro con Dumas ya constituye un hecho muy literario. Parece extraído de una novela.

Aunque Verne decía que él, lo único que hacía era documentarse, la verdad es que hay que tener una mente privilegiada para interpretar lo que leía, de la manera que lo hizo él. Muchísimas de las cosas que aparecían en sus novelas como algo inverosímil, las tenemos hoy en día como algo cotidiano y normal.

Sin duda, Julio Verne poseía una mente privilegiada.

Un abrazo.

Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 22:01 dijo...

Perikiyo...
Pienso que la vida de estos grandes personajes, ya es una novela en sí misma. No basta con tener mucha información, aunque es importante, pero como tú dices, hay que saber leer y entender esa información, y unirla a una mente privilegiada y visionaria. Gracias por tus palabras.
Un abrazo
Sakkarah on 19 de noviembre de 2009 22:22 dijo...

Eso es lo bueno que tiene ser un soñador...

Felix Casanova Briceño on 19 de noviembre de 2009 22:25 dijo...

Sakkarah...

Estas obras tan solo son capaces de crearlas soñadores, mentes infantiles atrapadas en cuerpos de adultos. Es magnífico que nunca crezcamos en nuestros sueños, y que seamos como cuando jugabamos a ser piratas, o aventureros en una isla del Caribe.

Fabia on 19 de noviembre de 2009 22:57 dijo...

¿Que habria sido de mis tardes de domingo sin las aventuras del gran Julio Verne?, gracias Felix, me has devuelto por un momento a un rincon especial de mi niñez. Besinos.
Ursula on 19 de noviembre de 2009 23:26 dijo...

Felix...
que interesante!! tus datos... como el de la tortilla, su boda cancelada... en fin... leer tus historias, narradas a tu manera... apasiona y encanta... sobre todo de un visionario tan importante como Verne... gracias amigo querido...
un placer y un verdadero gusto,pasar por tu espacio... como siempre!!!


Gabriela Maiorano on 20 de noviembre de 2009 00:22 dijo...

Hola Felix!! Uno de los grandes escritores, visionario, muy inteligente. Una historia que como siempre contaste muy buen.

Besossss

Tani on 20 de noviembre de 2009 05:26 dijo...

Cariño mío, fantástico trabajo, principalmente por que pones énfasis en desmitificar que Verne era una especie de profeta. Al igual que tu señalas yo ya había leído en algún lugar que Verne se documentaba y tenía relación con personas de ciencia, lo cual le permitía tener información sobre lo que estaba en el top de innovación, y ello lo plasmaba en sus obras. Lo que no se puede dejar de reconocer es u imaginación y genialidad literaria combinada con la información que tenía. Un clásico vigente lo llamaría yo, sus obras pueden ser la delicia de los jóvenes hoy en día por parecer muy actuales.
Gracias por esta hermosa lectura que nos brindas

Muaaackkks, mil para ti, amigo querido

bixen on 20 de noviembre de 2009 07:16 dijo...

Gracias por tu blog: enriquece!

Felix Casanova Briceño on 20 de noviembre de 2009 11:18 dijo...

Fabia...

Gracias a ti chata, por tu fidelidad...



Felix Casanova Briceño on 20 de noviembre de 2009 11:20 dijo...

Ursula...
Son detalles de la vida de grandes personajes que en muchos casos pueden servir para darnos cuenta del porqué de muchas cosas de su obra.

Gracias a ti por tus palabras.
Un beso, y feliz semana
Felix Casanova Briceño on 20 de noviembre de 2009 11:21 dijo...

Gabriela...
Uno de los grandes de siempre, y que en mi niñez me cautivó y me hizo pasar muy buenos ratos, invitándome a soñar.

Felix Casanova Briceño on 20 de noviembre de 2009 11:24 dijo...

Tani...
Es verdad que hay que desmitificar un poco su profetismo, aunque si es cierto que supo ver más allá de lo que el resto de su sociedad hacía. Estoy contigo en que hoy en día haría las delicias de cualquier jove

Felix Casanova Briceño on 20 de noviembre de 2009 11:32 dijo...

Bixen...
Gracias a ti por tus visitas y tus interesantes aportaciones.

Un abrazo

ANRAFERA on 21 de noviembre de 2009 17:56 dijo...

Estupendo estos detalles sobre su historia. Gracias. Saludos.

http://www.ramonferrera.blogspot.com

Flores on 22 de noviembre de 2009 19:26 dijo...

Impresionante este escritor y viendo el trabajo que le costó llegar a escribir todo lo que escribió todavía mucho mas.

A mi me gusta Viaje al centro de la tierra quizá porque fué la primera novela que leí de él siendo muy jovencito.

Saludos

Felix Casanova Briceño on 22 de noviembre de 2009 19:31 dijo...

Flores...

Cierto. Cuando ahondamos en su vida, vemos que no fue "llegar y besar el santo", sino que lo consiguió a base de mucho esfuerzo, y eso le da más valor si cabe. Que decirte de "Viaje al Centro de la Tierra", yo soñaba de joven que me adentraba en las entrañas de la tierra con un farol y viandas, en busca de ese objetivo, salvando mil obstáculos y criaturas...

Un abrazo y feliz semana

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VERNE EN DIECIOCHO LETRAS

SEPTIEMBRE DE 2005


-Julio Verne- (1828-1905)

por Eduardo Berti

En el centenario de su muerte, descubrimos en Julio Verne a un cómplice fiel. Eduardo Berti se acerca a la obra y la vida del autor de las celebérrimas Veinte mil leguas de viaje submarino o La vuelta al mundo en ochenta días, desde la original óptica de un diccionario de autor con 18 entradas, de "Abogado" a "Zola", que le sirve de caprichoso hilo conductor para adentrarse en el "universo Verne".

VERNE EN DIECIOCHO LETRAS

Abogado

Julio Verne no tuvo más formación científica que su curiosidad. En plena edad de oro de las ciencias, devoraba todas las publicaciones que trajeran noticias de hallazgos e inventos. Conservó esta costumbre hasta sus últimos días.

Cuando nació en Nantes, en 1828, su madre —de una familia de trabajadores portuarios— lo vislumbró capitán de un barco. Pero su padre, un escritor aficionado, decidió que viajase a París para estudiar Derecho. Mientras preparaba allí sus exámenes finales, el futuro abogado conoció al famoso novelista Alejandro Dumas. Muchos sospechan que Verne llegó a trabajar bajo la órdenes de Dumas padre como "negro" literario. Otros aseguran que este encuentro fue determinante para que se volcara a la literatura. El propio novelista afirmó cierta vez que el Derecho no era de su agrado porque había heredado la "imaginación Allotte", es decir, la fantasía y el espíritu viajero de su rama materna.

Barco

Una anécdota se repite en las antiguas biografías: a los once años, Verne se fugó de su hogar para embarcarse en un ultramarino pero su padre lo detuvo a tiempo y lo castigó. La anécdota —hoy se sabe— es pura fabulación de Mme Margarite Allotte de la Füye, su primera biógrafa, pariente cercana de su madre. La famosa "imaginación Allotte", hubiese murmurado acaso el propio Verne.

Siempre al decir de Mme de la Füye, el pequeño Jules manifestó a su padre que "de ahora en más no viajaré más que en sueños". Haya pronunciado o no esta frase, Verne no cumplió con su promesa y, siendo adulto, emprendió numerosos cruceros en yate y en buque por el mundo. "El mar, la música y la libertad" fueron sus tres pasiones. En el nombre del barco del capitán Hatteras, el Forward (o sea, Adelante), es donde mejor se sintetiza el "espíritu Verne", o al menos el de sus héroes siempre activos.

Carrera

En el libro Le Tour de Jules Verne, Ghislain de Diesbach divide su carrera literaria en tres etapas:

a) De 1863 (se edita Cinco semanas en globo) hasta 1885. Esta etapa incluye lo mejor de su obra, con novelas magistrales como Viaje al centro de la tierra, Los hijos del capitán Grant, De la tierra a la luna, Matías Sandorf, Veinte mil leguas de viaje submarino o La vuelta al mundo en ochenta días.

b) De 1886 a 1905, año de su muerte. "Golpeado en su vida íntima por un drama misterioso, Verne ya no es el brillante escritor que fue". Su talento decae pero su producción sigue siendo abundante y cada tanto arroja grandes novelas: Los hermanos Kip o El castillo de los Cárpatos. Esta segunda etapa se caracteriza por las reescrituras. Verne revisita su propia obra, pergeñando segundas partes que en muchos casos no había previsto al escribir las primeras. Asimismo imagina continuaciones para libros ajenos: Seconde patrie es la segunda parte del Robinson Suisse de Rudolph Myss; Le sphinx des glaces retoma las Aventuras de Arthur Gordon Pym de Edgar Allan Poe.

c) La tercera etapa es póstuma, pero no por ello menos importante. Son sus herederos, sobre todo su hijo, quienes dan a conocer los numerosos textos inéditos, como La Chasse au méteore y Los naúfragos del Jonathan.
Desencanto
Si se comparan las primeras novelas con las últimas, resulta que el escritor optimista ha dado paso, hacia fines del siglo XIX, a un hombre desencantado. El Verne de los libros más famosos es entusiasta y liberal, cree en la bondad humana y en el bienestar ecuánime del progreso científico. Es de un "optimismo lúcido", sostiene Diesbach, y no ingenuo, lo que le impide embarcarse —o embarcar a sus héroes— en aventuras desastrosas.

