JULES VERNE

JULES VERNE

viernes, 8 de diciembre de 2017

Reseña: La isla misteriosa — Julio Verne

Reseña: La isla misteriosa — Julio Verne
Publicado el 06 octubre 2017 por Luciaylaura

LA ISLA MISTERIOSA JULIO VERNE





Orbis
Páginas: 700
Autoconclusivo


Bienvenidos a otra reseña sobre uno de mis autores clásicos favoritos:
Julio Verne y sus maravillosos Viajes extraordinarios. Bueno,
ya os he comentado que me aficioné a este autor por
culpa de cierto trabajo de la universidad, así que mejor
me ahorro la diatriba. Pero lo que quería también añadir
es que en esta ocasión, como en Escuela de Robinsones,
también se trata de una especie de robinsonada, es decir,
un retelling de Robinson Crusoe, aunque en esta ocasión
no se trataría de un único náufrago sino
de un grupo de ellos. Un grupo de hombres
que volaban en globo aerostático, acaban
naufragando en una misteriosa isla de la que
ninguno de ellos había oído hablar y que
no aparece en ningún mapa. A falta de
medios para volver a la civilización,
hacen todo lo posible para que su
estancia allí sea lo más cómoda
posible hasta que encuentren una forma de volver,
y se dan cuenta de que podrían llegar
a ser perfectamente felices... sin embargo,
no pueden evitar darse cuenta de que en
ese territorio se dan demasiados sucesos extraños
que no pueden explicar...Lo sé, lo sé, en este caso,
a diferencia del libro de Escuela de Robinsones,
no se trata de una lectura ligera precisamente y
he de reconocer que hay que echarle ganas para
poner a leerse un libro tan gordote pero también
os aviso de que en realidad no se hace para nada
pesado. Como tal vez ya sepáis, Julio Verne tiene
una capacidad increíble para enganchar al lector,
y en esta ocasión, con tantos misterios y sucesos
inverosímiles, consigue mantenerte atrapado
desde el principio hasta el final. Como he comentado,
vuelve a ser una especie de retelling de Robinson Crusoe,
aunque en esta ocasión el grupo de náufragos es más grande y...
digamos que gracias a los diferentes conocimientos de
cada uno de ellos, consiguen que sus condiciones de vida
no tengan nada que envidiar a las que podrían haber tenido en EEUU,
y es que consiguen hasta construir
un ascensor, ¡un ascensor os digo! Fliping. Sí que es cierto que
al autor le encanta pasarse con las descripciones
y no pierde oportunidad para intentar enseñarnos cosas,
como por ejemplo sobre diferentes plantas, animales,
o cómo logran los personajes descubrir
las coordenadas geográficas de la isla,
y sí que es verdad que se hace algo pesado...
pero el resto lo compensa. Personalmente,
lo que más me ha gustado ha sido el desenlace,
con la incorporación de un personaje
muy querido en los libros de Verne,
además de la resolución del misterio,
que ha sido bastante inesperado,
pero genial. En resumen, La isla misteriosa, que seguramente
ya conozcáis por alguna de las películas que hay sobre él,
es un libro que merece mucho la pena leer y
que recomiendo encarecidamente por lo entretenido
y adictivo que es.

Obras selectas de Julio Verne, de Aguilar

Obras selectas de Julio Verne, de Aguilar
Publicado el 31 agosto 2017 por Rfog







El otro día, buscando una cosa, me salió otra.
O más bien una tercera, porque me apareció en eBay
las “Obras Completas” de Julio Verne en
edición tela y filete de oro de Plaza & Janés,
una edición que recoge en formato papel biblia,
un montón de las novelas más importantes
de Verne. El precio era ridículo, y el estado de los libros,
al menos de las tapas, lamentable… Entre que me lo pensaba y
decidía, la venta se hizo y yo me quedé
sin mis Julios Verne. Ninguna tragedia,
sería la enésima versión de las novelas,
y teniendo los Jubera… aunque he reconocer
que la edición de Plaza & Janés tiene mejor
traducción que la otra, por ser posterior
(años 60 del siglo pasado). De todos modos
me quedó el prurito de haberla comprado,
así que unos días después hice una nueva búsqueda y
encontré las del título, en 9 volúmenes,
que sin ser obras completas (como tampoco lo son las de P&J),
al menos traen la mayoría de las novelas. Y efectivamente,
ya obran en mi poder. 9 flamantes volúmenes
no muy estropeados por no decir casi nuevos,
aunque adolecen que a partir del número 6,
el color del texto del lomo pasa de ser dorado
intenso a dorado flojo. Ignoro si la colección
ha sido compuesta por dos ediciones diferentes
o es que es así. Intuyo lo segundo
porque cada volumen tiene una fecha diferente,
y no es muy raro que el editor cambie esas cosas,
a veces sin darse cuenta. Por lo tanto,
aquí están ya en su estantería definitiva:
El listado de obras por cada volumen es el siguiente:

Volumen I Cinco semanas en globo Viaje
al centro de la Tierra Veinte mil leguas de viaje submarino
Volumen II Los hijos del capitán Grant De la Tierra a la Luna Alrededor
de la Luna La vuelta al mundo en ochenta días
Volumen III La isla misteriosa Robur el conquistador
El dueño del mundo Una ciudad flotante
Volumen IV Miguel Strogoff Dos años de vacaciones
Los quinientos millones de la Begun La Estrella del Sur
Volumen V Un capitán de quince años
Las tribulaciones de un chino en China Las Indias Negras
El faro del fin del mundo
Volumen VI La Casa de Vapor Las aventuras del capitán Hatteras
Volumen VII La jangada Ante la bandera Hector Servadac
Volumen VIII Norte contra Sur El “Chancellor” Escuela de robinsones
Volumen IX Matías Sandorf La Esfinge de los HielosEl doctor Ox

Si os fijáis no están todas y, excepto El faro del fin del mundo,
son todas originales de Verne. Si nos atenemos a la lista de Jubera, faltan:
  • Un descubrimiento prodigioso (que no es de Verne ni de Michel)
  • De Glasgow a Charleston
  • Las Aventuras de tres rusos y tres ingleses
  • Una invernada entre los hielos
  • Maese Zacarías
  • Un drama en los aires
  • Martín Paz
  • El país de las pieles
  • Historia de los grandes viajes y grandes viajeros
  • Los descubrimientos del globo
  • Los amotinados de “La Bounty”
  • Un drama en Mexico
  • Los grandes navegantes del siglo XVIII
  • Los grandes exploradores del siglo XIX
  • Diez horas de caza
  • De Rotterdam a Copenhague
  • El rayo verde
  • Keraban el testarudo
  • El archipiélago de fuego
  • Un billete de lotería
  • En náufrago del “Cinthya”
  • El camino de Francia
  • Gil Braltar
  • Familia sin nombre
  • Sin arriba ni abajo (El secreto de Maston)
  • César Cascabel
  • Mistress Branican
  • El castillo de los Cárpatos
  • Claudio Bombarnac
  • Las aventuras de un niño irlandés
  • Maravillosas aventuras de Antifer
  • La isla de hélice
  • Clovis Dardentor
  • El soberbio Orinoco
  • El testamento de un excéntrico
  • Segunda patria
  • El pueblo aéreo
  • Las historias de Juan María Cabidoulin
  • Los hermanos Kip
  • Beca de viaje (Los piratas del Halifax)
  • Un drama en Livonia
  • La invasión del mar
  • El volcán de oro
  • La agencia Thompson y Compañía
  • La caza del meteoro
  • El piloto del Danubio
  • Los náufragos del Jonathan
  • El secreto de Wilhelm Storitz
  • Ayer y mañana
  • Emocionantes aventuras de la misión Barsac

Un rápido análisis nos demuestra que no incluyeron
las obras más tétricas del autor y, sobre todo,
casi todas las últimas… lo que quizás nos indique
que no estaban muy interesados en pagar derechos
de traducción, aunque es solo una idea.
Lo que me llama la atención es la
inclusión de La Begun,
que no era muy afecta al Régimen,
por decirlo suavemente, aunque
esta edición data de los años casi setenta,
estando España algo más abierta que
al principio de todo. — La edición, como
ya hemos comentado, está en papel biblia
con tapa de cartón flexible. Cada volumen
no tiene menos de mil páginas, y algunos llegan hasta casi las dos mil,
sobre todo aquellos que recogen
las novelas más largas. La calidad
de la impresión impresión es muy buena,
y los volúmenes que he recibido están
impecables excepto por un roto en
una de las páginas, procedente del
mismo proceso de impresión
y no del uso y su lectura. También incluye algunos
mapas e ilustraciones originales, pero no todas.
Lo dicho, es una edición que en su momento
me enamoró pero que no podía comprar por su precio
y que he conseguido ahora de segunda mano
pero en muy buen estado.

