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JULES VERNE

JULES VERNE

martes, 30 de junio de 2015

Fernando Savater

Fernando Savater

(San Sebastián, 1947) Filósofo y escritor español dedicado sobre todo a la reflexión sobre la ética. Profesor de Filosofía en diversas universidades, y más tarde de Ética en la Universidad del País Vasco, su amplia labor de divulgación y de crítica cultural lo ha convertido en un referente imprescindible para toda una generación en España. Sus comentarios críticos, sus gustos y claves de lectura son determinantes para la configuración del gusto estético y de los hábitos de lectura de su multitud de seguidores. En su obra se ha dado, además, el raro fenómeno de que libros cuyo tema central es la ética se hayan convertido casi en best-sellers, como ha sucedido con su Ética para Amador (1995) o El contenido de la felicidad (1996).

Fernando Savater
En su formación fue significativa sobre todo la influencia de los filósofos de la Escuela de Frankfurt, de Cioran y del pensamiento libertario de Agustín García Calvo. Codirigió, con Javier Pradera, la revista de pensamiento Claves, y fue uno de los animadores culturales más destacados de la transición española.
Irreverente en sus declaraciones, ha dado a conocer en una abundante obra escrita sus opiniones sobre temas como los nacionalismos, la naturaleza del poder o las posibilidades renovadoras de la democracia. Escritor precoz, versátil e infatigable, Savater ha participado prácticamente en todas las polémicas culturales, estéticas y políticas de los últimos años, con numerosas intervenciones y artículos reunidos en una larga serie de libros, entre los que cabe destacar Apología del sofista (1973),Escritos politeístas (1975), La filosofía como anhelo de la revolución (1976) y La piedad apasionada (1977). El ensayo ha sido siempre su género literario preferido y, en este sentido, Nihilismo y acción (1970) y La filosofía tachada (1972) representan las primeras demostraciones de su pensamiento vigoroso, irónico y vitalista.
Savater es un escritor multiforme, contradictorio, torrencial; con todo, siempre conserva la fidelidad a al menos dos constantes: el estilo marcado y un espíritu alegre, pleno, decidido. Entre sus estudios más específicamente filosóficos se cuentan sus diversas investigaciones sobre los objetos y los mecanismos de la ética. La tarea del héroe (1982, Premio Nacional de Literatura) e Invención de la ética (1982) son dos obras complementarias en las que Savater plantea y expone las cuestiones fundamentales de su pensamiento ético, la exigencia revolucionaria de la no-instrumentalización del hombre y la afirmación de la capacidad de elección del sujeto humano, a pesar de la presencia de instancias como la fatalidad y el azar.
En ellas reelabora la tradición del pensamiento ético, y afirma la posibilidad de la justificación racional del deber de elegir determinadas acciones y no otras. Esta elección tiene lugar en un plano inmanente a la experiencia humana, que prescinde de Dios como fuente de significado y de solución de escisiones y paradojas. Savater defiende la posibilidad de una "ética trágica" que, basada en la capacidad del deseo humano y de la expresión de la "fuerza" orientada al cumplimiento del "bien", no resuelva los pares de opuestos destino/libertad, sujeto de la acción/objeto del juicio que se hallan en el pensamiento ético, sino que los conserve en la estructura de una tensión moral permanentemente, presente en la inmanencia de los medios.
Una misma orientación presenta la obra Ética para Amador, texto que no es un tratado de ética, ni un manual divulgativo, sino una carta abierta al hijo adolescente del autor. Esta fórmula explica el lenguaje directo y desenfadado del texto, su renuncia a la discusión de teorías o a las referencias bibliográficas (aunque cada capítulo se cierra con unas citas que invitan a prolongar la reflexión sobre el tema aparecido en dicho capítulo). Y, sin embargo, pese a no ser un manual, ha sido un libro muy utilizado por los profesores de la asignatura de ética durante todo el período en que ésta ha formado parte de los planes de estudio.
La razón que lo explica es que constituye una valiosa invitación a la reflexión moral, redactada en un lenguaje ameno y concebida para ser leída sin mayores requisitos que "un poco de atención y de paciencia". Pero como no es una introducción al uso, no se basa en la presentación neutral de teorías ajenas ni tampoco en la presentación explícita de la propia, lo que no significa que ésta no exista sino que está latente. En primer lugar empieza por explicar "de qué va la ética", mostrando la necesidad del razonamiento moral, necesidad ésta que deriva del hecho de que los hombres, a diferencia de los animales, somos libres, tenemos que inventar y elegir, al menos en parte, nuestra forma de vida. Libertad es decidir y eso es algo que cada uno debe hacer. No hay recetas y el único consejo posible es "haz lo que quieras".
Naturalmente, éste no parece un consejo moral y, sin embargo, se convierte en el eje de la moral que propone Fernando Savater, una moral basada en el descubrimiento de lo que cada uno quiere, "darse la buena vida". Pero nuevamente la cuestión es saber en qué consiste "una buena vida humana". Hacer lo que uno quiera no significa lo mismo que hacer "lo primero que te venga en gana", ahí está la cuestión: no es fácil descubrir qué es lo que uno realmente quiere. La perspectiva teórica en la que se inscribe Fernando Savater es la de la ética como amor propio, tal como la ha desarrollado en textos de los años noventa.
Pero eso no significa olvidar el compromiso hacia los otros. Vivir humanamente (el autor no se cansa de recordarlo) es vivir entre humanos y tratarlos humanamente. Tratar humanamente al otro es ponerse en su lugar. Lo que no significa sólo reconocer sus derechos y tratarle con justicia, sino también con una justicia simpática o con una compasión justa. Savater insiste en que la buena vida de cada uno debe inventársela cada uno a su medida, no hay recetas mágicas. A eso se refiere el autor cuando dice que vivir bien no es una ciencia exacta, sino un arte en el que todo adolescente es un principiante y que ningún adulto llega a dominar, por lo que el libro puede ser una ayuda a unos y a otros para plantear o replantearse la cuestión más importante a juicio de su autor. No se trata, pues, de dilucidar sobre la existencia o no de vida después de la muerte, ni de saber cuál es el sentido de la vida, sino simplemente de saber qué hacer.
Además de destacado intelectual y pensador, Savater es uno de los analistas políticos más conocidos de la España contemporánea. Sus interpretaciones de las situaciones políticas, que constituyen una crónica aguda y continua de la vida española de los últimos años, se han recogido en varios libros, entre los que destacan Impertinencias y desafíos (1981) y Contra las patrias (1984). Para la anarquía (1977) y Panfleto contra el Todo (1978) se han convertido en dos clásicos del pensamiento político español contemporáneo, que se sitúan en la línea de la tradición libertaria.

