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JULES VERNE

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miércoles, 29 de octubre de 2014

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martes, 21 de octubre de 2014

De cuando Gabo cambió de residencia

De cuando Gabo cambió de residencia

Francisco Javier González.- Gomera a 19 de abril de 2014
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Gabriel García Marquez (DANIEL MUÑOZ (REUTERS)
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“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. Cuando por los setenta y pico leí ese arranque de los 100 años más llenos de gente y soledad de la literatura tuve, forzosamente, que acordarme de mi propio padre en aquel remoto día de finales de los cuarenta en que, aún de pantalón corto y tirantes, me mandó a buscar el hielo a la fábrica de gasesosas que Olsen tenía en la calle Herradores de aquel Macondo que era La Laguna de entonces.
Mi madre había padecido años antes un principio de tuberculosis, enfermedad reina en la Canarias hambrienta y miserable de la postguerra española, y le recetaron penicilina, droga milagrosa y casi desconocida en Canarias. La “picilina” se le compraba a los cambuyoneros que la cambiaban por ron y tabacos a los chonis de los barcos ingleses.
El milagroso polvo blanquecino venía en pequeños frasquitos de tapas de goma y se disolvía con agua destilada que se inyectaba al frasco con jeringuilla y se extraía luego en varias dosis. Ese intervalo entre dosis era el que necesitaba el hielo para guardarse y, que yo supiera, en toda aquella Aguere/Macondo aún no habían llegado las neveras a los hogares aunque, por ejemplo, el Hotel Aguere tenía una General Electrical –también del cambullón- para sus acomodados huéspedes. Por eso fui aquella mañana, y las siguientes, a buscar las barras de hielo que fabricaba Olsen, que traía en un saco a través del cual quemaba al ratito de tener la barra cogida y que luego, en casa, se guardaba dentro de paños en una bañera de cinc para conservar los frasquitos y para disfrute mío y de algún vecino, como José Manuel y Antoñito Barreto, que alcanzábamos a chupar pedazos de aquella maravilla gélida y quemona.
Hoy es Gabo la noticia. Hay empeñados en decir que Gabriel García Márquez ha muerto. No es verdad. Las personas como él no mueren, como no mueren sus personajes aunque se haya visto obligado a matar al coronel Aureliano Buendía mientras meaba y Prudencio Aguilar venga, jodelón, a cada rato después de morir.
Gabo, una vez más ha cambiado de residencia como confirma un telegrama llegado desde Aracataca con sello de urgencia. Una vez más, y sin que hayan mediado esta vez gringos altaneros o gusaneras afincadas en el latino Niuyor, Gabo se ha marchado de México ayudado de algún misterioso invento suministrado por Melquiades, pero no se ha ido a Barcelona ni a Cartagena de Indias. Se ha ido a las estrellas, a esas estrellas que desde Canarias se ven siempre verdes.
En una de ellas andan, juntos y revueltos, una pléyade de interesantes criaturas que se acercan a saludar al nuevo habitante. Allí, por un gran mar que ocupa un pico entero de la estrella, cerca de la costa, navega Ulises, disputando el mando del barco a Simbad y a Akab, mientras que Vasco intenta arranchar en esa agua a su propio barco para navegar proa a Os Lusiadas, sorteando la Atlántida canario-catalana soñada por Mossen Cinto. Navegando mar adentro va el capitán Nemo, llevando a Jhon Silver el Largo de cocinero, en su Nautilus en busca de unas islas descubiertas por Gulliver en que se cree que moran Robinson y Viernes, mientras Santiago –cubano sí, pero de padre mahorero- arrastra hacia su poblado isleño, luchando con feroces tiburones, el gran pez espada atado al estribor de su barca.
En la orilla de la otra punta de la estrella charlan, en griego antiguo por supuesto, Edipo y Antígona, al tiempo que en una cochambrosa escalera de un antiguo chalet cercano a la playa donde están varados los Argonautas, Carlos Argentino Danieri, cansado ya de Beatriz Elena Viterbo y de oír las fementidas interpretaciones sobre el poder que comparten Tirano Banderas y El Señor Presidente, se dedica a observar las averiguaciones de Sherlock Holmes sobre el asesino Rodrión Romanóvich Raskólnikov, entreverando esos descubrimientos con la fascinación que le produce ver las transformaciones sutiles que va experimentando Gregorio Samsa. Como nuevo huesped de honor salen a recibirlo el príncipe de Dinamarca de mano de Desdémona, el moro de Venecia, D. Quijote con Sancho y Amadís de Gaula y una cohorte de mujeres encabezadas por Fortunata y Jacinta abrazadas con Ursula Iguarán. Cerrando la comitiva, bailando pausadamente al son de la zarabanda que tocan Diez Negritos, caminan unas pocas putas tristes.
¿Quién es capaz de aseverar que Gabo ha muerto? Los moradores de esa estrella verde no mueren nuca. ¿Cómo, pues, van a morir sus creadores?
Francisco Javier González.- Gomera a 19 de abril de 2014
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La isla misteriosa - Julio Verne


La isla misteriosa - Julio Verne

La isla misteriosa es una de las novelas más famosas y leídas del escritor Julio Verne, publicada en Magasin d’Education et de Récréation del 1 de enero de 1874 (volumen 19, número 217) al 15 de diciembre de 1875 (volumen 22, número 264), y en un solo volumen el 22 de noviembre de 1875. Considerada por muchos como su obra maestra.

En ella se aprecia la admiración de su autor por la ciencia aplicada, tan presente en toda su obra, sintetizándola a través de uno de sus personajes que encierra en sí mismo el conocimiento y la capacidad de adaptación al medio del hombre: el ingeniero Ciro Smith. Dicho personaje, dotado con un amplio conocimiento general, articula la historia y la hace verosímil.