Miguel Strogoff (1876), de julio verne. el desierto de los tártaros.

Miguel Strogoff (1876), de Julio Verne. el desierto de los tártaros.
Publicado el 19 mayo 2017 por Miguelmalaga
La inmensa fama de Julio Verne, uno de esos escritores que pudo disfrutar de las mieles del éxito en vida, se cimentó sobre su pasión por la aventura, por la geografía de lugares exóticos para el lector europeo, por la meticulosidad de sus descripciones de paisajes y costumbres y, además, por una fecunda imaginación que le llevó a ser uno de los fundadores de la literatura de anticipación, siendo considerado un adelantado a su tiempo. Miguel Strogoff puede inscribirse más bien en la vertiente de sus aventuras exóticas, en las que el protagonista, siempre intrépido, siempre heroico, se enfrenta a mil peligros en pos de una misión casi suicida de la que, no cabe duda, terminará saliendo triunfante gracias a su valentía.
Miguel Strogoff es un paradigma de entereza, de nobleza y de fidelidad, un sencillo hijo de Siberia que encuentra en el patriotismo ruso su razón de ser y pone sus indudables habilidades al servicio de un Imperio despótico, sí, pero que también es el representante de la civilización frente a la barbarie con la que amenaza la imparable invasión tártara. El correo el zar, una vez asumida su misión, no descansa hasta conseguir los fines de la misma, aunque tenga que renegar de su propia madre para hacerlo. La patria por encima de la familia, puesto que su salvación supone el más elevado de los fines. Es evidente que la compañera que las azarosas circunstancias ponen a su lado es un vivo retrato de él mismo, pero en femenino. Se trata de una mujer inmune a los sufrimientos que impone el duro camino y que sirve incondicionalmente a los fines del héroe, aun cuando no conozca en detalle los términos de su misión. Frente a ellos, el villano perfecto, Iván Ogareff, un oficial traidor y astuto, que lidera a los tártaros en su invasión de la Rusia asiática por mera venganza.
Leyendo Miguel Strogoff, uno no puede evitar los dulces recuerdos de la infancia, de los primeros acercamientos a los libros. En este sentido, Julio Verne puede ser considerado uno de los autores más importantes de la historia, puesto que indudablemente es la puerta de entrada a la literatura para muchos lectores. La odisea del correo del zar era una de mis asignaturas pendientes con el escritor francés y siento no haberla leído hace tres décadas, porque la hubiera disfrutado todavía más. La hubiera leído con ojos más inocentes y más fascinados. Apreciando el vigor de la narración de Verne, mi yo actual sí que echa en falta un poco más de complejidad en los personajes, seres de una pieza, inamovibles en sus convicciones. Me pregunto si todavía quedan niños que se siguen acercando a Julio Verne. Si es así, bendito sea el hijo de Nantes, que todavía sigue siendo el santo apóstol de la conversión de nuevos lectores.

Julio Verne, un universo por descubrir

Julio Verne, un universo por descubrir
Publicado el 17 agosto 2017 por Carlosgu82