Savater considera a la filosofía como una actividad de crítica permanente, de expresión inalienable de la subjetividad e incluso como provocación; tal ideal halla su justa dimensión en la elaboración de un estilo audaz y expresivo que, a menudo, utiliza el matiz, la ironía y la paradoja como estructuras de razonamiento. Por otra parte, su estilo ha buscado una solución más explícitamente literaria a través de un proceso gradual de acercamiento a la narrativa en el que se pueden detectar varias etapas. En 1976 publicó el ensayo La infancia recuperada, en cuyas páginas se defienden la necesidad de la ficción novelada y la pasión de contar por contraposición a la sofisticación de la narrativa comprometida en la experimentación lingüística y estructural. Savater retoma y propone con entusiasmo la narración fantástica, la historia de los contenidos éticos y heroicos a través del análisis de autores y personajes como Julio Verne, Sherlock Holmes, William Brown, Jack London, Lovecraft y, especialmente, R.L. Stevenson.
Una etapa posterior de su profundización a lo largo de los itinerarios narrativos se corresponde con Criaturas del aire (1979), en la que una serie de personajes de la historia o de la literatura, como Tarzán, la Bella Durmiente, Drácula, Julián el Apóstata, Bakunin o el mismo Savater, monologan sobre sus vidas, sobre el destino, la violencia, el amor o la muerte, y confirman, desmienten y narran situaciones de su existencia.
El salto definitivo hacia la novela propiamente dicha lo da con Caronte aguarda(1981), narración policíaca que mezcla una trama personal con una conspiración política, y que constituye una meditación sobre las formas del mal, el delito y la venganza. El diario de Job (1983) constituye una introspección más íntima y profunda, y El dialecto de la vida (1985) trata de la amistad entre un escritor maduro y un joven fotógrafo durante un triple viaje (geográfico, intelectual y amoroso), siguiendo las pistas escocesas de R. L. Stevenson. Entre sus obras teatrales cabe citar Juliano en Eleusis (1981) y Vente a Sinapia (1983), una meditación sobre la utopía, y Guerrero en casa (1992).