El libro forma parte de una trilogía que además componen Veinte mil leguas de viaje submarino y Los hijos del capitán Grant, adaptadas todas ellas en numerosas ocasiones al cine.

Título: La isla misteriosa
Autor: Julio Verne
Lectura de obra en: Wikisource

Sinopsis:
Durante la guerra civil americana, cinco hombres logran escapar del asedio de Richmond en un globo aerostático que finalmente acabará estrellándose en una isla desierta de los mares del sur. Los cinco compañeros no tienen nada salvo su ingenio para sobrevivir. Muy pronto la isla se mostrará llena de secretos, misterios y enigmas.


http://youtu.be/rC-VgDPME9E

Selecta colección de las obras originales de Julio Verne publicadas por editorial Hetzel en el siglo XIX




Selecta colección de las obras originales de Julio Verne publicadas por editorial Hetzel en el siglo XIX

Falleció Óscar Yanes: el gran periodista-primer año de su fallecimiento

Falleció Óscar Yanes: el gran periodista

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No solo destacó su trabajo periodístico, sino también demostró sus dotes de político.
No solo destacó su trabajo periodístico, sino también demostró sus dotes de político.











Óscar Armando Yanes, uno de los más connotados periodistas de Venezuela, falleció este lunes a los 86 años a consecuencia de las secuelas del cáncer prostático, en la clínica La Floresta de Caracas. Se destacó en el periodismo impreso como uno de los fundadores de “Ultimas Noticias” y últimamente escribía sus amenas crónicas “Así son las cosas” en “El Universal”, para recordar personajes, estampas y costumbres de la vieja Caracas. También fue sobresaliente su trabajo en Radio Nacional y desde hacía varios años era comentarista y ejecutivo en Venevisión en programas de entrevistas a líderes políticos, así como reportajes investigativos nacionales e internacionales.
Su esposa, Ligia Vásquez de Yanes, también periodista, egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, hizo su trabajo de grado sobre la vida y obra del gran periodista, al exaltar no solo su calidad humana y profesional, sino también en reconocimiento a su contribución al inicio de los primeros estudios académicos periodísticos en el país, al igual que sus andanzas como corresponsal de guerra en Vietnam, en pleno auge de la televisión venezolana, transmitidos en toda América Latina.
Algunos de sus espacios televisivos más recordados son: Así son las Cosas, donde presentó los hechos más insólitos e íntimos de la vida del venezolano en el pasado; La Silla Caliente (1998), allí sentó a importantes personalidades políticas, como a los expresidentes Marcos Pérez Jiménez y Hugo Chávez. Sus últimas producciones fueron En la Guataca (2000) y Lo que Usted no Sabe (2006), en la actualidad se desempeñaba como asesor de la Vicepresidencia Ejecutiva del Canal de la Colina.
Caraqueño de nacimiento -25 de abril de 1927-, creció en una familia pobre y parte de su infancia la vivió sumergido en libros de reconocidos escritores como Julio Verne, Alejandro Dumas, Víctor Hugo, Charles Dickens, Gabriel Espinosa, Santos Dominici, entre otros grandes autores preservados en la Biblioteca Nacional.
Su vocación periodística nace a la temprana edad de trece años, cuando ingresó a la primera escuela de periodismo del país, la Universidad Libre Augusteo, fundada en 1941 por el monseñor Rafael Lovera, Cristóbal Mendoza, Edgar Sanabria, Domingo Casanova, Pedro Grases, entre otros personajes, reseñó Vásquez de Yanes.
Cuando cumplió los 14 años, inició su carrera como reportero y redactor del recién nacido Últimas Noticias, donde siguió los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, era conocido por explotar hechos curiosos o extraños que le merecieron el respeto de colegas y la admiración de la audiencia. Con tan solo 25 años fue director del diario La Esfera.
Fue profesor de la primera promoción de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.
Obtuvo tres premios nacionales de Periodismo, entre los que destaca el primero en 1964, por su trabajo “Edoardo León Ponte, precursor del periodismo moderno en Venezuela; el segundo en 1965, por su antigüedad, competencia y pericia en la profesión periodística.
Con la llegada de la televisión se va al exterior y en Estados Unidos y Londres se interesa por el periodismo televisivo, es así como llegó a ocupar la jefatura de prensa de Venevisión; viajó a Haití, donde hizo tres reportajes sobre el vudú y entrevistó al dictador Papá Doc sobre las creencias de este país caribeño.
Uno de sus trabajos más impactantes y polémico fue sobre el terremoto de Caracas en 1967, que según su esposa, conmovió a la sociedad venezolana y otros países como Colombia, Argentina y España.
También incursionó en la política como diputado, en el extinto Congreso de la República, allí libró intensos debates en defensa de la libertad de expresión. Se desempeñó como diputado por los estados Nueva Esparta y Carabobo.
Era autor exclusivo de la editorial Planeta, donde el fruto de sus investigaciones sobre la cotidianidad del caraqueño le llevó a escribir obras como Carlos J. Bello “El Sabio Olvidado”, Cosas de Caracas, Memorias de Armandito, 6 ediciones de Así son las Cosas, entre otros.
Hoy la historia le reconoce su amplia trayectoria y distinguida vocación periodística, y lo convirtieron en uno de los personajes más enigmáticos y queridos de la televisión venezolana, sus colegas de todo el país reconocen su valioso aporte al periodismo moderno de Venezuela, así que ¡Chúpate esa mandarina!…
Todo el gremio periodístico está de luto ante la desaparición física del eminente reportero que cubrió los acontecimientos más importantes en la Venezuela de otros tiempos. Paz a su alma.

Caricatura de Julio Verne por Jordan Monsell.

Caricatura de Julio Verne por Jordan Monsell.