Pero en los últimos veinte años de su vida, encerrado en su "torre de Amiens" (ciudad que prefirió al bullicio de París), Verne se ha vuelto, cree Diesbach, "un filósofo amargo cuyo pesimismo se acerca en cierto aspecto al de Nietzsche". Llama la atención una carta de 1892, dirigida a su hermana: "No me muevo de Amiens y soy uno de los pocos franceses que no ha visto aún la Torre Eiffel".

Estados Unidos e Inglaterra

Es inversamente proporcional: cuanto más elogia Verne a los Estados Unidos, más critica a Gran Bretaña. En sus primeras novelas hay una sensación ambivalente de admiración y distancia crítica. A partir de La vuelta al mundo... (1873), la admiración y la fe del literato humanista van a parar a los Estados Unidos.

Si algo emparenta a Verne con Tocqueville es su idealización de la Nueva Inglaterra. Si algo lo emparenta al Conrad de Nostromo es cómo denuncia los excesos del colonialismo británico. "Los ingleses se sienten siempre en su casa, aun cuando se los envía a miles de leguas de su país", escribe en Hector Servadac. Publicado en 1877, el libro es un vigoroso ataque al "egoísmo inglés", representado por el Peñón de Gibraltar. Diez años más tarde, Verne retomará el tema de Gibraltar en un texto breve, casi panfletario, que se titula Gil Braltar y narra el ataque de una banda de simios a una guarnición británica. Para derrotar a los animales, el capitán trama un ardid: camuflado dentro de la piel de un simio muerto en las escaramuzas, toma el liderazgo de la tropa enemiga y encabeza una retirada. "Inglaterra, siempre práctica, decidió a partir de entonces enviar a sus generales más feos, para que los monos [sic] siguieran equivocándose".

Foucault

Michel Foucault dedicó un estudio a Verne, aparecido en 1966 en la revista L'Arc. Sostiene que la mayoría de sus novelas oponen un héroe a un sabio. El sabio, casi siempre monomaníaco, encarna el mal o lo permite "sin querer o sin saber". A los sabios de Verne siempre "les falta algo" (uno tiene, por ejemplo, un brazo artificial), y de allí se desprende un principio general: "el saber y el defecto están relacionados" en una ley proporcional, ya que "menos se equivoca el sabio, más perverso es; más positivo es, más se equivoca". Frente al sabio, el héroe positivo encarna "la ignorancia". Y las obras de Verne parecen responder a las siguientes necesidades: impedir que "el mundo se detenga bajo el efecto de un equilibrio que sería mortal"; encontrar fuentes de energía; descubrir; explorar; "escapar a la monotonía del reino humano". En otras palabras, dice Foucault, "se trata de luchar contra la entropía".

Hijo

Todos los días, de cinco a once de la mañana, escribía Verne aplicadamente. Su producción llegó a ser de dos novelas y medio por año, cuando su editor "solamente" le aceptaba dos. Al morir Verne, su hijo Michel encontró un puñado de novelas inéditas. Durante años nadie dudó de Verne hijo, cada vez que anunciaba otra obra ignota de su padre. En los últimos años, tras un estudio de Piero Gondolo della Riva, se pudo establecer que al menos dos novelas (La Agencia Thompson & Co y La asombrosa aventura de la misión Barsac) fueron casi totalmente fabricadas por Michel. En otros casos el mismo Michel intervino decisivamente alterando el plan original de Jules, como en El secreto de Wilhelm Storitz, cuya acción transportó de finales del siglo xix a mediados del XVIII. Hace unos cinco años, Gallimard publicó en Francia los textos originales de Verne —cedidos por su nieto—, con prólogo de Olivier Dumas.

Ideología

¿Anarquista? ¿Antisemita? ¿Conservador? El debate en torno a la verdadera ideología de Verne sigue abierto. En Jules Verne écrivain, Daniel Compère afirma que su ideario político se encuentra condensado en las aguafuertes del capitán Nemo, donde aparecen retratados Lincoln, Washington, John Brown, el héroe polaco Kozciusko y el "defensor de Irlanda" O'Connell.

Según Compère, Verne fue un "idealista romántico", ni anarquista ni conservador. Puede ubicárselo como parcialmente partidario del conde Claude Henri de Saint-Simon, sobre todo cuando funda —en la tradición utopista— sociedades y ciudades enteras donde la convivencia es armónica: France-Ville, Coal City, Antekirtta, etcétera. Un reconocido saintsimonista como el fotógrafo Nadar fue su íntimo amigo y aparece homenajeado en De la tierra a la luna, bajo el traslúcido anagrama de Ardan.

Keyserling

Aunque Verne nunca retrató a los alemanes con demasiado cariño, fue en ese país donde primero fue considerado como algo más que un "autor para jovencitos". Hacia 1930, el filósofo Hermann de Keyserling lo ponderaba como uno de los escritores que "más influyeron en el pensamiento alemán de los últimos años". Por la misma época, el francés Raymond Roussel sostenía en una carta a su amigo Eugène Leiris (padre de Michel Leiris) que Verne "es el más grande genio literario de todos los siglos" y que "es monstruoso hacer leer sus novelas a los niños, del mismo modo que hacerles aprender las fábulas de La Fontaine, tan profundas que incluso pocos adultos consiguen apreciarlas".

A pesar del entusiasmo de escritores como Michel Butor o J.M.G. Le Clézio (para quien los viajes extraordinarios son la Iliada y la Odisea de estos tiempos), la obra verniana pervive relativamente al margen de la tradición canónica francesa. Un ejemplo palpable: la colección de La Pleiade, algo así como la "biblioteca panteón" de Francia, incluye a Julien Green, Albert Cohen, Jean Giraudoux o Jules Renard, pero no a Verne.

Luna

Julio Verne escribe en 1864 un detallado artículo sobre su admirado Edgar A. Poe. Allí lamenta que para narrar "las aventuras de un cierto Hans Pfaal que partió a la luna", el autor no se hubiese documentado lo suficiente. Todo lo contrario hará él un año más tarde, puesto a escribir De la tierra a la luna. Su método consiste en —palabras suyas— "abundantes apuntes tomados de toda suerte de libros, periódicos, revistas o reportes científicos". Para esta novela, lo mismo que para Autour de la lune (1869), Verne se vale de un estudio de Camille Flammarion (La pluralité des mondes habités, 1862) y de la ayuda de su primo Henri Garcet, profesor de matemáticas especiales en París.

Misoginia

Todas los biógrafos describen a Verne como un misógino empedernido. ¿Por qué hay tan pocas mujeres en sus libros?, le preguntó un periodista inglés. Respuesta: "El amor es una pasión tan absorbente que deja muy poco lugar para otra cosa en el corazón de un hombre. Mis héroes necesitan todas sus facultades, toda su energía, y la presencia en su entorno de una mujer encantadora impediría la realización de sus gigantescos proyectos".

Pese a las frecuentes loas al celibato que se encuentran en sus páginas, Verne se casó en 1856 con una joven viuda de 26 años, Honorine Devianne, madre de dos niñas de uno y tres años. Cuenta Diesbach que en la boda ("por distracción o como broma") el novio llevaba "guantes negros". Se ha dicho que Verne abandonó a su esposa encinta para viajar a Noruega con su amigo Hignard y que sólo regresó para el parto de su hijo Michel, el 4 de agosto de 1861. Los últimos trabajos desmienten esta historia y ubican el famoso viaje un año más tarde. Lo cierto es que Verne emprendió por entonces numerosos cruceros y que nunca lo acompañó Honorine sino, la mayoría de las veces, su hermano Paul. "Ah, si tú y yo fuésemos libres, ¡qué vida!", le escribe a su hermano en una carta, a la vuelta de uno de estos viajes.

El problema de la vida sentimental de Verne es un enigma que muy pocos biógrafos se han atrevido a tocar. En su libro, De la Füye indica que hacia 1886 el novelista "lucha contra una profunda tristeza" y que "fuera de su casa es feliz; en su casa enmudece y se encierra en una angustia secreta". La fecha es llamativa porque en marzo de ese año ha muerto su editor, PierreJules Hetzel. Algunas de las más recientes obras sobre Verne (como la de Marcel Moré) insinúan una relación homosexual con Hetzel, que antes de editor fue escritor y llegó a publicar bajo el seudónimo de P. J. Stahl. "Hace mucho que no frotamos nuestras epidermis, uno contra el otro", dice una carta escrita por el novelista a su editor.

El mismo año, 1886, ocurre un episodio que no todos los biógrafos atinan a explicar del mismo modo. Un sobrino de Verne, Gastón, le dispara y acierta una bala en una pierna. La versión oficial del hecho es que Gastón ha sido víctima de una "fiebre cerebral". Se lo interna en un asilo. Sabemos por Mme de la Füye que en los meses siguientes Verne se dedicó a quemar papeles personales, especialmente muchas cartas.