En el actual contexto estival, muchas son las personas que
optan por evadirse de su realidad adyacente y
trasladarse a historias que puedan conectar
con sus anhelos o sueños latentes. Uno de los escritores
pretéritos que consiguió conectar con los lectores de todo el
panorama internacional de manera
casi mística fue Julio Verne. El autor francés,
considerado como uno de los exponentes de la ciencia ficción,
supo administrar de la mejor manera
posible el espíritu optimista y
vitalista de su contexto histórico. Al final del siglo XIX
el positivismo científico abría camino, el mundo romántico
y orgánico de la Belle Époque francesa se imponía
a las dudas del pasado. Era una etapa de luces,
de transformación y de ambición
hacia el futuro. Francia era un territorio
donde coincidían muchas corrientes artísticas y
literarias que la configuraban como la capital
de las letras por excelencia. El final del
siglo XIX posicionaba la capital francesa
como el epicentro del sur de Europa,
buena muestra es la Exposición Universal de París de 1888,
evento del cual vale la pena realizar
una investigación exhaustiva por su mensaje de progreso inherente.
La mejora de las condiciones de los
medios de transporte posibilitó la aparición
de un incipiente turismo. Las crónicas de paisajes estrafalarios,
desconocidos o por explorar, incentivaban la inventiva
de la sociedad de su época. Julio Verne supo canalizar estas inquietudes
y plasmarlas en sus lecturas. El escritor nacido en Nantes en 1828,
realmente no fue un visionario ni un Nostradamus de los tiempos
que nos han precedido, simplemente tenía
una vocación voraz por el aprendizaje. Sus libros
se nutren de todos los elementos que en la época
estaban siendo investigados y a sus posteriores
implementaciones sociales; mejoras
en la navegación subacuática, avances en el transporte aéreo y
nuevos medios de locomoción. Todo ello junto con el estudio de
todos los especialistas que han precedido a la mayoría
de las artes y las ciencias. Hombres que son
citados reiteradamente a la obra verniana. En el subconsciente
colectivo se tiene presente que los libros de Verne
se pueden enmarcar en la literatura fantástica
y para un público no adulto, una idea preconcebida
que difiere altamente de la realidad. Si optamos por
conseguir las obras no adaptadas, encontramos un léxico cuidado,
unas descripciones ricas en detalles y
una terminología científica que no es apta para los
lectores poco ávidos en la materia. Estas convicciones
preestablecidas se basan en el hecho de que las lecturas
más promocionadas del autor son las ediciones
que han sido adaptadas para los lectores primigenios
de la década de los años ochenta
del siglo pasado. Es altamente recomendable
que si un lector asiduo se adentra por
primera vez en el universo ideado
por Julio Verne pida explícitamente
las lecturas no adaptas; la experiencia
se convierte en altamente satisfactoria. Se trata de
una literatura amena, como ya se ha mencionado
anteriormente, y altamente reconfortante
para el lector hambriento de conocimiento. Siempre predispuesto
a iniciarse en una aventura que lo trasladará
a casi todos los contextos universales que
el hombre había conocido en el momento
en que fueron publicadas. Las novelas de Verne están llenas
de personajes anárquicos, soñadores o héroes
con los que es fácil conectar desde un primer momento,
uno de los otros atractivos de su narrativa. La bibliografía
del autor realiza una descripción detallada
del contexto histórico que le ha tocado vivir,
espacios repletos de todos los elementos típicos de su tiempo,
enumerando contextos que van desde puertos, casas coloniales,
terrenos inhóspitos o casinos,
un elemento muy presente en el siglo XIX
y que enamoró a otros escritores ilustres
como León Tolstói o Iván Turguénev.
La obra literaria del escritor de Nantes es muy rica y
fructífera, pero para la composición de este texto,
se han elegido tres sagas que ayudan
a captar de forma clara cuáles eran las ambiciones
de Julio Verne; un tridente conformado
por las iteraciones: De la Tierra a la Luna y su continuación,
20.000 leguas de viaje submarino y la Trilogía del Capitán Grant.
La elección de estas tres obras no es casual,
responde principalmente a los planes físicos y
espaciales donde tiene lugar la acción que se desarrolla. En la primera,
el espacio es el elemento predominante,
un viaje utópico que nos traslada a la Luna. El segundo
nos muestra las maravillas del fondo subacuático,
y el tercero nos plantea un viaje geográfico
basado en tres zonas de nuestro planeta. Estas
tres sagas son obras maestras de la literatura universal y
configuran tres obras que forman parte de mi biblioteca personal,
tres composiciones inseparables de las más de sesenta
que publicó el autor. Todas las obras citadas
forman parte de la colección “Viajes extraordinarios”,