JULIO VERNE, EN VIGO

JULIO VERNE, EN VIGO

"Todos sabemos que Julio Verne evocó los hundidos tesoros de Rande, especie de caja de reserva para el capitán Nemo, en “veinte mil leguas de viaje submarino”. Lo que ya hemos olvidado es que el propio novelista estuvo en Vigo. Vamos, pues, a recordarlo, según la versión del Faro:
“Casi al mismo tiempo que el Flore soltó el ancla en este puerto, presentóse cruzando la ría un bonito yatch de vapor con pabellón francés; era el Saint Michel Nantes, propiedad del popular novelista Mr. Julio Verne, que con otros amigos va de paso para el Mediterráneo, donde piensa visitar algunas poblaciones de España.-El famoso novelista estuvo anoche en el paseo de la Alameda, y más tarde concurrió al baile de la Tertulia, donde pronunció algunos brindis en español, los cuales fueron contestados por el Sr. Bárcena (D. Manuel) como presidente de la sociedad.- Es indudable que Mr. Verne a quien le ha agradado mucho la posición geográfica de Vigo y su pintoresca campiña, lleve a la vez grato recuerdo de la sociedad viguesa que tuvo ocasión de conocer bajo uno de sus más bellos aspectos, en un baile de la Tertulia”.
¿Obedeció el viaje de Verne al deseo de ambientarse, conociendo la bahía que describe en su novela? En todo caso, creemos que el dato es digno de registrarse".
3 de junio de 1878. Xosé María Alvarez Blazquez. "La Ciudad y los Días. Calendario histórico de Vigo" (Edicións Monterrey, 1960).
1878

La ciencia ficción siempre ha sido incómoda

La ciencia ficción siempre ha sido incómoda


Es un género literario más viejo de lo que se cree y siempre ha provocado suspicacias
Gerardo Horacio Porcayo comentó que “Eugenia” (1919) fue la primera novela de ciencia ficción mexicana.
Luis Barrera López (Corresponsal El Mañana) | 15/06/2015

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MONTERREY.- La literatura de ciencia ficción siempre ha sido el género incómodo en el mundo de las letras, lo que muchas veces la ha llevado a ocupar un sitio casi marginal.

“La Ciencia Ficción, a través de su historia, a jugado siempre a ser misteriosa e indefinible”, manifestó el escritor Gerardo Horacio Porcayo Villalobos durante una reciente una conferencia.

“Este género literario siempre ha provocado suspicacias, alergias, irritaciones y demás. Ha sido un género incómodo tanto en la literatura como en el cine”, señaló.

Para ilustrar lo anterior, dijo que sólo hay que ver lo que ha provocado el filme “Los Vengadores”.

“La película es de las más taquilleras, y fue muy aplaudida, sin embargo, ya hay una reacción de los intelectuales en su  contra, porque se trata de una obra de imaginación desatada de ciencia ficción y con su origen en los cómics”, expresó.

Porcayo es uno de los escritores más renombrados de la década de los 90’s en México dentro de los círculos literarios que abarcan varias formas de literatura fantástica y ciencia ficción.

En su charla, ofrecida en la Casa de la Cultura de Nuevo León, afirmó que “Frankenstein”, de Mary Shelley, es considerada por los estudiosos de la literatura como la  primera novela de ciencia ficción.

“Esta novela es aceptada como la iniciadora de la ciencia ficción porque posee una voluntad de escritura ficticia, pero ordenada; tiene un fin, quiere conseguir algo con su novela romántica, más que el simple terror que se planteaba, pues incomparaba todos los conocimientos del Galvanismo y jugaba a meter  también  un poco de alquimia”, apuntó.

Sin embargo, desde hace siglos ya se habían dado intentos muy interesantes que anunciaban la creación de este género.

Porcayo dijo que el primer relato de ciencia ficción mexicano es “Un Viaje Novohispano a la Luna”, escrito  por fray Manuel Antonio de Rivas en 1772.

“Es la primera historia de este género y se rescató de los archivos de la Inquisición. Iba ser publicado en un almanaque astrológico como prólogo, pero debido a este texto su autor fue sometido a proceso inquisitorial”, explicó.

El autor narra en ese cuento un supuesto un viaje a la Luna, donde este satélite de la Tierra representa al cielo, mientras que en el Sol está el infierno.

Porcayo también recordó que “Eugenia”, escrita por Eduardo Urzáiz Rodríguez en 1919, es considerada  la primera novela mexicana de ciencia ficción.

“De hecho ‘Eugenia’, se publicó antes que ‘Un Mundo Feliz’, de Aldous Huxley (1932), quien trata un tema similar”, aseguró.

Urzáiz era un psicólogo yucateco muy reconocido que usó en “Eugenia” la técnica de la anticipación sociológica, donde describe las costumbres de una hipotética sociedad del futuro.

Al ser poco conocida y estudiada, “Eugenia” quizá sea también la primera distopía no reconocida de la literatura mundial.