Profeta

A grandes rasgos, hay dos modos extremos de juzgar a Verne: como una suerte de profeta visionario que anticipó el futuro (se ha llegado a publicar un libro que lo compara con Nostradamus) o como un hombre de su tiempo que analizó como pocos las líneas que trazaba el presente, imaginando desarrollos y advirtiendo problemas. Casi todas las indagaciones serias sobre su obra, provengan del campo literario o científico, concluyen esto último. El mito de "novelista profeta" tuvo su esplendor en los años cincuenta y sesenta, en el lapso que va desde el cincuentenario de su muerte hasta la misión Apollo XI. A este mito contribuyó también un libro publicado en 1936 y la divulgación de un apotegma ("Todo lo que un hombre es capaz de imaginar, otros hombres serán capaces de realizarlo") supuestamente incluido en una carta del novelista a su padre; una carta que Daniel Compère y otros investigadores aseguran que Verne jamás escribió.

Diversos trabajos aparecidos en las últimas dos décadas han relativizado el rol de "inventor" de Verne. Bajo esta óptica, su obra es menos una predicción que una veloz e inteligente aplicación de los tanteos pioneros en diversos ámbitos. El Nautilus (1869) refleja los primeros proyectos de máquinas submarinas que datan de 1802 y se desarrollaron entre 1850 y 1860. Las proyecciones de Orafnik (1892) se basan en el kinetoscopio, inventado en 1890. El Albatros de Robur (1886) hunde sus raíces en el helicóptero pionero de Ponton d'Amécourt, de 1863. Y cuando Verne escribe entre 1860 y 1863 su novela París en el siglo XX (rechazada en vida por Hetzel y dada a conocer recién en 1994), existen ya el proyecto de tren subterráneo (1855), el "pantelégrafo" de Caselli (1859) y los "gaz-cabs" de Etienne Lenoir (1859-61).

Robida

Si H. G. Wells es el verdadero padre de la ciencia ficción y la literatura de anticipación, el escritor y dibujante francés Albert Robida (1848-1926) verdaderamente merecería el título de abuelo del género, mucho más que Verne.

¿Verne se inspiró directamente en los libros de Robida y otros autores de la época como André Laurie o Louis Bousenard? Un relato de Verne, "La journée d'un écrivain américain en 2889", presenta enormes semejanzas con los dos libros más famosos de Robida: El siglo veinte (1883) y La guerra en el siglo veinte (1887). Los libros de Robida desbordan de humor e imaginación. En El siglo veinte, la gente viaja en aeronaves-ómnibus que vuelan "a la altura reglamentaria de 250 metros". Hay casas de doce pisos al borde del Sena. El antiguo bosque de Boulogne se ha cubierto de fábricas y ciudades obreras. La última locomotora dejó de funcionar en 1915 y está expuesta en el Museo de Cluny "con todas las reliquias de la Edad Media". Los viejos clásicos de la literatura se leen abreviados en las escuelas ("literatura concentrada", escribe Robida) y los resúmenes dicen: "HOMERO, autor griego. GENERO: prosa épica. SEÑALES PARTICULARES: ciego". Las mujeres se vuelcan a la política y al periodismo; hasta se ven duelos de espada femeninos. Los Estados Unidos envían "legiones de predicadores" con el fin de "catequizar Inglaterra y convertirla al mormonismo". Como Italia ha sido vendida para hacer allí un enorme Parque Europeo, en Uruguay se funda la República Italiana de la Nueva Roma, que muy pronto entra en guerra con el Imperio Argentino y "necesita dinero para continuar con el sitio de Buenos-Ayres [sic]... qué caros son los sitios". Más sombrío, La guerra en el siglo veinte anticipa aspectos de la Primera Guerra Mundial: no sólo los escuadrones aéreos sino las armas químicas, ya que los militares operan codo a codo con "ingenieros químicos" y lanzan "bombas asfixiantes" y "bombas con microbios".

Siglo XXIX

Ningún texto de Verne se aventura tanto en el futuro como "La journée d'un journaliste américain en 2890", un relato escrito en 1888 a pedido de la revista norteamericana The Forum. Los hombres del siglo XXIX, escribe Verne, viven en "ciudades modernas con largas vías de cien metros, con altas casas de trescientos metros de alto donde la temperatura es siempre igual, y bajo un cielo surcado por miles de aero-cars y aero-ómnibus". Las grandes metrópolis llegan a albergar diez millones de habitantes. Universal-City es "la capital actual de los Estados Unidos de las dos Américas". La gente cruza el Atlántico a través de tubos neumáticos de alta velocidad (lo mismo ha imaginado Robida un par de años atrás) y el mundo tiene tres grandes potencias: Rusia, Estados Unidos y Francia, más la "amenaza" de la China, país en el que se intenta restringir la natalidad. En cuanto a Inglaterra, ha perdido todas sus posesiones (¡excepto Gibraltar!) para convertirse en una colonia norteamericana.

Teoría científica

Escribe Jean Chesneaux en su libro Jules Verne, une lecture politique que lo esencial de muchos viajes extraordinarios descansa sobre la idea de una teoría científica: el capitán Hatteras quiere verificar la existencia de un mar libre en las regiones polares árticas; en Viaje al centro de la tierra se trata de examinar la validez de la "teoría del fuego central"; en La estrella del sur el objetivo es demostrar la posibilidad de la síntesis en laboratorio del diamante. La ciencia, omnipresente en la obra verniana, es como una piedra de toque que ofrece posibilidades. Y de todas las ciencias, la favorita de Verne era sin duda la geografía, al punto que llegó a completar una Geografía ilustrada de Francia en dos volúmenes.

Universo

El subtítulo de los viajes extraordinarios habla de "mundos conocidos y desconocidos". La obra de Verne presenta un universo en expansión, donde todas las fronteras parecen flexibles, donde la aventura se ampara en las nociones de futuro e infinito. "Esta historia no es fantástica, es sólo novelesca", escribe en su prólogo a El castillo de los Cárpatos. "Somos de una época en la que todo ocurre; casi podríamos decir que todo ha ocurrido ya". Las novelas de Verne hacen viajar a sus lectores a la luna, al espacio, al fondo del océano o al centro del planeta, pero sobre todo agotan la geografía terrestre: la India (La casa a vapor), la China (Las tribulaciones de un chino en China), Oceanía (Mistress Branican), África Central (Cinco semanas en globo), Rusia y Europa del Este (Miguel Strogoff).

Hay varias obras de Verne ambientadas en América Latina, entre ellas El faro del fin del mundo con su travesía al Cabo de Hornos, La Jandanga, Le Superbe Orénoque o En Magallanie. Su primera obra de ficción publicada se llama Los primeros navíos de la marina mexicana y data de 1851; un año después escribe Martín Paz, historia que transcurre en Perú y narra el amor imposible entre el hijo de un indio y una española.

Versos

Los poemas que Verne compuso en su juventud, rescatados siglo y medio después por Christian Robin, son en su mayoría poemas de amor, aunque también hay curiosos sonetos dedicados al cancán, al hospital, a la medicina homeopática y a los barcos a vapor. Difícil reconocer al Verne novelista salvo en algunos versos aislados de este último soneto: "Ahora el vapor está a la orden del día/ todo funciona con su ayuda, ¿es un bien para el mundo?/ para elegir bien en esta tierra donde todo abunda/ hace falta apurarse, mientras se viaja".

Zola

Mientras que Emile Zola quería hacer algo científico con la literatura, el proyecto de Verne —hacer literatura a partir de la ciencia— dibuja casi el movimiento contrario. No únicamente esto enfrentó a ambos novelistas. Cuando estalló el caso Dreyfus, Zola enseguida tomó partido por su defensa y escribió el famoso Yo acuso, mientras que Verne adoptó una rabiosa postura "antidreyfus". Ni uno ni otro alcanzaron a ver el final del caso, cuando Alfred Dreyfus fue perdonado por la Cour de Cassation. Zola falleció cuatro años antes, en 1902; Verne murió en marzo de 1905, en su refugio de Amiens. -

Carta a Julio Verne

Bienvenidos


Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.

martes 9 de junio de 2009

Carta a Julio Verne

Muy señor mío:

De unos días a esta parte me ocurre que ando inquieto, que duermo mal, que me levanto de madrugada. No sé el motivo y no pienso ir al médico. ¿Para qué? Las recetas ya no me hacen nada. Llego a la farmacia y le digo a la chica que despacha: “Bah, déjalo, tampoco es nada grave”. Salgo de allí y me gasto los quince o veinte euros en un zumo de fresa y naranja, o de tamarindo o maracuyá y granadilla. Pero le estaba contando, querido don Julio, que me desvelo con frecuencia. Y que me levanto y me siento en la cocina. Al principio ponía la televisión -un invento farragoso que da un tremendo dolor de cabeza y que trastorna la imaginación-, pero he dejado de hacerlo. Y me quedo allí, a oscuras…
Y el otro día pensé en usted. Me acordé de la lectura de sus novelas cuando era crío. Y no tan crío. Mis hijos las tienen a su disposición en una edición preciosa, pero no les hacen caso. Prefieren unas narraciones que son como mecanos, plagadas de vampiros y otras razas de pesadilla, que se desenvuelven en un cúmulo de efectismos. En un buen escritor de estos tiempos -el canadiense Michael D. O’Brien- leía hace poco que en este nuevo tipo de libros para jovencitos hay “mucha preocupación por lo oculto” (excesiva, morbosa y perniciosa diría yo), confundiéndose “las nociones de lo bueno y lo malo”. Y es verdad. Todo ello escrito, dice, “por gentes que más parecen ingenieros sociales que narradores”. Y en un instante se fabrican lo que llaman obras maestras, y la publicidad comienza a dar vueltas y más vueltas en un dispendio alucinante.