una serie de novelas que el autor publicó en
colaboración con el editor Pierre-Jules Hetzel. Destacan las portadas,
con ediciones altamente cuidadas y
embellecidas visualmente agradables.
La primera de las obras citadas,
nos presenta un viaje al satélite de la tierra: la Luna. Pero
debemos ubicarnos contextualmente antes de realizar
esta aproximación, la obra fue publicada en 1865,
100 años antes de que el hombre
realmente viajara a Selene. El planteamiento
que se realiza es apasionante
desde un primer momento. Verne se plantea
un viaje a la Luna mediante un cañón gigante
que nos ha de propulsar más allá del espacio
que el hombre ha conocido. La gran cantidad
de datos científicos y físicos exactos, junto
con la narrativa cuidada y descriptiva,
provoca que la verosimilitud sea
casi total. La aventura se percibe como posible,
y estamos hablando del año 1865. Como es
reiterativo en su capacidad enumerativa,
el autor francés realizar un repaso histórico
por los investigadores de los astros que nos han precedido,
citando un gran número de mapas selenográficos
que detallan la orografía lunar con un
detalle minucioso. El mismo planteamiento de la obra,
que explica que hay que emplear las armas para el progreso
y no para la destrucción de nuestra especie,
es ya una reflexión positivista y vitalista. Su continuación
también es muy recomendable,
y continúa la historia que nos
ofrece De la Tierra a la Luna. Esta novela
ha sido plasmada en el cine y la cultura popular,
hecho que provoca que ya se haya instaurado
en el subconsciente colectivo popular. Georges Méliès,
padre pionero de los efectos especiales cinematográficos,
realizó una adaptación primigenia de
esta obra en el siglo XIX. Uno de los instantes del metraje
es arquetípico en relación a la historia del cine,
hablamos de cuando la Luna que recibe el impacto de un cohete,
instantánea que seguro que todo el
mundo verá identificada. La Unión Soviética rindió un
homenaje al autor francés,
nombrando Verne a una de las
montañas de la cara no visible de la Luna.
La segunda de las novelas que he mencionado,
20.000 leguas de viaje submarino,
ya llama potencialmente la atención
por el contexto donde toma parte:
el fondo marino. En el momento en
que fue publicada, los océanos
y sus secretos prendaban a
muchos contemporáneos en
relación a los secretos que
guardaban. El Nautilus,
submarino que monopoliza la obra, es ya
otro elemento de la cultura popular. La capacidad descriptiva
de Verne nos ofrece la posibilidad
de visitar el trasfondo subacuático,
ciertamente, su bagaje científico
y su investigación previa nos traslada
realmente al fondo marino. Son reiteradas
las clasificaciones nominales de todas
las especies que habitan este ecosistema,
demostrando la investigación previa del
escritor antes de adentrarse
en la novela. A bordo del Nautilus
nos adentramos en un viaje
por los océanos del planeta,
conociendo la fauna que la habita y
viviendo una aventura que
ciertamente deja huella. Como curiosidad,
uno de los pasajes de la obra
tiene como protagonista
la costa gallega de la Península Ibérica. Verne
visitó personalmente Vigo,
y este hecho se desprende
en el libro. El escritor ha sido homenajeado en estas tierras,
y dispone de varios reconocimientos públicos, como dos estatuas:
una en Vigo y otra en Redondela, Pontevedra. Las obras que
se enmarcan en los “Viajes Extraordinarios” fueron publicadas
en Francia en 1869, gracias a la amistad de Hetzel y Guimerá,
un traductor español, provocando que incluso algunas
se editaran antes en el territorio peninsular
que en el lugar donde habían sido concebidas.
La tercera de las obras que he listado,
la Trilogía del Capitán Grant destaca
por un hecho que a priori puede
no llamar excesivamente la atención. Es una novela geográfica,
entre los ríos de tinta nos encontramos
una descripción minuciosa de las diferentes orografías
que predominan los espacios donde tiene
lugar la acción. Por ejemplo, en la primera iteración,
vemos como Verne nos realiza una fotografía
narrada de América del Sur. Y como sucede en la mayoría
de novelas del escritor, uno de los
protagonistas de la acción es especialista
de la disciplina de la que se quiere
hacer divulgación. En este caso es un
geógrafo ilustre del contexto imaginado
por el autor. Se trata de una obra recomendable
para los amantes de los viajes.
Como vemos, la obra literaria de Verne es vastísima,
amplía y poliédrica. Y su capacidad imaginativa
y su cuidado a la hora de trasladarnos a espacios altamente
diferenciados ha trascendido al paso del tiempo. Sus creaciones
no se ven desfasadas y han tenido
un alto impacto en la cultura
popular. Por ejemplo, Yuri Gagarin,
el primer hombre que se puso en órbita
en el espacio, afirmó la siguiente
frase: “Fue Julio Verne quien me hizo decidirme por la astronáutica”.
No está nada mal, Julio.