Y ya todos los niños leen lo mismo, qué casualidad, embutidos en una especie de hipnosis, en modas de las que acaban hartos. Pocos libros se salvan. Los autores se afanan. Trilogías y más trilogías. Se habla del “mercado juvenil”. Del mercado, como si los jóvenes y la literatura fueran sólo eso: un mercado a conquistar para un mayor beneficio económico de editoriales y escritores. Un chollo, querido Verne, un chollo. ¡Si viera usted los artefactos que uno puede llegar a ver a la entrada de las librerías! Pero bueno, es el mundo que me ha tocado vivir. Parece que el hombre lo tiene todo dominado, pero somos más frágiles que nunca. Y la carta -siempre me pasa en esto del género epistolar-se me está convirtiendo en un desahogo, lo sé. Ya perdonará si le aburro. Es por lo que le digo: somos frágiles. Por fuera puede parecer que nos comemos el mundo, pero por dentro estamos llenos de complejos, vicios, angustias, monomanías y chifladuras. Denigramos el alma y su aventura, y ensalzamos lo más superfluo y su abulia.

El caso es que en una de esas noches de desvelo pensé en usted, en Julio Verne. Me dio por pensar qué libro elegiría en ese momento. Un libro que me distrajera, que me contara las peripecias, proezas y avatares de un personaje creíble. Un libro que me acompañara a esas horas donde te sientes tan solo, tan cansado. Salí de la cocina a tientas, avancé por el pasillo y llegué al salón, donde la noche era más de noche si cabe. Tropecé varias veces en distintos muebles y en una alfombra, pero llegué al fin a mi objetivo: la habitación de los chicos. Allí están sus libros. Encendí una lámpara y miré los títulos. Los hijos del capitán Grant, El rayo verde, La isla misteriosa, Un capitán de quince años, Miguel Strogoff, Veinte mil leguas de viaje submarino… Sí, Veinte mil leguas de viaje submarino. Y volví con el volumen a la cocina. Me acordaba perfectamente del profesor Pierre Aronnax y del intrépido Ned Land, al que ya siempre lo ves con el rostro de Kirk Douglas.
Lo que son los libros. A usted, don Julio, le debo mi afición por las aventuras submarinas. En novelas o en películas. Los recuerdos se atropellan. Recuerdo que de niño mi cama era mi Nautilus, desde donde podía soñar todo tipo de fauna y naufragios. Me sumergía a profundidades nunca vistas. (A mis hijos, de más pequeños, e incluso ahora, mientras les arropo o me despido de ellos por la noche les grito de improviso: ¡¡inmersión, inmersión, inmersión!!). Los submarinos fueron una parte importante de mi niñez. Me sentía protegido contra los elementos de allí fuera. Y con el tiempo aprendí a valorar la biblioteca del capitán Nemo, y su rebeldía contra un mundo desquiciado por la codicia. ¡Qué viaje tan extraordinario el de este libro! Dura toda la vida. Me siento y comienzo a leer: “El año 1866 quedó caracterizado por un extraño acontecimiento, por un fenómeno inexplicable e inexplicado que nadie, sin duda, ha podido olvidar”. Llegué de un tirón hasta el capítulo XIV, "El Río Negro". No iba a terminar esa noche el libro, ni tampoco ninguno de los siguientes días. Pero el efecto estaba conseguido. Abrí las sábanas y me “introduje” en el Nautilus, igual que entonces. Y dormí como un niño. Como el niño que nunca he dejado de ser en lo más profundo de este océano indómito y precioso que es la vida.
Siento haberle importunado don Julio. Y no cejaré hasta conseguir que mis hijos lean sus libros. Le saluda muy atentamente su siempre lector y amigo.

Publicado por Guillermo Urbizu



Etiquetas: Cartas

7 comentarios:

Anónimo dijo...

que maravilla de texto.

gracias

junio 09, 2009 4:31 AM

Anónimo dijo...

Tengo muchas ganas de ver en un librito reunidas sus cartas.

Bueno, y también los demás textos.

junio 09, 2009 12:01 PM

Anónimo dijo...

Me agobia tanta literatura, siento que no tengo tiempo de leer ni una milésima parte de lo que recomienda usted como absolutamente imprescindible, no digamos ya de periódicos, suplementos, hojas diocesanas y demás escritos que se asoman a mi vida.

Tengo la sensación de vivir acosado por tanta letra (y no sólo las del banco), que se alimentan de mi vida no dejándome vivir, dándome, a cambio de mi realidad, sólo las fantasías de sabe Dios que loco.


junio 09, 2009 12:54 PM

Anónimo dijo...

Admirado Sr. Urbizu:

Usted no me conoce, me llamo Concha Lagos, aunque mejor debería decir que me llaman Concha Lagos porque no es mi verdadero nombre, pero me gusta cómo suena y hace tanto que me llaman así que casi no me reconozco con el mío.

Le escribo, Sr Urbizu, con la esperanza de que me conteste. Me muero (no se ría, es un decir) por recibir una carta suya, no hace falta que comente en ella ninguno de mis poemas, ni que hable de mi vida, a quién le puede importar. Hábleme si quiere de su trabajo, o de sus hijos, del tiempo, del precio de los garbanzos, o de lo bueno que está el salmorejo de mi tierra (disculpe, son las horas. Y el madrugón) pero escríbame, lo necesito, y ya nadie lo hace.

Concha G T

junio 09, 2009 1:06 PM

Anónimo dijo...

A mí la novela de Verne que más me gustó es La impresionante aventura de la misión Barsac. ¿La ha leído? Se la recomiendo a usted y a sus lectores. Buenísima.

F. Savater

junio 09, 2009 1:11 PM

Anónimo dijo...

A qué espera para cambiar la foto en Religión en Libertad?

http://www.religionenlibertad.com/blog/index.php?blog=47

Sigue mirándose los zapatos, se está perdiendo el cielo, que lo sepa.

junio 09, 2009 7:24 PM

Anónimo dijo...

Voy a usar algunas de sus cartas para mis clases. ¿Puedo?

junio 11, 2009 2:18 PM

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Julio Verne en el cine

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viernes, 22 de octubre de 2010

euronews - Ciencia y ciencia ficción

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Jules Verne News: Allemagne - Pays-Bas : parution du Nautilus et De Verniaan

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Jules Verne News: Amiens : la Maison de Jules Verne se met au vert

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YouTube - JULES VERNE'S MYSTERIOUS ISLAND TRAILER 2010

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Jules Verne News: Cinéma : l'affiche et la première bande-annonce de la nouvelle adaptation de L'Ile Mystérieuse

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Jules Verne News: France : Jules Verne fait son entrée dans la collection des Carrés Classiques

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martes, 19 de octubre de 2010

Biografia,anticipaciones , frases

Julio Verne



Escrito por Tux Merlín : Buru en Otras Secciones, Biografías

Jules Gabriel Verne (Nantes, 8 de febrero de 1828 – Amiens, 24 de marzo de 1905), conocido en los países de lengua española como Julio Verne, fue un escritor francés de novelas de aventuras. Es considerado junto a H. G. Wells uno de los padres de la ciencia ficción. Es el segundo autor más traducido de todos los tiempos, después de Agatha Christie, con 4185 traducciones, de acuerdo al Index Translationum. Algunas de sus obras han sido adaptadas al cine. Predijo con gran exactitud en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales. Fue condecorado con la Legión de Honor, por su aporte a la educación y a la ciencia.

Sus Anticipaciones:

Armas de destrucción masiva (Ante la bandera, Los quinientos millones de la begún)

Helicóptero (Robur el Conquistador)

Naves espaciales (De la Tierra a la Luna)

Grandes Trasatlánticos (Una ciudad flotante)

Internet (París en el siglo XX,Una ciudad flotante)

Submarino (20000 leguas de viaje submarino)Ascensor (La isla misteriosa)

También se reconoce su visión de anticipar futuros descubrimientos y eventos históricos como:

El descubrimiento de las fuentes del Nilo (Cinco semanas en globo)

La conquista de los polos (Las aventuras del capitán Hatteras, La esfinge de los hielos)

Gobiernos Totalitarios (Los quinientos millones de la begún).

Viaje a la Luna (De la Tierra a la Luna, Alrededor de la Luna)

Julio Verne y sus anticipaciones

Algunas citas famosas de Julio Verne:

Con el submarino ya no habrá más batallas navales, y como se seguirán inventando instrumentos de guerra cada vez más perfeccionados y terroríficos, la guerra misma será imposible."

"Cuando a un americano se le pone una idea en la cabeza, nunca falta otro americano que le ayude a realizarla. Con sólo que sean tres, eligen un presidente y dos secretarios. Si llegan a cuatro, nombran un archivero, y la sociedad funciona. Siendo cinco se convocan en asamblea general, y la sociedad queda definitivamente constituida" (en "De la Tierra a la Luna: Capítulo I")

"La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad."

"Los yanquis no tienen rivales en el mundo como mecánicos, y nacen ingenieros como los italianos nacen músicos y los alemanes metafísicos" (en "De la Tierra a la Luna: Capítulo I")

"No me enorgullece particularmente haber escrito sobre el automóvil, el submarino, el dirigible, antes de que estuvieran en el dominio de las realidades científicas. Cuando hablé de ellos en mis libros como de cosas reales, ya estaban inventadas a medias"

"No necesitamos continentes nuevos, sino personas nuevas" (esta cita pertenece a uno de sus personajes ficticios, el capitán Nemo, protagonista de "Veinte mil leguas de viaje submarino")

"-Qué gran libro se podría escribir con lo que se sabe. :- Otro mucho mayor se escribiría con lo que no se sabe!" (en La isla misteriosa)

"Todo lo que de grande se ha realizado ha sido en nombre de esperanzas exageradas."

"Todo lo que una persona puede imaginar, otras podrán hacerlo realidad."

"Todo lo que yo invento, todo lo que yo imagino, quedará siempre más acá de la verdad, porque llegará un momento en que las creaciones de la ciencia superarán a las de la imaginación"

"Si un hombre se imagina una cosa, otro la tornará en realidad."

"El porvenir no me inquieta; lo que es duro a veces es el presente." (en Carta a Hetzel)

"A partir de ahora no viajaré más que en sueños."

"La fototelegrafía permitirá enviar escritos, firmas o ilustraciones y firmar contratos a una distancia de 20.000 kilómetros. Todas las casas estarán conectadas." (París en el Siglo XX, 1863).

Tags:biografía

domingo, 17 de octubre de 2010

Blog de librería Praga: El mundo de Julio Verne

Blog de librería Praga: El mundo de Julio Verne

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mis comics y mas: LA AVENTURA LUNAR DE TINTÍN

mis comics y mas: LA AVENTURA LUNAR DE TINTÍN

La similitud entre los libros de Tintin y Jules Verne, es algo notable, tenemos un viaje a la luna, una isla misteriosa,el choque de un meteorito, el submarino del prof Tornasol, barcos.

Aventuras en Africa,Sudamerica,China, en fin, quizás no sea una similitud, sino un pararelismo.

Los Viajes Extraordinarios de Julio Verne en una colección

Los Viajes Extraordinarios de Julio Verne en una colección

Viaje al centro del Verne desconocido - El sitio de referencia en español sobre Jules Verne

Viaje al centro del Verne desconocido - El sitio de referencia en español sobre Jules Verne

julio verne - Bing Imágenes

julio verne - Bing Imágenes-dos años de vacaciones

miércoles, 13 de octubre de 2010

Jules Verne News: Pérou : le petit théâtre de Jules Verne

Jules Verne News: Pérou : le petit théâtre de Jules Verne

La tecnología de Julio Verne

La tecnología de Julio Verne

Por: Ariel Palazzesi @ viernes, 11 de mayo de 2007 Nota vista 10453 veces

Más allá de la discusión de si Julio Verne fue o no el padre de la ciencia ficción moderna, está el hecho de que en sus cuentos y novelas se explican una serie de adelantos tecnológicos que verían la luz muchos años después de la publicación de sus escritos. A Verne le cabe el honor, como mínimo, de ser el precursor de lo que hoy en día se conoce como ciencia ficción dura, un estilo dentro del género en el que las descripciones se realizan siempre fundamentadas con sólidos argumentos científicos, tecnológicos y sociológicos

En todas las narraciones de Verne (aquellas que pueden encuadrarse dentro del género de la ficción científica), pueden encontrarse rigurosas explicaciones técnicas y científicas en las que el escritor gusta de explayarse. Sin embargo, el escritor no tenia una formación en ciencias, aunque sí un insaciable afán de conocimiento que lo llevaba asiduamente la Biblioteca Nacional. Lo que es más, para escribir muchos de sus libros entrevistó a diversos especialistas en los temas que desconocida. Como resultado de ello, los artefactos o teorías expuestos en sus novelas resultan muy creíbles. Si no, mira los siguientes ejemplos:

De la Tierra a la Luna (1865) y Alrededor de la Luna (1870):

Quizás una de las mas conocidas del autor. Fue editada en dos partes, y se trata de una verdadera novela de anticipación. Además del valor que poseen los detalles científicos del viaje espacial, entre los que se destacan la descripción del vuelo en condiciones de ingravidez, la órbita en torno a la Luna, los paisajes lunares, y la corrección de la trayectoria por medio de cohetes; Verne se anticipa en más de 100 años al proyecto Apolo que llevo al hombre a la Luna.
La cápsula descripta por Verne tiene casi las mismas dimensiones y peso que la estadounidense, y también está tripulada por tres personas. Es lanzada desde una ubicación de Florida muy cercana al actual Centro Espacial Kennedy y ameriza a sólo 4 kilómetros de distancia del lugar donde lo hizo la cápsula Apolo VIII. Además, la duración del viaje es prácticamente la misma.

Por supuesto, el relato no está exento de errores. Por ejemplo, la cápsula se dispara desde un cañón, con lo que la aceleración sería mortal para los tripulantes, a pesar de las medidas tomadas por los personajes para evitarlos. Para escribir esta historia Verne recibió ayuda de un primo, Henri Garcet, que era profesor de matemáticas.


Verne no se equivocó: el hombre llego a la Luna. Dibujo de la obra de Verne.

Cinco semanas en globo (1863):

Si bien no se trata específicamente de una novela de anticipación (los globos eran muy conocidos en la época), igualmente contiene elementos novedosos. En ella se describe un viaje de muy larga duración y se detalla un método para dirigir y controlar el globo tanto horizontal como verticalmente, que en la época no existía.

20000 leguas de viaje submarino (1870):

En ella, junto al Capitán Nemo, se presenta un antecesor los modernos submarinos: el Nautilus. La idea de la navegación submarina había sido considerada y probada desde principios de siglo, pero nada tenían que ver con el Nautilus. A pesar de la complejidad de la personalidad de Nemo, es el submarino el que se lleva la novela. Verne describe en profundidad su sistema de propulsión eléctrico, el método empleado para la navegación y sumersión, los mecanismos de almacenamiento y reciclaje de aire, el subsistema de soporte vital, el diseño de doble casco y el uso de escafandras autónomas de buceo y tanques de aire: nada de esto existía hace 137 años. En su honor, el primer submarino nuclear de EE.UU. que navegó bajo los hielos del Ártico en 1958, fue bautizado Nautilus.

Los quinientos millones de la Begun (1879):

Es una de las novelas más impresionantes de Verne, y sin embargo no es tan conocida como otras. Contiene un conjunto de ideas en las que se observa un profundo ejercicio de anticipación. Su protagonista, el alemán Dr. Schultze, es un megalómano cuya personalidad e ideología parecen copiadas por Adolf Hitler décadas más tarde. En la novela de describen varias tecnologías empleadas para llevar a cabo los fines destructivos del Alemán.

La casa de vapor (1880):

En esta historia Verne explica el funcionamiento de un vehiculo todo terreno impulsado por vapor, que por sus características, se asemeja a los carros de combate de la actualidad.

Robur el conquistador (1886):

Se presenta un antecesor de los modernos helicópteros, al que Verne llama Albatros. Se trata de un navío semejante a un barco de los que podían ver el escritor cada día, pero imaginó que en lugar de velas utilizaba hélices dispuestas horizontalmente y que giraban en sentidos opuestos haciendo que el aparato se sustentase en el aire. Otro grupo de hélices provocaban el desplazamiento de la nave. Además, Verne imaginó que la propulsión de su aparato se basaba en electricidad. El Albatros sirvió de inspiración a Igor Sikorsky en sus primeros diseños de helicópteros.

El diario de un periodista americano en el año 2890 (1889):

Esta obra fue escrita junto a su hijo Michel. En ella se narra el uso de un sistema de comunicación similar a la teleconferencia, y se describe una ciudad superpoblada, con enormes rascacielos, coches y trenes voladores. La publicidad se proyecta sobre las nubes y el control de la prensa es casi total.

Ante la bandera (1896):

Si no somos demasiados estrictos, podemos reconocer en esta novela la descripción de un misil nuclear. Verne describe aquí un arma llamada “fulgurador Roch”, que es un artefacto autopropulsado, equipado con un explosivo que explota a cierta altura y provoca una devastación total en una extensa área. El misil había sido inventado por un científico loco.

Dueño del mundo (1904):

Una de mis favoritas, en la que Robur (si, su personaje de 1886) ha creado un vehiculo llamado “Espanto”. Este pequeño vehículo reúne las características de un automóvil, un barco, un submarino y un avión. Incluso se explica que se mantiene en el aire por medio de alerones y se propulsa “echando fuego por su parte posterior”, lo que puede interpretarse como un anticipo de los modernos aviones a reacción.

París en el siglo XX (1994):

Sí, la fecha esta bien: fue escrita en 1863, pero no se editó en su tiempo debido a su tono muy pesimista. En ella Verne presenta una sociedad deshumanizada y tiranizada por la tecnología. Se menciona un ferrocarril que recorre la ciudad, de la iluminación urbana mediante electricidad y de unos “instrumentos de cálculo” que son semejantes a las actuales calculadoras.

El Nautilus, una maquina increíble. Robur, el más villano de todos.

Hemos dejado fuera muchas obras en las que también se mencionan tecnologías novedosas para le época, pero aún así se puede observar que Julio Verne tenía una auténtica pasión por la ciencia y la tecnología, y que supo extrapolar muchos de los conocimientos de su época para crear increíbles artefactos. Tampoco podemos dejar de mencionar que -hacía el final de sus días- su obra adquirió un carácter mucho más oscuro y pesimista, quizás fruto de su capacidad de anticiparse a los hechos...

Verne, rodeado de sus máquinas. Disfruta de una aventura en globo.

martes, 12 de octubre de 2010

Viajes y Viajeros-Articulos,Veintemil leguas, Julio Verne

Viajes y Viajeros-Articulos,Veintemil leguas, Julio Verne

JULES VERNE (y III

domingo 31 de mayo de 2009


Julio Verne (y III)

(Continuación). Volviendo a la nave submarina, hay algo que sí fue novedoso en el "Nautilus": su fuente de energía propulsora. No era manual, ni a vapor. Sino eléctrica.

La corriente eléctrica, un método nada común en la época. Ni siquiera se utilizaba en el alumbrado público. Sin embargo, Verne, apostó por ella.

Adelantándose a su tiempo

Una gran visión de futuro científico, a qué dudarlo. Y no fue la única. El “Nautilus” recargaba sus pilas en el fondo del mar, con las sustancias químicas allí existentes. No olvidemos que las pilas actuales se fabrican con esas mismas sustancias químicas de la naturaleza: cobre, cinc, etc, aunque eso sí, tratadas previamente.
También hablaba Verne de la electrolisis, de unir hidrógeno y oxígeno para obtener electricidad y vapor de agua. Toda una anticipación de las próximas pilas de hidrógeno, aún en fase desarrollo pero, todo lo hace pensar así, son el futuro alternativo a los combustibles fósiles.

Bibliografía futurista

Dejo en el disco duro del computador muchas, muchas, otras novelas de aventuras vernianas. En casi todas ellas una idea compartida: viajar utilizando medios no habituales. Les escribo de dos.
Una de ellas, “La vuelta al mundo en ochenta días”. La obra de mejor resultado económico del escritor y una de las pocas en la que se utiliza un medio de transporte que ya existía: el globo aerostático.
Escrita en 1872, y protagonizada por el imperturbable caballero inglés y su ingenioso criado, motivó que distintos aventureros de la época intentaran circunnavegar el mundo en menos de los ochentas días del maestro. No lo consiguieron.
He leído que una adaptación teatral que se hizo de la novela se estuvo representando durante ¡50 años consecutivos! en el teatro Châtelet de París. Increíble. Tanto como la propia vuelta en globo.
La otra novela, “Viaje al centro de la Tierra”. Escrita en 1864 es todo un tratado de geología y paleontología de la época y, por tanto, con aciertos y errores. Entre los primeros, la hipótesis cualitativa de que la temperatura aumenta conforme se desciende. Algo que ya sabían todos los mineros del mundo, desde hacía muchos años. Entre los segundos, hasta tres.
Uno. El cálculo cuantitativo que hace de dicho aumento; a 70 km de profundidad, la temperatura no es de 26 ºC como él predijo, sino de algunos centenares de grados. Dos. La constitución interna que le presupone al planeta, con enormes cavidades a gran profundidad, en las que existirían una flora y una fauna antidiluvianas. Algo imposible. Y tres. El hecho de salir del centro de la Tierra por un volcán. Bueno. Demasiado pirotécnico, aunque muy efectivo. No en vano La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad.
A modo de conclusión
Mucho me temo que en la actualidad, los jóvenes no leen a Verne. Parece que más bien se llevan las historias de hechizos y anillos mágicos. De escuelas de brujería y vuelos de escobas. De general entontecimiento pseudohistórico-mistérico al estilo browniano.
La verdad es que su lectura apenas exige pensar. Por supuesto que razonar, menos. A lo mejor es por eso. En ese caso sólo cabe esperar que se trate de una moda. Porque si no, a lo peor, resulta que tiene su razón de ser. Quien sabe.
Puede que sea la misma que hace que, en los albores del siglo XXI, las credulidades y supersticiones más simples y memas sigan existiendo y prosperando. Como que la gente sigan consultando horóscopos y cartas astrales. Viendo las fantasmadas “ikerizadas” de Cuarto Milenio. O poniéndose en manos de desalmados que juegan con su miedo, su ignorancia y sus carencias.
Unos viles embaucadores que terminan por arrebatarles siempre la bolsa, a veces la salud y por desgracia, en ocasiones, la vida. Algo que, ni siquiera Julio Verne, con su demostrada sagacidad hubiera previsto y predicho para nuestros días. Y es que ya está dicho: Las personas están repletas de imaginarios seres imaginados.
Publicado por Carlos Roque Sánchez en 08:59
Julio Verne (II)


(Continuación). Pero no todas sus extrapolaciones científicas fueron acertadas. Tuvo algunos errores. El mayor de ellos, el método de propulsión de la nave. La lanza como si fuera una bala, una experiencia demasiado peligrosa para los astronautas.
Si bien tal y como lo plantea técnicamente, los astronautas llegarían a la Luna, lo cierto es que no lo harían en muy buen estado. La causa: la brutal aceleración a la que se verían sometidos y que los mataría.
Recordemos que Verne utiliza un gigantesco cañón de trescientos metros (300 m) para lanzar la nave, que salía de él a 16 km/s. Un simple cálculo cinemático de MRUA (por la [3], Primero de Bachillerato) nos da una aceleración de casi 43 000 veces la terrestre. Siendo sólo ocho veces superior, tan solo, ya resulta mortal de necesidad. Por eso les decía.



No siempre es lo que parece

Como es sabido, los cohetes actuales alcanzan la velocidad de escape de forma progresiva, mediante cohetes autopropulsados. No en un único impulso o patada. Un error, éste de Verne, importante. Aunque no claro del todo.

En su defensa, algunos autores opinan que el escritor no podía ignorar esta realidad mecánica, y que no estaba ajeno a su imposibilidad física. Él sabía que su cañón no funcionaría en la vida real. Buena prueba de ello son las abundantes controversias e interrogantes que existen en la novela acerca de él.
Piensan que optó por esta solución dado el estado incipiente en el que se encontraba, en aquellos momentos, la técnica de cohetes. Y que por su primitivo desarrollo, la idea del cañón sería, por intuitiva, mejor aceptada por los lectores.

Juega a favor de esta hipótesis el hecho de que recurre a ellos, a estos principios físicos, para las maniobras del vehículo en el espacio. Un buen indicador de sus conocimientos reales.
El submarino de Julio Verne

El submarino es uno de esos tantos inventos que se atribuye a Julio Verne, de manera errónea. La realidad es que ya existían en esa época prototipos que funcionaban. Sin ir más lejos, en España, el licenciado en Derecho Narciso Monturiol y Estarriol se había adelantado unos años al literario submarino “Nautilus” de Verne.
Lo hizo con uno real, el “Ictíneo”. De hecho, con dos. En 1864, el español desarrolló con éxito un sistema de propulsión a vapor en su segundo submarino, el “Ictíneo II”. Es evidente que Monturiol, a no mucho tardar, deberá pasar por enroquedeciencia. Pero vamos a lo que estamos.


“Veinte mil leguas de viaje submarino”

En 1869, se cumplen 140 años, Verne daba los últimos toques a la primera novela oceanográfica del mundo: “Veinte mil leguas de viaje submarino”, y lo hacía con una inquietante pareja de protagonistas.

Ella, una máquina: el “Nautilus”, que tomó el nombre del submarino de propulsión manual, que había construido R. Fulton en 1800.
Él, un hombre: el capitán Nemo. Un ser misterioso, de origen desconocido, atormentada historia, en sempiterna lucha personal con los ingleses y alejado de la especie humana. Ése es Nemo. Quizás el personaje absoluto de Verne. El que mejor expresa su personalidad oculta. Aquella que nunca se atrevió a sacar a la luz.
Nemo, el héroe anarquista e individualista que vive en libertad. Verne, el escritor burgués que vive atado a un escritorio. Julio, el hombre revolucionario y rebelde. Orgullo, soledad y discreción. Al final de su vida dijo: “Me siento el más desconocido de los hombres”. Un chocante y amargo balance para un hombre con un cerebro tan extraordinario. (Continuará)

Publicado por Carlos Roque Sánchez en 10:19 0 comentarios

Julio Verne (I)

jueves 28 de mayo de 2009


Julio Verne (I)

A pesar del tiempo que Enroque de ciencia lleva publicándose no había venido hasta ahora, a esta tribuna de divulgación científica, un escritor tan extraordinario como Julio Verne. Un error imperdonable que hoy nos prestamos a corregir.

Julio Verne (1828-1905), fue un prolífico autor con más de sesenta novelas en su haber y que, sin bien no fue el primero en abordar temas científicos, sí lo fue en tratarlos con un rigor y atractivo, sin parangón hasta entonces.

Muy lejos de la realidad está esa imagen suya de escritor infantil, sin profundidad intelectual, que las adaptaciones cinematográficas y las traducciones abreviadas han generado a lo largo del tiempo.

Verne, sin ser científico, ni ingeniero, estaba muy bien informado de la tecnología de su época. Leía todo lo que se publicaba de ciencia y tenía un magnífico equipo de asesores.

En otras palabras, tenía todo lo necesario para dar esa visión positivista y optimista de su época. Unos tiempos en los que se pensaba que la ciencia, estaba para mejorar la calidad de la vida de las personas. Qué tiempos.
En Verne se aunan la ilusión fabuladora del escritor, con el pragmatismo técnico del científico. Tecnociencia y aventura, una mezcla explosiva. Y todo en la segunda mitad del siglo XIX. Es sabido que “Todo lo que una persona puede imaginar, otras podrán hacerlo realidad”.

No obstante, nuestro escritor es más bien un pionero de la protociencia-ficción, junto con H. G. Wells, que de la, propiamente llamada, ciencia-ficción, que vendría después. Algo después.

“De la Tierra a la Luna”

Un buen ejemplo de lo que les digo es su novela “De la Tierra a la Luna” en la que, con una gran base científica y tecnológica, Verne extrapola los límites del conocimiento de la época y hace predicciones sobre su desarrollo. Como no puede ser de otra forma, tiene aciertos y comete errores.

Seguidor estricto de los principios científicos conocidos ofrece, claro, unas soluciones muy parecidas a las que, cien años después, los ingenieros astronáuticos encontrarían. Y es que para él, el viaje no es una aventura imaginada o una hazaña fabulada. Es un viaje probable, una posibilidad en ciernes.

Entre los aciertos, cabe destacar la elección del lugar de lanzamiento de su vehículo espacial, no lejos del actual Centro Espacial Kennedy, de Cabo Cañaveral, en Florida.

Conocedor de la mecánica gravitatoria de Newton, no ignora que en esa latitud, próxima al Ecuador, el radio de la Tierra es mayor, por lo que la intensidad de la gravedad es menor. Y será necesaria menos energía para elevar la nave espacial.
Además sabe que podrá aprovechar al máximo el giro de la Tierra para el impulso. Es decir, más ahorro aún. Todo esto se sabía ya en la época. Como también se conocía el valor de la velocidad de escape de nuestro planeta, (11,2 km/s). Por eso él escoge para su vehículo una de 16 km/s, que la superaba. Nada mistérico por tanto. Sólo Ciencia.

“Alrededor de la Luna”

En la continuación de la novela “De la Tierra a la Luna” titulada “Alrededor de la Luna”, Verne describe correctamente los efectos de la ingravidez.

Y así, los ocupantes de la nave, sólo se encuentran ingrávidos cuando están en la zona donde se anulan los campos gravitatorios de Tierra y Luna (es el conocido punto de Lagrange). Lo que es correcto, desde el punto de vista de la ciencia.
Casi perfecto resulta también el análisis que hace de la brusca entrada en la atmósfera terrestre, con amerizaje incluido. Verne hace caer en el mar su cohete, aprovechando el cojín de las aguas del Pacífico. Mucho mejor que el duro suelo.
Y lo hace en un punto que sólo dista tres millas del lugar donde se posó el Apolo 11 al regreso de la Luna, en 1969. Fantástica realidad. (Continuará).

Publicado por Carlos Roque Sánchez en 08:40 0 comentarios

orxcomics: De la Tierra a la Luna

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www.jjbenitez.com

http://www.planetabenitez.com/prensa/julio-verne.htm

La Brecha Digital - El Portal - eBook: Walter Benjamin Ópticas de la modernidad (version resumida)

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RDU - Las palabras ocultas en los textos vernianos

RDU - Las palabras ocultas en los textos vernianos

Doctor Ox's Experiment / Jules Verne

Doctor Ox's Experiment / Jules Verne

Palabras ocultas en los textos de Julio Verne

Literatura


Palabras ocultas en los textos de Julio Verne

Ariel Pérez

Julio Verne Vida y Obra - Reportajes a Julio Verne Arthur Miller Vida y obra

De manera creciente, en los últimos años, se han venido presentando una serie de artículos y materiales que de forma novedosa tratan de demostrar la profunda elaboración con la que el autor francés Julio Verne trabajaba en cada una de sus historias y la gran importancia que este le concedía a los nombres de sus personajes. En 1903, en una de las entrevistas que le hiciese Robert Sherard, el autor francés, al hablar de este particular, expresó: “Le concedo cierta importancia a los nombres (...) Cuando encontré el apellido Fogg me sentí complacido y orgulloso. Y era muy popular. Fue considerado un hallazgo real. Pero fue especialmente el nombre, Phileas el que le dio tal valor a la creación. Sí, los nombres tienen gran importancia. Siga como ejemplo los padrinazgos de Balzac”.

Era conocido que Verne apuntaba todo lo que encontraba, en sus lecturas de las más famosas revistas de la época, en pequeñas tarjetas, las cuales en cierta ocasión, de acuerdo a lo afirmado por el propio autor, llegaron a ser más de veinte mil. Los estudiosos y especialistas de la obra verniana afirman que Verne, al morir, tenía varios miles de logogrifos entre estas tarjetas, así como también apuntes de posibles historias y datos que hoy pudieran haber resultado de sumo interés para entender mejor el pensamiento verniano. Aún se desconoce lo que pudo ocurrirle a todos estos apuntes y la conclusión a la que han arribado casi todos los especialistas de la obra del autor galo es que el propio Verne destruyó todos estos papeles poco antes de morir.
La serie verniana de Los Viajes Extraordinarios estuvo plagada desde un principio de una amplia gama de elementos criptográficos y criptológicos, y aun cuando quizás hayan pasado desapercibidos en su época, un siglo después los estudiosos de su obra han lanzado novedosas y variadas hipótesis que han permitido descubrir el trasfondo de los nombres de los personajes, los lugares y las expresiones que Verne utilizó en muchas de sus historias, usando técnicas tales como los anagramas, los palíndromes y las transposiciones.
Para comenzar con la ejemplificación del significado de los nombres en la obra verniana tomemos, por ejemplo, a uno de sus personajes más famosos, el capitán Nemo de Veinte mil leguas de viaje submarino. Nemo en latín significa “nadie” y la caracterización de una personalidad tan apasionada como la del capitán del Nautilus hace que Verne busque y encuentre en esta palabra latina el significado que encierra su acción y su comportamiento ante el resto de los seres humanos. Nemo ha renegado del mundo y él mismo se ha destinado a vivir para siempre lejos de todos y de todo, guardando y haciendo partícipe a su submarino de su profundo odio contra la humanidad. Por otra parte, ante los hombres, Nemo, que había abandonado su Patria, no existe, no es nadie. Mientras conversa con el profesor Aronnax el propio Nemo expresa: “(...) He roto con toda la sociedad por razones que sólo yo tengo el derecho de apreciar. No estoy sometido por lo tanto a ninguna de sus leyes (...)”
En el capítulo XV de este propio libro, Verne - que incorpora a lo largo de toda la historia algunas otras frases en latín, destacándose entre ellas la famosa Mobilis in mobili - avivó la curiosidad de muchos lectores contemporáneos y modernos, cuando el segundo del capitán Nemo pronuncia una frase cuyo significado nunca se comenta explícitamente en el texto: Nautron respoc lorni virch. Las palabras que componen esta frase no parecen formar parte del vocabulario de ningún idioma conocido, por tanto su examen detallado sugiere inmediatamente la posibilidad de un mensaje a través de una combinación de un lenguaje artificial inventado por Verne.
Varias han sido las hipótesis con respecto a la identificación del contenido de esta frase. Una primera explicación le atribuye el siguiente significado: la palabra nautron sería la raíz de una palabra grecolatina, nauta que significa piloto (de barco); respoc la deformación de respicere (percibir); lorni sugeriría una alusión a la palabra anteojos (del francés lorgnette), instrumento con el cual todas las mañanas el segundo de a bordo exploraba el horizonte; virch sería la negación de la frase. Luego de este análisis nos quedaría algo así como: “El piloto no percibe nada con el anteojos”.
Luego, apareció una segunda variante explicando que nautron es la raíz de la palabra Nautilus, respoc es un anagrama de la palabra Crespo (en el contexto de la historia, este es el nombre de la isla a la cual Nemo esperaba llegar). En esta hipótesis lorni sigue siendo una alusión de la palabra francesa lorgnette y virch es muy parecido al término alemán nicht que indica negación. Luego, esto nos daría la frase “Crespo no esta a la vista del Nautilus”.
En conclusión, luego de analizar las dos variantes se puede llegar a la conclusión de que ambas tratan de llegar a un significado similar al deducido por el profesor Aronnax luego de escuchar esta expresión durante varios días consecutivos. El francés dedujo que esta expresión significaba algo así como: “No hay nada a la vista” y como se puede ver el significado final de este expresión no difiere mucho del significado final de las frases logradas luego del análisis de las dos hipótesis anteriores. Es necesario recordar que en el libro se dice que la gente del Nautilus hablan una lengua que sólo ellos comprenden, la cual parece ser una lengua artificial, creada presumiblemente a partir de las lenguas de los tripulantes del submarino, quienes poseen disímiles nacionalidades.
Dejémosle pensar con más calma sobre el posible significado de la expresión anterior y pasemos a analizar los ejemplos más comunes y más famosos, que no por ser manidos dejan de ser interesantes. Por ejemplo, si se toma el apellido de Héctor Servadac, personaje principal de la historia homónima y lo escribimos de derecha a izquierda, nos da la palabra francesa cadavres que significa cadáveres. Ardan que es el apellido del intrépido Michel (De la Tierra a la Luna) es un anagrama de la palabra Nadar, que es el seudónimo de Felix Tournachon, un famoso fotógrafo de la época y gran amigo de Verne. Alcides Pierdeux es el nombre original de uno de los personajes de la novela El secreto de Maston. Si analizamos detenidamente este apellido nos daremos cuenta de que se puede dividir en tres partes (pi-r-deux) lo cual significa pi-erre-dos, habiendo entonces una clara alusión a la fórmula para calcular el área de la circunferencia. Otro ejemplo clásico: en el cuento El doctor Ox aparecida en la colección de cuentos Ayer y mañana el personaje principal lleva por nombre Ox y su auxiliar se llama Ygene. Si unimos los dos nombres esto nos da la palabra francesa oxygene o sea oxígeno, la cual guarda una gran significación con el contenido de la historia.
Otros ejemplos menos conocidos y que recientemente han sido expuestos son: Robur (personaje principal de Robur el conquistador y Dueño del mundo) viene de la palabra robust, que significa fuerza, robustez; Urrican, apellido de uno de los participantes en El noble juego de los Estados Unidos (El testamento de un excéntrico) sugiere la palabra francesa hurricane (huracán), mientras que en esta propia historia Foley, apellido de Jovita, que es otra de las competidoras del juego, sugiere la expresión folie (locura, desatino).
Verne no solo se contentó con intrigar a sus lectores con los nombres de los personajes, sino que además en uno de sus títulos se precia, como el mismo dijese, de hacer un juego de palabras en francés. Fue en 1889 cuando apareció en Francia una nueva novela bajo el título Sans dessus dessous. Una expresión como esta no existe en francés y sí es común escribir sens dessus dessous, que significa “patas arriba, en desorden”. El propio Verne, en una carta de respuesta a un periodista de Amiens que le había escrito pensando que el título de la novela había sido escrito de forma incorrecta, explica que la palabra sans debía ser escrita con a y no con e. A través de aquel título realmente Julio quería decir algo así como sans dessus NI dessous, que si tiene un significado lógico y puede traducirse como “sin pies ni cabeza”. Pero si se traduce literalmente la expresión francesa esto nos daría algo así como “Sin abajo arriba”, lo cual no tiene sentido alguno. Es por esto que el título de esta novela ha sido traducido de varias maneras. En el caso del español, algunas ediciones fueron publicadas bajo el título “Sin pies ni cabeza”, y otras (la gran mayoría) fueron publicadas bajo un título que no tiene nada que ver con el título original: El secreto de Maston.
Volviendo a los nombres, es hora de hablar de dos controvertidos ejemplos: Phileas Fogg y Arne Saknussem. En el caso de Phileas Fogg (La vuelta al mundo en ochenta días) mucho se ha escrito y comentado sobre el mismo. Unos dicen que el apellido Fogg viene de la palabra inglesa fog (niebla) y que Phileas viene del latín filius (hijo), lo que daría “hijo de la niebla”. Los partidarios de esta teoría tienden a vincular la creación del nombre con las iniciales del Reform Club al cual pertenecía el inmutable inglés. Estos ven en RC (las iniciales del nombre del club) una alusión a la palabra Rose-Croix, que significa Rosa Cruz (grupo ocultista fundamentado en conocimientos místicos) y además una alusión a La niebla, una supuesta sociedad mística de la época a la cual se dice que pertenecían algunos de los más connotados personajes de la sociedad parisiense. Otros presumen que Phileas viene de un verbo del griego antiguo que significa “el que gusta”. Tomando como punto de partida la teoría de la significación de la palabra fog del ejemplo anterior tenemos “el que le gusta la niebla”, que pudiera tener la connotación de ser una persona enigmática.
En cuanto a Arne Saknussem (Viaje al centro de la Tierra), se dice que si leemos en francés el nombre acentuando la fuerza de pronunciación en la k, esto implicaría pronunciar que (equivalente al “que” castellano) o queue (palabra con que se designa en lenguaje vulgar al miembro viril masculino). Luego de la k tenemos las letras nu, lo que en francés significa desvestido y sem, voz eufónica de sème, que viene del verbo semer, el cual puede ser asociado con la palabra semence, siendo uno de los sentidos de esta última la palabra sperme (semen). De este modo, sale a la luz la frase Sa queue nue sème, lo cual le da un sentido completamente sexual a la expresión, dando a entender que Arne es un hombre de gran actividad sexual. Los defensores de esta explicación además manifiestan que esta obra en su conjunto pudiera ser considerada como una metáfora erótica, al tomar en consideración que, al final de la novela, Verne describe la imagen de una eyaculación, cuando se refiere a la expulsión de los exploradores fuera del cráter del volcán.
En el cuento El eterno Adán (originalmente titulada Edom), Verne dejó a sus futuras generaciones de lectores uno de sus más interesantes mensajes ocultos. En esta extraña historia, que se sale del estilo de la serie Los viajes extraordinarios, Verne nos habla del ciclo de la vida en el Universo y nos trata de convencer de la destrucción y el resurgimiento de las civilizaciones. El galo, que ubica su historia 20 000 años hacia adelante (o sea, ¡en el vigésimo tercer milenio!), en una época con idioma y costumbres muy diferentes a las actuales, hace uso de un léxico peculiar, donde asistimos a la lectura de expresiones y de nombres en un idioma desconocido.
William Butcher, profesor de una universidad en Hong-Kong y activo investigador de la obra verniana le ha dado un origen chino a los nombres de Verne en este relato. Por otra parte, Christian Porcq sostiene que todo este lenguaje verniano inventado está cargado de alusiones sexuales, lo cual constituye nuevamente una interpretación atrevida. Para citar uno de los ejemplos de Porcq, los “hombres de la cara bronceada” se nombran en el relato Andarti-Ha-Sammgor. Christian asegura que la palabra andarti pudiera traducirse como ardent (ardiente) y que sammgor es un anagrama de orgasme (orgasmo), lo que daría ardents à orgasmes, o sea “ardientes en el orgasmo”. Otros sostienen que Verne utilizo para la invención de estos nombres un poco de las lenguas antiguas (latín, griego, hebreo). Lo cierto es que el misterio de nombres tales como Sofr-Aï-Sr, Hars-Iten-Schu, Andarti-Mahart-Horis, etc. aún se mantiene vigente.
El trabajo más reciente aparecido en el mundo verniano europeo con respecto a este tema data de unos dos años y fue un francés, Gilles Carpentier, quien publicó en una edición del Boletín de la Sociedad Julio Verne de París el artículo Les mysterieuses sources d’une île (Las misteriosas fuentes de una isla), donde hace un exhaustivo análisis de los mensajes ocultos en La isla misteriosa, uno de las más famosas novelas vernianas. Gilles afirma que el nombre de Ciro Smith (Cyrus Smith en el original) es una anagrama de la palabra Jesucristo y basa su exposición en los distintos milagros que el ingeniero logra hacer en una isla desierta e inhóspita, e incluso llega a sugerir que es el propio Verne el que pudiera verse reflejado en el personaje del periodista Gedeon Spilett. Carpentier dice: “El autor nos describe a Gedeon como un verdadero héroe de la curiosidad, de la información, de lo inédito, de lo desconocido, de lo imposible. ¿No podemos ver ahí la descripción del autor de Los viajes extraordinarios? Las iniciales del nombre son G.S. Sumémosle 3 a cada letra. Resultado: J.V. o sea ¡Julio Verne!”
Después de haber visto las más atrevidas tesis y los más significativos ejemplos planteados por los estudiosos de la obra verniana, cabría preguntarse ¿cuánto hay de especulación en todos estos razonamientos? Si bien hay algunos que parecen tener un significado evidente, hay otros que se tornan muy atrevidos. Lo cierto es que a Verne le gustaba darle significación a mucho de sus personajes y a muchas de las acciones narradas en sus novelas. Tomemos por ejemplo, el principal papel que despliega la criptografía en novelas tales como La jangada y Matías Sandorf cuyos argumentos dependen en gran medida del descubrimiento de los criptogramas presentes en ambas novelas. ¿Y que decir de las famosa inscripción Et quacumque viam dederit fortuna sequamur aparecida en uno de los capítulos de Viaje al centro de la Tierra? Con cada nuevo estudio sobre este particular se abren nuevas investigaciones, permitiendo en ocasiones entender al autor y su obra.
Al final, nos queda preguntarnos, ¿cuánto nos hubieran aportado las miles de notas que supuestamente Verne debía haber dejado al morir y de las cuales no hay rastro? Posiblemente hubieran sido suficientes para develar algunos misterios; posiblemente no nos hubieran aportado nada. Verne cuidó muy bien de esconder lo que quería expresar y debido a esto ha hecho mover a los especialistas entre la especulación y la realidad. Y esta dualidad, que hace enriquecedor el análisis, no evitará que nos sigan llegando en el futuro nuevas hipótesis de posibles interpretaciones de las palabras ocultas en los textos vernianos.

Bibliografía consultada

Les mysterieuses sources d’une île, por Gilles Carpentier. Publicado en el Boletín de la Sociedad Julio Verne, París. Número 128, 4to trimestre, 1998.

Verne à l’eau, Poe au feu, por Jean-Pierre Picot. Introducción a Maître Zacharius et autres recits publicado en París en el año 2000.

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